Una ley reservada establece que el 10 por ciento de las ventas de cobre realizadas por Codelco debe destinarse a la adquisición de sistemas de armas para la defensa nacional.
Es, ciertamente, una manera no tradicional de financiar dicho equipamiento, y no parece razonable mantenerla en el futuro, pues esta delicada materia debería discutirse en conjunto con el presupuesto nacional. Con todo, sus orígenes se remontan a fines de la década de 1930, como respuesta a un presupuesto de defensa desfinanciado y amenazas regionales evidentes. Ella se afianzó en los años 50 y se consolidó durante el gobierno militar.
Bajo la Concertación no ha habido un interés particularmente fuerte por cambiar tal situación, lo que indica que esta fórmula tiene una importante aceptación, por lo que debe estudiarse con especial cuidado. Por tanto, cabe seguir con atención el anuncio hecho por Hacienda de que en agosto próximo se enviaría un proyecto para modificar esta normativa.
El cuidado es necesario, puesto que Chile está ubicado en una región poco estable y tiene problemas no resueltos con países vecinos, por lo que sería irresponsable descuidar el potencial disuasivo.
Nuestras dirigencias políticas reconocen esta situación, y es probable que por eso no hayan innovado en esta materia, pese a que es políticamente muy fácil cuestionar los gastos en defensa en el corto plazo si se carece de una visión estratégica de cómo debe el país desenvolverse en su entorno regional.
Además, siempre es muy tentador denunciar los gastos en defensa, dado que el valor de las compras militares es muy imperfectamente comprendido por la población, sobre todo en comparación con diversos programas públicos que pueden ser de alto impacto comunicacional.
No obstante, hay maneras más adecuadas de asegurar un financiamiento permanente a las Fuerzas Armadas. Muchos países lo hacen mediante presupuestos plurianuales, que permiten a aquéllas proyectar sus compras con una orientación de largo plazo. Tales presupuestos tienen la ventaja de provenir de recursos generales de la nación y no gravan especialmente a una empresa del Estado, con todas las ineficiencias que eso acarrea.
La modernización del aparato público supone, entre muchos otros aspectos, corregir también la modalidad de financiamiento de la defensa nacional. Además, si se quiere modernizar la gestión de Codelco, e incluso abrirla a la bolsa -como lo han sugerido los candidatos Piñera y Enríquez-Ominami-, este gravamen es imposible de sostener.
Obviamente, avanzar en una reforma semejante sólo será posible si los partidos y los colegisladores actúan con criterio nacional estratégico, y no electoralista.
Si no es así, se corre el riesgo de descuidar la indispensable capacidad disuasiva que debe mantener el país. Precisamente eso es lo que ha querido evitar esta ley reservada.
Sin embargo, Chile debería tener la madurez y capacidad de enfrentar directamente esta materia, sin recurrir a vías indirectas, como esta ley.
La existencia de ella ha surtido efectos provechosos en el pasado, pero también ha inhibido, en la práctica, un debate más profundo sobre la necesidad de una inversión razonable en sistemas de armas para la defensa nacional.
Dado el nivel actual de exigencia ciudadana en cuanto a transparencia, la falta de ese debate puede hoy tener efectos negativos, al facilitar el surgimiento de populismos fáciles, que denuncian la existencia de estos gastos y proclaman sus usos alternativos en otros programas sociales.
Evidentemente, tales críticas excluyen toda reflexión sobre los costos que podría enfrentar el país sin esa inversión.
Asegurar estos recursos por la vía presupuestaria permitiría un debate más balanceado sobre esta materia y posibilitaría que la población cobre conciencia oportuna de los riesgos de no invertir bien en ella.
Editorial - "El Mercurio" - Sgo. de Chile - 22-Jul-2009
miércoles, 22 de julio de 2009
Grecia, la puerta de atrás de Europa
- El puerto de Patras se convierte en "un coladero" de inmigrantes asiáticos.
- En 2008 llegaron 146.000 "sin papeles" al país, frente a 45.000 en 2004.
Las fronteras de Europa con Asia son porosas como esponjas, pero en el caso de un país del grupo Schengen la permeabilidad es aún mayor. Un litoral de 16.000 kilómetros y la condición de gozne entre el Este y el Oeste hacen de Grecia "la puerta de atrás" de la inmigración ilegal en Europa.
Mientras los flujos migratorios se reducen en España e Italia, en las fronteras griegas las cifras se disparan: frente a los 45.000 de 2004, en 2008 llegaron 146.337 inmigrantes sin papeles, de los que fueron deportados poco más de 20.000.
El Gobierno de Nueva Democracia (ND, centro-derecha) asegura estar tomando medidas mientras reclama con insistencia ayuda de Bruselas, pero el descontento popular -especialmente en algunos barrios de Atenas o Patras, transformados por la inmigración- alimenta el auge de un partido ultraderechista hasta ahora residual, Laós, que en junio logró dos diputados en el Parlamento Europeo.
Los cuatro centros de recepción temporal del país no dan abasto para acoger a los recién llegados -su capacidad funcional es de 1.000 plazas-, así que el resto, quienes permanecen en Grecia a la espera de seguir viaje hacia otros puntos de Europa, acaban en un limbo jurídico y vital, como por ejemplo los 600 sin papeles que ocupan el antiguo Tribunal de Apelaciones de Atenas.
Otros malviven a la intemperie, como en el campamento del centro de Patras desmantelado el pasado día 12 por la policía en un asalto que ha motivado las protestas de las ONG. "Han dejado en la calle a cientos de inmigrantes, afganos en su mayoría. Ahora ni siquiera tienen donde dormir.
El campamento llevaba 12 años funcionando con una población flotante de 1.200 personas. Patras es un lugar de salida.
Los inmigrantes no vienen a quedarse, están en tránsito; lo que sucede es que éste puede durar días o años", dice Reveka Papadopulu, directora general de Médicos Sin Fronteras-Grecia.
Afganos, iraquíes, palestinos, paquistaníes; cientos de nativos del Cuerno de África, como etíopes o somalíes. El nuevo rostro de la inmigración en Grecia revela dos cosas:
- el efecto salida de países abismados en guerras o hambrunas, y
- que las rutas organizadas de la inmigración ilegal siempre escogen el camino más fácil.
Y Grecia lo es para, por ejemplo, cualquier afgano dispuesto a pagar 18.000 dólares (12.650 euros) por el viaje.
- Por carretera hasta Turquía,
- luego en barco hasta una isla del Egeo,
- de allí al continente y,
- por último, desde Patras, en barco o
- agarrados a los ejes de un camión, hasta Italia, Alemania o Suecia.
"No es un fenómeno nuevo, lo que llama la atención ahora es su magnitud", recuerda Papadopulu. En efecto, la llegada de inmigrantes asiáticos es la segunda oleada migratoria masiva que Grecia recibe desde que, en los noventa, el país se llenara de albaneses, la mayoría regularizados ahora y el chivo expiatorio predilecto de los griegos.
La economía informal, que según la OCDE supone el 30% del PIB del país, es el sumidero al que están abocados la mayoría de los sin papeles, y más en época de crisis.
Al caer la noche, los aledaños de la plaza de Omonia, en el centro de Atenas, se llenan de hombres en salwar kameez (traje nacional afgano), de turbantes y pañuelos palestinos. Nadie diría que a un par de kilómetros se yergue el Partenón o el modernísimo Museo de la Acrópolis.
"El cambio de composición de la población está provocando
- la guetización de algunos barrios y
- el aumento de la sensación de alienación de la población nativa.
- Los choques y enfrentamientos entre inmigrantes y nativos o entre diferentes grupos de inmigrantes no son raros, especialmente en el centro de Atenas",
señala el experto en inmigración Ioannis Kolovos, del Instituto de Investigaciones para Estudios Europeos y Estadounidenses.
Los incidentes que cita Kolovos suponen votos en bandeja de plata para las opciones políticas más extremas, en detrimento del partido en el poder, que aprobó dos regularizaciones, en 2005 y 2007, al igual que hizo el Gobierno socialista en 1997 y 2001.
Mientras, el Gobierno de ND intenta recuperar a marchas forzadas el tiempo perdido. El primer ministro, Kostas Karamanlis, no se cansa de repetir que la lucha contra la inmigración ilegal es una prioridad de su Gobierno.
Grecia acaba de suscribir un nuevo acuerdo con Frontex, la agencia de la UE destinada a vigilar las fronteras exteriores, para reforzar las patrullas costeras entre Turquía y las islas del Egeo -en especial Samos, Lesbos y Patmos-, el pasillo por el que se cuelan a diario cientos de personas.
MARÍA ANTONIA SÁNCHEZ-VALLEJO - "El País" - Madrid - 22-Jul-2009
- En 2008 llegaron 146.000 "sin papeles" al país, frente a 45.000 en 2004.
Las fronteras de Europa con Asia son porosas como esponjas, pero en el caso de un país del grupo Schengen la permeabilidad es aún mayor. Un litoral de 16.000 kilómetros y la condición de gozne entre el Este y el Oeste hacen de Grecia "la puerta de atrás" de la inmigración ilegal en Europa.
Mientras los flujos migratorios se reducen en España e Italia, en las fronteras griegas las cifras se disparan: frente a los 45.000 de 2004, en 2008 llegaron 146.337 inmigrantes sin papeles, de los que fueron deportados poco más de 20.000.
El Gobierno de Nueva Democracia (ND, centro-derecha) asegura estar tomando medidas mientras reclama con insistencia ayuda de Bruselas, pero el descontento popular -especialmente en algunos barrios de Atenas o Patras, transformados por la inmigración- alimenta el auge de un partido ultraderechista hasta ahora residual, Laós, que en junio logró dos diputados en el Parlamento Europeo.
Los cuatro centros de recepción temporal del país no dan abasto para acoger a los recién llegados -su capacidad funcional es de 1.000 plazas-, así que el resto, quienes permanecen en Grecia a la espera de seguir viaje hacia otros puntos de Europa, acaban en un limbo jurídico y vital, como por ejemplo los 600 sin papeles que ocupan el antiguo Tribunal de Apelaciones de Atenas.
Otros malviven a la intemperie, como en el campamento del centro de Patras desmantelado el pasado día 12 por la policía en un asalto que ha motivado las protestas de las ONG. "Han dejado en la calle a cientos de inmigrantes, afganos en su mayoría. Ahora ni siquiera tienen donde dormir.
El campamento llevaba 12 años funcionando con una población flotante de 1.200 personas. Patras es un lugar de salida.
Los inmigrantes no vienen a quedarse, están en tránsito; lo que sucede es que éste puede durar días o años", dice Reveka Papadopulu, directora general de Médicos Sin Fronteras-Grecia.
Afganos, iraquíes, palestinos, paquistaníes; cientos de nativos del Cuerno de África, como etíopes o somalíes. El nuevo rostro de la inmigración en Grecia revela dos cosas:
- el efecto salida de países abismados en guerras o hambrunas, y
- que las rutas organizadas de la inmigración ilegal siempre escogen el camino más fácil.
Y Grecia lo es para, por ejemplo, cualquier afgano dispuesto a pagar 18.000 dólares (12.650 euros) por el viaje.
- Por carretera hasta Turquía,
- luego en barco hasta una isla del Egeo,
- de allí al continente y,
- por último, desde Patras, en barco o
- agarrados a los ejes de un camión, hasta Italia, Alemania o Suecia.
"No es un fenómeno nuevo, lo que llama la atención ahora es su magnitud", recuerda Papadopulu. En efecto, la llegada de inmigrantes asiáticos es la segunda oleada migratoria masiva que Grecia recibe desde que, en los noventa, el país se llenara de albaneses, la mayoría regularizados ahora y el chivo expiatorio predilecto de los griegos.
La economía informal, que según la OCDE supone el 30% del PIB del país, es el sumidero al que están abocados la mayoría de los sin papeles, y más en época de crisis.
Al caer la noche, los aledaños de la plaza de Omonia, en el centro de Atenas, se llenan de hombres en salwar kameez (traje nacional afgano), de turbantes y pañuelos palestinos. Nadie diría que a un par de kilómetros se yergue el Partenón o el modernísimo Museo de la Acrópolis.
"El cambio de composición de la población está provocando
- la guetización de algunos barrios y
- el aumento de la sensación de alienación de la población nativa.
- Los choques y enfrentamientos entre inmigrantes y nativos o entre diferentes grupos de inmigrantes no son raros, especialmente en el centro de Atenas",
señala el experto en inmigración Ioannis Kolovos, del Instituto de Investigaciones para Estudios Europeos y Estadounidenses.
Los incidentes que cita Kolovos suponen votos en bandeja de plata para las opciones políticas más extremas, en detrimento del partido en el poder, que aprobó dos regularizaciones, en 2005 y 2007, al igual que hizo el Gobierno socialista en 1997 y 2001.
Mientras, el Gobierno de ND intenta recuperar a marchas forzadas el tiempo perdido. El primer ministro, Kostas Karamanlis, no se cansa de repetir que la lucha contra la inmigración ilegal es una prioridad de su Gobierno.
Grecia acaba de suscribir un nuevo acuerdo con Frontex, la agencia de la UE destinada a vigilar las fronteras exteriores, para reforzar las patrullas costeras entre Turquía y las islas del Egeo -en especial Samos, Lesbos y Patmos-, el pasillo por el que se cuelan a diario cientos de personas.
MARÍA ANTONIA SÁNCHEZ-VALLEJO - "El País" - Madrid - 22-Jul-2009
martes, 21 de julio de 2009
Argentina: Fuga de capitales agrava recesión y lleva a "callejón sin salida"

La salida de divisas acorrala a la administración K y la deja con muy poco margen de acción.La economía se seca.
Llegan vencimientos de deuda y el país no tiene crédito externo.
Analistas explican qué pasará en los próximos meses y qué sector aparece nuevamente en la mira para “salvar la caja”.
En lo que va del año, salieron del sistema unos u$s10.000 millones, cuando el superávit primario (ingresos menos egresos) fue apenas de $6.000 millones y prácticamente se extinguirá en el segundo. En 2008, dicha cifra había sido tres veces superior. El tema es grave, dado que la dolarización
- seca la economía del país,
- deja sin resto al sector público a la hora de
- incrementar reservas y
- proveer liquidez al mercado financiero. En definitiva, reduce la cantidad de dinero disponible para que los bancos presten al sector privado, alargando aún más la recesión por la que transita el país. Para el economista Carlos Melconian, de M&S Consultores, el nivel de actividad del tercer trimestre puede ser peor que el del segundo porque
- “la fuga de capitales sigue alta,
- el consumo empieza a sentir la sequía monetaria y
- la inversión privada está totalmente parada”. En igual sentido, Aldo Abram, titular de la consultora de Exante, sostuvo a iProfesional.com que
- “la dolarización tiene un impacto adicional en las cuentas públicas al disminuir la recaudación”. Se agrava el problemaHasta la crisis del campo, el único comprador de divisas era el Banco Central, que como contrapartida emitía pesos que volcaba al mercado y alimentaba así al circuito monetario. Desde abril de 2008 la situación cambió radicalmente:
- el sector privado desplazó al BCRA en la compra de divisas y
- dejó a la entidad con poco margen de maniobra para inyectar pesos al sistema. "La fuga de capitales empezó en el 2007 y se acentuó en el 2008
- con el problema del campo en marzo,
- con la expropiación de las AFJP en octubre y
- con el acto eleccionario de este año",
afirmó Abel Viglione, analista de FIEL a iProfesional.com.Los u$s43.000 millones que salieron desde mediados de 2007 equivalen a una pérdida anual del 8% del Producto Bruto Interno. El pico más alto se dio en el segundo trimestre de 2008. A partir de entonces, la situación pareció descomprimirse durante los primeros meses de 2009, pero en junio volvió a encenderse la alarma, fiel reflejo de que el problema de fondo subsiste y más aún, tiende a agravarse, a pesar de los estrictos controles de AFIP, CNV y Banco Central sobre los grandes compradores. Esta vez, el detonante fue "la incertidumbre que trajo las elecciones", tal como subrayó Abram. Los diferentes economistas consultados por iProfesional.com estimaron que la fuga de divisas durante junio osciló entre los u$s2.200 y u$s2.400 millones, por lo que el semestre habría concluído con un monto que rondaría entre los u$s9.800 y los u$s11.500 millones.
“En junio, la fuga terminó en u$s2.400 millones y el BCRA debió vender más de u$s800 millones para que el dólar no suba”, explicaron desde la consultora dirigida por Carlos Melconian y Rodolfo Santángelo.
- seca la economía del país,
- deja sin resto al sector público a la hora de
- incrementar reservas y
- proveer liquidez al mercado financiero. En definitiva, reduce la cantidad de dinero disponible para que los bancos presten al sector privado, alargando aún más la recesión por la que transita el país. Para el economista Carlos Melconian, de M&S Consultores, el nivel de actividad del tercer trimestre puede ser peor que el del segundo porque
- “la fuga de capitales sigue alta,
- el consumo empieza a sentir la sequía monetaria y
- la inversión privada está totalmente parada”. En igual sentido, Aldo Abram, titular de la consultora de Exante, sostuvo a iProfesional.com que
- “la dolarización tiene un impacto adicional en las cuentas públicas al disminuir la recaudación”. Se agrava el problemaHasta la crisis del campo, el único comprador de divisas era el Banco Central, que como contrapartida emitía pesos que volcaba al mercado y alimentaba así al circuito monetario. Desde abril de 2008 la situación cambió radicalmente:
- el sector privado desplazó al BCRA en la compra de divisas y
- dejó a la entidad con poco margen de maniobra para inyectar pesos al sistema. "La fuga de capitales empezó en el 2007 y se acentuó en el 2008
- con el problema del campo en marzo,
- con la expropiación de las AFJP en octubre y
- con el acto eleccionario de este año",
afirmó Abel Viglione, analista de FIEL a iProfesional.com.Los u$s43.000 millones que salieron desde mediados de 2007 equivalen a una pérdida anual del 8% del Producto Bruto Interno. El pico más alto se dio en el segundo trimestre de 2008. A partir de entonces, la situación pareció descomprimirse durante los primeros meses de 2009, pero en junio volvió a encenderse la alarma, fiel reflejo de que el problema de fondo subsiste y más aún, tiende a agravarse, a pesar de los estrictos controles de AFIP, CNV y Banco Central sobre los grandes compradores. Esta vez, el detonante fue "la incertidumbre que trajo las elecciones", tal como subrayó Abram. Los diferentes economistas consultados por iProfesional.com estimaron que la fuga de divisas durante junio osciló entre los u$s2.200 y u$s2.400 millones, por lo que el semestre habría concluído con un monto que rondaría entre los u$s9.800 y los u$s11.500 millones.
“En junio, la fuga terminó en u$s2.400 millones y el BCRA debió vender más de u$s800 millones para que el dólar no suba”, explicaron desde la consultora dirigida por Carlos Melconian y Rodolfo Santángelo.
¿Quién se lleva el dinero?
Según Economía y Regiones, la consultora que conduce Rogelio Frigerio nieto, la salida de capitales del sistema es consecuencia de
- las expectativas negativas de los agentes económicos y
- el clima de desconfianza que impera en la actualidad.“En realidad, mucha gente tiene la imagen de que la fuga de capitales está representada por un hombre rico con una valija llena de dinero que va a dejar el país, pero en realidad es algo mucho más amplio y tiene que ver con la incertidumbre sobre las futuras acciones del Gobierno”, explicó el director de Exante.El analista agregó que "la mayoría de los argentinos, ante el temor optan por ahorrar, retirar los depósitos y comprar dólares para dejarlos en el placard o en cajas de seguridad. Esta medida tiene como principal costo una caída en el nivel de la producción, básicamente porque se estanca el consumo”.Hoy en día, merced a los controles que ejerce la Secretaría de Comercio Interior sobre las mesas de dinero y las propias compañías para evitar la compra, el movimiento de billetes se explica por la demanda minorista.“La fuga de capitales es hormiga”, dijo el economista Orlando Ferreres. “Es la gente que los adquiere en las casas de cambio, pero no solamente en la calle San Martín, sino en cada provincia y en cada pueblo”, agregó.
Uno de los grandes canalizadores de los fondos que emigran es la República Oriental del Uruguay. En el último año, los depósitos de no residentes, dentro de los cuales se estima que un 90% es de residentes argentinos, creció un 40 por ciento.
Cabe apuntar que esta suba supera en casi diez puntos al crecimiento registrado por los plazos fijos en esa moneda radicados en bancos argentinos.
A ello debe sumarse la fuerte presencia de colocaciones de no residentes en cajas de seguridad, situación por la cual se está ante una virtual ocupación del 100% de la capacidad instalada, tanto en una como en la otra orilla del Plata.
- las expectativas negativas de los agentes económicos y
- el clima de desconfianza que impera en la actualidad.“En realidad, mucha gente tiene la imagen de que la fuga de capitales está representada por un hombre rico con una valija llena de dinero que va a dejar el país, pero en realidad es algo mucho más amplio y tiene que ver con la incertidumbre sobre las futuras acciones del Gobierno”, explicó el director de Exante.El analista agregó que "la mayoría de los argentinos, ante el temor optan por ahorrar, retirar los depósitos y comprar dólares para dejarlos en el placard o en cajas de seguridad. Esta medida tiene como principal costo una caída en el nivel de la producción, básicamente porque se estanca el consumo”.Hoy en día, merced a los controles que ejerce la Secretaría de Comercio Interior sobre las mesas de dinero y las propias compañías para evitar la compra, el movimiento de billetes se explica por la demanda minorista.“La fuga de capitales es hormiga”, dijo el economista Orlando Ferreres. “Es la gente que los adquiere en las casas de cambio, pero no solamente en la calle San Martín, sino en cada provincia y en cada pueblo”, agregó.
Uno de los grandes canalizadores de los fondos que emigran es la República Oriental del Uruguay. En el último año, los depósitos de no residentes, dentro de los cuales se estima que un 90% es de residentes argentinos, creció un 40 por ciento.
Cabe apuntar que esta suba supera en casi diez puntos al crecimiento registrado por los plazos fijos en esa moneda radicados en bancos argentinos.
A ello debe sumarse la fuerte presencia de colocaciones de no residentes en cajas de seguridad, situación por la cual se está ante una virtual ocupación del 100% de la capacidad instalada, tanto en una como en la otra orilla del Plata.
En el segmento mayorista, el Central tiene al mercado más controlado
Callejón sin salida
De mantenerse esta tendencia, los analistas consideran que este año podrían fugarse unos u$s20.000 millones que se sumarían así a los u$s23.000 millones de todo el 2008. (agrego yo: Total 2008+2009 = US$ 43.000 millones)Según explicó Jorge Todesca, titular de Finsoport, “para el segundo semestre, la salida registrada en estos primeros seis meses no es sostenible en el tiempo", un punto en el que coinciden todos los analistas consultados por este medio. El ex funcionario agregó que “si se mantuviera este nivel, tendríamos a fin de año una cifra cercana a los u$s18.000 millones, frente a un saldo comercial de u$s15.000 millones, por lo que habría un faltante de u$s3.000 millones". El especialista agregó que "hay un límite en la desmonetización", haciendo referencia a que cada dólar que sale equivale a menos pesos disponibles para prestar a particulares y empresas. Incluso, para otras consultoras la situación es aún más grave dado que proyectan una fuga cercana a los u$s23.000 millones. Para Econométrica, “la salida de capitales se ve agravada si se tiene en cuenta la evolución de las cuentas públicas, que reflejan un fuerte deterioro en el primer semestre del año, con una reducción del superávit primario que, si no se considerasen los nuevos recursos provenientes de las AFJP, rondaría el 90 por ciento". Este fuerte derrumbe hace que, al no tener acceso al crédito externo, el Gobierno se encamine a un callejón sin salida a la hora de financiar el pago de deuda (cercana a los u$s8.800 millones para este segundo semestre, entre capital e intereses, según dio cuenta Ferreres). Más fuga, más recesiónPara que la economía evite un segundo año seguido de recesión, el Banco Central tendría que revertir ese drenaje y comprar en los próximos doce meses un monto similar al de la salida de divisas. Según Melconian, “en el segundo semestre de 2009 el superávit comercial rondaría los u$s1.000 M por mes. Por lo tanto, si la fuga de capitales se estacionara en idéntico piso, no habría stress cambiario pero tampoco más liquidez y será difícil que así se vaya gestando un rebote notorio del nivel de actividad”. “Pero si se disparara por arriba de ese número, el superávit comercial no va a alcanzar para financiarla”, sostuvo. De esta manera, Melconian explicó cómo la fuga impacta de lleno agravando el escenario recesivo por el que transita el país al restarle liquidez al sistema y reduciendo las posibilidades que tiene para una salida rápida.
Un sector en la mira
Ante este escenario de difícil solución los analistas esperan que la ANSES, el Banco Nación y el Central sean quienes ayuden a cerrar este agujero, aunque también ven más de cerca la necesidad de recurrir al crédito externo. Para Melconian, aunque el Banco Nación le preste al Tesoro $9.000 millones (el tope que le puede dar según su Carta Orgánica) y use unos $1.000 millones de adelantos transitorios del BCRA, al Tesoro no le alcanzarán los pesos para comprar los dólares que necesita sin financiamiento de un organismo internacional. El especialista no descarta que se apele directamente al uso de reservas mediante alguna modificación legal que habilite al Gobierno para hacerlo. Sin embargo, por estos días crecieron fuerte las versiones que dan cuenta de que, para cerrar la brecha fiscal, se recurriría a un bono "voluntario" que se le impondría a los bancos que, dicho sea de paso, cuentan en la actualidad con una "irresistible" dosis de liquidez.
Al respecto,
- dicho excedente (de liquidez) rondaría los $15.000 millones,
- sin contar los $24.000 millones de tenencias de Lebac y Nobac,
- de los cuales $11.000 M son del Banco Nación.
- dicho excedente (de liquidez) rondaría los $15.000 millones,
- sin contar los $24.000 millones de tenencias de Lebac y Nobac,
- de los cuales $11.000 M son del Banco Nación.
“Tomar una medida como la de los bonos sería un descarrilamiento perjudicial para el sistema”, sostuvo TodescaSegún Abram, “si los bancos tienen esa liquidez, es producto de la misma desconfianza sobre el devenir de la economía.
Las entidades la necesitan para cubrirse de una posible corrida bancaria, porque hay que recordar que la plata es de los depositantes, no de los bancos y éstos deciden mantener ese efectivo para poder responder los posibles pedidos.
”En tal sentido, el analista de Exante fue concluyente:
- “Si el Gobierno decidiera colocar bonos, sería una señal de saqueo del dinero y
- aún si los depositantes no reaccionaran,
- los bancos volverían a acumular esa liquidez debido a la misma incertidumbre”.
De avanzar en esta idea,
- no sería la primera vez que los bancos terminen resolviendo los problemas de caja que tiene el país derivados del exceso en su gasto público.
Rubén Ramallo - "iProfesional.com" - 21-Jul-2009
Rubén Ramallo - "iProfesional.com" - 21-Jul-2009
lunes, 20 de julio de 2009
What went wrong with economics
And how the discipline should change to avoid the mistakes of the past.
OF ALL the economic bubbles that have been pricked, few have burst more spectacularly than the reputation of economics itself.
A few years ago, the dismal science was being acclaimed as a way of explaining ever more forms of human behaviour, from drug-dealing to sumo-wrestling.
Wall Street ransacked the best universities for game theorists and options modellers. And on the public stage, economists were seen as far more trustworthy than politicians. John McCain joked that Alan Greenspan, then chairman of the Federal Reserve, was so indispensable that if he died, the president should “prop him up and put a pair of dark glasses on him.”
In the wake of the biggest economic calamity in 80 years that reputation has taken a beating. In the public mind an arrogant profession has been humbled. Though economists are still at the centre of the policy debate—think of Ben Bernanke or Larry Summers in America or Mervyn King in Britain—their pronouncements are viewed with more scepticism than before.
The profession itself is suffering from guilt and rancour. In a recent lecture, Paul Krugman, winner of the Nobel prize in economics in 2008, argued that much of the past 30 years of macroeconomics was “spectacularly useless at best, and positively harmful at worst.” Barry Eichengreen, a prominent American economic historian, says the crisis has “cast into doubt much of what we thought we knew about economics.”
In its crudest form—the idea that economics as a whole is discredited—the current backlash has gone far too far. If ignorance allowed investors and politicians to exaggerate the virtues of economics, it now blinds them to its benefits. Economics is less a slavish creed than a prism through which to understand the world. It is a broad canon, stretching from theories to explain how prices are determined to how economies grow. Much of that body of knowledge has no link to the financial crisis and remains as useful as ever.
And if economics as a broad discipline deserves a robust defence, so does the free-market paradigm. Too many people, especially in Europe, equate mistakes made by economists with a failure of economic liberalism. Their logic seems to be that if economists got things wrong, then politicians will do better. That is a false—and dangerous—conclusion.
Rational fools
These important caveats, however, should not obscure the fact that two central parts of the discipline—macroeconomics and financial economics—are now, rightly, being severely re-examined. There are three main critiques: that macro and financial economists helped cause the crisis, that they failed to spot it, and that they have no idea how to fix it.
The first charge is half right. Macroeconomists, especially within central banks, were too fixated on taming inflation and too cavalier about asset bubbles. Financial economists, meanwhile, formalised theories of the efficiency of markets, fuelling the notion that markets would regulate themselves and financial innovation was always beneficial. Wall Street’s most esoteric instruments were built on these ideas.
But economists were hardly naive believers in market efficiency. Financial academics have spent much of the past 30 years poking holes in the “efficient market hypothesis”. A recent ranking of academic economists was topped by Joseph Stiglitz and Andrei Shleifer, two prominent hole-pokers. A newly prominent field, behavioural economics, concentrates on the consequences of irrational actions.
So there were caveats aplenty. But as insights from academia arrived in the rough and tumble of Wall Street, such delicacies were put aside. And absurd assumptions were added. No economic theory suggests you should value mortgage derivatives on the basis that house prices would always rise. Finance professors are not to blame for this, but they might have shouted more loudly that their insights were being misused. Instead many cheered the party along (often from within banks). Put that together with the complacency of the macroeconomists and there were too few voices shouting stop.
Blindsided and divided
The charge that most economists failed to see the crisis coming also has merit. To be sure, some warned of trouble. The likes of Robert Shiller of Yale, Nouriel Roubini of New York University and the team at the Bank for International Settlements are now famous for their prescience. But most were blindsided. And even worrywarts who felt something was amiss had no idea of how bad the consequences would be.
That was partly to do with professional silos, which limited both the tools available and the imaginations of the practitioners. Few financial economists thought much about illiquidity or counterparty risk, for instance, because their standard models ignore it; and few worried about the effect on the overall economy of the markets for all asset classes seizing up simultaneously, since few believed that was possible.
Macroeconomists also had a blindspot: their standard models assumed that capital markets work perfectly. Their framework reflected an uneasy truce between the intellectual heirs of Keynes, who accept that economies can fall short of their potential, and purists who hold that supply must always equal demand. The models that epitomise this synthesis—the sort used in many central banks—incorporate imperfections in labour markets (“sticky” wages, for instance, which allow unemployment to rise), but make no room for such blemishes in finance. By assuming that capital markets worked perfectly, macroeconomists were largely able to ignore the economy’s financial plumbing. But models that ignored finance had little chance of spotting a calamity that stemmed from it.
What about trying to fix it? Here the financial crisis has blown apart the fragile consensus between purists and Keynesians that monetary policy was the best way to smooth the business cycle. In many countries short-term interest rates are near zero and in a banking crisis monetary policy works less well. With their compromise tool useless, both sides have retreated to their roots, ignoring the other camp’s ideas. Keynesians, such as Mr Krugman, have become uncritical supporters of fiscal stimulus. Purists are vocal opponents. To outsiders, the cacophony underlines the profession’s uselessness.
Add these criticisms together and there is a clear case for reinvention, especially in macroeconomics. Just as the Depression spawned Keynesianism, and the 1970s stagflation fuelled a backlash, creative destruction is already under way. Central banks are busy bolting crude analyses of financial markets onto their workhorse models. Financial economists are studying the way that incentives can skew market efficiency.
And today’s dilemmas are prompting new research: which form of fiscal stimulus is most effective? How do you best loosen monetary policy when interest rates are at zero? And so on.
But a broader change in mindset is still needed.
Economists need to reach out from their specialised silos:
- macroeconomists must understand finance, and
- finance professors need to think harder about the context within which markets work.
- And everybody needs to work harder on understanding asset bubbles and what happens when they burst.
For in the end
- Economists are social scientists, trying to understand the real world.
- And the financial crisis has changed that world.
The Economist - July 16th 2009
OF ALL the economic bubbles that have been pricked, few have burst more spectacularly than the reputation of economics itself.
A few years ago, the dismal science was being acclaimed as a way of explaining ever more forms of human behaviour, from drug-dealing to sumo-wrestling.
Wall Street ransacked the best universities for game theorists and options modellers. And on the public stage, economists were seen as far more trustworthy than politicians. John McCain joked that Alan Greenspan, then chairman of the Federal Reserve, was so indispensable that if he died, the president should “prop him up and put a pair of dark glasses on him.”
In the wake of the biggest economic calamity in 80 years that reputation has taken a beating. In the public mind an arrogant profession has been humbled. Though economists are still at the centre of the policy debate—think of Ben Bernanke or Larry Summers in America or Mervyn King in Britain—their pronouncements are viewed with more scepticism than before.
The profession itself is suffering from guilt and rancour. In a recent lecture, Paul Krugman, winner of the Nobel prize in economics in 2008, argued that much of the past 30 years of macroeconomics was “spectacularly useless at best, and positively harmful at worst.” Barry Eichengreen, a prominent American economic historian, says the crisis has “cast into doubt much of what we thought we knew about economics.”
In its crudest form—the idea that economics as a whole is discredited—the current backlash has gone far too far. If ignorance allowed investors and politicians to exaggerate the virtues of economics, it now blinds them to its benefits. Economics is less a slavish creed than a prism through which to understand the world. It is a broad canon, stretching from theories to explain how prices are determined to how economies grow. Much of that body of knowledge has no link to the financial crisis and remains as useful as ever.
And if economics as a broad discipline deserves a robust defence, so does the free-market paradigm. Too many people, especially in Europe, equate mistakes made by economists with a failure of economic liberalism. Their logic seems to be that if economists got things wrong, then politicians will do better. That is a false—and dangerous—conclusion.
Rational fools
These important caveats, however, should not obscure the fact that two central parts of the discipline—macroeconomics and financial economics—are now, rightly, being severely re-examined. There are three main critiques: that macro and financial economists helped cause the crisis, that they failed to spot it, and that they have no idea how to fix it.
The first charge is half right. Macroeconomists, especially within central banks, were too fixated on taming inflation and too cavalier about asset bubbles. Financial economists, meanwhile, formalised theories of the efficiency of markets, fuelling the notion that markets would regulate themselves and financial innovation was always beneficial. Wall Street’s most esoteric instruments were built on these ideas.
But economists were hardly naive believers in market efficiency. Financial academics have spent much of the past 30 years poking holes in the “efficient market hypothesis”. A recent ranking of academic economists was topped by Joseph Stiglitz and Andrei Shleifer, two prominent hole-pokers. A newly prominent field, behavioural economics, concentrates on the consequences of irrational actions.
So there were caveats aplenty. But as insights from academia arrived in the rough and tumble of Wall Street, such delicacies were put aside. And absurd assumptions were added. No economic theory suggests you should value mortgage derivatives on the basis that house prices would always rise. Finance professors are not to blame for this, but they might have shouted more loudly that their insights were being misused. Instead many cheered the party along (often from within banks). Put that together with the complacency of the macroeconomists and there were too few voices shouting stop.
Blindsided and divided
The charge that most economists failed to see the crisis coming also has merit. To be sure, some warned of trouble. The likes of Robert Shiller of Yale, Nouriel Roubini of New York University and the team at the Bank for International Settlements are now famous for their prescience. But most were blindsided. And even worrywarts who felt something was amiss had no idea of how bad the consequences would be.
That was partly to do with professional silos, which limited both the tools available and the imaginations of the practitioners. Few financial economists thought much about illiquidity or counterparty risk, for instance, because their standard models ignore it; and few worried about the effect on the overall economy of the markets for all asset classes seizing up simultaneously, since few believed that was possible.
Macroeconomists also had a blindspot: their standard models assumed that capital markets work perfectly. Their framework reflected an uneasy truce between the intellectual heirs of Keynes, who accept that economies can fall short of their potential, and purists who hold that supply must always equal demand. The models that epitomise this synthesis—the sort used in many central banks—incorporate imperfections in labour markets (“sticky” wages, for instance, which allow unemployment to rise), but make no room for such blemishes in finance. By assuming that capital markets worked perfectly, macroeconomists were largely able to ignore the economy’s financial plumbing. But models that ignored finance had little chance of spotting a calamity that stemmed from it.
What about trying to fix it? Here the financial crisis has blown apart the fragile consensus between purists and Keynesians that monetary policy was the best way to smooth the business cycle. In many countries short-term interest rates are near zero and in a banking crisis monetary policy works less well. With their compromise tool useless, both sides have retreated to their roots, ignoring the other camp’s ideas. Keynesians, such as Mr Krugman, have become uncritical supporters of fiscal stimulus. Purists are vocal opponents. To outsiders, the cacophony underlines the profession’s uselessness.
Add these criticisms together and there is a clear case for reinvention, especially in macroeconomics. Just as the Depression spawned Keynesianism, and the 1970s stagflation fuelled a backlash, creative destruction is already under way. Central banks are busy bolting crude analyses of financial markets onto their workhorse models. Financial economists are studying the way that incentives can skew market efficiency.
And today’s dilemmas are prompting new research: which form of fiscal stimulus is most effective? How do you best loosen monetary policy when interest rates are at zero? And so on.
But a broader change in mindset is still needed.
Economists need to reach out from their specialised silos:
- macroeconomists must understand finance, and
- finance professors need to think harder about the context within which markets work.
- And everybody needs to work harder on understanding asset bubbles and what happens when they burst.
For in the end
- Economists are social scientists, trying to understand the real world.
- And the financial crisis has changed that world.
The Economist - July 16th 2009
"HSS Bicho" - Campeón Sudamericano ORC Club +700

En enero de 2007 cuando decidimos lanzar el "Desafío del HSS Bicho" no imaginábamos llegar tan lejos como 1.000 millas náuticas, que nos separan Olivos del Canal de Sao Sebastiao.
Ese año del inició, lo culminamos logrando el Campeonato Argentino ORC Club en la clase C y nos propusimos para el siguiente aspirar al máximo logro posible en el país, que es la "Medalla Dorada del Yacht Club Argentino".
En el 2008 la logramos, al obtener el puntaje máximo a lo largo de todo el calendario de regatas del YCA.
En enero de 2009, luego de ganar el Circuito Atlántico Sur de la Rolex Cup en ORC Club serie C, surgió la descabellada idea de intentar el Campeonato Sudamericano en la Semana de la Vela de Ilhabela - Rolex Cup, a primeros de julio, que se obtendría sumando al puntaje de Punta del Este, el de Ilhabela. Disponíamos de importante ventaja con lo logrado.
Dividimos el proyecto en tres etapas: la ida a Ilhabela, las regatas y la vuelta.
Surgió como evidente que la primera era vital, porque el barco debía llegar en tiempo y sin daño para poder cumplir con la segunda, que era la razón de ir.
Dadas las características del barco, estimamos que tendríamos un avance medio diario de 100 millas náuticas tanto a vela como con motor o con ambos y que el viaje promedio insumiría 10 días con una necesidad de "ventanas de buen tiempo" o "preaviso de mal tiempo" no menor de tres días, a partir de Río Grande do Sul, motivado por la distancia entre los puertos factibles de brindar abrigo.
Era mandatorio disponer
En el 2008 la logramos, al obtener el puntaje máximo a lo largo de todo el calendario de regatas del YCA.
En enero de 2009, luego de ganar el Circuito Atlántico Sur de la Rolex Cup en ORC Club serie C, surgió la descabellada idea de intentar el Campeonato Sudamericano en la Semana de la Vela de Ilhabela - Rolex Cup, a primeros de julio, que se obtendría sumando al puntaje de Punta del Este, el de Ilhabela. Disponíamos de importante ventaja con lo logrado.
Dividimos el proyecto en tres etapas: la ida a Ilhabela, las regatas y la vuelta.
Surgió como evidente que la primera era vital, porque el barco debía llegar en tiempo y sin daño para poder cumplir con la segunda, que era la razón de ir.
Dadas las características del barco, estimamos que tendríamos un avance medio diario de 100 millas náuticas tanto a vela como con motor o con ambos y que el viaje promedio insumiría 10 días con una necesidad de "ventanas de buen tiempo" o "preaviso de mal tiempo" no menor de tres días, a partir de Río Grande do Sul, motivado por la distancia entre los puertos factibles de brindar abrigo.
Era mandatorio disponer
- de un excelente apoyo meteorológico y
- de un seguro y confiable sistema de comunicaciones que lo sustentase.
El primero lo teníamos y el segundo lo aportó Tesacom al equiparnos con su Iridium y cientos de minutos utilizables para nuestra seguridad.
Fue nuestro "cordón umbilical" que nos mantuvo unidos a la civilización en la soledad ignota de la mar.
El primero lo teníamos y el segundo lo aportó Tesacom al equiparnos con su Iridium y cientos de minutos utilizables para nuestra seguridad.
Fue nuestro "cordón umbilical" que nos mantuvo unidos a la civilización en la soledad ignota de la mar.
El saber que disponíamos de él, irrestrictamente, nos quitó la ansiedad angustiante de la incomunicación.
Éramos cuatro a bordo, Manolo, Diego, Run e Iridium, un excelente y leal compañero de aventura que nos permitió fondear en Jureré para evitar un "Pampero" de 42 nudos que pasó raudamente por Santa Catarina.
El sábado 27 de junio a las 1500 amarrábamos en la marina del Yacht Club de Ilhabela, con el barco intacto y dispuesto a lograr el título tan deseado.
El sábado 11 de julio a las 1930 recibíamos del premio de Campeón Sudamericano ORC Club + 700 en la Rolex Ilhabela Sailing Week 2009 ...
... luciendo
Éramos cuatro a bordo, Manolo, Diego, Run e Iridium, un excelente y leal compañero de aventura que nos permitió fondear en Jureré para evitar un "Pampero" de 42 nudos que pasó raudamente por Santa Catarina.
El sábado 27 de junio a las 1500 amarrábamos en la marina del Yacht Club de Ilhabela, con el barco intacto y dispuesto a lograr el título tan deseado.
El sábado 11 de julio a las 1930 recibíamos del premio de Campeón Sudamericano ORC Club + 700 en la Rolex Ilhabela Sailing Week 2009 ...
... luciendo
- el logo de Tesacom sobre nuestros corazones y
- la de nuestro club, YCCN en el espejo del pequeño y valiente F&C 31 "Bicho".
Run Pozzi - "El Pañol" - 16-Jul-2009
La crisis de las izquierdas
- Lo primero, como es lógico, son los principios.
- Casi a la vez son los valores en que se fundamentan los principios.
- Después son las ideas que, engarzadas entre sí, conforman la ideología.
- Y ya, por fin, la táctica y la estrategia.
El ejercicio de la política debería estructurarse en base a estos conceptos, sin embargo, se percibe cada vez con mayor evidencia que los principios y los valores ya no son condición obligatoria para adscribirse a una u otra formación política y que la ideología se supedita constantemente a las tácticas y estrategias, siempre cortoplacistas, porque el objetivo es tan poco ambicioso como la mera consecución del poder a cualquier precio para que no lo ostente otro, aunque se tenga pensado hacer lo mismo que ese otro. La cúspide de esta pirámide de reflexión es la ideología, es decir, el tratado de las ideas,
- el conjunto de ellas predestinado a lograr una sociedad mejor,
- apoyada en valores y principios de significado y alcance universales.
¿Está nuestro mundo dirigido por las ideas o lo está por los intereses?
Resulta sobrecogedor que actualmente hayan sucumbido, víctimas de su propio capricho, la mayoría de las formaciones tradicionales de la izquierda. Ya no hay otro sistema vigente que el capitalismo, aunque a lo largo del tiempo haya mostrado carencias insalvables que han desembocado en una sociedad desequilibrada, con una elite escasa en número de opulentos, una clase media muy amplia pero difícil de definir y una clase baja demasiado numerosa que vive de la generosidad de las políticas que desarrollan las instituciones.
El socialismo ha decaído tras su reclusión en el ámbito capitalista, en cuyo seno se ha convertido en una actitud ética mucho más que en un agente de cambio social.
La socialdemocracia se viene comportando como una especie de cuerpo de bomberos que acude siempre que es necesario para apagar los fuegos provocados por el capitalismo voraz.
La economía de mercado, que es ya una doctrina aceptada por todos, tiene la prioridad de preservar el mercado mucho más que preservar la economía haciéndola servicial para todos los ciudadanos.
Las últimas elecciones europeas han sido esclarecedoras. Los resultados claramente favorables a la derecha pero, sobre todo, infructuosos para la izquierda, son la muestra indeleble de
- el ocaso de las ideologías,
- la inanidad de las ideas frente a los intereses y las estrategias.
- ¿Cómo ha sido posible el triunfo de la derecha en una Europa atribulada por la crisis financiera que han provocado los poderes económicos y financieros adscritos a la derecha?
- ¿Cómo ha sido posible la victoria de los defensores de la economía de mercado cuando ha sido el mercado atroz, infectado de avaricia y desmesura, el que ha provocado por ejemplo que las hipotecas lejos de ser instrumentos de ayuda para los ciudadanos se hayan convertido en sus más brutales aprietos?
Haríamos mal las izquierdas si no hiciéramos un diagnóstico atinado y certero, desprovisto de autocomplacencias sobre lo que ha acontecido. Es curioso que todas las valoraciones hechas desde la izquierda europea se hayan quedado en alertar del riesgo de la aparición de la ultraderecha en el Parlamento Europeo con cierta virulencia, o que haya irrumpido con fuerza la formación de Daniel Cohn-Bendit, con un partido que se llama Ecología Europea, como alternativa al socialismo francés, otrora potente, que vive hoy en una descomposición galopante. En realidad está calando en los ciudadanos, incluidos los más humildes, la peregrina idea de que
- se vive mejor en un sistema desequilibrado que ofrece migajas a los desheredados que
- en un sistema que canalice las ambiciones desmedidas de los avaros hacia una sociología igualitaria y justa.
¡He ahí el riesgo, la tristeza y la miseria! Urge por tanto poner en marcha un proceso de reflexión que apuntale los valores y los principios de la izquierda. Serán obviedades algunas afirmaciones, pero es evidente que
- la igualdad es mejor que la desigualdad y
- lo justo es igualmente mejor y más útil que lo injusto.
Pero la ideología ha de ser actualizada y, abandonando las quimeras de las lucha por el poder en el seno de las formaciones nacionales, articular las políticas necesarias para responder a los retos que actualmente están planteados, sin olvidar el irrenunciable empeño inherente a la izquierda que es la lucha contra la desigualdad y la pobreza. No es ninguna boutade la afirmación de que
- la razón (y consecuencia a la vez) de que haya pobres es que hay gente demasiado rica.
Por tanto, la lucha contra la pobreza que aqueja a los pobres implica necesariamente la lucha contra la riqueza que disfrutan los demasiado ricos. Ello me lleva a
- rebatir con fuerza a quienes consideran que la riqueza ha de ser generada antes de ser repartida o redistribuida,
- porque considero que generar riqueza y distribuirla son dos cosas que pueden compaginarse,
- pero sobre todo porque estoy convencido de que en la economía de mercado el tiempo de generar riqueza nunca cede su lugar al tiempo de su redistribución,
- porque la avaricia y la codicia están en el principio de la generación de riqueza y se muestran inexpugnables a la solidaridad y la generosidad que tienen que abrirse paso en el tiempo de la redistribución.
La complejidad del proceso reflexivo impide acuerdos solventes basados en la solidaridad que, por cierto, no serán posibles mientras la derecha sea mayoritaria. Por eso la izquierda tiene que reaccionar con rapidez. Ya han surgido voces desde la socialdemocracia que llaman a cortar el paso a los euroescépticos -entre los que incluyen tanto a los grupos fascistas como a otros grupos de extrema izquierda u algunos grupos verdes- como la encomienda más urgente.
Sin embargo, creo que la redefinición de Europa es uno de los asuntos pendientes del socialismo. En Europa se produjeron todos los procesos evolutivos o regresivos que llevaron al socialismo a diferentes posiciones a lo largo de su Historia. Incluso, en su seno se produjo la evolución hacia la Economía de Estado que dividió Europa.
También la posterior Perestroika que ha permitido borrar de forma casi definitiva algunas fronteras que parecían infranqueables.
Lo urgente, para la izquierda europea, es
- recuperar su espacio de forma constructiva,
- es decir, educando y formando a los europeos en principios y valores
- para fortalecer la ideología y
- facilitar a las tácticas y estrategias el logro de los instrumentos del poder.
Uno de los problemas más acuciantes en nuestra Europa huérfana es
- "el exceso de visiones de las derechas", en buena medida
- como "consecuencia de las crisis de las izquierdas".
Josu Montalbán - Diputado PSE - PSOE por Bizkaia - DEIA - Bilba0 - 20-Jul-2009
- Casi a la vez son los valores en que se fundamentan los principios.
- Después son las ideas que, engarzadas entre sí, conforman la ideología.
- Y ya, por fin, la táctica y la estrategia.
El ejercicio de la política debería estructurarse en base a estos conceptos, sin embargo, se percibe cada vez con mayor evidencia que los principios y los valores ya no son condición obligatoria para adscribirse a una u otra formación política y que la ideología se supedita constantemente a las tácticas y estrategias, siempre cortoplacistas, porque el objetivo es tan poco ambicioso como la mera consecución del poder a cualquier precio para que no lo ostente otro, aunque se tenga pensado hacer lo mismo que ese otro. La cúspide de esta pirámide de reflexión es la ideología, es decir, el tratado de las ideas,
- el conjunto de ellas predestinado a lograr una sociedad mejor,
- apoyada en valores y principios de significado y alcance universales.
¿Está nuestro mundo dirigido por las ideas o lo está por los intereses?
Resulta sobrecogedor que actualmente hayan sucumbido, víctimas de su propio capricho, la mayoría de las formaciones tradicionales de la izquierda. Ya no hay otro sistema vigente que el capitalismo, aunque a lo largo del tiempo haya mostrado carencias insalvables que han desembocado en una sociedad desequilibrada, con una elite escasa en número de opulentos, una clase media muy amplia pero difícil de definir y una clase baja demasiado numerosa que vive de la generosidad de las políticas que desarrollan las instituciones.
El socialismo ha decaído tras su reclusión en el ámbito capitalista, en cuyo seno se ha convertido en una actitud ética mucho más que en un agente de cambio social.
La socialdemocracia se viene comportando como una especie de cuerpo de bomberos que acude siempre que es necesario para apagar los fuegos provocados por el capitalismo voraz.
La economía de mercado, que es ya una doctrina aceptada por todos, tiene la prioridad de preservar el mercado mucho más que preservar la economía haciéndola servicial para todos los ciudadanos.
Las últimas elecciones europeas han sido esclarecedoras. Los resultados claramente favorables a la derecha pero, sobre todo, infructuosos para la izquierda, son la muestra indeleble de
- el ocaso de las ideologías,
- la inanidad de las ideas frente a los intereses y las estrategias.
- ¿Cómo ha sido posible el triunfo de la derecha en una Europa atribulada por la crisis financiera que han provocado los poderes económicos y financieros adscritos a la derecha?
- ¿Cómo ha sido posible la victoria de los defensores de la economía de mercado cuando ha sido el mercado atroz, infectado de avaricia y desmesura, el que ha provocado por ejemplo que las hipotecas lejos de ser instrumentos de ayuda para los ciudadanos se hayan convertido en sus más brutales aprietos?
Haríamos mal las izquierdas si no hiciéramos un diagnóstico atinado y certero, desprovisto de autocomplacencias sobre lo que ha acontecido. Es curioso que todas las valoraciones hechas desde la izquierda europea se hayan quedado en alertar del riesgo de la aparición de la ultraderecha en el Parlamento Europeo con cierta virulencia, o que haya irrumpido con fuerza la formación de Daniel Cohn-Bendit, con un partido que se llama Ecología Europea, como alternativa al socialismo francés, otrora potente, que vive hoy en una descomposición galopante. En realidad está calando en los ciudadanos, incluidos los más humildes, la peregrina idea de que
- se vive mejor en un sistema desequilibrado que ofrece migajas a los desheredados que
- en un sistema que canalice las ambiciones desmedidas de los avaros hacia una sociología igualitaria y justa.
¡He ahí el riesgo, la tristeza y la miseria! Urge por tanto poner en marcha un proceso de reflexión que apuntale los valores y los principios de la izquierda. Serán obviedades algunas afirmaciones, pero es evidente que
- la igualdad es mejor que la desigualdad y
- lo justo es igualmente mejor y más útil que lo injusto.
Pero la ideología ha de ser actualizada y, abandonando las quimeras de las lucha por el poder en el seno de las formaciones nacionales, articular las políticas necesarias para responder a los retos que actualmente están planteados, sin olvidar el irrenunciable empeño inherente a la izquierda que es la lucha contra la desigualdad y la pobreza. No es ninguna boutade la afirmación de que
- la razón (y consecuencia a la vez) de que haya pobres es que hay gente demasiado rica.
Por tanto, la lucha contra la pobreza que aqueja a los pobres implica necesariamente la lucha contra la riqueza que disfrutan los demasiado ricos. Ello me lleva a
- rebatir con fuerza a quienes consideran que la riqueza ha de ser generada antes de ser repartida o redistribuida,
- porque considero que generar riqueza y distribuirla son dos cosas que pueden compaginarse,
- pero sobre todo porque estoy convencido de que en la economía de mercado el tiempo de generar riqueza nunca cede su lugar al tiempo de su redistribución,
- porque la avaricia y la codicia están en el principio de la generación de riqueza y se muestran inexpugnables a la solidaridad y la generosidad que tienen que abrirse paso en el tiempo de la redistribución.
La complejidad del proceso reflexivo impide acuerdos solventes basados en la solidaridad que, por cierto, no serán posibles mientras la derecha sea mayoritaria. Por eso la izquierda tiene que reaccionar con rapidez. Ya han surgido voces desde la socialdemocracia que llaman a cortar el paso a los euroescépticos -entre los que incluyen tanto a los grupos fascistas como a otros grupos de extrema izquierda u algunos grupos verdes- como la encomienda más urgente.
Sin embargo, creo que la redefinición de Europa es uno de los asuntos pendientes del socialismo. En Europa se produjeron todos los procesos evolutivos o regresivos que llevaron al socialismo a diferentes posiciones a lo largo de su Historia. Incluso, en su seno se produjo la evolución hacia la Economía de Estado que dividió Europa.
También la posterior Perestroika que ha permitido borrar de forma casi definitiva algunas fronteras que parecían infranqueables.
Lo urgente, para la izquierda europea, es
- recuperar su espacio de forma constructiva,
- es decir, educando y formando a los europeos en principios y valores
- para fortalecer la ideología y
- facilitar a las tácticas y estrategias el logro de los instrumentos del poder.
Uno de los problemas más acuciantes en nuestra Europa huérfana es
- "el exceso de visiones de las derechas", en buena medida
- como "consecuencia de las crisis de las izquierdas".
Josu Montalbán - Diputado PSE - PSOE por Bizkaia - DEIA - Bilba0 - 20-Jul-2009
"La pesca industrial es como una guerra contra los peces"
El doctor en biología Daniel Pauly es uno de los especialistas más contundentes al alertar la crisis de los mares por la sobrepesca.
Y apunta contra la pasividad de los gobiernos.
"La sostenibilidad es no pescar todo lo que hay", aconseja.
"La pesca industrial se debe a las subvenciones, pero eso no va a durar", aseveró el doctor Daniel Pauly en una entrevista concedida recientemente a la revista del diario El País, de España, en la que también
- relativizó las bondades para la salud del consumo de pescado y
- alertó que los próximos 10 años decidirán el futuro de la civilización.
El experto en pesca, mares y conservación oceanográfica, estuvo en la Madre Patria como presidente del jurado del Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Ecología y Biología de la Conservación, oportunidad en la que concedió la entrevista que, en esta sección se reproduce parcialmente.
"Puedo decir que mi actitud sobre la conservación del medio ambiente es intelectual, no emocional. Las cosas tienen que cambiar. Y para hacer espacio a las nuevas ideas, las cosas viejas tienen que destruirse, hay que ser iconoclasta", dijo.
Su especialidad son los recursos pesqueros y el deterioro de los ecosistemas marinos.
"En estos momentos
- El 30% de las capturas pesqueras en todo el mundo son ilegales.
- Desde 1950, el consumo de pescado se ha quintuplicado en el mundo, pero
- Sólo un 0,7% de los océanos están protegidos, frente al 10% de los bosques.
- Las flotas pesqueras superan el 40% de su capacidad en relación con los recursos, y
- el 88% de las reservas pesqueras sufren sobrepesca",
enumera antes de denunciar "la permisividad de los Gobiernos al permitir ciertas prácticas" y asegurar que, "si no se crean enseguida nuevas áreas marinas protegidas, pronto no podremos pescar más que medusas". Eso, sin contar las consecuencias que esta presión ejerce sobre los ecosistemas marinos y, en buena lógica, sobre el cambio climático.
"No acepto que soy pesimista y menos extremista, no quiero aceptarlo, los que dicen eso tienen muchas veces una visión local de la pesca y no ven la situación global.
Yo digo que la pesca como la practicamos ahora,
- la pesca industrial, es como una guerra contra los peces, y
- ganar esta guerra significa que los peces van a desaparecer.
- La sostenibilidad es no pescar todo lo que hay.
Antes no se podían pescar todos los peces porque estaban demasiado profundos o entre rocas, pero ahora, con los sistemas electrónicos y los grandes barcos podemos atacar cada pez, no pueden escapar. Esta capacidad tecnológica implica una necesidad de áreas prohibidas que no es diferente a lo que teníamos antes cuando no podíamos llegar a todos los sitios.
No podemos utilizar toda la tecnología que tenemos para pescar. Es lo mismo que cazar conejos con tanques, es una tontería. Se trata de establecer un equilibro entre los cazadores y lo que se caza.
- Una pesquería artesanal podría exportar los recursos pesqueros de la plataforma continental sin la destrucción y
- los enormes costes que implica una pesquería industrial".
En el artículo el experto explica que la razón por la que ahora tenemos una pesca industrial son las subvenciones y el precio bajo del combustible. "Hay una patología, la de la energía barata, que hace posible pescar como pescamos, pero no va a durar, y el aumento del precio del combustible supondrá que será imposible pescar con estos barcos enormes.
No es mi opinión, es una reestructuración que ya ha empezado. Los políticos pueden hacer dos cosas.
- Una, luchar para mantener la situación actual, lo que significará más subvenciones para destruir más empleo y recursos, que es lo que ocurre ahora. Por ejemplo, en España, los pescadores tradicionales pierden sus empleos porque no pueden competir con las grandes flotas. No son los ecologistas los que destruyen empleos en la pesca, son las grandes empresas.
- Y lo otro que se puede hacer es utilizar las sumas de las subvenciones para facilitar una reconversión que es inevitable, como pasó con la minería".
Más adelante recuerda que "el 0,7% actual de zonas protegidas es una zona pequeñísima de los mares, los espacios que teníamos hace 20 ó 30 años libres de pesca eran mucho mayores. Si nos negamos ahora a adoptar soluciones fáciles, eso implica que luego serán mucho más duras.
Pasa igual con la salud, si una enfermedad la coges al principio es más fácil tratarla que cuando está avanzada. Discutir con los negacionistas pesqueros, como ha pasado con el cambio climático, es completamente inútil. Decir que la pesca no tiene efecto sobre los ecosistemas y que todo está bien es una tontería.
Pero se pueden identificar los intereses económicos que tienen algunos científicos, y cuando una persona tiene un interés directo para mantener una situación, automáticamente queda descalificada. No se puede ser juez y parte".
Zonificación de los océanos
En cuanto a la creación de reservas, considera que "no podemos decir: vamos a crear nuevas reservas y hacer en el resto, en el mar libre, todo tipo de desmanes, no tiene sentido. Hay que zonificar los océanos y en cada zona tener una gestión adecuada.
Ahora todos los técnicos comprenden que esta zonificación es necesaria. Parece que nos resulta más fácil entender esa situación en la tierra, quizá porque podemos ver lo que pasa, su enorme deterioro, pero en los mares no. Voy a decir algo que puede parecer exagerado: si no atacamos el problema del calentamiento global vamos a entrar en problemas para nuestra propia civilización. Y los próximos 10 años decidirán lo que va a pasar con nuestra civilización.
No son las pesquerías, es el clima. Y tenemos que decidir desarrollar reglas como parte del ajuste para nuestra supervivencia sobre el planeta Tierra".
Para Pauly la pesca contribuye a los gases de efecto invernadero con un 1%, "no es mucho, pero también es una cantidad que debe reducirse porque más de la mitad de esas emisiones son inútiles. Otros efectos son que cambia los ecosistemas al provocar el crecimiento de algas, algunas muy peligrosas y dañinas, y también alienta el crecimiento de zonas donde no hay oxígeno, zonas muertas que están especialmente vinculadas a las actividades pesqueras.
La gente puede pensar que se debe a sustancias fertilizantes que vienen de la tierra, es así, pero también está causado por la actividad pesquera, que cambia la vida del sistema ecológico y contribuye a efectos del calentamiento climático.
En realidad, el calentamiento global representa una oportunidad para rehabilitar el planeta y parar la destrucción. Lo que hemos hecho hasta hoy con las zonas pesqueras es destruir los recursos, y tenemos que aprender a coexistir con la naturaleza".
Modas culinarias
Las modas culinarias, como la actual del sushi y los pescados en general son "peligrosas en parte", dice Pauly. "El consumo de mucho sushi es un problema, por ejemplo, el atún y otros pescados acumulan mercurio y otros elementos que no son buenos para el hombre.
Otra cosa es el mito de que los pescados son buenos para la salud a partir de su omega 3, y esto es una moda. Nosotros hemos hecho en Toronto, con otros científicos, un estudio que se ha publicado en Medical Journal of Canadian Asociation, y parece que la evidencia de consumir determinados pescados para una buena salud no está tan clara, sino que es otra moda. Si una persona tiene una alimentación equilibrada, este aumento de omega 3 no hace un efecto especial".
Entrevista - "La Capital" - Mar del Plata - 20-Jul-2009
Y apunta contra la pasividad de los gobiernos.
"La sostenibilidad es no pescar todo lo que hay", aconseja.
"La pesca industrial se debe a las subvenciones, pero eso no va a durar", aseveró el doctor Daniel Pauly en una entrevista concedida recientemente a la revista del diario El País, de España, en la que también
- relativizó las bondades para la salud del consumo de pescado y
- alertó que los próximos 10 años decidirán el futuro de la civilización.
El experto en pesca, mares y conservación oceanográfica, estuvo en la Madre Patria como presidente del jurado del Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Ecología y Biología de la Conservación, oportunidad en la que concedió la entrevista que, en esta sección se reproduce parcialmente.
"Puedo decir que mi actitud sobre la conservación del medio ambiente es intelectual, no emocional. Las cosas tienen que cambiar. Y para hacer espacio a las nuevas ideas, las cosas viejas tienen que destruirse, hay que ser iconoclasta", dijo.
Su especialidad son los recursos pesqueros y el deterioro de los ecosistemas marinos.
"En estos momentos
- El 30% de las capturas pesqueras en todo el mundo son ilegales.
- Desde 1950, el consumo de pescado se ha quintuplicado en el mundo, pero
- Sólo un 0,7% de los océanos están protegidos, frente al 10% de los bosques.
- Las flotas pesqueras superan el 40% de su capacidad en relación con los recursos, y
- el 88% de las reservas pesqueras sufren sobrepesca",
enumera antes de denunciar "la permisividad de los Gobiernos al permitir ciertas prácticas" y asegurar que, "si no se crean enseguida nuevas áreas marinas protegidas, pronto no podremos pescar más que medusas". Eso, sin contar las consecuencias que esta presión ejerce sobre los ecosistemas marinos y, en buena lógica, sobre el cambio climático.
"No acepto que soy pesimista y menos extremista, no quiero aceptarlo, los que dicen eso tienen muchas veces una visión local de la pesca y no ven la situación global.
Yo digo que la pesca como la practicamos ahora,
- la pesca industrial, es como una guerra contra los peces, y
- ganar esta guerra significa que los peces van a desaparecer.
- La sostenibilidad es no pescar todo lo que hay.
Antes no se podían pescar todos los peces porque estaban demasiado profundos o entre rocas, pero ahora, con los sistemas electrónicos y los grandes barcos podemos atacar cada pez, no pueden escapar. Esta capacidad tecnológica implica una necesidad de áreas prohibidas que no es diferente a lo que teníamos antes cuando no podíamos llegar a todos los sitios.
No podemos utilizar toda la tecnología que tenemos para pescar. Es lo mismo que cazar conejos con tanques, es una tontería. Se trata de establecer un equilibro entre los cazadores y lo que se caza.
- Una pesquería artesanal podría exportar los recursos pesqueros de la plataforma continental sin la destrucción y
- los enormes costes que implica una pesquería industrial".
En el artículo el experto explica que la razón por la que ahora tenemos una pesca industrial son las subvenciones y el precio bajo del combustible. "Hay una patología, la de la energía barata, que hace posible pescar como pescamos, pero no va a durar, y el aumento del precio del combustible supondrá que será imposible pescar con estos barcos enormes.
No es mi opinión, es una reestructuración que ya ha empezado. Los políticos pueden hacer dos cosas.
- Una, luchar para mantener la situación actual, lo que significará más subvenciones para destruir más empleo y recursos, que es lo que ocurre ahora. Por ejemplo, en España, los pescadores tradicionales pierden sus empleos porque no pueden competir con las grandes flotas. No son los ecologistas los que destruyen empleos en la pesca, son las grandes empresas.
- Y lo otro que se puede hacer es utilizar las sumas de las subvenciones para facilitar una reconversión que es inevitable, como pasó con la minería".
Más adelante recuerda que "el 0,7% actual de zonas protegidas es una zona pequeñísima de los mares, los espacios que teníamos hace 20 ó 30 años libres de pesca eran mucho mayores. Si nos negamos ahora a adoptar soluciones fáciles, eso implica que luego serán mucho más duras.
Pasa igual con la salud, si una enfermedad la coges al principio es más fácil tratarla que cuando está avanzada. Discutir con los negacionistas pesqueros, como ha pasado con el cambio climático, es completamente inútil. Decir que la pesca no tiene efecto sobre los ecosistemas y que todo está bien es una tontería.
Pero se pueden identificar los intereses económicos que tienen algunos científicos, y cuando una persona tiene un interés directo para mantener una situación, automáticamente queda descalificada. No se puede ser juez y parte".
Zonificación de los océanos
En cuanto a la creación de reservas, considera que "no podemos decir: vamos a crear nuevas reservas y hacer en el resto, en el mar libre, todo tipo de desmanes, no tiene sentido. Hay que zonificar los océanos y en cada zona tener una gestión adecuada.
Ahora todos los técnicos comprenden que esta zonificación es necesaria. Parece que nos resulta más fácil entender esa situación en la tierra, quizá porque podemos ver lo que pasa, su enorme deterioro, pero en los mares no. Voy a decir algo que puede parecer exagerado: si no atacamos el problema del calentamiento global vamos a entrar en problemas para nuestra propia civilización. Y los próximos 10 años decidirán lo que va a pasar con nuestra civilización.
No son las pesquerías, es el clima. Y tenemos que decidir desarrollar reglas como parte del ajuste para nuestra supervivencia sobre el planeta Tierra".
Para Pauly la pesca contribuye a los gases de efecto invernadero con un 1%, "no es mucho, pero también es una cantidad que debe reducirse porque más de la mitad de esas emisiones son inútiles. Otros efectos son que cambia los ecosistemas al provocar el crecimiento de algas, algunas muy peligrosas y dañinas, y también alienta el crecimiento de zonas donde no hay oxígeno, zonas muertas que están especialmente vinculadas a las actividades pesqueras.
La gente puede pensar que se debe a sustancias fertilizantes que vienen de la tierra, es así, pero también está causado por la actividad pesquera, que cambia la vida del sistema ecológico y contribuye a efectos del calentamiento climático.
En realidad, el calentamiento global representa una oportunidad para rehabilitar el planeta y parar la destrucción. Lo que hemos hecho hasta hoy con las zonas pesqueras es destruir los recursos, y tenemos que aprender a coexistir con la naturaleza".
Modas culinarias
Las modas culinarias, como la actual del sushi y los pescados en general son "peligrosas en parte", dice Pauly. "El consumo de mucho sushi es un problema, por ejemplo, el atún y otros pescados acumulan mercurio y otros elementos que no son buenos para el hombre.
Otra cosa es el mito de que los pescados son buenos para la salud a partir de su omega 3, y esto es una moda. Nosotros hemos hecho en Toronto, con otros científicos, un estudio que se ha publicado en Medical Journal of Canadian Asociation, y parece que la evidencia de consumir determinados pescados para una buena salud no está tan clara, sino que es otra moda. Si una persona tiene una alimentación equilibrada, este aumento de omega 3 no hace un efecto especial".
Entrevista - "La Capital" - Mar del Plata - 20-Jul-2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)