miércoles, 5 de junio de 2013

El villano "keynesiano"


Ken Rogoff, el economista de Harvard cuyo trabajo con Carmen Reinhart ha desempeñado un papel fundamental en el debate sobre las políticas de austeridad, escribía recientemente una columna que 
-  está estructurada como un argumento en contra de aquellos que piensan que 
- los problemas de Europa provienen únicamente de una excesiva austeridad,
-  y que todos ellos se resolverían con un poco de keynesianismo.
Podría ser útil que mencionara esos nombres, o de  lo contrario la gente podría imaginarse que está hablando, pongamos por caso, del economista Martin Wolf o de mí. 
Pero no puede ser, ¿verdad? 
- Porque ninguno de nosotros, 
– ni, ya puestos, nadie más que se me pueda ocurrir, 
– está defendiendo ese argumento.
Todo el mundo con un poco de sentido común ha sostenido desde el principio que 
- Europa tiene un gran problema debido a su moneda única: 
- los países de la periferia de la eurozona sufrieron un drástico aumento de los costes relativos y 
- de los precios durante los años de bonanza, y el proceso de corregir esa sobrevaloración mediante 
- “la devaluación interna” ha sido extremadamente difícil y doloroso.
El argumento keynesiano explica que 
- hay 2 aspectos de la política fiscal que empeoran esta situación intrínsecamente difícil. 
Uno de ellos es 
- la extrema austeridad que se está imponiendo a los países periféricos; 
- nadie está sugiriendo un estímulo para, por ejemplo, Portugal, pero la pregunta es 
- si un régimen de austeridad menos extremo podría funcionar casi igual de bien a la hora de 
- limitar la deuda mientras se realiza la devaluación interna, y con el efecto de 
- reducir enormemente el coste humano. 
El otro es que 
- en cualquier tipo de base paneuropea racional, 
- la austeridad en la periferia de la eurozona debería compensarse, al menos en parte, 
- con un estimulo en los países del núcleo.   
Lo que las autoridades han hecho en cambio es 
- aplicar también una austeridad importante en los países del núcleo
Sin duda alguna, el terrible problema de ajuste al que se enfrentan los países periféricos podría al menos - reducirse un tanto si los países del núcleo no estuviesen haciendo esto; 
- una política fiscal menos estricta en los países del núcleo ayudaría directamente 
- a las exportaciones de los países periféricos, y también 
- contribuiría a fomentar, sí, una inflación alemana un poco más elevada, lo que también ayudaría 
- a llevar a cabo la devaluación interna.
Entonces, ¿de qué narices está hablando Rogoff? 
Ha inventado una clase de hombres de paja que creen que 
- la expansión fiscal por sí sola puede resolver todos los problemas de Europa, y 
- luego usa la afirmación de que es falso – una afirmación que nadie discute – 
- aseverar, o quizás solo insinuar, que
- con una reducción de la austeridad no se lograría nada.
Esto no es una contribución útil.
Paul Krugman - El País - Madrid - 4-Jun-2013

¿Necesita Brasil cambiar su modelo económico?


Adquiere cada día más consenso, en el Gobierno y en la oposición deBrasil, la necesidad de un cambio del modelo económico actual. Una serie de datos concretos están poniendo de manifiesto que poner todo el acento en el consumo interno, mientras crece el gasto público, ya no hace crecer al país.
El adjetivo más barajado por analistas económicos y políticos en relación a la situación que está viviendo el gigante americano es el de “agotado”. El sistema que hasta ahora era considerado “victorioso” y que fue esencial para hacer frente desde 2008 a las crisis internacionales, ¿deberá ser cambiado?
La primera piedra y la primera alarma las acaba de lanzar una autoridad indiscutible como la del presidente del Banco Central, Alexandre Tombini, que el jueves pasado subió los intereses hasta un 8%. Tombini ha sentenciado que a partir de ahora “el punto de apoyo del crecimiento en Brasil será la inversión y no el consumo”.
Tombini ha querido subrayar, frente a los rumores que corrían de un pulso entre el banco central y el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, que su visión económica está “apoyada por el Gobierno”.
No podría ser de otro modo, ya que desde hace tres años Brasil crece tan poco en relación a sus posibilidades, que al PIB se le llama el “pibinho”, con un 0.9 en 2012 y un 0.6 en el primer trimestre de este 2013, cuando se esperaba por lo menos el doble.
Si era poco, el viernes el último estudio del IMD ha revelado que Brasil ha perdido en los tres últimos años, 13 puestos en el ranking de los 60 países más emprendedores. Del puesto 38 en 2010 ha bajado al 51. Entre los Brics solo ha quedado peor África del Sur. En América Latina, según el IMD, países como Brasil, Chile, Argentina y Venezuela “han decepcionado en relación a los países asiáticos en desarrollo”.
El énfasis en el consumo interno fue importante durante los gobiernos del expresidente Lula da Silva, ya que los millones de pobres que llegaron a la clase media con su sed de consumo, apoyada por el aumento del sueldo base y la apertura del crédito, mantuvieron firme la economía frente a los desafíos de las crisis internacionales.
Hoy, el 62% de las familias están endeudas en un 46% de su renta y como afirman los analistas “ya han comprado todo lo que soñaban”. Como ha afirmado el economista de la Gradual Investimentos, André Perfeito, “sin las familias consumiendo como antes, lo que hoy interesa es el crecimiento de las inversiones”.
Ahora, con la inflación por encima de la meta del Gobierno, superando el 6% oficial, pero en realidad muy superior, y con la restricción del crédito, aquella masa de consumidores ha concentrado su consumo en la alimentación.
Los últimos datos del PIB del primer trimestre, que ya profetizan un PIB anual alrededor máximo de un 2%, revelan que la industria en vez de crecer bajó un 0,3% y sigue parada a pesar de todas las ayudas a los electrodomésticos y automóviles concedidas por el Gobierno con rebajas de impuestos.
Lo que ha salvado al PIB fue el aumento de un 9% de la agricultura que es un índice que depende mucho del clima y que es en el que la invención y modernidad empresarial son más evidentes.
Todo ello ha llevado a un retroceso fiscal de un 40% en el primer trimestre de este año pasado.
La preocupación por colocar el foco más en las inversiones que en el consumo, ha llevado a Dilma a lanzar un plan billonario de inversiones en infraestructuras. Lo que ocurre es que, a pesar de ser considerada una gran gestora y ser economista por formación, se ha topado con dos obstáculos que mantiene prácticamente paralizados la mayoría de los proyectos.
El primero ha sido la telaraña burocrática que eterniza las obras con sentencias judiciales al tener que pasar por la criba de decenas de organismos, cada uno con sus exigencias. El segundo es que, a pesar de haber abierto la mandataria la mano a las privatizaciones (que su partido llama “licitaciones” ya que siempre criticó las privatizaciones de los años 90 realizadas por el entonces Gobierno Cardoso) la mano del Gobierno aún es considerada pesada por parte de las empresas privadas, que recelan a veces de una posible falta de seguridad jurídica.
¿Cuál sería pues la solución para que Brasil vuelva a crecer, para que la inflación que en este país da miedo porque es considerada un mal cultural que ya la llevó a tres cifras antes del Plan Real vuelva a su cauces y no se coma las conquistas de los más pobres y para que la industria despliegue con la fuerza que el país posee?
Lo ha dicho en dos palabras el presidente del Banco Central tras haber sentenciado que el consumo ya no es el talismán del crecimiento del país: “Inversiones y educación”. Son los dos pilares del nuevo modelo económico brasileño: inversión masiva en la educación en todos los niveles privilegiando la invención y dejando y ayudando a las empresas privadas nacionales y extranjeras trabajar tranquilas para levantar la industria del país, que no acaba de arrancar.
La labor del Gobierno debería centrarse, dicen los expertos en economía, en mantener y fortalecer las políticas sociales para ir disminuyendo las sangrantes desigualdad que aún afligen al país. Sólo así, la clase media llegada al paraíso no correrá el peligro de ser devuelta a su infierno pasado de pobreza, arrastrada por la inflación. El resto, excepto en la sanidad, que lo haga la empresa privada, que, afirman, lo suele hacer mejor y más rápido que la pública.
Ayer el diario Folha de São Paulo, una publicación más bien cercana al Gobierno, escribió un duro editorial en el que afirma: “El Gobierno debe centrar sus energías en conceder a la iniciativa privada las obras de infraestructura. Más que recuperar el exasperante atraso en las concesiones de aeropuertos y carreteras ya prometidas, es necesario escudriñar el país en busca de oportunidades para la privatización”. Se trata, dice el editorial “de una verdadera limpieza preliminar que entregaría la casa en orden al próximo gabinete, con Dilma Rousseff u otro gobierno”.
Juan Arias - El País - Madrid - 4-Jun-2013

martes, 4 de junio de 2013

Mafia italiana cambia métodos para ser una "gran empresa"



 Según el fiscal de Roma, sólo utiliza la violencia en casos extremos.
- Facturó el años pasado 150.000 millones de euros,
- el 10% del PIB italiano

«Todas las bandas mafiosas están abandonando las técnicas tradicionales que tenían para controlar el territorio, como la extorsión o la violencia.
Han comprendido que hoy, en una sociedad globalizada, es más importante
- controlar la economía, la política y la administración,
- que gobernar un territorio, como hacían antes»,
asegura a ABC el fiscal de Roma, Giancarlo Capaldo.
- La mafia nació como un fenómeno rural para gestionar y controlar su territorio.
Ahora se ha producido una transformación camaleónica, invisible a ojos de la sociedad:
- los mafiosos son personas que
  - realizan trabajos en política, la administración, o
  - se convierten en empresarios. 
- «Este nuevo modelo mafioso es el que se ha impuesto en Italia y se copia en el mundo», prosigue Capaldo, que ha dirigido algunas de las investigaciones más importantes de los últimos años como responsable de la Dirección Antimafia de Roma y autor de
- «Roma mafiosa. Crónica del asalto criminal al Estado»,
un libro muy clarificador, publicado hace unos días.

Este cambio comenzó a producirse en Italia hace algo más de dos décadas El 23 de mayo de 1992 un pequeño cortejo compuesto de tres coches blindados se dirige hacia Palermo: un primer coche con tres escoltas, un Fiat blanco conducido por el juez Giovanni Falcone, como hace a menudo, con su mujer al lado, y detrás su chofer Giuseppe Costanza. Cuando pasan a las 17,58 a la altura de la zona de Capaci, una carga de 500 kilos de dinamita colocada en un túnel bajo la carretera, explosionaba y hacia saltar por los aires el primer coche del cortejo, muriendo en el acto tres escoltas. El Fiat blanco conducido por el juez se estrelló violentamente: Giovanni Falcone y su mujer murieron por hemorragia interna en el hospital de Palermo, y el chofer Costanza fue el único del coche que se salvó.
Con esta matanza, el sanguinario capo de Cosa Nostra, Totó Riina, eliminó al juez que había decidido romper la relación que siempre había tenido el Estado con la mafia. Un mes después, en otra matanza muere otro magistrado héroe en la lucha contra la mafia: Paolo Borsellino, íntimo amigo de Falcone. Cosa Nostra había puesto en marcha una estrategia de atentados en el bienio 1992-93, para negociar con el Estado y obtener, entre otras cosas, suavizar las duras condiciones carcelarias de casi 400 mafiosos. Pero lo que sucedió en esos años, fundamentalmente con el atentado al juez Falcone, hizo cambiar la historia del crimen organizado. La negociación se inició, pero Cosa Nostra terminó por perder su capacidad como organización militar, porque al final, aunque con retrasos y algunas ambigüedades, casi toda la cúpula de Cosa Nostra y fue encarcelada, Totó Riina entre ellos, en prisión desde enero 1993.
Juicio histórico
Esta semana comenzó en Palermo un proceso histórico porque, por primera vez, se han sentado en el banquillo de los acusados mafiosos, políticos y representantes de las fuerzas del orden, una decena en total. «Este proceso no será suficiente para hacer luz sobre aquellos años. Pero con el tiempo sabremos lo que pasó, aunque será muy duro aceptarlo», asegura el magistrado Capaldo. «Lo que hoy sabemos es que, a partir de los años noventa, la mafia siciliana perdía influencia, mientras la calabresa, la ‘Ndrangheta, comenzaba una fuerte expansión hasta convertirse hoy en «la mafia más potente del mundo, con una facturación anual de 44.000 millones de euros, gestionando a escala internacional el narcotráfico y el blanqueo de dinero sucio -precisa el fiscal de Roma-Las mafias constituyen hoy una compañía multinacional».
La propia Banca de Italia (Banco Central) define a la mafia como «la primera empresa del país», con una facturación superior a los 150.000 millones de euros, lo que representa el 10% del PIB italiano. Tienen además una gran liquidez, que llega a los 65.000 millones de euros, lo que la convierte en una especie de primer banco del país, como nos asegura el fiscal Capaldo: «Esa gran liquidez es su fuerza porque en estos tiempos de crisis pueden comprar a precios muy bajos inmuebles o sociedades con dificultades».
En el caso de la ‘Ndrangheta, la liquidez procede del narcotráfico. El escritor Roberto Saviano, siete años después de «Gomorra», su célebre libro contra la camorra, ha publicado «Zero, Zero, Zero», una investigación sobre la cocaína, la droga que hace girar el mundo. «No existe mercado en el mundo, ni in versión financiera, ni acciones cotizadas en Bolsa que puedan generar los mismos beneficios que la inversión en cocaína. Si una persona hubiera invertido en coca 1000 euros a comienzos de 2012, en un año habría obtenido 182.000 euros!», afirma Saviano.
Ejemplo muy copiado
Teniendo en cuenta el éxito del modelo mafioso al lograr infiltrarse en todos los sectores, otros grupos de la sociedad están copiando ese modelo de actuar de la mafia, según explica a ABC el fiscal Capaldo: «En grupos de poder de la sociedad civil y económica en todo el mundo se está difundiendo y afirmando la cultura mafiosa, porque es un modelo ganador. Precisamente por esto son más peligrosas hoy las mafias; se hace cada día más difícil distinguir entre mafiosos y los que no lo son».
Hasta hace poco, la gente asociaba generalmente el concepto de mafia con delitos de sangre. Pero hoy la estrategia de la mafia ha cambiado. «Mafia no es solo disparar en la calle y matar a un adversario político. Es un comportamiento mafioso también, como se hace ahora, condicionar la economía, las finanzas y la política. Y para ello, utilizan todos los mecanismos posibles, incluidos los del soborno a políticos, funcionarios, empresarios o fuerzas del orden, sin descartar las amenazas o la violencia cuando la consideran necesaria».
Ángel Gómez Fuentes - ABC - Madrid - 2-Jun-2013

viernes, 31 de mayo de 2013

El crecimiento de América latina llega a su fin

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El crecimiento de América latina llega a su fin.
La economía de Brasil se expandió marginalmente en el primer trimestre, afectada por una menor demanda china de commodities, una señal de cambio para una región que ha estado creciendo enérgicamente y que atrajo a grandes inversiones en los últimos años cuando las economías desarrolladas se estancaban.
 
El PBI de la mayor economía latinoamericana se expandió 1,9% en el primer trimestre, comparado con el mismo período un año antes, muy por debajo de las estimaciones de crecimiento de 2,4%, indicó el miércoles la agencia nacional de estadísticas.
Frente a los tres meses previos, el PIB de Brasil creció un modesto 0,6%. 
El ministro de Hacienda, Guido Mantega, dijo que reduciría su previsión actual a un crecimiento de 3,5% para el año.
Otros países en la región están siguiendo el mismo camino, y
- el crecimiento se está desacelerando en América Latina a medida que
- el auge de las materias primas que duró una década parece estar desinflándose.
La región es un indicador de la salud económica de las economías desarrolladas.
China, un importante consumidor de las exportaciones de la región, se ha desacelerado más de lo previsto, y los economistas afirman que los años de crecimiento de 10% y más que protagnizó el país quedaron atrás. 
El miércoles, el Fondo Monetario International redujo su estimación de expansión de China para este año, de 8% a 7,75%.
Brasil, la segunda mayor economía emergente después de China, también ha sido un motor crucial de crecimiento para empresas que dependen de América Latina para impulsar sus ganancias, cuando Europa pasa apuros y el crecimiento en Estados Unidos sigue lento.
El Banco Santander SA de España, el mayor grupo financiero de la zona euro, obtiene cerca de la mitad de sus ganancias de América Latina. 
El gigante cervecero SABMiller PLC, con sede en Londres y Johannesburgo, señaló este mes que una desaceleración económica en mercados importantes de América Latina como Colombia estaba poniendo presión sobre sus ventas.
Latinoamérica representa más de 40% del crecimiento de las ganancias de SABMiller  desde 2007.
- "Ahora es difícil pensar en hacer nuevas inversiones",
indicó Germán Rodríguez, director y dueño parcial de AyG SA, un proveedor colombiano de autopartes para fábricas de General Motors  en Colombia, donde
- las ventas de autos han caído 23% este año.
La caída causó un descenso de los pedidos que recibe AyG, lo que obligó a la empresa a suspender planes de una expansión de US$1 millón de su fábrica en Bogotá.
Además, Rodríguez despidió a unos 30 empleados en los últimos tres meses, lo que lo deja con unos 150 trabajadores.
Proyecta que las ventas este año caerán 12% frente a 2011 a unos US$4,3 millones.
China representa alrededor de 40% de la demanda global de metales, y eso podría causar problemas para Chile y Perú, donde la minería representa 20% del PIB.
Ambos países ya reportaron un crecimiento del PIB decepcionante para el primer trimestre debido a los menores precios de los metales.
- "Si los precios de los commodities caen a niveles de 2003,
- todo ese aporte al crecimiento latinoamericano podría desaparecer", 
indicó David Rees, economista de Capital Economics.
La semana pasada, recortó su estimación de crecimiento para América Latina a 2,8% desde su estimación previa de más de 3%.
La menor demanda global también está perjudicando a Brasil, donde una caída de 3,2% en la actividad minera del primer trimestre vino acompañada de un descenso de 2,1% en las manufacturas.
"Solíamos exportar mucho más.
- Llegamos a un punto donde 20% de nuestros ingresos 
- provenían de las exportaciones, y hoy es menos de 5%",
sostuvo Carlos Rodolfo Schneider, vicepresidente de la brasileña Ciser Parafusos e Porcas, el mayor producto latinoamericano de tornillos y tuercas.
El ejecutivo prevé un crecimiento pequeño de las ventas este año.
"Las ganancias son muy pocas. Los productos llegan a precios bajos y debemos adaptar nuestros precios aquí a niveles internacionales", agregó Schneider.
Hay muchos más problemas por delante.
Los temores de que la Fed pronto podría comenzar a revertir las medidas de estímulo que auspiciaron financiación barata y extendida para la inversión en la región han debilitado a varias monedas latinoamericanas, lo que aumenta el costo de las importaciones.
Eso sucede en un momento especialmente malo para el gobierno de Brasil, que está intentando controlar una inflación persistente, que actualmente se ubica en 6,5%.
Una potencial recuperación en EE.UU. podría ayudar a países como México, más vinculados a la mayor economía mundial. 
El PIB de país creció 0,8% interanual en el primer trimestre, su ritmo más lento en más de tres años, en medio de una débil demanda de sus exportaciones manufactureras.
- La mayoría de las exportaciones de Sudamérica 
- aún están ligadas a las materias primas y 
- los países no pueden pasar a producir manufacturas, 
dijo José Francisco de Lima Gonçalves, economista jefe de la corredora Fator en São Paulo.
Paulo Winternstein - Dracy Crowe - The Wall Street Journal - NYC - 30-May-2013



miércoles, 29 de mayo de 2013

Comercio exterior: La década perdida 2003-2013


Las ventas de trigo fueron las peores en 110 años.
- Con la carne el país quedó fuera del top ten y hoy está donde antes Nicaragua.
- En energía, se registra el peor rojo de la historia.
- En autopartes, importaciones se multiplicaron por 14.
- El atraso cambiario borró a empresas de servicios
Con el décimo aniversario con el kirchnerismo al mando del poder, se "viralizó" el debate sobre si se trató de una "década ganada", como insisten desde el oficialismo, o de una "década perdida", como postulan desde filas opositoras.
Así se vive, entre blancos y negros, sin grises.
Mientras que para los primeros la gestión de la administración K fue clave para aprovechar el viento de cola y también para pilotear el país cuando "el mundo se caía encima", desde la vereda de enfrente el diagnóstico es muy diferente: argumentan que se malgastaron los años de "vacas gordas" y que por eso hoy el Gobierno debe padecer la escasez de dólares, de energía y de inversiones.
Entre los expertos hay cierto consenso sobre el escenario del cual se partió:
- tras el tsunami económico que implicó el fin de la convertibilidad,
- la Argentina contaba con todas las herramientas para aprovechar un ciclo 
  de crecimiento virtuoso.
En el plano productivo, el país tenía
- una altísima capacidad ociosa y
- un tipo de cambio ultra competitivo, al tiempo que se
- estaba comenzando a palpitar el boom de las commodities.
"El kirchnerismo se encontró con el mejor mundo posible.
- La diferencia entre el precio de las importaciones y las exportaciones fue
- la más ventajosa en la historia reciente de la Argentina.
Además, contaba con una industria que súbitamente se había vuelto competitiva,
- con un campo con rindes iguales o mejores a los de EE.UU. y
- con una balanza energética superavitaria",
resumió el economista Lucio Castro.
En este contexto,
- la soja fue la responsable de escribir
- gran parte del capítulo de la década kirchnerista.
Gustavo López, director de la consultora Agritrend, destacó el fuerte viento de cola que se originó con la espiralización de los precios internacionales:
- "Este Gobierno arrancó con una soja a u$s170 la tonelada y
- en un puñado de años llegó a valer casi 300% más.
- Fue una suba meteórica".
En cuando a la producción, mientras que
- en 2003 el campo argentino había levantado 71 millones de toneladas de granos,
- en 2013 se alcanzaron los 102 millones, un alza del 44%.
Sin embargo, fue el "yuyito" el que reinó, explicando más de la mitad de ese crecimiento.
- "La década del kirchnerismo sin dudas fue la década de la soja.
El resto de los granos tuvieron altibajos o directamente se desplomaron", disparó López.
"El caso más dramático fue el del trigo.
Acabamos de cerrar la peor campaña de los últimos 110 años.
Hay que remontarse a 1901 para encontrar una cosecha tan floja", recalcó el experto.
Para graficar
- cuánto aprovechó la Argentina el contexto internacional, resulta clave
- comparar cómo le fue a un vecino tan gravitante como Brasil.
Desde Agritrend destacaron que,
- de levantar 115 millones de toneladas de granos en 2003,
- pasó a un nivel de 188 millones, es decir, tuvo un alza del 63% en una década,

- casi 20 puntos por arriba de la performance del campo argentino:
¿A qué responde esta diferencia?
Para López, "los funcionarios de ese país nunca se tentaron con las retenciones. No sólo eso, también financiaron al agro con subsidios y créditos baratos. Esto llevó a que Brasil, que
- antes nos compraba maíz, ahora sea el primer exportador del mundo".
Como contrapartida, aseguró que "en la Argentina se optó por el camino inverso: cuando asumió el kirchnerismo
- las retenciones eran del 20% y
- ahora son del 29% promedio, es decir,
- una presión 50% mayor".
Para López, "las diferencias son claras:
- mientras que el gobierno brasileño puso plata para impulsar al agro,
- acá se lo utilizó como fuente de financiamiento",
lo que explica la crisis entre campo y el Ejecutivo iniciada en 2008.
Así las cosas, según el experto "la soja, a la que se combatió desde lo discursivo, sirvió para pagar gran parte de la fiesta. En estos diez años,
- el Gobierno embolsó más de u$s 60.000 millones sólo por retenciones",
- es decir, una cifra 50% más elevada que las actuales reservas del BCRA.
Sin embargo, para López,
- el costo "fue que se le quitó competitividad al agro".
Marcelo Elizondo, quien como director de Fundación Exportar fue responsable de promocionar los productos argentinos hasta 2008, destacó el hecho de que
- "con otra estrategia, la Argentina podría estar produciendo
- 125 millones de toneladas de granos, un 25% más que ahora".
Otro punto clave al analizar la década kirchnerista es que, pese a que en general se cree que la soja por sí sola bastó para disparar las ventas al mundo, la realidad indica que
- la performance del país, en comparación con el resto de América latina,
- estuvo muy lejos de ser óptima.
Entre un grupo de 11 naciones,
- la Argentina -con una variación del 172%-, fue la anteúltima
- en cuanto a crecimiento de sus exportaciones,
- quedando así muy lejos de países como
  - Bolivia (570%),
  - Perú (407%),
  - Ecuador (385%) o
  - Colombia (367%).
Incluso, fue largamente superada por Uruguay o Paraguay, tal como se puede observar en el siguiente gráfico:
"Las exportaciones de la Argentina crecieron muy poco frente al resto de la región. Esto se debe básicamente al problema energético y al agotamiento del ´bonus track´ con el que se contaba en los primeros años del kirchnerismo", sintetizó Castro.
"Estos números dejan en evidencia que el mundo no se nos cayó encima, porque hubo otros que pudieron crecer, pese a la crisis global de 2008, mucho más que nosotros", agregó.
En tanto, Dante Sica, director de la consultora Abeceb, destacó en diálogo con iProfesional que "el balance es magro. No fuimos los más mediocres pero tampoco tuvimos una performance superlativa en comercio exterior".
Para Elizondo, este pobre dinamismo deja en evidencia que "la soja por sí sola no alcanzó para generar el milagro exportador".
La decadencia del "bife argentino"
A medida que el "yuyito" fue ganando terreno, se terminó desplazando a la industria ganadera, uno de los sectores más castigados en este período.


La realidad para esta actividad cambió sustancialmente. Basta recordar que, allá por 2006, se había popularizado la comparación entre lo que costaba una tonelada de lomo argentino en el exterior y lo que valía una tonelada de Audi. En ese entonces, la pulseada la ganaba la carne.
Sin embargo, la estrategia de hacer frente a la presión inflacionaria limitando las exportaciones para "inundar" el mercado interno con cortes baratos, acabó con el incentivo a producir.
Esto llevó a que la Argentina pasara de ostentar el tercer puesto entre los principales exportadores del mundo en el 2003, a quedar fuera del top ten.
En efecto: el país hoy se ubica en el escalón número 11 del ranking global, con envíos un 71% más bajos que hace diez años.
Así, la Argentina actualmente ocupa la misma posición que una década atrás ostentaba un país con muy poca historia agropecuaria: Nicaragua (ver gráfico). 

Cuando Moreno reguló el negocio, comenzó la crisis del sector, que provocó que cerraran 125 frigoríficos y que más de 12.600 trabajadores hoy estén en la calle", disparó Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de la Carne.
De "comerse" el mundo a "vivir con lo nuestro"
En todos estos años, el superávit comercial nunca bajó de los u$s10.000 M. Sin embargo, tal como indicaron fuentes del sector importador, "el saldo que hasta 2008 se lograba por un tipo de cambio competitivo, pasó a sostenerse únicamente con restricciones a las compras del exterior". 
En efecto: con el estallido de la crisis internacional hacia fines de 2008, y el argumento de que llegaría una andanada de contenedores con productos "a precios de ganga", el Gobierno inició su cruzada anti importadora.
Este giro en la política comercial estuvo muy vinculado con el fin del tipo de cambio competitivo y con la creciente inflación en dólares, que afectó a la industria nacional.
"La Argentina pasó de ser un país ofensivo, que incentivaba las ventas al mundo, a ser defensivo", sintetizó Elizondo, dejando en claro cómo la filosofía de "vivir con lo nuestro" se convirtió en el sello de la gestión K de este último tiempo.
Una clara muestra de ello fue que, a mediados de 2012, la Argentina pasó a ser el país más proteccionista del mundo, superando a naciones históricamente restrictivas, como Rusia.
Incluso, en momentos de máxima tensión, llegó a tener conflictos comerciales con más de 40 socios, tal como revelara un informe de la consultora DNI.
Para Sica, "en los últimos diez años hubo muy poca apertura de nuevos mercados y, además, se deterioraron las relaciones con nuestros grandes socios. Como contrapartida, se tejieron alianzas con naciones que no tenían relevancia para nuestra economía, como Angola".
Energía: el talón de Aquiles de la era K
El proteccionismo y la imposibilidad de importar libremente cualquier producto también estuvieron motivados por otro gran flagelo que irrumpió en plena era K: el déficit energético.
Cuando llegó al poder, el kirchnerismo recibió un país que gozaba de
- un superávit en concepto de gas, petróleo y energía, del orden de los u$s4.680 M, con un pico récord de más de u$s5.800 M en 2006.
Sin embargo, con tarifas y precios en los surtidores planchados y un duro esquema de retenciones a las exportaciones de crudo, se terminó por desincentivar la explotación y producción energética.

Así, este año, la Argentina se encamina a registrar el peor rojo de su historia, el cual alcanzaría los u$s4.900 millones (ver gráfico):
Es decir que gran parte de lo que ingresó por envíos de soja al mundo, se terminó licuando con la importación de energía.
"En un comienzo, el Gobierno vendió esta situación como un éxito, argumentando que, de sobrar la energía por falta de actividad, se tuvo que importar para sostener el crecimiento. Pero esto no es un triunfo, es el resultado de una errónea política que nos transformó en importadores netos", disparó Sica.
El fin de la "época dorada" para industria y servicios
Según la consultora DNI, el hecho de que las exportaciones argentinas hayan sido de las que menos crecieron en el continente obedeció a una multiplicidad de factores: 

• Un plan económico más orientado al consumo que a la inversión productiva.
• Implementación de retenciones, cupos, cuotas y prohibiciones de exportar determinados productos.
• Aceleración de la inflación, que derivó en un creciente atraso cambiario.
• Incremento de la presión tributaria.
• Cepo cambiario y limitaciones al giro de utilidades.
• Restricciones a las importaciones, que afectaron el ingreso de materias primas y maquinaria.

"La Argentina inició la década kirchnerista con mucha capacidad ociosa, un tipo de cambio competitivo y un fuerte incremento de la inversión externa. Pero esos diez años concluyen de manera preocupante: hay una fatiga exportadora por los altos costos de producción y la pérdida de competitividad cambiaria", disparó Elizondo. 
Incluso, aquellos sectores postulados como grandes ganadores del "modelo", también tuvieron una performance con luces y sombras.
Un caso emblemático es el de la industria automotriz: la misma pasó de fabricar 108 mil 0Km en 2003 a 413 mil unidades en 2012, es decir, un alza del 280%, lo que llevó a que en los últimos tres años, esta rama explicara el 50% del crecimiento de la actividad fabril.
Sin embargo, conforme se ensamblaron más vehículos, más se fue disparando la importación de autopartes. A punto tal que en estos diez años el déficit se multiplicó por... 14.
En efecto, mientras que en 2003 el rojo era de u$s 560 M, en 2012 culminó en u$s8.300 M, lo que deja a las claras lo poco que se avanzó en materia de sustitución de insumos importados, tal como se observa en el siguiente gráfico: 
"El contenido de piezas nacionales en los 0Km todavía no supera el 30% promedio. El Gobierno hace tiempo que viene diciendo que va a aumentar el contenido local. También se especuló sin éxito con lanzar un auto nacional. Mucho se habló pero no cambió nada", disparó un reconocido empresario del sector autopartista que pidió off the record.
También se vieron luces y sombras en el intercambio de servicios entre la Argentina y el mundo: si bien hubo sectores que crecieron fuertemente, como el software, otros terminaron "pulverizándose", como el negocio del call center, donde se destruyó el 90% de los empleos orientados a la exportación por problemas de competitividad.
Atraso cambiario mediante, el turismo fue otro rubro que comenzó a aspirar más divisas que las que dejó en el mercado interno, llevando a que el déficit de la balanza de servicios haya superado los u$s3.200 millones el último año.
A modo de corolario, para Castro, la década kirchnerista en el plano productivo dejó más en el "debe" que en el "haber": "Hoy tenemos una capacidad muy limitada para ampliar las ventas al mundo, una canasta más concentrada en menos productos, una vuelta del déficit energético y una industria menos competitiva".
Además, señaló como un punto negativo el hecho de que "durante años nos beneficiamos con un ciclo histórico de precios de materias primas y así y todo el Gobierno tuvo que restringir la compra de dólares y aplicar recetas más propias de los años ochenta para evitar una crisis de la balanza de pagos".
En tanto, para Sica, todo este último período "fue de muchos grises. La economía creció, es cierto, pero esto no obedeció tanto a lo que se hizo desde adentro, sino al hecho de que estuvimos subidos a una ola que benefició a toda la región".
Juan Diego Wasilevsky - iProfesional.com - Buenos Aires - 28-May-2013

lunes, 27 de mayo de 2013

Destrezas profesionales más valoradas en las empresas


Un estudio del Instituto Nebrija de Competencias Profesionales y la Nebrija Business School pone de manifiesto que hay que acabar con la epidemia social de la «titulitis»
 
- Saber idiomas,
- tener un comportamiento ético y
- desarrollar la creatividad
- son algunas de las capacidades mejor valoradas hoy en día por las empresas
- con vistas a la contratación de nuevos empleados.
Si embargo,
- no siempre se aprenden en la Universidad este tipo de habilidades.
En un entorno en constante cambio, la educación tiene que adaptarse a él con la misma rapidez que otros sectores, y con independencia de la crisis económica que paraliza la actividad económica. 
Aunque, en gran medida, este sea el factor que está actuando como acelerador en la adopción del cambio.
Es necesario que Gobiernos e instituciones
- adecúen los planes de estudio a la demanda laboral existente o, al menos,
- a las competencias profesionales mejor valoradas en el mundo empresarial;
- o lo que es lo mismo, a las que garantizan una mayor empleabilidad.
Una reciente investigación del Instituto Nebrija de Competencias Profesionales y la Nebrija Business School, titulada
-  «Competencias profesionales más demandas en la empresa»,
detalla precisamente cuáles son las destrezas que garantizan en estos momentos una mejor «posición de salida» en la carrera de obstáculos que se ha convertido la inserción laboral.
De sus conclusiones se desprende que
- es necesaria una mayor coordinación entre la universidad y la empresa
- para acabar con lo que muchos estudiantes califican como
- una epidemia social denominada «titulitis».
Una enfermedad que se ha desarrollado con especial virulencia en los últimos años, evidenciando
- el preocupante desajuste entre teoría y práctica
- que sufren algunos programas universitarios.
Por tanto,
- la formación del siglo XXI ha de complementarse con otras habilidades
- que van a ser requeridas en el momento de buscar empleo.
En el análisis de la Nebrija Business School se aprecian cambios
- entre las competencias a las que se ha dado valor hasta ahora y
- otras que «están cobrando cada vez más importancia
- en el nuevo paradigma económico y social».
Frente al modelo tradicional -en el que se valoran factores como
- la orientación a resultados;
- la planificación, organización, gestión del tiempo y proyectos;
- la identificación con la organización y sus valores;
- la motivación por el desarrollo de otras personas;
- el liderazgo, la negociación; el trabajo en equipo y la comunicación-,
el paradigma emergente apuesta por
- el comportamiento ético;
- la iniciativa,
- el intraemprendimiento,
- la creatividad y la innovación;
- la motivación por el desarrollo individual;
- la inteligencia emocional;
- la conciliación de la vida personal y profesional;
- la gestión de la diversidad, tanto cultural como de género, raza 
  o edad;
- la gestión del cambio (flexibilidad, polivalencia); y
- la comunicación 2.0, los idiomas. 
 
Centro de asesoramiento
Para facilitar la toma de decisiones en una época de cambio marcada por la incertidumbre, la Comunidad de Madrid ha puesto en marcha el Centro de Información y Asesoramiento Universitario.
Este servicio personalizado de orientación académica se dirige a alumnos que deseen iniciar estudios universitarios. El sistema ofrece al estudiante la posibilidad de evaluar sus intereses, valores y potencial académico, para facilitar así su elección.
Esta ayuda que se presta en colaboración con la Universidad Pontificia Comillas, enmarcada en el Proyecto Orión, ofrece al alumno un conjunto de cuestionarios que le permitirán explorar sus intereses, valores, potencial académico y expectativas.
Los estudiantes podrán además concertar una entrevista individualizada con el equipo de orientación para valorar los resultados y se les facilitará un informe personal de los mismos.
L.Dorronsoro - ABC - Madrid - 25-May-2013