miércoles, 27 de agosto de 2008

Nueva figura política: Matrimonio presidencial

Michelle Obama , co-presidenta?

ME pregunto a quién se le ha ocurrido dar a Michelle Obama el espectacular protagonismo de la inauguración de la convención demócrata. Y me respondo con dos hipótesis.
- La primera, que los asesores de Obama han llegado a ese punto en que el afán de peloteo al jefe nubla completamente el análisis.
- La segunda
, la que más me convence, que la jefa es ella. Que es lo que han podido pensar bastantes votantes norteamericanos, especialmente los indecisos. Y la principal razón por la que el estrellato de Michelle Obama me parece un error.
Uno de los análisis de urgencia
realizados en los medios estadounidenses tras el discurso de Michelle Obama ha mentado la frase fatídica, y eso que lo hacía con muy buenas intenciones: "Michelle Obama for President".

Y es lo que parecía su discurso, un inquietante recordatorio de lo que quiso ser Hillary Clinton desde el inicio de la presidencia de Bill Clinton, la co-presidenta en la sombra y la próxima presidenta.
No había más que ver las caras de Joe Biden mientras aplaudía con la sonrisa más dentífrica y acartonada que nunca, bien consciente de lo que le espera si llega a la Casa Blanca, la nada.
Michelle Obama parece una reproducción de Hillary Clinton.
- Tiene una carrera universitaria y profesional brillante.
- Como a Hillary, le falta

- el encanto,
- el don de gentes y
- la capacidad de seducción de su marido, el carismático de la familia.
- Pero, como Hillary, es

- inteligente,
- dominante,
- arrolladora y
- apasionadamente ambiciosa, incluso más que su marido.
El martes por la madrugada, hora española, ni siquiera era capaz de disimularlo.
- No es Barack Obama quien quiere llegar a la Casa Blanca,
- es el ticket Barack-Michelle el que anhela el poder.
- Para moldear el mundo de acuerdo a nuestros ideales, nada más y nada menos, dijo la representante femenina del ticket,
- porque mi marido me dijo que "teníamos que cambiar el mundo"; y luego acusan a los neocon de ser unos idealistas fanáticos...
Y es que Michelle Obama imita a Hillary Clinton también en lo peor de Hillary Clinton, en el deseo de llegar al poder a través de su marido, que es lo primero que hizo Clinton cuando aún presumía de apellidarse Rodham.
Reproduce así una confusión de papeles cada vez más frecuente en este tiempo de revolución del rol de las mujeres. Han dejado de ser meras primeras damas, pero algunas quieren ser presidentas sin pasar por los pasos previos. O cambiando los pasos previos.
De tal forma que las presidencias se están convirtiendo en "presidencias matrimoniales" en algunos países. Véanse casos como el de Nicaragua, lamentable por otros muchos motivos. O véase el caso argentino.
En el caso argentino ocurre al revés
, replicarán algunos. O no. Mejor dicho, y según la gran mayoría de analistas argentinos, es o no. Es decir, ella es la presidenta, pero es él quien tiene el poder real.

De hecho, y después del tiempo de cortesía analítica de los primeros meses, en Argentina ya no se preguntan cuál será la siguiente decisión de Cristina Fernández sino cuál será la de Néstor Kichner, que es quien la eligió como candidata y quien ahora maneja los hilos del poder.
Cuando aún era candidata, Cristina Fernández afirmó con buen tino que le parecía llamativo que se hiciera hincapié en su relación familiar y no se recordara el caso de muchas familias políticas donde son los hijos los que han «heredado» la influencia de los padres, los Bush, por ejemplo.
Me parece comparable, es cierto. Pero también lo es que las democracias avanzadas son notablemente críticas y vigilantes respecto a las sagas familiares y sus posibles consecuencias no deseadas en los mecanismos democráticos.
Los feroces ataques a la saga Bush son también un ejemplo. Y no veo por qué Cristina Fernández, o Hillary Clinton o Michelle Obama deben librarse de esa vigilancia. Pero, sobre todo, casos como éstos introducen enormes contradicciones en las reivindicaciones femeninas de la igualdad.
Si se quiere el mismo poder y la misma influencia, sigamos también
- los mismos pasos,
- los mismos procesos de selección,
- los mismos retos.
A no ser
, claro está, que oficialicemos una nueva figura política. La del matrimonio presidencial, que es lo que, de hecho, pueden tener nuevamente en Estados Unidos.

EDURNE URIARTE - "ABC" - Madrid - 27-Ago-2008

Rusia escala su rebeldía antioccidental

Farsa osetia.
ANÁLISIS del conflicto del Cáucaso.

La firma por el presidente Medvédev del decreto de reconocimiento de la autoproclamada independencia de Osetia del Sur y de Abjazia supone la confirmación definitiva de que el conflicto habido este mes de agosto ha sido minuciosamente orquestado desde Moscú con el fin de amputar a Georgia estos dos territorios.
Se trata de una represalia anunciada a costa de la independencia de Kosovo, proclamada en febrero de este año. Desde entonces,
- las autoridades rusas han estado intensificando la presión sobre Tbilisi,
- animando a las milicias osetias a hostigar a las tropas georgianas,
- incrementando su presencia militar en las dos regiones y
- concediendo pasaportes rusos por doquier.
Aunque ha habido un intenso debate acerca de quién comenzó las hostilidades el 9 de agosto, ese debate pierde ahora bastante sentido: la inclusión de Abjazia en el mismo lote demuestra a las claras que Moscú ni siquiera tiene interés en apoyar su posición en argumentos.

Para los que insisten en el precedente de Kosovo, lo ocurrido estos días debería ser la prueba definitiva de que estos dos casos están en las antípodas del derecho internacional.
El decreto de Medvédev iguala los 10 años de mandato de Naciones Unidas en Kosovo con 10 días de ocupación rusa y, en el colmo del cinismo, resuelve el caso unilateral e injustificadamente con lo que no es sino una pura y llana anexión.
Rusia ha querido demostrar claramente quién manda en las antiguas fronteras de la URSS. En una reedición de la Doctrina Monroe, sus tropas se pasean ahora impunemente por el territorio de un Estado miembro
- de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE)
- del Consejo de Europa, y
- de un socio y amigo de la UE, Estados Unidos y la OTAN.
Rusia ha hecho pagar cara a Georgia
, una democracia con vocación occidental, en rápido crecimiento económico y estratégicamente crucial para Europa desde el punto de vista energético, la osadía de ser la Cuba del Cáucaso.
Quienes en el caso de Chechenia pensaron que Rusia se contentaría con reclamar la impunidad dentro de sus fronteras estaban equivocados. La lección no ha pasado inadvertida en Ucrania, que fácilmente podrá perder Crimea si sigue obstinándose en desalojar de allí a la flota rusa.
Con la proclamación de la independencia, Rusia escala peligrosamente en su rebeldía antioccidental y pone en una posición imposible a la OTAN, que tenía previsto conceder una perspectiva de adhesión a Georgia y a Ucrania en su cumbre de diciembre de este año.
La OTAN tendrá que responder a la difícil pregunta de
- si la garantía de seguridad que implica el artículo 5 del tratado se aplica a toda Georgia o sólo a la Georgia amputada:
- en el primer caso, se trataría de un casus belli con Rusia;
- en el segundo, de un chiste macabro.
En unos pocos días, todo el orden europeo ha sido sacudido. Las consecuencias serán de gran alcance.

JOSÉ IGNACIO TORREBLANCA - European Council on Foreign Relations - "El País" - Madrid - 27-Ago-2008

Chile: Violencia en la Araucanía

Este fin de semana se registraron nuevamente gravísimos actos de violencia en la zona de la Araucanía.
- El sábado, encapuchados armados con escopetas emboscaron y dispararon contra un microbús, en una acción que ha sido calificada por una de las víctimas -un comunero mapuche- como de amedrentamiento de "grupos violentistas" de la zona que lo consideran un traidor por abandonar su activismo en la causa indígena y trabajar para una empresa forestal.
- El domingo, dos carabineros resultaron heridos con perdigones de escopeta por un grupo armado de 20 a 25 personas, en un allanamiento -que finalmente no tuvo éxito- decretado por orden judicial para encontrar a un comunero mapuche requerido por la justicia en un proceso por daños, amenazas e incendio.
- A lo anterior se suma un atentado hace escasos días en Vilcún, donde

- 12 encapuchados con metralletas incendiaron la casa patronal de un agricultor,
- 2 galpones con 10 mil fardos,
- una lechería con maquinaria agrícola,
- 2 vehículos y
- un tractor.
Estos y otros hechos que durante los últimos años se han repetido en esta región dan cuenta de una forma organizada de criminalidad de alta peligrosidad e impacto social en la vida de los habitantes de la zona, que dista mucho de las características de la mera delincuencia común.
Por eso, frente a esta clase de atentados no se comprende la actitud del Gobierno, que ha dado diversas señales de que no presentará acciones por delitos terroristas.
Cabe rechazar esta decisión de la autoridad, porque desde un punto de vista estrictamente jurídico existen pocas dudas de que muchos de los hechos de violencia ocurridos en la Región de la Araucanía se enmarcan dentro de las figuras delictivas que prevé la Ley Nº 18.314, que determina y sanciona conductas terroristas.
El no considerar estas acciones como terroristas no es un mero debate terminológico, sino que tiene importantes consecuencias prácticas.
En efecto, las conductas sancionadas en dicha ley tienen asignada

- una penalidad significativamente más alta que las previstas en el Código Penal y la Ley de Seguridad del Estado (puede aumentar la penalidad en uno, dos y hasta tres grados a la prevista en estos cuerpos legales);
- respecto de ellas no caben indultos particulares; tratándose de conductas terroristas,
- la libertad durante el proceso está sometida a mayores exigencias (la resolución de la Corte que la apruebe u otorgue requerirá ser acordada por la unanimidad de los miembros titulares de ese tribunal);
- para la investigación de estos delitos se cuenta con más atribuciones y, además,
- se pueden adoptar ciertas medidas especiales para proteger a las víctimas, testigos y peritos (por ejemplo, es uno de los pocos casos en que la ley autoriza que se decreten prohibiciones de informar sobre la identidad de estas personas).
Con todo, tratándose de la Ley Antiterrorista, a diferencia de la Ley de Seguridad del Estado, el Ministerio Público no necesita una presentación de la autoridad gubernamental para iniciar el proceso, ya que por expresa disposición de la ley puede iniciarlo de oficio (artículo 10 de la Ley Nº 18.314).

Por ello, cabe esperar de los fiscales y de los tribunales una aplicación estricta de la ley, y no criterios distintos para proceder por delitos terroristas tratándose de atentados ocurridos en la Región de la Araucanía.
Nadie desconoce la complejidad del conflicto existente en esta zona, siendo uno de los principales factores la extrema pobreza de muchos grupos mapuches. Sin embargo, cualquier solución exige como requisito mínimo el fin de la violencia, y para ello sólo la aplicación de la ley -que, por lo demás, en materia antiterrorista no es muy distinta de la que se aprecia en el derecho comparado- puede contribuir a la paz social.

Editorial - "El Mercurio" - Santiago de Chile - 27-Ago-2008

martes, 26 de agosto de 2008

Inflación: paciencia o resistencia

Para volver a una inflación en torno al 3% hay que neutralizar los factores de propagación a través de la acción coordinada de las autoridades.

El origen y la propagación de la actual inflación son fenómenos distintos. Respecto del primero, podemos tener paciencia; pero en cuanto al segundo, no hay otro camino que la resistencia.
Mientras las alzas de precios respondan cada vez más a factores de propagación, se debe ajustar la estrategia para volver a la meta del 3%. Esto exige no sólo reconocer las diferencias entre origen y propagación, sino también los factores que están detrás de esta última. Sólo así podemos seguir una política coherente.

Hay pocas dudas de que la aceleración de la inflación se debió al aumento en los precios de alimentos y de energía que afectó a todo el mundo: EE.UU. tiene en la actualidad su mayor inflación en 25 años y nosotros, en casi 15.
Dado que se trataba de un hecho inevitable, la recomendación era ajustarse a la nueva realidad con una alta dosis de paciencia y ofreciendo poca resistencia a través de políticas de demanda.
El resultado ideal hubiese sido una inflación elevada durante un período breve seguida por un rápido retorno a la estabilidad de precios. Parecía un camino lógico, aunque las autoridades sabían que se había entrado a una zona de peligro.

Aún más, las noticias sobre las variables que originaron la actual inflación son buenas:
- en las últimas semanas se han observado bajas en los precios internacionales de los productos básicos, en un ambiente de desaceleración gradual del crecimiento mundial, que probablemente se mantendrá en 2009, pero sin señales de un freno acentuado en la actividad económica global.

- En el lado de la propagación, sin embargo, las noticias son negativas: los aumentos de precios se han extendido hacia la mayoría de los sectores. Conviene entonces detenerse en los canales a través de los cuales ésta opera.

Factores de propagación
- El primer conducto es la espiral de precios y salarios, a la que se le ha prestado poca atención.
En el largo plazo los salarios reales responden a la tendencia de la productividad, pero esa no es la visión de quienes negocian en el día a día. Así, es natural la resistencia de los trabajadores a que los salarios pierdan poder adquisitivo cuando suben los precios.
En mercados laborales más flexibles, los salarios son más sensibles a los cambios en las condiciones de corto plazo de la economía, que se reflejan en la tasa de desempleo. Esta flexibilidad permite que un alza en los precios de la energía sea absorbida por la economía más rápidamente y con un menor costo para el empleo.
Los mercados de trabajo en Europa son más rígidos que en los EE.UU., por lo que la política anti-inflacionaria europea se ha inclinado más hacia la resistencia y la estadounidense hacia la paciencia.
En Chile, el Banco Central ha señalado que "la dinámica salarial sigue ajustada a patrones históricos", lo que es difícil de entender cuando las condiciones del mercado del trabajo son difícilmente comparables con las del pasado. Además, la escasa sensibilidad que tradicionalmente han mostrado los salarios a las variaciones en el desempleo lleva a poner una nota de alerta sobre este canal de propagación.

Las negociaciones centralizadas -salario mínimo o reajuste del sector público- deben tomar en cuenta que la inflación esperada es menor que la pasada. Por otra parte, los aumentos de productividad, que le dan un margen de holgura a esta espiral, han sido escasos.
- El segundo canal de propagación opera a través de la influencia del tipo de cambio en el precio de los insumos y de los bienes importados.
Según el análisis del Banco Central, "la apreciación cambiaria de los últimos meses ha contribuido a atenuar el aumento de la inflación", lo cual no se hace cargo del efecto que está teniendo la intervención cambiaria, que es incoherente con una política que se orienta a mitigar la propagación inflacionaria. Mantener invariable esta política cuando las condiciones han cambiado requiere una explicación distinta a la que se ha entregado hasta ahora.
- El tercer canal de propagación son las expectativas de inflación.
El análisis del Banco Central considera que éstas siguen, en lo fundamental, alineadas con la meta y que las desviaciones que se calculan a través de las compensaciones inflacionarias en las tasas de interés se deben a una mayor incertidumbre inflacionaria. También en este caso conviene actualizar esta conclusión.
- Por último, está la demanda agregada.
Los excesos de demanda presionan los precios en los mercados de bienes y de factores. Lo relevante para la inflación es la brecha entre el producto de tendencia y la demanda agregada, que probablemente era nula cuando se produjo la aceleración de la inflación en 2007 porque tanto la política monetaria como la fiscal tenían un sesgo expansivo.
Desde mediados del año pasado, esta brecha está aumentando y es el canal que genera mayor costo para bajar la inflación.
Estos cuatro canales de propagación actúan conjuntamente y, dado el objetivo de reducción de la inflación, la fuerza residual la debe poner la política monetaria. Por esta razón, el nivel que alcance la tasa de interés dependerá de la capacidad del propio Banco Central de administrar los factores de propagación en los que tiene influencia y de la ayuda que reciba de Hacienda para el resto.
Las medidas recién anunciadas, de reducción transitoria en el impuesto a los combustibles y la eliminación del impuesto en operaciones financieras, así como los anuncios de mayor austeridad fiscal, son una ayuda en una senda en la cual hay que perseverar.

La economía necesita volver a una inflación en torno al 3% anual. Dado que las alzas que originaron la aceleración probablemente sean asunto del pasado, hay que seguir una estrategia coherente para neutralizar los factores de propagación, en la cual la acción coordinada de las autoridades es muy relevante.
JORGE MARSHALL - "El Mercurio" - Santiago de Chile - 26-Ago-2008

La frustración terrorista

Los grupos terroristas rara vez tienen éxito en su desafío al Estado. Su violencia suele ser una señal inequívoca de su debilidad, de su aislamiento con respecto a la sociedad en cuyo nombre matan.

Según una de las creencias más arraigadas en nuestras sociedades, el terrorismo es fruto de la pobreza y la opresión. Quienes han estudiado estos asuntos saben, sin embargo, que no es así, pues hay multitud de grupos terroristas que han surgido en democracias desarrolladas.
De hecho, para algunos autores, la democracia es un tipo de régimen político que da ciertas facilidades para la formación de grupos violentos clandestinos. En efecto, quienes piensan en la posibilidad de coger las armas son muy conscientes de la ventaja que para ellos supone el hecho de que en una democracia haya libertades y el Estado esté sometido a fuertes limitaciones a la hora de ejercer la represión.
En cuanto a la pobreza, las cosas son más complejas de lo que parecen a primera vista. Sabemos que, en general, hay mayor violencia en países pobres que en países ricos. Así ocurre especialmente con las guerras civiles y las guerrillas. En los países pobres, el Estado es débil y tiene pocos recursos para imponer el orden. En consecuencia, los rebeldes o insurgentes pueden organizarse y lograr sin demasiadas dificultades liberar territorio del control del Estado, normalmente en la jungla o en las montañas, donde permanecen a veces por largo tiempo.
En los países desarrollados, en cambio, el Estado cuenta con más medios para frenar a los potenciales rebeldes. De ahí que tienda a haber menos violencia y que, cuando ésta surge, sus autores no tengan posibilidad de robarle territorio al Estado. En esas condiciones, su única opción es formar una organización secreta o clandestina, es decir, una organización terrorista. Parece bastante atinado, en este sentido, el dicho de que el terrorismo es la guerrilla de los países ricos.
Pensemos en los maoístas de los años setenta del pasado siglo. En un país desarrollado como España, se constituyeron en los GRAPO, una organización terrorista pequeña que a lo largo de sus más de 25 años de actividad mató a más de 80 personas. Una tragedia, sin duda, pero incomparable con la de un país menos desarrollado como Perú: allí, los maoístas de Sendero Luminoso consiguieron imponerse en zonas rurales y montañosas, formando una especie de Estado paralelo que desencadenó una terrible guerra civil en la que perdieron la vida más de 70.000 peruanos.
Parece, por tanto, que la riqueza de los países produce menos violencia, aunque la violencia que llega a darse en los países ricos adopta la forma de terrorismo. No habría contradicción entonces entre afirmar que la pobreza genera violencia y que el terrorismo no es consecuencia de la miseria.
En cualquier caso, estas grandes "causas", como la pobreza o la opresión, no consiguen explicar
- por qué en unos países ricos surge el terrorismo y en otros no, o
- por qué unas democracias lo sufren y otras no.
- Ni tampoco arrojan mucha luz sobre los factores políticos que hacen que algunas personas consideren aceptable empuñar las armas y matar personas.
Es fácil darse cuenta, sin embargo, de que hay una característica recurrente, casi universal, en el terrorismo. Éste surge como consecuencia de un fracaso previo. La violencia terrorista es la respuesta al fracaso de otras estrategias. Hay, pues, un elemento de frustración o de desesperación que es prácticamente consustancial al desafío del terrorismo.
Los inventores del terrorismo moderno, los anarquistas de finales del siglo XIX, eligieron la vía de la "propaganda por el hecho" tras comprobar que las masas no tenían la conciencia revolucionaria que ellos esperaban encontrar. Trataron de organizar insurrecciones en España y en Italia, pero sin éxito alguno. Su sensación de aislamiento con respecto a la clase trabajadora, entonces el sujeto revolucionario, les llevó a adoptar la estrategia terrorista. La soledad y el delirio de los anarquistas quedaron muy bien reflejados en El agente secreto, la novela de Joseph Conrad.
Algo similar ocurrió con los nihilistas rusos de la época. Se trataba de pequeños grupos compuestos por la inteligencia local de las ciudades, que organizaron peregrinajes al campo para implicar a los campesinos en su proyecto de revolución. Sus consignas, no obstante, apenas tuvieron eco. Después de comprobar que el campesinado no estaba por la labor, decidieron actuar por su cuenta, iniciando una campaña terrorista que culminó con el asesinato del zar Alejandro II en 1881.
La oleada de terrorismo revolucionario de izquierdas durante la década de 1970 puede en parte entenderse como la respuesta de los más radicales ante el debilitamiento del gran ciclo de protesta colectiva en torno a mayo de 1968. Cuando se hizo patente que las movilizaciones decaían, los radicales no renunciaron a las aspiraciones de un cambio profundo en las formas de vida y de producción, sino que intentaron realizar esas aspiraciones mediante tiros y bombas. Quisieron compensar con las armas la falta de apoyo social a sus tesis.
Podría parecer, por las ilustraciones anteriores, que esta frustración a la que me estoy refiriendo sólo se da en grupos izquierdistas que quieren llevar a cabo una revolución social. Pero es fácil detectarla también en muchas otras organizaciones terroristas. Incluso en el caso de Al Qaeda, un grupo cuyas características no encajan bien en las categorías existentes, cabe encontrar el mismo patrón.
En efecto, Al Qaeda nace como consecuencia del fracaso a la hora de establecer regímenes islamistas. Como ha explicado Stephen Holmes, su éxito se debe a la capacidad que ha tenido para formar una coalición de insurgencias islamistas nacionales que no consiguieron, salvo en Sudán y Afganistán, imponer un orden político teocrático.
De hecho, la experiencia de Al Qaeda no es, en el fondo, tan diferente de la de otros grupos revolucionarios, ya que lo que esta organización pretende en última instancia es la movilización masiva de los musulmanes partidarios del califato, un proyecto no tan alejado del comunista en cuanto a ambición y utopismo. Es la falta de respuesta de la gran mayoría de los musulmanes lo que les lleva a la práctica de un terrorismo especialmente brutal.
El caso de ETA no es muy distinto de los anteriores. En los años sesenta, ETA consideró que en el País Vasco se daban las condiciones para reproducir la lucha popular de liberación nacional de los nuevos Estados que se libraban del yugo colonial. Pronto descubrió, para su pesar, que los vascos no iban a embarcarse en esa aventura liberadora. La llegada de la democracia fue la última oportunidad. Al menos hasta la primavera de 1977, había cierta unidad entre todas las fuerzas nacionalistas y era concebible, por tanto, que las movilizaciones sociales produjeran la ruptura con el franquismo y con España. Por eso hubo pocos atentados mortales entre la muerte de Franco y 1978.
La verdadera ofensiva terrorista se inició a finales de 1977, tras la ruptura del nacionalismo en dos bloques, el encabezado por el PNV y el encabezado por la izquierda abertzale, y cuando cesaron las movilizaciones masivas que se habían producido en el País Vasco en petición de la liberación de los presos debido a la aprobación en el Parlamento de la Ley de Amnistía del Gobierno de Adolfo Suárez en octubre de ese año. ETA sabía que su base social no era suficiente, ni estaba suficientemente movilizada, para lograr los objetivos perseguidos, y por eso decidió embarcarse en una estrategia de guerra de desgaste durísima contra el Estado.
En suma, los terroristas recurren a la violencia porque han comprobado antes que sus reivindicaciones no encuentra el apoyo popular que ellos esperaban. La violencia terrorista, de este modo, es casi siempre el reconocimiento tácito de un fracaso anterior.
Partiendo de un fracaso, siendo una salida desesperada, se explica fácilmente que en tantos casos la estrategia terrorista no sirva para conseguir los objetivos que los terroristas persiguen. Los grupos terroristas rara vez tienen éxito en su desafío al Estado porque su violencia suele ser una señal inequívoca de su debilidad, es decir, de su aislamiento con respecto a la sociedad en cuyo nombre mata.
Esta frustración original también debe tener algo que ver con el odio, el resentimiento y el fanatismo que son perceptibles entre quienes practican el terrorismo.

IGNACIO SÁNCHEZ-CUENCA - Universidad Complutense de Madrid "El País" - Madrid - 26-Ago-2008

La crisis que debió evitarse

La crisis provocada por la imprudencia de Georgia quizá podría haberse evitado. Los gobiernos de Estados Unidos y Rusia podrían haberse comprometido a contener el problema, en un mundo en el que hay otros muchos mayores. Sin embargo, en la era del espectáculo mundial instantáneo, Bush y Putin han preferido ocupar el primer plano. El acuerdo al que llegaron cuando se vieron en Pekín, fuera el que fuera, pudo menos que las fuerzas que les empujaban al enfrentamiento.
Cuando la Alemania comunista, en 1961, convirtió su frontera en un muro, Kennedy mantuvo la serenidad y dijo: "Ahora Jruschov no intentará apoderarse de Berlín Oeste, y el bloque soviético tendrá que pagar el coste moral de tener aprisionados a sus ciudadanos".
Bush, a pesar de sus opiniones sobre las transgresiones de China en materia de derechos humanos, es incapaz de tener ese tipo de reacción.
- La geopolítica del alineamiento militar,
- la necesidad de asegurarse el petróleo de Asia central y
- las locuras de nuestros ideólogos imperiales
hacen que la paciencia (que no es una virtud muy estadounidense) sea imposible. Tanto Bush como Clinton rompieron las promesas que había hecho Bush padre a Rusia. La OTAN ha seguido ampliándose hacia el Este y Estados Unidos se ha introducido a gran escala en Asia central.
Esa situación, permitida por la complicidad de Europa occidental, es la que Rusia está intentando transformar ahora. El país,
- enriquecido gracias a sus ventas de gas, petróleo y minerales, y
- revitalizado por el renacimiento del nacionalismo,
- tiene una visión ecuménica de su pasado y
- se apoya en el zarismo y el bolchevismo dentro y fuera de sus fronteras.
Saakashvili, el presidente de Georgia, estudió y trabajó en Estados Unidos y su Gobierno ha utilizado los servicios del asesor de política exterior del senador McCain. Pese a ello, al exagerar de forma absurda la capacidad de Georgia y la disposición de Estados Unidos a tener una guerra inmediata, Saakashvili ha hecho a los rusos un favor de valor incalculable.
- Si la retórica fuera una fuerza política, una Rusia humillada estaría hoy pidiendo su ingreso en la OTAN.
- En cambio, los dirigentes rusos se enfrentan a una OTAN más dividida que nunca.
- Los dos grandes partidos alemanes han reafirmado su compromiso de mantener el diálogo político con Rusia, por difícil que sea.
Como consecuencia, en vez de felicitarse por la alianza militar de Polonia con Estados Unidos, el inteligente ministro polaco de Asuntos Exteriores ha destacado, con pesar, el hecho de que Polonia siempre acaba quedándose sola. El ansia de Sarkozy por ejercer de mediador quizá le ha hecho descuidarse sobre las condiciones del alto el fuego, y ha permitido que Rusia estableciera una "zona de seguridad" que, en la práctica, convierte a Georgia en una réplica en el Cáucaso de lo que es Cuba para los estadounidenses: una fuente de irritación, no una amenaza mortal.
Las declaraciones del ministro británico de Exteriores en Tbilisi no impresionaron a nadie. Es imposible pensar que los Estados bálticos y Polonia, por sí solos, puedan inducir a Europa occidental a desenterrar a Napoleón en los Inválidos, y mucho menos a Hitler en Potsdamer Platz.
- La expansión de la OTAN hacia el Este ha sido enormemente beneficiosa a corto plazo para Estados Unidos, al intensificar las divisiones entre Europa occidental y oriental, y
- anular el posible fortalecimiento de la autonomía europea que habría podido derivarse de la expansión en el mismo sentido de la UE.
- También ha eliminado, por ahora, la posibilidad de que Rusia entre a formar parte de un orden europeo.
- Sólo quienes niegan la evidencia y siguen creyendo en la hegemonía estadounidense en el mundo pueden pensar que las posibilidades de caos y conflicto asociadas a la crisis pueden beneficiar a la larga a Estados Unidos o a cualquier otro país.
Mientras tanto, en Estados Unidos, una gran parte de la clase política se ha inspirado en los Juegos Olímpicos y ha llevado a cabo unos ejercicios de hipocresía merecedores de medallas de oro, al denunciar a Rusia por tratar de modificar el gobierno de otro país.
Los medios de comunicación han proporcionado toda una serie de débiles simplificaciones y claras desinformaciones. Hasta hace dos semanas, la mayoría de los ciudadanos estadounidenses no era capaz de situar Georgia en un mapa, y muchos siguen sin poder hacerlo hoy. Todavía está por ver qué efectos tendrá la crisis en la elección presidencial.
El senador McCain, con su declaración de que "ahora todos somos georgianos", manifestó una belicosidad que, al principio, hizo que el presidente pareciera razonable. Después, tanto él como la secretaria de Estado Rice han alcanzado la misma estridencia que su candidato.
Desde luego, Putin no les tiene miedo, pero los demócratas sí se han aterrado de tal forma que han caído en una imitación obsequiosa. Los asesores de política exterior de Obama le han convencido de que no hay alternativas a la estrategia adoptada por la Casa Blanca. O bien le han convencido de que sería políticamente perjudicial dar la impresión de estar pensando en alguna solución que no sea la capitulación rusa.
Un gobierno de Obama, nos dicen, intentaría meter a Georgia y Ucrania en la OTAN. El senador Biden, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y candidato de Obama a la vicepresidencia, ha ido a Tbilisi, no a investigar qué miembro del Gobierno estadounidense empujó a Saakashvili a provocar a los rusos, sino a mostrar su solidaridad con él.
Hay algunas voces que aconsejan reflexión y contención (entre ellas, la del ex director de la CIA John McLaughlin), pero el senador Obama, tras unos pasos muy tentativos en ese sentido, ha cambiado de dirección. Su lema ("Un cambio en el que podemos creer"), en este caso, significa ningún cambio en absoluto.
No estamos en 1914, sino en agosto de 2008. Pero tampoco estamos en octubre de 1962, cuando Kennedy y Jruschov se unieron para impedir que sus asesores y generales pusieran en marcha una catástrofe.
Quizá Bush y Putin habrían escuchado a una Europa independiente y dispuesta a unir a ambos países para evitar traspasar el umbral de la confrontación. Los europeos que creen que ése va a ser su futuro pueden contar con que van a tener que superar pruebas muy duras.
- Si McCain es presidente, tal vez militarice nuestra política exterior casi por completo.
- Si es Obama el que entra en la Casa Blanca, quizá tenga que afrontar una presión implacable para llevar adelante el proyecto imperialista.
- La crisis en Georgia demuestra que existe una relación política inextricable entre Estados Unidos y Europa. Será todavía más notable a partir del 20 de enero de 2009.

NORMAN BIRNBAUM - Universidad de Georgetown - "El País" - Madrid - 26-Ago-2008

Mucha Rusia para poca Europa

«Esos Estados», escribía Condoleezza Rice en el año 2000 refiriéndose a Rusia y China, «son capaces de crear problemas en gran escala y cuando actúan con cólera se ven afectados centenares de millones de personas».
Rusia ha obrado, en efecto, con rabia y cálculo en el conflicto con Georgia y su intervención va a incidir de forma decisiva en la vida de los habitantes de su amplia periferia y en todo el Cáucaso.
La irritación de Rusia nace, en primer lugar, de sentirse ninguneada desde que desapareció la Unión Soviética. Unos dirigentes, el zar Putin sería el mejor ejemplo, amamantados en la guerra fría y que han echado los dientes en un planeta con dos grandes superpotencias, Estados Unidos y Rusia, son reacios a admitir que en el mundo solo queda un gran imperio, el estadounidense.
La riqueza inusitada del petróleo les permite tratar de corregir esa situación. El despecho ruso se incrementó con el apoyo occidental a la independencia de Kosovo, parte hasta hace poco del territorio de su aliado, Serbia. «Si vosotros alentáis separatismos que afectan a mis amigos -razonaría el-, yo haré lo propio en zonas de países cercanos a mí y que me vienen incordiando». De ahí la dentellada a Georgia en Osetia, Abjasia, etcétera. Territorios con veleidades secesionistas y en los que hay abundantes colonias rusas. Georgia, en tercer lugar, colma la cólera rusa. Su líder es detestado por Putin y ha cometido un pecado de lesa majestad: se empeña en entrar en la OTAN.
Apoyadas por Estados Unidos y por varias naciones antiguamente sometidas al yugo soviético, Polonia, las bálticas, etcétera, Georgia y Ucrania arrancaron a los dirigentes de la OTAN, en la cumbre de primavera, la promesa de que entrarían en la organización. Esto fue una banderilla de fuego para Putin y su equipo. Resulta ahora totalmente evidente que Moscú considera inaceptable que una nación situada a sus puertas quiera integrarse en las estructuras de defensa occidentales. Tomó el purgante con Estonia, Lituania, Letonia, pero, armada de su petróleo y convencida de la debilidad actual de Occidente, ha trazado una raya bastante perceptible: Georgia y Ucrania, no.
Esperó por ello a que el presidente georgiano le diera un pretexto al intentar recuperar la soberanía de Osetia; la rapidez y la cuidada preparación de la invasión apuntan a que el Kremlin solo buscaba el momento más adecuado para darle un sonoro susto.
Los objetivos de Rusia al mover la ficha de la intervención en un país extranjero -la primera vez que lo hace desde la invasión de Afganistán- serían múltiples:
- gana el respeto internacional que cree le es debido,
- aumenta la seguridad en sus fronteras (la díscola Chechenia no está lejos de la zona invadida),
- muestra la dependencia energética occidental en una región que produce o por la que han de circular el gas o el petróleo vitales para Europa y
- lanza un aviso ominoso a Ucrania, otro país que los dirigentes rusos consideran casi propio y con el que existe el conflicto de Crimea.
Los ucranianos se ven obligados a replantearse sus ansias por entrar en la OTAN y los detractores del presidente del país, pro rusos o no, encuentran inesperadas fuerzas para cuestionarlo.
La historia dirá si a Rusia le salen las cuentas. En Europa se multiplican por cuatro las suspicacias hacia el matonismo moscovita -en Estados Unidos ya se venía denunciando el nuevo imperialismo del Kremlin-, pero el hambre europea en el tema energético nos deja con pocas opciones.
El exiguo papel de Europa, perennemente dividida, en la crisis, a pesar de la intervención de Sarkozy, ha quedado de manifiesto con el papel casi invisible de Solana a lo largo de estos quince días. Solana ha estado ausente probablemente no por vacaciones, sino por la frustrante división de Europa.
Hay quien dice que la Unión Europea tardará aún una generación en tener una política común en los temas exteriores importantes. Esperemos que no sea más.

Inocencio F. Arias - "La Voz de Galicia" - Santiago de Compostela - 26-Ago-2008