Cinco años después de su inauguración, la planta de licuefacción de Bahía de Bizkaia recibió ayer la visita del colosal 'Arctic Voyager', que hace el buque número 100 que descarga para Iberdrola en Zierbena.
Un 8 de agosto de 2003 se hacía realidad en Zierbena el sueño vasco de entrar de lleno en las rutas marítimas de transporte de gas natural.
La terminal de descarga y la planta de licuefacción de Bahía de Bizkaia tuvieron su bautismo de fuego con la visita de su primer huésped, el gasero British Innovator, en una calurosa tarde de verano. Aunque la maniobra había sido ensayada decenas de veces, los responsables de este proyecto de más de 260 millones de euros contuvieron el aliento hasta que la delicada operación inaugural concluyó sin incidentes. "Misión cumplida. Nos hemos estrenado con éxito".
A punto de cumplirse cinco años desde aquel hito, las Bahías de Bizkaia ya se han convertido en un elemento cotidiano en el paisaje industrial del Puerto exterior. Los socios de la iniciativa -Iberdrola, British Petroleum, Repsol YPF y el Ente Vasco de la Energía, a partes iguales- optaron por un modelo de instalaciones que agrupa en la misma parcela
- una planta de licuefacción -donde el gas licuado a - 163 ° se devuelve a su estado gaseoso- y
- una central de ciclo combinado de 800 megavatios (MW), que se alimenta de la materia que los buques descargan pocos metros más allá.
Las Bahías de Bizkaia representan un esquema integrado de transformación y generación energética que ha sido estudiado por otros países para intentar exportar el formato a sus proyectos.
La terminal acogió ayer a un visitante especial, la del buque Arctic Voyager. Su llegada tuvo un doble significado. Se trata del gasero número 100 que descarga el contenido de sus bodegas para Iberdrola, la firma que más barcos ha traído en este lustro a las instalaciones.
Además, la nave forma parte de un pionera estación de gas natural licuado en el gélido norte de Noruega, con la que la eléctrica vasca tiene un multimillonario contrato de suministro a largo plazo. Para Iberdrola, este vínculo va a jugar en el futuro un papel crucial en sus planes de suministro de gas.
En la actualidad, los principales proveedores de la eléctrica son Nigeria, Egipto, y Argelia, y en menor medida Qatar, Trinidad y Tobago y Libia. Los yacimientos que se han comenzado a explotar en Noruega bajo el nombre de Proyecto Snohvit -Blancanieves, en el idioma local- garantizan una fuente de aprovisionamiento sensiblemente más cercana que las actuales.
Un buque emplea 5 días en recorrer el trayecto desde el Mar de Barents hasta Bilbao, frente a los 9 días que tarda desde Nigeria o los 14 días desde Qatar.
A prueba de frío
Además, el país escandinavo juega en una liga muy distinta a Nigeria en materia de conflictividad laboral. Las huelgas son un preocupante factor de inestabilidad para las compañías gasísticas y petroleras que operan en el país africano.
El Arctic Voyager es uno de los cuatro gaseros destinados a distribuir el gas del Proyecto Snohvit, y el primero que atraca en Bilbao para descargar la materia prima extraída los tres pozos del yacimiento.
Esta pequeña flota ha sido construida para resistir las draconianas condiciones meteorológicas de la navegación en el Ártico, con temperaturas de hasta 40 grados bajo cero y vientos polares capaces de barrer a barcos convencionales.
El Arctic tiene unas dimensiones muy similares a los últimos gaseros levantados en el astillero de La Naval de Sestao. Fabricado en Japón con una eslora de 290 metros y una manga de 48 metros, transporta 140.000 metros cúbicos en cuatro tanques esféricos que destacan en la cubierta. Esta configuración ha sido escogida porque aporta una mayor estabilidad a la carga en singladuras tempestuosas. La ruta está plagada de icebergs.
Visita abordo
Pocas horas antes de que el buque zarpara ayer de regreso a Noruega, el director de operaciones de gas de Iberdrola, Julio Castro, realizó una visita para conocer las incidencias del viaje. Tras entrevistarse brevemente con su capitán, Hroar Skofteby, expresó ante un grupo de periodistas invitados a bordo su satisfacción por la apertura de esta nueva fuente de aprovisionamiento. Según afirmó, el contrato contempla el suministro de 1.500 millones de metros cúbicos anuales. Iberdrola cubre el 13% de la demanda de gas de España y cada año recibe un centenar de cargamentos, repartidos entre Bahía de Bizkaia, Sagunto y Huelva.
Hammerfest, el yacimiento imposible
El pueblo pesquero de Hammerfest pugna con otras dos localidades noruegas y una de Alaska por el título de la población situada más al norte en el mundo. Con poco más de 9.000 habitantes, en 2002 vivió un boom económico con el inicio de las obras para la planta de gas natural licuado. Las instalaciones se asientan en una pequeña isla situada frente a la costa que ha sido íntegramente convertida en un complejo industrial. Una de las instalaciones clave fue construida en Cádiz y transportada después sobre la cubierta de un barco hasta el Ártico.
No se puede levantar una fábrica a 20 grados bajo cero y con una noche eterna que sume a la región en la oscuridad durante cinco meses al año. El gas se traslada al islote mediante tuberías desde los yacimientos, situados a 150 kilómetros mar adentro.
La familia de cuatro buques que explotan la instalación son auténticos ingenios diseñados para resistir a los gélidos vientos polares. Toda la superficie de la cubierta está calefactada y no hay zonas de trabajo a la intemperie.
La tripulación -filipinos, en su mayoría- podrían morir de frío en pocos minutos.
Ibai Cereijo - "DEIA" - Bilbao - 6-Ago-2008
miércoles, 6 de agosto de 2008
martes, 5 de agosto de 2008
El ejemplo de Bélgica
A principio del decenio de los noventa, creo que alrededor de 1993, Bélgica decidió superar el eterno conflicto entre flamencos y valones, dejándose de transferencias regionales -droga blanda- y apostando por la droga dura, al proclamar un Estado federal.
Se creyó que ese iba a ser el final de la disputa, y sólo ha resultado ser el principio de un endemoniado sistema, en el que los flamencos andan buscando un rey, los valones un presidente, y los pocos belgas que todavía quedan es posible que quieran empadronarse, ya puestos, en el Congo, que pudiera ser lo único que quede con algo de memoria belga.
En este momento, en Bélgica, funcionan ocho cámaras parlamentarias y seis gobiernos, cada uno naturalmente mirando para su barrio flamenco o valón.
Hay un Senado, que viene a ser como una asociación de antiguos alumnos, y un gobierno "de Estado", que suele durar unos días, unas semanas, o no existir durante meses.
A medida que crece la frustración individual, aumentan las exigencias de los nacionalismos.
El individuo occidental necesita creer en algo, y ha pasado
- del sacerdote al psiquiatra,
- del psiquiatra al astrólogo,
- del astrólogo al consumo, y
- del consumo al nacionalismo.
En el fondo, parece que necesitamos algún tipo de fe para tener la esperanza de que eso nos transformará en más altos, más inteligentes, o menos gilipollas de lo que demostramos a diario, que suele ser bastante.
Proyectar las frustraciones individuales en empresas colectivas suele ser un buen negocio para los caudillos, que viven de ello. El otro día, un inteligente Joaquín Leguina, recordaba la boutade de que los mejores cantantes franceses siempre han sido belgas.
La humorada tiene sus días contados, porque Bélgica está a punto de desaparecer.
Y, lo peor, es que nadie se lo creía, cuando comenzaron las primeras transferencias hacia las regiones.
Luis del Val - "Faro de Vigo" - Vigo - 5-Ago-2008
Se creyó que ese iba a ser el final de la disputa, y sólo ha resultado ser el principio de un endemoniado sistema, en el que los flamencos andan buscando un rey, los valones un presidente, y los pocos belgas que todavía quedan es posible que quieran empadronarse, ya puestos, en el Congo, que pudiera ser lo único que quede con algo de memoria belga.
En este momento, en Bélgica, funcionan ocho cámaras parlamentarias y seis gobiernos, cada uno naturalmente mirando para su barrio flamenco o valón.
Hay un Senado, que viene a ser como una asociación de antiguos alumnos, y un gobierno "de Estado", que suele durar unos días, unas semanas, o no existir durante meses.
A medida que crece la frustración individual, aumentan las exigencias de los nacionalismos.
El individuo occidental necesita creer en algo, y ha pasado
- del sacerdote al psiquiatra,
- del psiquiatra al astrólogo,
- del astrólogo al consumo, y
- del consumo al nacionalismo.
En el fondo, parece que necesitamos algún tipo de fe para tener la esperanza de que eso nos transformará en más altos, más inteligentes, o menos gilipollas de lo que demostramos a diario, que suele ser bastante.
Proyectar las frustraciones individuales en empresas colectivas suele ser un buen negocio para los caudillos, que viven de ello. El otro día, un inteligente Joaquín Leguina, recordaba la boutade de que los mejores cantantes franceses siempre han sido belgas.
La humorada tiene sus días contados, porque Bélgica está a punto de desaparecer.
Y, lo peor, es que nadie se lo creía, cuando comenzaron las primeras transferencias hacia las regiones.
Luis del Val - "Faro de Vigo" - Vigo - 5-Ago-2008
Política monetaria e inflación
El mayor problema para la política monetaria chilena estaría en el ámbito laboral, ya que al ser un mercado del trabajo poco flexible, complica el ajuste en los salarios a un escenario de tasas más altas y el consecuente aumento del desempleo.
La experiencia de alta inflación por la que atravesó la economía de los Estados Unidos a comienzos de los 70 ha cobrado un inusitado interés en el análisis de la coyuntura actual de ésta y también en la de otras economías. En efecto, la combinación de
- un fuerte crecimiento en el precio internacional del petróleo,
- una mayor inflación interna y
- un menor dinamismo en la actividad
configuraron un escenario -que se denominó como "estanflación"- cuyos rasgos esenciales son parecidos a los que se observan en diversas economías, incluyendo la estadounidense.
Un agravante de la coyuntura actual es la complicada situación que enfrenta el sector financiero en diversas economías industrializadas, particularmente en los Estados Unidos. Ello, como consecuencia de la importante reducción experimentada por el precio de las propiedades, el que fue antecedido por un aumento significativo en sus precios, lo cual fue alimentado por una política monetaria expansiva de la Reserva Federal.
Así, tras una vigorosa expansión del crédito -sustentada en un alto precio de las propiedades- la posterior reversión del ciclo ha arrojado fuertes pérdidas para los intermediarios financieros, las que incluso han comprometido a instituciones de larga tradición y prestigio en un mercado tan competitivo y desarrollado como es el estadounidense. Esta situación ha hecho necesaria una activa gestión de la Reserva Federal y del Tesoro con el propósito de impedir un colapso mayor del crédito.
Viejos dilemas
En muchas economías -incluyendo la chilena- los bancos centrales se han visto enfrentados a complejas decisiones como consecuencia del escenario internacional que se ha configurado en el último año. En el caso de los Estados Unidos, una mayor restricción en la política monetaria resulta imprescindible para evitar que lo que podría ser un alza temporal en la inflación se transforme en algo más duradero, lo que tendría importantes costos para una economía que se ha caracterizado por su desarrollo financiero y por el hecho de que su moneda es ampliamente usada como dinero de reserva en el mundo.
En el caso de países como Chile, en el que la inflación se ha elevado fuertemente en el último año, una política monetaria más restrictiva podría reanudar las presiones para una apreciación del peso, al mismo tiempo que es razonable suponer que se provocará un crecimiento más lento de la actividad, por algún tiempo.
Se trata de decisiones difíciles, pero que es necesario resolver en forma adecuada y oportuna.
Al revisar el episodio denominado como "la Gran Inflación" en los Estados Unidos, numerosos estudios coinciden en que éste se produjo por una lenta reacción de la política monetaria a la presión inflacionaria provocada por el alza en el precio internacional del petróleo.
En concreto
La Tasa de Política Monetaria (TPM) se elevó poco y tarde frente al alza que registraba la inflación.
Una de las consecuencias más importantes de respuesta tardía de la política monetaria a un aumento sostenido de la inflación se origina en la reaparición de reajustes más frecuentes en precios y salarios, lo que en definitiva hará más difícil y costoso -en términos de actividad y empleo- reducir la inflación en el futuro, como de hecho ocurrió en la experiencia estadounidense comentada y en numerosos otros casos.
Estrategia coherente
Si bien la política monetaria es el instrumento adecuado para enfrentar un problema inflacionario, sólo será posible minimizar los costos asociados a esta tarea a través de una acción coordinada de aquellas políticas que -en mayor o menor medida- inciden sobre el escenario económico.
En particular, de la política fiscal y de las intervenciones de la autoridad en el ámbito laboral.En lo que se refiere a la política fiscal, una presión de gasto excesiva con respecto al crecimiento del producto promoverá un alza en la tasa de interés de equilibrio y/o un deterioro en la cuenta corriente de la balanza de pagos, lo que, por cierto, no ayuda a la política monetaria.
Ello, en tanto, hace necesario ajustes más drásticos en la TPM para lograr una caída de la inflación hacia el objetivo de la autoridad. Afortunadamente se ha logrado un alto grado de coincidencia en Chile entre los principales actores del debate público con relación a este punto, lo que debiera permitir un perfeccionamiento de la actual regla fiscal, en consideración a las particularidades que ha ido mostrando el actual ciclo de precios de las materias primas.
El problema más álgido para la política monetaria chilena parece estar en el ámbito laboral.
En efecto, un mercado laboral poco flexible complica el proceso de ajuste en los salarios a un escenario en el que la política monetaria es menos expansiva, lo que provocará un aumento del desempleo, con los consecuentes costos que ello acarrea.
En ese sentido, vale la pena revisar el muy celebrado informe del Fondo Monetario Internacional con respecto a la economía chilena, el cual vuelve reiterar las tareas pendientes que ésta tiene en materia de flexibilización del mercado del trabajo.
Por otro lado, la coyuntura planteada hace aún menos comprensible la introducción de reformas que apunten a elevar los costos de contratación para las empresas como las que están actualmente en el debate público.
Si bien un análisis de éstas excede el espacio disponible, parece necesario recordar que alrededor del 70% del empleo en Chile lo generan empresas pequeñas y medianas, para las cuales el efecto de mayores costos de contratación no es trivial.
Mucho menos en un contexto de
- desaceleración en el crecimiento de la demanda agregada y
- elevado nivel de los costos de la energía.
Editorial - "El Mercurio" - Santiago de Chile - 5-Ago-2008
La experiencia de alta inflación por la que atravesó la economía de los Estados Unidos a comienzos de los 70 ha cobrado un inusitado interés en el análisis de la coyuntura actual de ésta y también en la de otras economías. En efecto, la combinación de
- un fuerte crecimiento en el precio internacional del petróleo,
- una mayor inflación interna y
- un menor dinamismo en la actividad
configuraron un escenario -que se denominó como "estanflación"- cuyos rasgos esenciales son parecidos a los que se observan en diversas economías, incluyendo la estadounidense.
Un agravante de la coyuntura actual es la complicada situación que enfrenta el sector financiero en diversas economías industrializadas, particularmente en los Estados Unidos. Ello, como consecuencia de la importante reducción experimentada por el precio de las propiedades, el que fue antecedido por un aumento significativo en sus precios, lo cual fue alimentado por una política monetaria expansiva de la Reserva Federal.
Así, tras una vigorosa expansión del crédito -sustentada en un alto precio de las propiedades- la posterior reversión del ciclo ha arrojado fuertes pérdidas para los intermediarios financieros, las que incluso han comprometido a instituciones de larga tradición y prestigio en un mercado tan competitivo y desarrollado como es el estadounidense. Esta situación ha hecho necesaria una activa gestión de la Reserva Federal y del Tesoro con el propósito de impedir un colapso mayor del crédito.
Viejos dilemas
En muchas economías -incluyendo la chilena- los bancos centrales se han visto enfrentados a complejas decisiones como consecuencia del escenario internacional que se ha configurado en el último año. En el caso de los Estados Unidos, una mayor restricción en la política monetaria resulta imprescindible para evitar que lo que podría ser un alza temporal en la inflación se transforme en algo más duradero, lo que tendría importantes costos para una economía que se ha caracterizado por su desarrollo financiero y por el hecho de que su moneda es ampliamente usada como dinero de reserva en el mundo.
En el caso de países como Chile, en el que la inflación se ha elevado fuertemente en el último año, una política monetaria más restrictiva podría reanudar las presiones para una apreciación del peso, al mismo tiempo que es razonable suponer que se provocará un crecimiento más lento de la actividad, por algún tiempo.
Se trata de decisiones difíciles, pero que es necesario resolver en forma adecuada y oportuna.
Al revisar el episodio denominado como "la Gran Inflación" en los Estados Unidos, numerosos estudios coinciden en que éste se produjo por una lenta reacción de la política monetaria a la presión inflacionaria provocada por el alza en el precio internacional del petróleo.
En concreto
La Tasa de Política Monetaria (TPM) se elevó poco y tarde frente al alza que registraba la inflación.
Una de las consecuencias más importantes de respuesta tardía de la política monetaria a un aumento sostenido de la inflación se origina en la reaparición de reajustes más frecuentes en precios y salarios, lo que en definitiva hará más difícil y costoso -en términos de actividad y empleo- reducir la inflación en el futuro, como de hecho ocurrió en la experiencia estadounidense comentada y en numerosos otros casos.
Estrategia coherente
Si bien la política monetaria es el instrumento adecuado para enfrentar un problema inflacionario, sólo será posible minimizar los costos asociados a esta tarea a través de una acción coordinada de aquellas políticas que -en mayor o menor medida- inciden sobre el escenario económico.
En particular, de la política fiscal y de las intervenciones de la autoridad en el ámbito laboral.En lo que se refiere a la política fiscal, una presión de gasto excesiva con respecto al crecimiento del producto promoverá un alza en la tasa de interés de equilibrio y/o un deterioro en la cuenta corriente de la balanza de pagos, lo que, por cierto, no ayuda a la política monetaria.
Ello, en tanto, hace necesario ajustes más drásticos en la TPM para lograr una caída de la inflación hacia el objetivo de la autoridad. Afortunadamente se ha logrado un alto grado de coincidencia en Chile entre los principales actores del debate público con relación a este punto, lo que debiera permitir un perfeccionamiento de la actual regla fiscal, en consideración a las particularidades que ha ido mostrando el actual ciclo de precios de las materias primas.
El problema más álgido para la política monetaria chilena parece estar en el ámbito laboral.
En efecto, un mercado laboral poco flexible complica el proceso de ajuste en los salarios a un escenario en el que la política monetaria es menos expansiva, lo que provocará un aumento del desempleo, con los consecuentes costos que ello acarrea.
En ese sentido, vale la pena revisar el muy celebrado informe del Fondo Monetario Internacional con respecto a la economía chilena, el cual vuelve reiterar las tareas pendientes que ésta tiene en materia de flexibilización del mercado del trabajo.
Por otro lado, la coyuntura planteada hace aún menos comprensible la introducción de reformas que apunten a elevar los costos de contratación para las empresas como las que están actualmente en el debate público.
Si bien un análisis de éstas excede el espacio disponible, parece necesario recordar que alrededor del 70% del empleo en Chile lo generan empresas pequeñas y medianas, para las cuales el efecto de mayores costos de contratación no es trivial.
Mucho menos en un contexto de
- desaceleración en el crecimiento de la demanda agregada y
- elevado nivel de los costos de la energía.
Editorial - "El Mercurio" - Santiago de Chile - 5-Ago-2008
Asimetrías entre Brasil y Argentina
El pecado capital de la política que ha llevado a cabo el país desde 2003 en relación a la región tiene que ver con que el matrimonio Kirchner, cada cual a su tiempo, ha creído, probablemente de buena fe pero con una grave dosis de ingenuidad, que las ideologías unen más que los intereses y que el acercamiento protegería a la Argentina del resto del mundo, que no la miraba con buenos ojos, tras el default.
En el caso de los dos últimos presidentes se les puede reprochar que ambos se quedaron de brazos cruzados y con la boca abierta mirando embelezados el signo político de los gobiernos vecinos, antes que sus avances comerciales que, en el caso puntual de Brasil, justo en el mismo período que les tocó a ellos gobernar, ha desbordado todos los cálculos y ha terminado, fruto de esa parálisis, por empequeñecer relativamente aún más a la Argentina.
Hoy, las asimetrías cada vez más amplias que se dan entre los dos países tienen mucho que ver con la escala y con la madurez de un sistema económico ya engranado que, como el brasileño, no necesita sólo del tipo de cambio alto para exportar cada vez más, tal como lo ha descripto la presidenta de la Nación, aunque también con la ilusión de que "como somos todos progresistas" se podrá marchar en una misma línea de ideales y "bien lejos del consenso de Washington", tal como también suele decir orgullosa Cristina Fernández.
Esa utopía tan de estudiantina, en la que se habla de distribución del ingreso aún antes de consolidar el escenario, sólo prendió en los Kirchner, quienes se sintieron entre pares y hablaron de solidaridad e integración, mientras los demás hicieron la suya:
- Uruguay se bajó pronto y buscó caminos propios y
- Brasil continuó con su política tradicional del hecho consumado y de proponer, una vez marcado un nuevo hito, "ahora, discutamos para adelante".
La referencia a estos dos países calza con justeza, ya que ambos comparten con la Argentina lo que aquí se vive como una maldición, el hecho de que la demanda constante de alimentos encarece los precios internos.
Sin embargo, ambos gobiernos buscaron alternativas más creativas que falsificar los índices, para evitar el traslado a la inflación doméstica. Con otra estructura de su comercio exterior,
- Chile también hizo la suya, sin parar de crecer y ganando mercados y
- Perú es un boom.
En realidad, todas esas naciones han demostrado tener gobiernos solidarios, aunque bien pragmáticos. En conjunto, lo que ha provocado su decidida acción por salir al mundo a codearse con los más grandes es descolocar a la política exterior de la Argentina, en primera instancia para con la región, política que sólo se aferra a Venezuela y a Bolivia, proveedor de fondos, el primero, y de energía, ambos.
Con el gobierno del presidente Lula da Silva, las diferencias no sólo se han manifestado últimamente en materia aduanera en relación a los productos industriales en la Ronda de Doha, sino esencialmente en ese punto clave de la inserción en el mundo, situación que se patentiza en el último lustro:
- mientras la Argentina se cerró cada vez más,
- Brasil hizo exactamente lo contrario y no porque tenga más armada su industria, sino porque esa es su vocación, la que pasa de generación en generación como parte de una política de Estado inmutable. Como ha dicho el presidente Lula: "los intereses soberanos son intocables".
Fruto de esa divergencia no menor para el desarrollo futuro de cada país es que Brasil ha pasado a ser y a darse a conocer como el nuevo "granero del mundo", ya que mientras la Argentina
- impide las exportaciones plenas de carne,
- cierra las ventas de trigo,
- trastorna el mercado lácteo y
- pretende desojizar los cultivos con retenciones que desalientan los embarques al exterior,
Brasil
- es el número uno en soja y
- hoy el primer productor, exportador y comercializador de carne del mundo,
- con frigoríficos esparcidos por todos lados (aquí ha comprado los dos más grandes) y
- no para de crecer.
Para los analistas, el salto cuantitativo de Brasil a nivel mundial y la confianza que despierta ha tenido que ver con la continuidad política entre los gobiernos de Fernando Henrique Cardoso y los dos sucesivos de Lula, lo que en números macroeconómicos se reflejó en 2007 con
- la atracción de 18 mil millones de dólares en inversiones directas,
- caída del riesgo-país desde que tiene el grado de inversión y exportaciones que apuntan este año a superar los 120 mil millones de dólares.
Así, la Argentina se ha quedado en el peor de los mundos. Brasil es una locomotora imparable que avanza en línea con el resto del planeta, mientras la Argentina los observa de atrás y no reacciona.
Ahora, se confía en otra fantasía, como podría ser un acercamiento comercial con los Estados Unidos si quien gana las elecciones es el senador Barack Obama.
La ingenuidad argentina supone que los demócratas serán más benignos que los republicanos, sólo porque están más cerca del progresismo, como Lula, Bachelet y Tabaré.
Nunca deben haber visto a un representante de ese partido, de origen mucho más proteccionista que el Republicano, defender a los granjeros de su estado, al fin y al cabo sus votantes.
Hugo E. Grimaldi - "La Capital" - Mar del Plata - 5-Ago-2008
En el caso de los dos últimos presidentes se les puede reprochar que ambos se quedaron de brazos cruzados y con la boca abierta mirando embelezados el signo político de los gobiernos vecinos, antes que sus avances comerciales que, en el caso puntual de Brasil, justo en el mismo período que les tocó a ellos gobernar, ha desbordado todos los cálculos y ha terminado, fruto de esa parálisis, por empequeñecer relativamente aún más a la Argentina.
Hoy, las asimetrías cada vez más amplias que se dan entre los dos países tienen mucho que ver con la escala y con la madurez de un sistema económico ya engranado que, como el brasileño, no necesita sólo del tipo de cambio alto para exportar cada vez más, tal como lo ha descripto la presidenta de la Nación, aunque también con la ilusión de que "como somos todos progresistas" se podrá marchar en una misma línea de ideales y "bien lejos del consenso de Washington", tal como también suele decir orgullosa Cristina Fernández.
Esa utopía tan de estudiantina, en la que se habla de distribución del ingreso aún antes de consolidar el escenario, sólo prendió en los Kirchner, quienes se sintieron entre pares y hablaron de solidaridad e integración, mientras los demás hicieron la suya:
- Uruguay se bajó pronto y buscó caminos propios y
- Brasil continuó con su política tradicional del hecho consumado y de proponer, una vez marcado un nuevo hito, "ahora, discutamos para adelante".
La referencia a estos dos países calza con justeza, ya que ambos comparten con la Argentina lo que aquí se vive como una maldición, el hecho de que la demanda constante de alimentos encarece los precios internos.
Sin embargo, ambos gobiernos buscaron alternativas más creativas que falsificar los índices, para evitar el traslado a la inflación doméstica. Con otra estructura de su comercio exterior,
- Chile también hizo la suya, sin parar de crecer y ganando mercados y
- Perú es un boom.
En realidad, todas esas naciones han demostrado tener gobiernos solidarios, aunque bien pragmáticos. En conjunto, lo que ha provocado su decidida acción por salir al mundo a codearse con los más grandes es descolocar a la política exterior de la Argentina, en primera instancia para con la región, política que sólo se aferra a Venezuela y a Bolivia, proveedor de fondos, el primero, y de energía, ambos.
Con el gobierno del presidente Lula da Silva, las diferencias no sólo se han manifestado últimamente en materia aduanera en relación a los productos industriales en la Ronda de Doha, sino esencialmente en ese punto clave de la inserción en el mundo, situación que se patentiza en el último lustro:
- mientras la Argentina se cerró cada vez más,
- Brasil hizo exactamente lo contrario y no porque tenga más armada su industria, sino porque esa es su vocación, la que pasa de generación en generación como parte de una política de Estado inmutable. Como ha dicho el presidente Lula: "los intereses soberanos son intocables".
Fruto de esa divergencia no menor para el desarrollo futuro de cada país es que Brasil ha pasado a ser y a darse a conocer como el nuevo "granero del mundo", ya que mientras la Argentina
- impide las exportaciones plenas de carne,
- cierra las ventas de trigo,
- trastorna el mercado lácteo y
- pretende desojizar los cultivos con retenciones que desalientan los embarques al exterior,
Brasil
- es el número uno en soja y
- hoy el primer productor, exportador y comercializador de carne del mundo,
- con frigoríficos esparcidos por todos lados (aquí ha comprado los dos más grandes) y
- no para de crecer.
Para los analistas, el salto cuantitativo de Brasil a nivel mundial y la confianza que despierta ha tenido que ver con la continuidad política entre los gobiernos de Fernando Henrique Cardoso y los dos sucesivos de Lula, lo que en números macroeconómicos se reflejó en 2007 con
- la atracción de 18 mil millones de dólares en inversiones directas,
- caída del riesgo-país desde que tiene el grado de inversión y exportaciones que apuntan este año a superar los 120 mil millones de dólares.
Así, la Argentina se ha quedado en el peor de los mundos. Brasil es una locomotora imparable que avanza en línea con el resto del planeta, mientras la Argentina los observa de atrás y no reacciona.
Ahora, se confía en otra fantasía, como podría ser un acercamiento comercial con los Estados Unidos si quien gana las elecciones es el senador Barack Obama.
La ingenuidad argentina supone que los demócratas serán más benignos que los republicanos, sólo porque están más cerca del progresismo, como Lula, Bachelet y Tabaré.
Nunca deben haber visto a un representante de ese partido, de origen mucho más proteccionista que el Republicano, defender a los granjeros de su estado, al fin y al cabo sus votantes.
Hugo E. Grimaldi - "La Capital" - Mar del Plata - 5-Ago-2008
lunes, 4 de agosto de 2008
Países desahuciados vs Países recomendables
Botín y la lista de países malditos.
No está claro si Chávez ha anunciado la expropiación del Banco de Venezuela cinco minutos antes de que su legítimo propietario, el Santander, lo vendiese o si, por el contrario, ha sido Botín el que ha puesto en venta la entidad cinco minutos antes de que ésta fuera nacionalizada.
Lo único cierto es que los días del grupo español en aquel país están contados. En realidad, lo estaban desde hace ya tiempo. Venezuela, más allá de las bromas que pueda provocar su histriónico presidente, ha perdido la confianza de los grandes grupos inversores, que de forma más o menos discreta han empezado a deshacer sus posiciones.
El propio Gobierno español ha dividido el mercado iberoamericano en dos bloques a la hora de hacer sus recomendaciones para los inversores que piden consejo:
- el de los «países desahuciados» y
- el de los «destinos recomendables».
No hay tampoco que tener demasiada imaginación para adivinar en qué lista está situado cada cual. En la primera, la de los lugares malditos, se encuentran, porque sus gobernantes se lo han ganado a pulso,
- Venezuela,
- Ecuador,
- Bolivia,
- Nicaragua y
- Argentina. Este último se ha incorporado recientemente al club gracias a las impagables gestiones de su presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, en casos como el de Aerolíneas, del que han sido víctimas Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual.
En el otro extremo hay un grupo importante de lo que el Gobierno español considera destinos adecuados para las inversiones.
- Chile y México se mantienen como dos clásicos, mientras que
- Brasil ha disipado ya definitivamente cualquier duda que en un principio hubiera podido despertar el discurso originariamente más izquierdista de Lula.
- La sorpresa más agradable, sin embargo, la constituyen Perú y Colombia, dos mercados que van recuperando poco a poco la estabilidad después de periodos de turbulencias que elevaron peligrosamente la prima de riesgo que han de pagar por el capital.
El caso colombiano es especialmente llamativo. El Gobierno de Uribe está en vías de terminar con la lacra del terrorismo de las FARC, un problema que hasta ahora condicionaba cualquier operación.
Creso - "ABC" - Madrid - 4-Ago-2008
No está claro si Chávez ha anunciado la expropiación del Banco de Venezuela cinco minutos antes de que su legítimo propietario, el Santander, lo vendiese o si, por el contrario, ha sido Botín el que ha puesto en venta la entidad cinco minutos antes de que ésta fuera nacionalizada.
Lo único cierto es que los días del grupo español en aquel país están contados. En realidad, lo estaban desde hace ya tiempo. Venezuela, más allá de las bromas que pueda provocar su histriónico presidente, ha perdido la confianza de los grandes grupos inversores, que de forma más o menos discreta han empezado a deshacer sus posiciones.
El propio Gobierno español ha dividido el mercado iberoamericano en dos bloques a la hora de hacer sus recomendaciones para los inversores que piden consejo:
- el de los «países desahuciados» y
- el de los «destinos recomendables».
No hay tampoco que tener demasiada imaginación para adivinar en qué lista está situado cada cual. En la primera, la de los lugares malditos, se encuentran, porque sus gobernantes se lo han ganado a pulso,
- Venezuela,
- Ecuador,
- Bolivia,
- Nicaragua y
- Argentina. Este último se ha incorporado recientemente al club gracias a las impagables gestiones de su presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, en casos como el de Aerolíneas, del que han sido víctimas Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual.
En el otro extremo hay un grupo importante de lo que el Gobierno español considera destinos adecuados para las inversiones.
- Chile y México se mantienen como dos clásicos, mientras que
- Brasil ha disipado ya definitivamente cualquier duda que en un principio hubiera podido despertar el discurso originariamente más izquierdista de Lula.
- La sorpresa más agradable, sin embargo, la constituyen Perú y Colombia, dos mercados que van recuperando poco a poco la estabilidad después de periodos de turbulencias que elevaron peligrosamente la prima de riesgo que han de pagar por el capital.
El caso colombiano es especialmente llamativo. El Gobierno de Uribe está en vías de terminar con la lacra del terrorismo de las FARC, un problema que hasta ahora condicionaba cualquier operación.
Creso - "ABC" - Madrid - 4-Ago-2008
Sudamérica potencia agroalimentaria
Ya no sólo Chile apuesta a ser potencia. Argentina y Brasil, por condiciones naturales, ya son líderes exportadores del continente. Otros, como Colombia y Perú, expanden su frontera agrícola. Así la región se perfila como la fuente más importante de alimentos para el mundo.
Jazmine Zhang (35) nació en Shandong, ciudad de la costa este de China. Es hija única de padres que eran dirigentes del Partido Comunista. Su infancia transcurrió en un ambiente acomodado, con costumbres tradicionales, rodeada de campos de algodón y trigo, y con una alimentación a base de arroz.
Pero su vida cambió cuando se mudó a Beijing a estudiar inglés y negocios. Ahí fue testigo de la llegada masiva de alimentos occidentales como el Mc Donalds, y productos como el pan, el vino e incluso ron y coñac.
Hoy Jazmine es la segunda encargada de la multinacional Vodafone y al tener mayor poder adquisitivo sucumbió a las nuevas tentaciones alimentarias, al igual que muchos de sus 1.300 millones de compatriotas.
Historias similares existen también en India, donde los cambios en los hábitos alimentarios, que implican mayores demandas, sumados a la baja en la producción agrícola de los países europeos, de Australia e incluso de Estados Unidos, tienen al mundo sumido en una creciente necesidad de alimentos, los que ante la mayor demanda no paran de subir de precio.
Así, los ojos hambrientos del mundo están puestos en los campos de Sudamérica que, por la abundancia de agua y de tierras aún no explotadas, aparece como la fuente principal desde donde saldrán los alimentos que el mundo necesita. Sobre todo ahora que, según cálculos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en 2030 el planeta deberá duplicar su producción para poder alimentar a todo el mundo.
Esta fue una de las conclusiones de la XV Reunión Interamericana a Nivel Ministerial en Salud y Agricultura realizada en Río de Janeiro, donde se estableció que la región puede potenciar su título de "granero del mundo"."Latinoamérica es ya la cuenca exportadora neta más importante del mundo. Del total de la producción de alimentos, la región genera
- el 25% de los cereales,
- el 34% de las oleaginosas,
- el 25% de las frutas,
- el 11% de las raíces y tubérculos,
- el 31% de la carne y
- el 24% de la leche",
explica Gonzalo González, representante de IICA para Chile.
En este nuevo desafío para Sudamérica ya aparece un líder. Brasil, con su inmenso capital de tierras arables y su buena posición económica actual."Están muy fuertes y tienen mucho por crecer aún. Por ejemplo, en el valle de San Francisco prontamente sumarán 100 mil hectáreas a las 300 mil que ya tienen para las plantaciones agrícolas.
Chile y Perú también jugarán un papel importante en la producción de frutas y verduras, donde ya llevan camino avanzado. La contraparte la tienen países como Bolivia o Venezuela, que han estatizado todas las tierras y ningún agricultor hace inversiones en el largo plazo", dice Fernando Cillóniz, presidente de Inform@cción, empresa dedicada a proveer información sectorial y de mercados de Perú.
Las cifras del Banco Mundial dicen que gran parte de los países de la región ha subido su productividad agropecuaria. Por ejemplo,
- desde 1960 a 2000 Brasil subió en 1,93%,
Argentina en 1,84%,
Colombia 1,43%,
Perú 1,36%, y
Chile en 1,2%.
Y esto pareciera que ahora se va a ampliar. Los cambios económicos y políticos que viven otros países están llevando a una explosión en el sector agrícola. Un ejemplo es la disminución de la virulencia de las FARC, lo que permite el reintegro a la producción de tierras que hasta ahora no eran cultivadas.
Significa que países como Colombia, Paraguay, Uruguay y Perú estén extendiendo su frontera agrícola más tradicional y se especializan en la producción ganadera y hortofrutícola.
"Hay una posibilidad gigante de que Sudamérica se transforme en el gran proveedor de alimentos del mundo. Para lograrlo es necesario que los distintos países actúen como bloque y logren destrabar la Ronda de Doha.
Brasil debe superar su conflicto con Argentina y dejar de discutir sobre quién será el líder de este proceso, porque tienen una producción complementaria", explica Gonzalo Jordán, ingeniero agrónomo y director de Invertec.
Pero no todo es producir
La región es un enjambre de realidades radicalmente distintas.
- Chile es líder en comercialización, con un conocimiento amplio de negociaciones y necesidades de los compradores desarrollados.
- Argentina, un país cerealero, con tierras y capacidades productivas que lo tienen desde hace años entre los primeros exportadores cerealeros del mundo.
- Pero Perú y Colombia, por ejemplo, recién empiezan a recorrer los caminos de una exportación cada vez más demandante.
"Todos los países de la región tienen producciones y problemáticas muy distintas. En este sentido, es más fácil que se potencie la investigación y el trabajo conjunto de subregiones como el cono sur o la zona andina, ya que tiene mayores similitudes en clima y grandes rubros productivos", plantea Martine Dirven, economista del departamento agrícola de la Cepal.Y surge entonces la necesidad de establecer nuevas políticas públicas que permitan que este esbozo de potencia regional se concrete.
"Los países pueden diseñar una política de Estado para el sector orientado al desarrollo exportador. Adicionalmente, organismos multilaterales y regionales como el Banco Mundial deben cambiar sus políticas de reglamentación de la agricultura para posicionarla como impulsora de crecimiento económico y social", añade José Luis Cordeu, consultor agropecuario y ex oficial de la FAO y del Banco Mundial.
Una mirada regional
En este mundo de realidades distintas, sin duda, el coloso exportador del continente es Brasil. Sólo en soya reporta US$ 5,5 mil millones y en carne cerca de US$ 5 mil millones anuales; en carne, sus envíos crecen a un promedio de 40% anual. Además, están convencidos de que su papel es liderar a Sudamérica en el desafío de alimentar al mundo.
De hecho, el ministro de Agricultura de ese país, Reinhold Stephanes, señaló que están dispuestos a transferir gratuitamente a los demás países toda la tecnología dominada por la estatal Empresa Brasileña de Pesquisas Agropecuarias (Embrapa).
A pesar de que Argentina ha frenado bastante su crecimiento agrícola por las políticas impositivas que privilegian el mercado interno, se mantiene como un potente exportador de granos que supera los 100 millones de toneladas. El economista argentino Martín Piñeiro, en un estudio indica que Argentina y Brasil son los países que más crecen en la producción de alimentos.
"Cuatro países - Brasil, Argentina, Australia y Nueva Zelandia- son los responsables de más del 90% del balance neto exportador de alimentos. Los dos primeros son los que aumentan más significativamente su posición de exportadores netos... Un elemento central del reordenamiento internacional, que tiene especial significación para Sudamérica, es la revalorización de los recursos naturales con potencial agrícola.
América Latina y África son los dos continentes con una mayor dotación de recursos agrícolas no totalmente explotados.
Brasil, Argentina y Paraguay son algunos de los pocos países que tienen capacidad de expandir su frontera agrícola significativamente", señala.No sólo eso. Según estimaciones de la FAO, Brasil y Argentina, además de liderar las producciones de granos de la región, serán los países que más crecerán en el mundo en la producción láctea, bordeando el 7%.
Colombia, en tanto, no pierde tiempo. Aprovechando la paz que vive, ya invierte en mejorar la productividad en los campos.'El crecimiento agropecuario durante 2007, medido en precios de 2000, fue de 4,5%. Se espera que finalizado 2008 se alcance una superficie agrícola sembrada de 4.874.700 hectáreas, recuperando 557.900 hectáreas desde 2002, y una productividad agregada de 6,47 toneladas por hectárea. Como resultado de área y productividad, el campo tendrá en 2008 una producción récord de 26,8 millones de toneladas', dice Diana Pereira, directora de política sectorial del Ministerio de Agricultura colombiano.
Uruguay se ha especializado en la producción de carne y ya supera a Argentina en este rubro. Ya el año pasado exportó 460 mil toneladas, con precios muy altos que sólo fueron superados por la producción australiana. Para seguir creciendo invertirán en mejorar la productividad y competitividad agrícola a través de un crédito de 32 millones de dólares otorgado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Para qué hablar de Perú - que ya desde principios de este año se perfila como un fuerte competidor de Chile, como lo anunciara Revista del Campo a principios de año- que crece a una tasa del 10% anual y que en 2007 exportó US$ 2.167 millones. Aprovechando su clima y su geografía, su camino ha sido el de las producciones hortofrutícolas y de nicho. Y tienen para crecer."Todavía hay más de 300 mil hectáreas en toda la costa que no hemos explotado y sólo falta la decisión de invertir. Tenemos aún mucho por crecer", agrega Cillóniz.
La lista la cierra Bolivia, que aún está dormida, pero tiene 13 millones de hectáreas aptas para la producción agrícola.
¿Qué pasa con Chile?
Hasta hace muy poco, Chile era un claro líder exportador. Sin embargo, la baja de competitividad y la aparición de competencia regional hacen peligrar su posición.
Sin desconocer que, en cuanto a volúmenes, Brasil será siempre el top one, Chile tiene un papel que jugar: transformarse en el articulador de todo este proceso exportador.
Tiene los conocimientos comerciales - incluido el concepto de ser potencia agroalimentaria- y, tema igual de importante, una adecuada infraestructura de puertos que miran a todo el resto del Pacífico.
"Tenemos la posibilidad de coordinar al granero del mundo con el mercado del mundo. Hay que llenar la cordillera de pasos fronterizos y mostrarles al resto de los países el camino. A pesar de que somos productores de nicho, hemos desarrollado el concepto de potencia agroalimentaria y tenemos una relación ya formada con los consumidores.
En este sentido, estamos 30 años adelantados porque el resto del continente no tiene una orientación a la demanda, no se adapta a lo que el consumidor quiere", explica Gonzalo Jordán. El mismo país se beneficiaría de ser parte de este crecimiento. Significaría, por ejemplo, generar nuevas oportunidades para los mercados locales y abrirse a nuevas áreas. Y tiene mucho que aportar a los vecinos que se aproximan.
"Chile está cumpliendo un importante papel como modelo de crecimiento con equidad. Esto parte de tener políticas macroeconómicas claras y que conserven los equilibrios necesarios para el desarrollo de la economía y sigue por tener políticas sectoriales adecuadas.
En cuanto al liderazgo, Chile lo tiene en sectores como el hortofrutícola que ha tratado de ser replicado por muchos países de la región, pero no en otros sectores como cereales y carne de vacuno", señala José Luis Cordeu.
Como hoy la competencia comercial ya no se plantea en el sentido que unos ganan y otros pierden, sino como un yo te apoyo y gano al mismo tiempo; entonces, si el país sabe aprovechar el movimiento regional, puede significar un nuevo impulso a la producción y el comercio.
NATALIE TRAVERSO - "El Mercurio" - Santiago de Chile - 4-Ago-2008
Jazmine Zhang (35) nació en Shandong, ciudad de la costa este de China. Es hija única de padres que eran dirigentes del Partido Comunista. Su infancia transcurrió en un ambiente acomodado, con costumbres tradicionales, rodeada de campos de algodón y trigo, y con una alimentación a base de arroz.
Pero su vida cambió cuando se mudó a Beijing a estudiar inglés y negocios. Ahí fue testigo de la llegada masiva de alimentos occidentales como el Mc Donalds, y productos como el pan, el vino e incluso ron y coñac.
Hoy Jazmine es la segunda encargada de la multinacional Vodafone y al tener mayor poder adquisitivo sucumbió a las nuevas tentaciones alimentarias, al igual que muchos de sus 1.300 millones de compatriotas.
Historias similares existen también en India, donde los cambios en los hábitos alimentarios, que implican mayores demandas, sumados a la baja en la producción agrícola de los países europeos, de Australia e incluso de Estados Unidos, tienen al mundo sumido en una creciente necesidad de alimentos, los que ante la mayor demanda no paran de subir de precio.
Así, los ojos hambrientos del mundo están puestos en los campos de Sudamérica que, por la abundancia de agua y de tierras aún no explotadas, aparece como la fuente principal desde donde saldrán los alimentos que el mundo necesita. Sobre todo ahora que, según cálculos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en 2030 el planeta deberá duplicar su producción para poder alimentar a todo el mundo.
Esta fue una de las conclusiones de la XV Reunión Interamericana a Nivel Ministerial en Salud y Agricultura realizada en Río de Janeiro, donde se estableció que la región puede potenciar su título de "granero del mundo"."Latinoamérica es ya la cuenca exportadora neta más importante del mundo. Del total de la producción de alimentos, la región genera
- el 25% de los cereales,
- el 34% de las oleaginosas,
- el 25% de las frutas,
- el 11% de las raíces y tubérculos,
- el 31% de la carne y
- el 24% de la leche",
explica Gonzalo González, representante de IICA para Chile.
En este nuevo desafío para Sudamérica ya aparece un líder. Brasil, con su inmenso capital de tierras arables y su buena posición económica actual."Están muy fuertes y tienen mucho por crecer aún. Por ejemplo, en el valle de San Francisco prontamente sumarán 100 mil hectáreas a las 300 mil que ya tienen para las plantaciones agrícolas.
Chile y Perú también jugarán un papel importante en la producción de frutas y verduras, donde ya llevan camino avanzado. La contraparte la tienen países como Bolivia o Venezuela, que han estatizado todas las tierras y ningún agricultor hace inversiones en el largo plazo", dice Fernando Cillóniz, presidente de Inform@cción, empresa dedicada a proveer información sectorial y de mercados de Perú.
Las cifras del Banco Mundial dicen que gran parte de los países de la región ha subido su productividad agropecuaria. Por ejemplo,
- desde 1960 a 2000 Brasil subió en 1,93%,
Argentina en 1,84%,
Colombia 1,43%,
Perú 1,36%, y
Chile en 1,2%.
Y esto pareciera que ahora se va a ampliar. Los cambios económicos y políticos que viven otros países están llevando a una explosión en el sector agrícola. Un ejemplo es la disminución de la virulencia de las FARC, lo que permite el reintegro a la producción de tierras que hasta ahora no eran cultivadas.
Significa que países como Colombia, Paraguay, Uruguay y Perú estén extendiendo su frontera agrícola más tradicional y se especializan en la producción ganadera y hortofrutícola.
"Hay una posibilidad gigante de que Sudamérica se transforme en el gran proveedor de alimentos del mundo. Para lograrlo es necesario que los distintos países actúen como bloque y logren destrabar la Ronda de Doha.
Brasil debe superar su conflicto con Argentina y dejar de discutir sobre quién será el líder de este proceso, porque tienen una producción complementaria", explica Gonzalo Jordán, ingeniero agrónomo y director de Invertec.
Pero no todo es producir
La región es un enjambre de realidades radicalmente distintas.
- Chile es líder en comercialización, con un conocimiento amplio de negociaciones y necesidades de los compradores desarrollados.
- Argentina, un país cerealero, con tierras y capacidades productivas que lo tienen desde hace años entre los primeros exportadores cerealeros del mundo.
- Pero Perú y Colombia, por ejemplo, recién empiezan a recorrer los caminos de una exportación cada vez más demandante.
"Todos los países de la región tienen producciones y problemáticas muy distintas. En este sentido, es más fácil que se potencie la investigación y el trabajo conjunto de subregiones como el cono sur o la zona andina, ya que tiene mayores similitudes en clima y grandes rubros productivos", plantea Martine Dirven, economista del departamento agrícola de la Cepal.Y surge entonces la necesidad de establecer nuevas políticas públicas que permitan que este esbozo de potencia regional se concrete.
"Los países pueden diseñar una política de Estado para el sector orientado al desarrollo exportador. Adicionalmente, organismos multilaterales y regionales como el Banco Mundial deben cambiar sus políticas de reglamentación de la agricultura para posicionarla como impulsora de crecimiento económico y social", añade José Luis Cordeu, consultor agropecuario y ex oficial de la FAO y del Banco Mundial.
Una mirada regional
En este mundo de realidades distintas, sin duda, el coloso exportador del continente es Brasil. Sólo en soya reporta US$ 5,5 mil millones y en carne cerca de US$ 5 mil millones anuales; en carne, sus envíos crecen a un promedio de 40% anual. Además, están convencidos de que su papel es liderar a Sudamérica en el desafío de alimentar al mundo.
De hecho, el ministro de Agricultura de ese país, Reinhold Stephanes, señaló que están dispuestos a transferir gratuitamente a los demás países toda la tecnología dominada por la estatal Empresa Brasileña de Pesquisas Agropecuarias (Embrapa).
A pesar de que Argentina ha frenado bastante su crecimiento agrícola por las políticas impositivas que privilegian el mercado interno, se mantiene como un potente exportador de granos que supera los 100 millones de toneladas. El economista argentino Martín Piñeiro, en un estudio indica que Argentina y Brasil son los países que más crecen en la producción de alimentos.
"Cuatro países - Brasil, Argentina, Australia y Nueva Zelandia- son los responsables de más del 90% del balance neto exportador de alimentos. Los dos primeros son los que aumentan más significativamente su posición de exportadores netos... Un elemento central del reordenamiento internacional, que tiene especial significación para Sudamérica, es la revalorización de los recursos naturales con potencial agrícola.
América Latina y África son los dos continentes con una mayor dotación de recursos agrícolas no totalmente explotados.
Brasil, Argentina y Paraguay son algunos de los pocos países que tienen capacidad de expandir su frontera agrícola significativamente", señala.No sólo eso. Según estimaciones de la FAO, Brasil y Argentina, además de liderar las producciones de granos de la región, serán los países que más crecerán en el mundo en la producción láctea, bordeando el 7%.
Colombia, en tanto, no pierde tiempo. Aprovechando la paz que vive, ya invierte en mejorar la productividad en los campos.'El crecimiento agropecuario durante 2007, medido en precios de 2000, fue de 4,5%. Se espera que finalizado 2008 se alcance una superficie agrícola sembrada de 4.874.700 hectáreas, recuperando 557.900 hectáreas desde 2002, y una productividad agregada de 6,47 toneladas por hectárea. Como resultado de área y productividad, el campo tendrá en 2008 una producción récord de 26,8 millones de toneladas', dice Diana Pereira, directora de política sectorial del Ministerio de Agricultura colombiano.
Uruguay se ha especializado en la producción de carne y ya supera a Argentina en este rubro. Ya el año pasado exportó 460 mil toneladas, con precios muy altos que sólo fueron superados por la producción australiana. Para seguir creciendo invertirán en mejorar la productividad y competitividad agrícola a través de un crédito de 32 millones de dólares otorgado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Para qué hablar de Perú - que ya desde principios de este año se perfila como un fuerte competidor de Chile, como lo anunciara Revista del Campo a principios de año- que crece a una tasa del 10% anual y que en 2007 exportó US$ 2.167 millones. Aprovechando su clima y su geografía, su camino ha sido el de las producciones hortofrutícolas y de nicho. Y tienen para crecer."Todavía hay más de 300 mil hectáreas en toda la costa que no hemos explotado y sólo falta la decisión de invertir. Tenemos aún mucho por crecer", agrega Cillóniz.
La lista la cierra Bolivia, que aún está dormida, pero tiene 13 millones de hectáreas aptas para la producción agrícola.
¿Qué pasa con Chile?
Hasta hace muy poco, Chile era un claro líder exportador. Sin embargo, la baja de competitividad y la aparición de competencia regional hacen peligrar su posición.
Sin desconocer que, en cuanto a volúmenes, Brasil será siempre el top one, Chile tiene un papel que jugar: transformarse en el articulador de todo este proceso exportador.
Tiene los conocimientos comerciales - incluido el concepto de ser potencia agroalimentaria- y, tema igual de importante, una adecuada infraestructura de puertos que miran a todo el resto del Pacífico.
"Tenemos la posibilidad de coordinar al granero del mundo con el mercado del mundo. Hay que llenar la cordillera de pasos fronterizos y mostrarles al resto de los países el camino. A pesar de que somos productores de nicho, hemos desarrollado el concepto de potencia agroalimentaria y tenemos una relación ya formada con los consumidores.
En este sentido, estamos 30 años adelantados porque el resto del continente no tiene una orientación a la demanda, no se adapta a lo que el consumidor quiere", explica Gonzalo Jordán. El mismo país se beneficiaría de ser parte de este crecimiento. Significaría, por ejemplo, generar nuevas oportunidades para los mercados locales y abrirse a nuevas áreas. Y tiene mucho que aportar a los vecinos que se aproximan.
"Chile está cumpliendo un importante papel como modelo de crecimiento con equidad. Esto parte de tener políticas macroeconómicas claras y que conserven los equilibrios necesarios para el desarrollo de la economía y sigue por tener políticas sectoriales adecuadas.
En cuanto al liderazgo, Chile lo tiene en sectores como el hortofrutícola que ha tratado de ser replicado por muchos países de la región, pero no en otros sectores como cereales y carne de vacuno", señala José Luis Cordeu.
Como hoy la competencia comercial ya no se plantea en el sentido que unos ganan y otros pierden, sino como un yo te apoyo y gano al mismo tiempo; entonces, si el país sabe aprovechar el movimiento regional, puede significar un nuevo impulso a la producción y el comercio.
NATALIE TRAVERSO - "El Mercurio" - Santiago de Chile - 4-Ago-2008
Europa en el limbo
Visité Europa por primera vez en 1950. Las heridas de la II Guerra Mundial eran visibles.
- Ciudades destruidas.
- Poblaciones empobrecidas.
- Tarjetas de racionamiento.
Todo lo resumió, con una estética del más lúcido terror, Max Ernst en su pintura "Europa después de la lluvia", expuesta en una galería de la Place Vendôme de París. Allí, el otro gran genio del surrealismo, Luis Buñuel era su par, convertía la catástrofe europea en un paisaje desolado de roca cadavérica iluminada apenas por el sol de un eclipse.
Si Max Ernst daba la respuesta estética a la guerra, tres estadistas buscaban la respuesta política. Francia y Alemania iniciaron las guerras de 1870, 1914 y 1939. Establecer un pacto de la concordia entre ambas naciones parecía, y era, el presupuesto de la paz.
El canciller francés, Robert Schuman, el canciller alemán, Konrad Adenauer y el gran internacionalista francés Jean Monet construyeron una alianza de cooperación franco-germana que ha sido garante de la paz europea durante casi seis décadas.
Pero Alemania estaba partida por la mitad debido a la política estalinista de crear una zona de seguridad para la URSS, del río Elba a la frontera ruso-polaca.
"La Cortina de Hierro" aisló a media Alemania y todo el Este europeo se privó, asimismo, de la recuperación económica auspiciada por el Plan Marshall, originalmente propuesto tanto al Occidente como al Oriente europeos.
El Plan Marshall, es cierto, no era inocente. Al finalizar la guerra, Estados Unidos tenía un trío de estadistas, el presidente Harry Truman y los secretarios de Estado George Marshall y Dean Acheson, que miraban lejos y entendían dos cosas:
- que la recuperación económica de Europa era la mayor barrera contra la expansión soviética y
- que Estados Unidos demandaba una economía europea resucitada para ampliar y fortalecer el propio mercado norteamericano.
- Que los países del Occidente europeo, recuperándose económicamente, afirmarían cada vez más su independencia política, era previsible.
- Que los del Oriente quedasen sujetos al Kremlin, también lo era, como lo demostraron los intentos de democratización del socialismo en Hungría y Checoslovaquia.
- Que el sistema entero se traducía en baja producción, bajo consumo y excesivo gasto militar, auguraba, como lo vio al cabo Mijaíl Gorbachov, el desplome del mismo.
La comunidad europea salió fortalecida del fin de la guerra fría. Pero si se acabó la neta confrontación ideológica capitalismo-comunismo mediante un sistema mixto de capitalismo con amplias garantías sociales, surgieron a llenar el vacío ideológico diferencias
- étnicas,
- religiosas,
- nacionales, y
- un imprevisto: la migración de las colonias africanas a las viejas metrópolis europeas.
Si evoco este trasfondo es sólo para admitir que la pujanza económica de Europa parecía tolerar estos desafíos internos y externos. Lo que hoy se pone en duda no es ya el desafío externo, sino la catarata de males internos.
Ausente de Europa desde hace seis meses, me alarma el cambio que percibo en este verano de 2008.
- El aumento del precio de la gasolina a 145 dólares por barril amenaza la cultura del automóvil e impone restricciones a la circulación.
- El centro de Londres le es vedado al automóvil privado para favorecer el transporte colectivo.
- París se convierte en un velódromo de motonetas y motocicletas.
- Al precio del combustible se añade ahora el de la alimentación, comentado hace meses en estos artículos como una posibilidad que hoy es un hecho: el precio del alimento en Europa ha ascendido en un 40% en el último cuarto y la escasez amenaza a numerosos productos.
- Los valores inmobiliarios descienden, en un 20% sólo en Inglaterra,
- pero los intereses bancarios ascienden.
- El empleo sufre una merma dolorosa.
- Sólo en España, las excelentes reformas sociales del Gobierno de Zapatero, derechos de la familia, igualdad sexual, modernización civil, resultan insuficientes para darle la cara a las exigencias de la productividad, el crecimiento y la competitividad en crisis.
Abordando estos temas, Zapatero pierde popularidad, pero acaso obliga a España a ver la realidad: la bonanza se ha detenido, las vacas flacas han llegado, la realidad económica debe ser vista con tanta imaginación como, hasta ahora, la realidad social. El valor político se mide en la adversidad tanto o más que en la fortuna.
- Añádase a este brusco descenso económico una serie de graves fallas políticas. En su intento de actividad indisciplinada, el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, va dejando una serie de iniciativas incumplidas y otras que sustituyen lo indeseado con lo imposible.
La Unión Mediterránea propuesta por Sarkozy tenía que irritar profundamente a Alemania, excluida del Mare Nostrum en tanto que le daba a Turquía un postre insípido a cambio de la exclusión de Ankara del gran banquete europeo.
El proyecto mediterráneo se ha desangrado para quedar como un documento de buenas intenciones.
¿Hasta qué punto se ha dañado, también, la relación franco-germana, piedra angular del edificio europeo?
- El ingreso a la Unión Europea de los países menos desarrollados del Este, y aún de los más prósperos, crea aplazamientos, desniveles y fricciones, entre ellas las de la migración Este-Oeste, que, aunada a la migración de África a Europa, da lugar a tensiones que ponen a prueba numerosos datos de la integración europea.
Primero: la capacidad o incapacidad de integrar al trabajador africano a la economía del Norte.
Segundo: la manera de regular la corriente migratoria cumpliendo la ley pero sin violar los derechos humanos de los migrantes.
Tercero: la incapacidad de las economías africanas para retener a sus propios trabajadores y la debilidad de los programas africanos de construcción nacional.
Cuarto: la falta de protección al trabajo y la presencia de regímenes autoritarios o de desorden político en partes de África: de la dictadura de Mugabe en Zimbabue al hambre fatal de Darfur.
Silvio Berlusconi, el bufón de la política italiana, se permite lamentar la ausencia de grandes figuras en el tablero europeo. Creo que el problema no son los líderes: el problema son los problemas y en el mundo globalizado lo que sucede en Europa se repite, en grados mayores o menores, en otras partes.
- La migración laboral.
- El precio de los combustibles.
- El precio de la alimentación.
- Los intereses en ascenso.
- Los valores inmobiliarios a la baja.
- La crisis financiera.
- Y el espectro lívido de la inflación.
CARLOS FUENTES - "El País" - Madrid - 4-Ago-2008
- Ciudades destruidas.
- Poblaciones empobrecidas.
- Tarjetas de racionamiento.
Todo lo resumió, con una estética del más lúcido terror, Max Ernst en su pintura "Europa después de la lluvia", expuesta en una galería de la Place Vendôme de París. Allí, el otro gran genio del surrealismo, Luis Buñuel era su par, convertía la catástrofe europea en un paisaje desolado de roca cadavérica iluminada apenas por el sol de un eclipse.
Si Max Ernst daba la respuesta estética a la guerra, tres estadistas buscaban la respuesta política. Francia y Alemania iniciaron las guerras de 1870, 1914 y 1939. Establecer un pacto de la concordia entre ambas naciones parecía, y era, el presupuesto de la paz.
El canciller francés, Robert Schuman, el canciller alemán, Konrad Adenauer y el gran internacionalista francés Jean Monet construyeron una alianza de cooperación franco-germana que ha sido garante de la paz europea durante casi seis décadas.
Pero Alemania estaba partida por la mitad debido a la política estalinista de crear una zona de seguridad para la URSS, del río Elba a la frontera ruso-polaca.
"La Cortina de Hierro" aisló a media Alemania y todo el Este europeo se privó, asimismo, de la recuperación económica auspiciada por el Plan Marshall, originalmente propuesto tanto al Occidente como al Oriente europeos.
El Plan Marshall, es cierto, no era inocente. Al finalizar la guerra, Estados Unidos tenía un trío de estadistas, el presidente Harry Truman y los secretarios de Estado George Marshall y Dean Acheson, que miraban lejos y entendían dos cosas:
- que la recuperación económica de Europa era la mayor barrera contra la expansión soviética y
- que Estados Unidos demandaba una economía europea resucitada para ampliar y fortalecer el propio mercado norteamericano.
- Que los países del Occidente europeo, recuperándose económicamente, afirmarían cada vez más su independencia política, era previsible.
- Que los del Oriente quedasen sujetos al Kremlin, también lo era, como lo demostraron los intentos de democratización del socialismo en Hungría y Checoslovaquia.
- Que el sistema entero se traducía en baja producción, bajo consumo y excesivo gasto militar, auguraba, como lo vio al cabo Mijaíl Gorbachov, el desplome del mismo.
La comunidad europea salió fortalecida del fin de la guerra fría. Pero si se acabó la neta confrontación ideológica capitalismo-comunismo mediante un sistema mixto de capitalismo con amplias garantías sociales, surgieron a llenar el vacío ideológico diferencias
- étnicas,
- religiosas,
- nacionales, y
- un imprevisto: la migración de las colonias africanas a las viejas metrópolis europeas.
Si evoco este trasfondo es sólo para admitir que la pujanza económica de Europa parecía tolerar estos desafíos internos y externos. Lo que hoy se pone en duda no es ya el desafío externo, sino la catarata de males internos.
Ausente de Europa desde hace seis meses, me alarma el cambio que percibo en este verano de 2008.
- El aumento del precio de la gasolina a 145 dólares por barril amenaza la cultura del automóvil e impone restricciones a la circulación.
- El centro de Londres le es vedado al automóvil privado para favorecer el transporte colectivo.
- París se convierte en un velódromo de motonetas y motocicletas.
- Al precio del combustible se añade ahora el de la alimentación, comentado hace meses en estos artículos como una posibilidad que hoy es un hecho: el precio del alimento en Europa ha ascendido en un 40% en el último cuarto y la escasez amenaza a numerosos productos.
- Los valores inmobiliarios descienden, en un 20% sólo en Inglaterra,
- pero los intereses bancarios ascienden.
- El empleo sufre una merma dolorosa.
- Sólo en España, las excelentes reformas sociales del Gobierno de Zapatero, derechos de la familia, igualdad sexual, modernización civil, resultan insuficientes para darle la cara a las exigencias de la productividad, el crecimiento y la competitividad en crisis.
Abordando estos temas, Zapatero pierde popularidad, pero acaso obliga a España a ver la realidad: la bonanza se ha detenido, las vacas flacas han llegado, la realidad económica debe ser vista con tanta imaginación como, hasta ahora, la realidad social. El valor político se mide en la adversidad tanto o más que en la fortuna.
- Añádase a este brusco descenso económico una serie de graves fallas políticas. En su intento de actividad indisciplinada, el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, va dejando una serie de iniciativas incumplidas y otras que sustituyen lo indeseado con lo imposible.
La Unión Mediterránea propuesta por Sarkozy tenía que irritar profundamente a Alemania, excluida del Mare Nostrum en tanto que le daba a Turquía un postre insípido a cambio de la exclusión de Ankara del gran banquete europeo.
El proyecto mediterráneo se ha desangrado para quedar como un documento de buenas intenciones.
¿Hasta qué punto se ha dañado, también, la relación franco-germana, piedra angular del edificio europeo?
- El ingreso a la Unión Europea de los países menos desarrollados del Este, y aún de los más prósperos, crea aplazamientos, desniveles y fricciones, entre ellas las de la migración Este-Oeste, que, aunada a la migración de África a Europa, da lugar a tensiones que ponen a prueba numerosos datos de la integración europea.
Primero: la capacidad o incapacidad de integrar al trabajador africano a la economía del Norte.
Segundo: la manera de regular la corriente migratoria cumpliendo la ley pero sin violar los derechos humanos de los migrantes.
Tercero: la incapacidad de las economías africanas para retener a sus propios trabajadores y la debilidad de los programas africanos de construcción nacional.
Cuarto: la falta de protección al trabajo y la presencia de regímenes autoritarios o de desorden político en partes de África: de la dictadura de Mugabe en Zimbabue al hambre fatal de Darfur.
Silvio Berlusconi, el bufón de la política italiana, se permite lamentar la ausencia de grandes figuras en el tablero europeo. Creo que el problema no son los líderes: el problema son los problemas y en el mundo globalizado lo que sucede en Europa se repite, en grados mayores o menores, en otras partes.
- La migración laboral.
- El precio de los combustibles.
- El precio de la alimentación.
- Los intereses en ascenso.
- Los valores inmobiliarios a la baja.
- La crisis financiera.
- Y el espectro lívido de la inflación.
CARLOS FUENTES - "El País" - Madrid - 4-Ago-2008
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