jueves, 21 de enero de 2010

La segunda mitad de la era del petróleo

- La producción mundial debería aumentar mucho para satisfacer la demanda de las economías emergentes.
- Pero la extracción tiene crecientes problemas técnicos y geopolíticos.
- Se acerca el fin, la hora del relevo.


Durante los primeros 11 meses del año pasado, y en una coyuntura de profunda crisis económica, la producción mundial de petróleo promedió 84,9 millones de barriles diarios (Mbd), lo que equivale a más de 156.000 litros por segundo.
Un flujo difícil de imaginar y que, sin embargo, debería incrementarse en las dos próximas décadas en más de 20 Mbd para satisfacer las previsiones de demanda creciente de las grandes demografías emergentes. Y eso sin contar con que la producción de los campos actualmente en explotación en el mundo está cayendo a un ritmo cercano al 6,7% anual.
Lo cual significa que para satisfacer el crecimiento de la demanda y compensar este declive, la industria petrolera tendrá en realidad que desarrollar de aquí a 2030 una nueva capacidad productiva cercana a los 64 Mbd. Un volumen que equivale a más de 6 veces la producción actual de Arabia Saudí.

¿Podrá la industria del petróleo hacer frente a este desafío?
No parece fácil ya que algunas petroleras dudan de que pueda superarse de forma sostenida el listón de los 100 Mbd y el promedio de las previsiones efectuadas por 12 de ellas pone en evidencia la existencia de un ajustado balance entre oferta y demanda en las dos próximas décadas.
Y, sin embargo, la respuesta a esta pregunta tiene gran trascendencia por la estrecha relación que existe entre crecimiento económico y aumento del consumo de petróleo. Desde 1980,
- por cada incremento del 1% del PIB mundial,
- la demanda de petróleo ha aumentado un 0,3%,
de modo que
- la posible existencia de futuras limitaciones en el suministro
- podría cuestionar la vigencia del actual paradigma socioeconómico,
- basado en el crecimiento exponencial continuado.
Las cifras publicadas hasta la fecha sobre la disponibilidad de recursos y reservas de petróleo son muy dispares y no existe consenso al respecto. Pero lo fundamental no es determinar los recursos y reservas con precisión, sino saber si su transformación en flujos productivos se realizará a la velocidad necesaria para cubrir la demanda proyectada.
Visto así el problema, el National Petroleum Council advierte de una realidad preocupante: "El mundo no se está quedando sin recursos fósiles, pero el aumento continuado de la extracción de petróleo a partir de fuentes convencionales presenta cada vez más riesgos y éstos constituyen un serio obstáculo para asegurar la demanda a medio plazo".
Algunos de estos riesgos son de naturaleza técnica. Entre éstos cabe citar:
- a) Desde la década de los ochenta los nuevos descubrimientos no reponen el petróleo extraído;
- b) Los costes de exploración y producción están aumentando como consecuencia de que
- cada vez se trabaja en regiones más remotas,
- en ambientes más extremos y
- se perfora a mayor profundidad;
- c) La producción mundial de petróleo convencional en los campos en explotación está experimentando un declive promedio del 6,7% anual que podría alcanzar el 10% si se descuidan las inversiones;
- d) La industria petrolera sufre una alarmante escasez de personal, y
- e) La relación entre la energía obtenida del petróleo extraído y la energía consumida en el proceso de extracción está empeorando rápidamente, y por tanto cada nuevo barril añadido a las reservas tiene un menor contenido energético neto.
Además de estos problemas técnicos, existen otros de claro matiz e implicaciones geopolíticas.
- La producción de petróleo en 30 de los 54 Estados productores ha sobrepasado ya su máximo y
- en otros 10 se observa una tendencia al estancamiento.
Por ello, el suministro futuro de petróleo dependerá básicamente de 14 países.
Por otra parte, la producción de petróleo convencional ajena a la OPEP no crece y está entrando en declive, con lo cual el mundo será cada vez más dependiente de la OPEP, lo que implica la consolidación de un mercado oligopolista.
Y por si fuera poco, a todo ello hay que añadir las incertidumbres existentes en torno a la concreción de las imprescindibles inversiones para aumentar la producción. Cubrir la demanda mundial prevista entre 2007 y 2030 requiere
- una inversión acumulada cercana a los 5,9 billones de dólares (de 2008) y
- el 73% de la inversión en exploración y producción ha de realizarse en países que no pertenecen a la OCDE.
Un aspecto fundamental, porque en muchos de estos países la movilización de las inversiones debe superar no pocas barreras legislativas, normativas y comerciales. Los principales obstáculos que podrían limitar o retrasar las mencionadas inversiones son esencialmente de naturaleza geopolítica:
- las políticas de control del ritmo de extracción de recursos ejercidas por los gobiernos,
- el "petronacionalismo" que impide o limita el acceso de las compañías privadas internacionales a la explotación de los recursos y
- la inestabilidad política, las amenazas terroristas y los conflictos militares que suelen acompañar a la "maldición de los recursos".
A corto plazo, el balance global entre la oferta y la demanda de petróleo puede calcularse sin demasiadas dificultades.
La principal incertidumbre obedece a posibles imprevistos, como retrasos en la inauguración de los proyectos de producción y la cancelación o el aplazamiento indefinido de algunos de ellos. Como consecuencia de una inversión insuficiente en el pasado, diversas fuentes señalan un riesgo potencial de que la oferta no llegue a satisfacer la demanda en el próximo lustro.
En la actual coyuntura de crisis, dicho peligro se ha visto postergado en el tiempo por la caída de la demanda, pero en los próximos años, el desplome de las inversiones que la propia crisis ha provocado puede incrementar este riesgo, especialmente si la salida de la crisis se tradujera en una rápida recuperación de la demanda.
A más largo plazo, existen diversas proyecciones sobre el futuro del suministro global de petróleo, resultado de diferentes modelos basados en aproximaciones metodológicas y datos de partida distintos. Tales proyecciones muestran una marcada dicotomía.
- Por un lado, tenemos las que no ven dificultades insuperables en el horizonte del 2030 y,
- por otro, hay pronósticos más pesimistas que advierten que el mundo está ya muy cerca del cenit de la producción de petróleo convencional (peak oil),
o que lo alcanzará en algún momento de las próximas dos décadas,
- por lo que resultaría urgente reducir la demanda y propiciar un desarrollo rápido de sustitutos.
Un análisis comparativo de 14 pronósticos recientes elaborados entre 2006 y 2008, concluye que, a pesar de la existencia de múltiples incertidumbres,
- es probable que el cenit de la producción de petróleo convencional tenga lugar antes de 2030 y
- que existe un riesgo significativo de que dicho momento se concrete en la próxima década.
Frente a esta evaluación, resulta verdaderamente preocupante constatar cómo la mayoría de países no está considerando seriamente aplicar políticas preventivas y de gestión del riesgo.
Un número especial de la revista Science, editado con motivo de su 125 aniversario bajo el título de
- ¿Qué es lo que no sabemos?,
incluía en la lista de las 25 cuestiones de mayor impacto para el futuro inmediato de la humanidad, la pregunta:
- ¿Qué puede reemplazar al petróleo barato y cuándo?
Se trata sin duda de uno de los mayores interrogantes sobre nuestro futuro y los datos que acabamos de exponer parecen justificar plenamente la preparación y aplicación de medidas preventivas y correctivas.
Ciento cincuenta años después del nacimiento de la industria del petróleo, ha llegado el momento de aplicarse urgentemente a la tarea de reemplazar un combustible del que depende cerca del 95% del transporte global y que, además, constituye la base de nuestro desarrollo socioeconómico.
Una tarea que requiere el despliegue de un ambicioso plan de choque que combine
- medidas de gestión de la demanda
- con una decidida apuesta por la investigación y el desarrollo.
Existen demasiados indicios que apoyan las tesis que nos advierten sobre el fin del petróleo fácil y barato y de que nos estamos adentrando en la segunda mitad de la era del petróleo -o como diría un geólogo guasón, en el "Petroleoceno tardío"-.
Cómo para quedarse de brazos cruzados.

MARIANO MARZO CARPIO - Univ. de Barcelona - "El País" - Madrid - 21-Ene-2010

Chile, en la flecha del tiempo

Se cierran veinte años de centroizquierda en Chile.
Hubo más centro que izquierda.
La recuperación de Chile en el ámbito continental y mundial es un hecho notable.
Con sentido de orgullo nacional y con diálogo alcanzaron el objetivo de la reubicación de Chile en el panorama internacional.


Bachelet cede el poder con alto nivel de aprobación ciudadana. ¿Por qué no fue, entonces, reelegida su exitosa Concertación? De una forma sutil, Chile parece haber elegido un camino de persistente coherencia en el que "la tarea nacional" sigue prevaleciendo sobre las digresiones ideológicas o los rencores heredados de la historia pasada.
Desde la dupla Pinochet-Büchi, pasando por estos veinte años de la Concertación, el esfuerzo de Chile se centró en un desarrollo economicista, riguroso, sano y predominante sobre las particularidades y frenos ideológicos. Hecho destacable en un país con un pensamiento de izquierda combativa. El Chile de Neruda, Teitelboim, Recabarren, Allende, que a lo largo de la guerra fría creyó en una solución final del capitalismo a favor de un socialismo que ya se desdibujaba tanto en la URSS como en la China de la Revolución Cultural.
La Concertación que gobernaría después de Pinochet supo someter su visión de izquierda al signo de la época. Supo tomar nota del desmoronamiento del sistema comunista soviético, como de la inesperada y profunda transformación de China, con su franca apertura y reconocimiento de la eficacia capitalista.
La flecha mundial dominante era el capitalismo. El mercader, el vaishya, predominaba sobre el guerrero y el hombre de espíritu.
Los izquierdistas chilenos parecieron comprender que, desde su pequeño país, no podrían modificar con su ética política, cualquiera que fuera, una realidad que hoy culmina en la entente de la China comunista con Estados Unidos y las potencias mayores de Occidente.
Ese es el signo predominante de estos lustros, más allá de toda digresión crítica. La sabiduría política es reconocer la realidad y responder a ello en beneficio de la consolidación económica de cada país y región. Los chilenos dan muestras de haberse salvado de eso que Lenin llamó "la enfermedad infantil del izquierdismo". (La despiadada profundidad existencial de la Residencia en la Tierra , del mejor Neruda, prevalece sobre el demagógico Canto General , que le valiera el Premio Lenin. Hoy Chile es un aventajado "residente en la Tierra".)
Dentro de este esquema de sabiduría, se evidencia que la Concertación se mantuvo cerca del esfuerzo pinochetista por renovar una economía provinciana y crear un empresariado competitivo. Realidad que hoy merece el elogio internacional. Todo sin hacer ideología al revés, advenedizamente procapitalista y olvidando las particularidades nacionales, culturales y geopolíticas.
El país trasandino eligió la productividad y la afirmación económica, sin olvidar la necesidad de solucionar los difíciles problemas sociales todavía insuperados. Los chilenos saben dos enseñanzas fundamentales que dejó el siglo XX:
- 1) que contra toda previsión marxista los comunismos fracasaron justamente en lo económico, en lo que creyeron el pilar de todas las superestructuras: social, cultural, política, internacional, etcétera, y
- 2) que sólo la producción de riqueza y de bienes es garantía de trabajo, progreso, bienestar y es el único motor de toda posible distribución más justa del rédito .Como pasó desde Estados Unidos a la China actual, desde Escandinavia al Brasil y la India de hoy.
Los curiosos, y hasta exóticos, pensadores alemanes de los años 20, creadores de la llamada Revolución Conservadora, habían señalado que toda mejoría social profunda debía basarse en el éxito productivo, más allá de los esquemas encontrados de capitalismo-comunismo que ensangrentarían toda esa época.
Deng Xiaoping, que revolucionó la China revolucionaria de Mao, concordó con esta visión heterodoxa al pronunciar aquellas ya famosas frases: "No importa el color del gato siempre que cace ratones" y "Un país, dos sistemas?"
A la pregunta de por qué no persistió en el poder la corriente de centroizquierdistas extraordinarios como Allwin, Frei, Lagos o Bachelet, cabe responder que Chile procedió con inédito coraje y coherencia al elegir al conservador Piñera. Duplicó la apuesta. Mantuvo la línea exitosa de consolidación económica y empresarial como una política de Estado desde la que se podrán solucionar las urgencias sociales pendientes, más o menos con una estrategia como la empleada por Lula da Silva en Brasil.
En vez de achicar velas, los chilenos despliegan hasta la última gavia. Se juegan por la afirmación institucional con admirable civilidad.
Se ubican en el signo del tiempo, que es circunstancia ineludible. La circunstancia es lo inmediato. La ideología es creación futura.
La voluntad crítico-creadora no debe imponerse sobre la posibilidad inmediata que ofrece el mundo en cada signo de época.
- Desde nuestro indecoroso putarraqueo político,
- desde nuestra patanería caníbal,
- desde la peor hora de la patria argentina,
el espectáculo de civilidad y equilibrio de Chile es la contraimágen de nuestra pasión autodestructiva
.

Abel Posse - "La Nación" - Buenos Aires - 21-Ene-2010

miércoles, 20 de enero de 2010

Haití, ese infierno

LO único que le falta a Haití es que norteamericanos y europeos se líen a tiros por la distribución de la ayuda, con los «cascos azules» como espectadores, que es lo que vienen haciendo.

No ocurrirá, desde luego, porque los norteamericanos dominan los puertos y los aeropuertos, las pocas comunicaciones y la escasa energía que hay en el país.
- ¿Está dispuesta Europa a enviar
- 13.500 soldados,
- un portaviones,
- un barco-hospital,
- dos aviones hospitalizados,
- 250 médicos,
- 150.000 raciones diarias de comida y
- una larga lista de ayuda de emergencia?
Europa se limita a enviar dinero, víveres, medicinas y voluntarios
, que muchas veces no pueden realizar su meritoria labor por impedírselo el caos reinante, a los que se ha unido nuestra vicepresidenta, para lucir otro modelito en cada aparición.
Nada de extraño que tanto el gobierno como el pueblo haitiano se pregunten:

- ¿Cuándo llegan los norteamericanos?
La realidad
haitiana
- no es la de una zona devastada por unas inundaciones,
- ni se resuelve con más ayuda, por grande que sea.
- Es la de un Estado, como decía el lunes Gabriel Albiac en estas páginas, que no existe
porque en realidad no existió nunca como tal, es decir, como garante de la seguridad, la ley y el orden en su territorio.
Le ocurre lo que a tantos otros países del Cuarto Mundo, en África especialmente,
- sin instituciones,
- recursos ni garantías,
- en manos de señores feudales,
- plutócratas,
- bandas o mafias que se dedican al pillaje,
- la extorsión,
- el narcotráfico o la piratería,
con riesgo continuo para todos.
Naturalmente que necesitan ayuda. Pero la ayuda no es su principal problema, No sé si saben -yo no lo sabía- que Haití es el país
- con más ONGs per cápita del planeta.
- El que tiene también más presencia de la ONU en funcionarios y servicios
.
Pero todas esas ONG, servicios y funcionarios han servido únicamente para mantenerlo en un nivel ínfimo de subsistencia a lo largo de las últimas décadas.
Haití sigue siendo el país más pobre de América y uno de los más pobres del mundo.

Es decir, que todas esas ayudas no han cambiado lo más mínimo su trágica realidad. E incluso en estos momentos, cuando más la necesita, esa ayuda ni siquiera llega a quienes dependen de ella para subsistir, al no existir los canales necesarios para distribuirla.
Mientras los donantes discuten sobre quién se lleva la medalla de benefactor.
Haití, el Estado que nunca fue, nos descubre brutalmente uno de los mayores fracasos de nuestro tiempo:
- La ayuda a los países en desarrollo, que tampoco lo es.
Mañana les hablaré de ello con la debida amplitud.

JOSÉ MARÍA CARRASCAL - "ABC" - Madrid - 20-Ene-2010

Llegaron los "marines" y acabó el caos
La población recibió amigablemente a los militares estadounidenses, repartidos de tres en tres por la capital.

Un centenar de soldados estadounidenses sobre el césped del derruido Palacio Nacional bastaron ayer para que todo el operativo de ayuda humanitaria se pusiera en marcha, una semana después del terremoto que asoló la capital haitiana.
Elementos de una compañía aerotransportada llegaron en helicóptero, tomaron tierra frente al Campo de Marte (convertido en un inmenso campo de refugiados), estiraron los músculos, se apostaron en cuatro esquinas y en el Hospital Central... y Puerto Príncipe comenzó a respirar.
Por las calles de la ciudad
- empezaron a desfilar patrullas policiales de la ONU,
- gendarmes franceses se hicieron cargo del tráfico frente a su embajada en la avenida John Brown,
- las ambulancias se movían de un lado a otro,
- camiones con comida y agua se apostaron en diversos puntos de la ciudad —la ONU ha instalado 15 puntos de distribución de ayuda y a finales de esta semana tendrá ya capacidad para alimentar a un millón de personas—.
- Incluso las gasolineras empezaron a distribuir combustible, con lo que Puerto Príncipe recuperó parte del caótico, casi imposible, tráfico vehicular que le era característico (de ahí que ayer, más que nunca, el mejor modo de desplazarse por la urbe fuera en mototaxi, uno de los pocos buenos negocios en estos atribulados días).
Ha hecho falta la presencia de los «marines» —acampados en la bahía, a las afueras de Puerto Príncipe— ni un fuerte despliegue militar —los soldados estadounidenses, de tres en tres, departían amigablemente con la población— para poner en funcionamiento una operación, denominada «Respuesta Unificada», que Naciones Unidas con 9.000 efectivos sobre el terreno bajo mando brasileño no ha sido capaz de hacer arrancar en siete días.

Dos pistas de aterrizaje
Así, parte de la ayuda humanitaria que se acumulaba en la sede militar de la Minustah (misión de la ONU para Haití, desplegada desde 2004 tras la expulsión del presidente Aristide) comenzó a ser distribuida en diferentes puntos de la ciudad, aunque en medida muy limitada a las necesidades de una población que deambula por las calles arrastrando colchones, mantas, cachivaches, y que se busca la vida como puede entre toneladas de escombros y olor a cadáveres en avanzado estado de descomposición.
La ayuda también ha comenzado a llegar a otras ciudades de Haití. EE.UU. anunció también que abrirá otras dos pistas de aterrizaje hoy para canalizar la ayuda a Haití. Una de las pistas se situará en la vecina República Dominicana.
Resulta difícil imaginar cómo han subsistido más de un millón de personas que lo han perdido todo, cuando en las abigarradas calles apenas se puede encontrar a alguien vendiendo un plátano, aunque sea posible hacerse con una botella tamaño petaca de Barbancourt o una cajetilla de Comme il Faut, el ron y los cigarrillos locales.
Lo que sí ha hecho el Consejo de Seguridad de la ONU es reforzar el contingente militar y policial de su misión en Haití con 3.500 efectivos más. «Con la aprobación del envío de estos 2.000 soldados y 1.500 policías, la comunidad internacional ha demostrado que está con Haití», dijo el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
Ban alabó el papel de la República Dominicana en asistir desde el primer momento a las víctimas del desastre, y dijo que da «la bienvenida» a la oferta dominicana de enviar tropas.
Convertida en cabeza de puente para la ayuda humanitaria, desde el aeropuerto de Barahona, cerca de la frontera, se han abierto nuevas rutas de abastecimiento. La población del otro lado de la isla se ha volcado en colaborar.
Quienes comienzan a abandonar el país son los equipos de rescatistas, a pesar de que el lunes aún fueron salvadas dos personas con vida en la Universidad.

Lágrimas en los ojos
Con lágrimas en los ojos, equipos de bomberos dominicanos, panameños y franceses abandonaban de madrugada, después de catorce horas de trabajo, la búsqueda de posibles supervivientes en una sucursal bancaria, convertida en un «club sandwich», según el jefe de los bomberos locales.
Tres perros habían marcado signos de vida entre las ruinas, y los aparatos de ultrasonidos captaron el latir de un corazón. Tras una ardua tarea con retroescavadoras, palas, fresadoras, cizallas y a mano pelada, los equipos dieron por perdido el milagro. También los equipos españoles han empezado a preparar el petate.
Pero, pese a que la situación ha mejorado de manera manifiesta, la ayuda se acumula en el aeropuerto de Haití sin forma de distribuirla o almacenarla por falta de coordinación, denunciaba la Organización Mundial de la Salud (OMS). «Tenemos que coordinarnos mejor. Esto es un desafío. Sabemos que ha habido tensiones», dijo Jon Andrus, subdirector de la Organización Panamericana de Salud, filial de la OMS.
El secretario de Estado para Iberoamérica, Juan Pablo De Laiglesia, de visita en Puerto Príncipe, reconocía que no está llegando a la población toda la ayuda «con la abundancia con que llega al aeropuerto», debido a «la aglomeración de gente, la destrucción de las infraestructuras y falta de medios para atender y llegar a todos los damnificados». Parte de la ayuda ha tenido que ser repartida por particulares locales durante toda esta semana
Pero, pese a los episodios puntuales de violencia y saqueo —como el de las bandas delictivas que aprovecharon el seísmo para recuperar parte del control del barrio marginal de Cité Soleil—, el comportamiento de la gente se puede calificar de ejemplar.
No es temor, sino lástima, lo que provocan estos cientos de miles de almas perdidas en las calles de esta ciudad fantasma.

MANUEL M. CASCANTE - "ABC" - Madrid - 20-Ene-2010

martes, 19 de enero de 2010

Un nuevo amanecer para Chile

La clara y categórica victoria de Sebastián Piñera en las elecciones presidenciales del domingo marca un hito en la historia de nuestro país. Fue una competencia reñida y dura, y culminan con ella 20 años de gobiernos de la Concertación. Chile amaneció distinto ayer.
Más allá del resultado, el día domingo fue una verdadera fiesta de la democracia. Sobresale el comportamiento ejemplar de los chilenos, día tranquilo celebraciones mesuradas y sin violencia.

Destaca también el temprano reconocimiento de la derrota por parte del candidato oficialista. Podría haber bastado con un llamado, pero los símbolos son importantes.
El hecho de que Eduardo Frei fuera a visitar al vencedor a su comando en compañía de su familia lo enaltece a él y a la democracia chilena. Si Chile era mirado ya como un ejemplo, el nivel de respeto por nuestro país se incrementó ayer, y así lo destacaron los principales medios del mundo, que siguieron atentamente este proceso.

En términos prácticos, aunque no líricos, la jornada del domingo contribuye a reducir el riesgo país de Chile.
Con Piñera, llega al poder una coalición que se extiende mucho más allá de la derecha, como la han catalogado obstinadamente algunos.
- ¿O es que alguien piensa que hay más del 50% de los chilenos que son de derecha?
Se trata de una coalición amplia, inclusiva, que integran también sectores de centro y desencantados de la Concertación. En síntesis, una Centroderecha moderna.
El Presidente electo ha logrado convocar a muchas personas a sus equipos, en su gran mayoría independientes.
Más de 1.000 profesionales llevan 2 años trabajando en los Grupos Tantauco en 36 comisiones que cubren la más amplia variedad de temas.
Unidos a los equipos humanos de los centros de pensamiento afines a la Coalición por el Cambio, desarrollaron
- diagnósticos precisos y
- propuestas detalladas en cada área.
- Nutrieron así el programa de gobierno, que es una carta de navegación para los años que vienen.
El trabajo continúa preparando la instalación del nuevo gobierno, con el análisis ya hecho de
- los proyectos de ley y de inversión existentes en cada área,
- la preparación de la legislación futura,
- el dimensionamiento e identificación de los recursos humanos necesarios.
Tampoco se ha descuidado verificar que las nuevas iniciativas se enmarquen dentro de los límites y la escasa flexibilidad que entrega el Presupuesto 2010.

Dos transiciones
En cierta forma, podemos decir que el próximo gobierno cerrará una primera transición y caminará por una segunda.
La transición política se completa cuando hay alternancia en el poder. La actual oposición cumplió su rol fiscalizador, pero permitió acuerdos en muchas iniciativas y contribuyó así a darle gobernabilidad al país.
Ahora corresponde que el actual gobierno pase a desempeñar una oposición constructiva y hay numerosas señales de que así será.

El éxito del próximo gobierno será una demostración más de la madurez de nuestro país.
La segunda transición, que ha mencionado Piñera, es aquella que nos moverá de ser un país de ingreso medio alto a llegar a ser una nación desarrollada.
Esta sentida aspiración la plantearon antes varios presidentes de la Concertación como meta para el año 2010 en curso, pero hasta el momento nos ha sido esquiva.

Para ser precisos, y medido de acuerdo a estándares internacionales, esto equivale a que los chilenos aumenten su ingreso por habitante desde los actuales US$ 14.000 (a paridad de poder de compra), a un nivel en torno a US$ 22.000, que es similar a ingreso que tiene hoy Portugal.
Siendo realistas, ello no podrá ocurrir durante el gobierno de Piñera, pero sí hacia 2018, bicentenario de la independencia definitiva de Chile.
Esta meta es exigente, pero absolutamente factible. Para lograrla, sin embargo, nuestra economía necesita acelerar el paso.

Las prioridades
Que Chile pueda derrotar la indigencia y la pobreza y convertirse en un país desarrollado en los plazos mencionados requiere cumplir la meta de crecimiento planteada del 6% anual promedio en los próximos años.
Esta es, también, la piedra angular en la creación del millón de empleos en el período 2010-2014, prioridad central del programa económico.

Veamos cómo se logrará.
En primer lugar, es importante entender el punto de partida. Nuestra economía viene saliendo de una recesión significativa.
De acuerdo al Banco Central, el producto interno bruto habría caído 1,9% en 2009, en tanto que en el mundo habría retrocedido 1,1%, tomando la proyección más reciente del Fondo Monetario Internacional.
La recuperación económica ha comenzado pero aún es feble.
Un primer desafío es, entonces,

- afianzar la recuperación y
- sentar las bases para que ella desemboque en
- un crecimiento sostenido en los años que vienen.
La economía chilena es reconocida como sólida, pero el diagnóstico generalizado es que se ha ido anquilosando y ha perdido la capacidad de crecer y crear empleo.
El gobierno que termina promediará un crecimiento en torno al 2,7% anual y una creación de unos 100 mil empleos por año.
Para crecer al 6% anual requerimos potenciar la inversión, a través de estímulos tributarios como
- el mecanismo de depreciación acelerada y
- la extensión de la tributación en base a utilidades distribuidas
(especialmente orientada a las pymes).
Sin embargo, el principal impulso al crecimiento de largo plazo será revertir la persistente caída de la productividad de los últimos 4 años a través de
- reformar el estado y
- potenciar la capacitación,
la innovación y
el emprendimiento.
Si el crecimiento salta a 6% anual, ya no parece inalcanzable doblar la creación de empleo. Pero no podemos confiarnos sólo en el crecimiento económico;

- hay que mejorar también el funcionamiento del mercado laboral.
Es aquí donde cobra importancia
- la extensión del subsidio a la contratación a otros grupos vulnerables, no sólo a los jóvenes entre 18 y 24 años. Esta medida contribuye más que los programa de emergencia a crear empleos estables y con salarios dignos;
- también es importante potenciar el trabajo a distancia, que disminuye los costos de participar en el mercado laboral.
El mayor dinamismo y las medidas laborales específicas son la mejor esperanza de recuperación para los más de 600.000 compatriotas que hoy no tienen empleo.

Ph.D. Felipe Larraín - "El Mercurio" - Sgo. de Chile - 19-Ene-2010

lunes, 18 de enero de 2010

El "progre chilensis"

Cuando se vaciaron las utopías surgió en el medio político chileno la expresión "progresismo" y su sonora encarnación: el progresista chileno.
Aquí, Óscar Contardo, autor de "Siútico", define los gustos, inclinaciones y códigos del movimiento que se esconde tras la palabra más usada en la campaña política que termina.
El "progre" no es muy de puerta a puerta, es más de análisis y simposio en la nieve, no te vive en el país; te lo piensa.
Se halla más en una publicidad de Benetton que en la historia de los gobiernos radicales.
Sufre de cierta ansiedad social, que se refleja en un Facebook al borde del colapso demográfico
.

Hubo un momento en el que ya no bastó con ser de izquierda. La palabra no daba para todo ese imaginario que había que expresar y que estaba constreñido por fronteras y divisiones obsoletas. Ese mundo de modernidad cosmopolita -alejado de las ensoñaciones proletarias de una sociedad más justa y de los pergaminos con poemas de Benedetti- exigía replanteamientos, nuevas miradas, más creativas y con más millajes de vuelo.
Ese momento en el que ya no bastó con ser de izquierda coincidió, o al menos fue cercano, al surgimiento de una derecha que nunca más lo fue a secas, y se autoprescribió un prefijo transformándose en centro-derecha.
Si existía la expresión living-comedor, casa-habitación, democracia-protegida o fiesta-bailable no había razón para no recurrir a la combinación de dos palabras que enriqueciera el campo semántico y borrara las aprensiones de un pasado incómodo a través de la estrategia de la aglutinación de sentidos. Aumentar el follaje para ampliar las posibilidades electorales, en el estilo de la pesca de arrastre, pero con mayor sentido ecológico y más presencia en las poblaciones.
Como hubiera dicho un humanista-cristiano: Si bien es cierto era la derecha de siempre, no era menos cierto que también era una nueva.
Fue en ese momento, en el que
- las utopías se vaciaron,
- se glorificó el futuro inmaculado y
- la historia se transformó en poco más que un lastre cacareado por los aguafiestas,
en el que surgió en el medio político chileno la expresión "progresismo" y su sonora encarnación: el progresista chileno.
Apareció con el declive del concepto "apolítico" esgrimido por las figuras de la televisión y en paralelo a la primera camada de posgraduados de la transición.
Importado y adaptado en armadurías propias, como las antiguas citronetas o los televisores Bolocco de los 70, el progresismo surgió aquí como un guiño entre conocedores de otra cosa distinta a la habitual,
- un qué sé yo extranjero,
- mejor,
- variopinto,
- multicultural,
- difuso pero bien presentado
que se expresaba en tono amigable,
- friendly, no rojo, más bien naranja e incluso amarillo,
- con buenos modales atemperados por la euro-tolerancia, la american way of life, la tercera vía de Giddens y
- la convicción de superioridad del que viene de vuelta.
Porque el progresista puro y duro no se siente heredero de ninguna tradición local, más allá de divulgar que le encanta Chinoy porque es tan auténtico y tiene la ventaja de parecerse a Bob Dylan, al que seguro va a ver aunque termine dando un concierto de ronquidos y murmullos.
La política local más allá del 73 es una incógnita que no vale la pena despejar. Pedro Aguirre Cerda para él o ella es poco más que una comuna en donde ahora va a existir un metro que seguro nunca va a conocer.
Demás está decir que el progre
- no es muy de puerta a puerta,
- es más de análisis y simposio en la nieve,
- capuchino en mano porque el progre no te vive en el país; te lo piensa.
- Y te lo piensa en perspectiva internacional, en la sala de espera del aeropuerto,
- echando líneas mientra espera el vuelo que lo llevará a Hong Kong.
- Opina desde ahí, que es lo más parecido a mirar el pueblo desde la colina y
- corregir el trazado imperfecto con la altura de miras que da el Lan pass.
El progre chileno se halla más en una publicidad de Benetton o en la biografía de Annie Leibovitz que en la historia de los gobiernos radicales o la vida de Amanda Labarca.
Es la seducción chic de ese planeta exterior más allá de la línea del Ecuador que se mueve a otro ritmo, un ritmo mejor vestido que descubrió los beneficios de la tonicidad muscular de pilates cuando el yoga en Santiago era todavía una novedad y nadie aun había escuchado hablar de las lechugas orgánicas.
En los años 40, el diseñador Mauricio Amster describió a Chile como "la Melipilla del universo". Una frase iluminada, llena de realidad y repleta de absurdo, como lo son las grandes verdades.
Esa Melipilla cósmica que atraviesa el alma nacional nunca ha desaparecido del todo y es lo que hace cojear las ortopedias de modernidad en lo macro y en lo micro, insuflándola de contradicciones, de obras a corto plazo, de causas miopes y discursos inconsecuentes.
- Una autopista subterránea junto a un río utilizado como cloaca a tajo abierto;
- un sistema de concesiones carreteras paralelo a una línea ferroviaria fantasma;
- una industria del salmón con un auge tan feroz como su derrumbe;
- un sistema de transporte público con el GPS de los Picapiedras.
- Una ciudad llena de farmacias para expoliar a las mayorías estresadas y endeudadas.
Son los ejemplos Infra de una realidad Macro que no es del todo fu ni del todo fa.
Pero también están los ejemplos Micro de la Melipilla Interior que tiene su mejor ejemplo en la rica variedad de progresismo en la medida de lo posible,
- de progresistas de sobremesa,
- modernos al vapor,
- mentes abiertas de balneario pituco,
- rubios socialmente ultrasensibles y
- morenos globalizados con acento neoyorquino.
Te mueres lo bueno que es el café vietnamita, lo salvaje que son las playas en Seychelles, lo amorosas que son las ballenas jorobadas de hocico fruncido.
El concepto de progresismo avecindado como una postura blandengue, con la textura de un chicle de fruta que se estira conservando poco más que el olor a frutilla sintética que se agota después de masticarlo un rato. Luego se escupe.
La rebeldía de casa club y la globalización de mimbre con actores siempre atentos a las nuevas tendencias en el marketing de la buena onda y el rizado metódico de las juntas apropiadas, el grupete de boliche noventero que le habla de tú a tú al poder con mayúscula y discute los grandes temas-país como quien planifica la remodelación de la cocina de su casa o el viaje a la playa adecuada.
Tal vez la política nunca fue distinta, pero rara vez la trastienda tuvo tanta prensa involucrada, tanta exhibición de posicionamiento de egos con vocación audiovisual en formato Twitter sembrando el evangelio de la catástrofe partidista y el advenimiento de un nuevo evangelio, más chori y con harta gente nueva, que no es lo mismo que gente aparecida.
Porque el progre local es multi-vínculos y suele fundir la noción de amistad con la de relaciones públicas de manera permanente y en distintos formatos:
- desde la reunión en el bar trendy
- pasando por la pandilla literatosa con bulimia verbal
- hasta el think tank coqueto.
Su vida tiende al cabildeo sobre sí mismo y a sobre-explotar su ingenio de niño respondón o del aplicado de la clase que se esfuerza en demostrar su cercanía con el poder detallando las minucias secretas de palacio, las pequeñas pugnas del partido, el retraso mental de los viejos tercios.
Porque lo viejo siempre es malo para quienes ven en su fecha de parto un capital político.
Pero aunque hay deseos de ruptura con el pasado y renovación absoluta, ésta nunca se logra. Sobre todo cuando no conviene y el progre tiene un linaje de telenovela latinoamericana con altos índices de parentesco latente en la escena del poder.
Otra cosa son las ideas del pasado. Echar mano de ellas va a depender de la estética, porque
- una cosa es el Estado de funcionario público grisáceo y
- otra el Cool State con onda.
La religión es otro asunto. En el planeta progre el laicismo como movimiento social quedó reducido al agnosticismo individual que difícilmente agarra el cuerpo suficiente para hacerle frente al liberalismo estilo iraní que tan bien se da en Chile. Una especie única de ayatolismo mestizo de libre mercado que despierta el asombro de los especialistas extranjeros en fenómenos paranormales.
Más que una postura política la separación quirúrgica entre Iglesia y Estado deviene en el progresista chileno en un paréntesis de fe que rara vez se confiesa como ateísmo puro y duro, porque la palabra con "a" es demasiado fuerte, demasiado rotunda y el progre no tiene en su ADN la posibilidad de cerrar puertas que limiten el cambio, de mutación.
- ¿Y si hay vida después de la muerte?
- ¿Y si a la Maida se le ocurre casarse por la Iglesia en Zapallar?
- ¿Y si el tío obispo se enoja con la mamá?
Una familia pituca bien vale una misa o un colegio que le asegure buena vida a la prole, que no por moderna va a dejar de comulgar.
Eso que antes era mal mirado -darse vuelta la chaqueta, cambiar de bando- ahora puede ser un plus, un atributo de adaptación a las nuevas condiciones, como reemplazar un Blackberry por un IPhone.
En un mundo globalizado es posible estar en todas partes al mismo tiempo. Y también en ninguna. Un poco ubicuo y un poco inocuo. Una fórmula perfecta para ser popular entre los disconformes, pero algo fofa como para lograr convicciones y cuajar proyectos más allá de un asado en Tunquén o una liga de fútbol en Chicureo.
El progre se mueve en bandadas reales y virtuales. Porque su vida on line es tan demandante como la off line. Sufre de cierta ansiedad social por lograr popularidad entre sus pares, una ansiedad de visos adolescentes que se refleja en un Facebook al borde del colapso demográfico.
Nunca bloquea contactos porque todo suma, cualquier cosa repercute, toda opinión cuenta. Así como no rechaza admisiones a Twitter, escasamente utiliza la expresión "no sé", porque él (mucho más que ella) siempre SABE, rara vez desconoce y permanentemente opina o twittea, que vendría a ser lo mismo que darle una cuña al reportero amigo, al periodista cómplice que quisiera ser parte del planeta progre pero apenas llega a ser una mera caja de resonancia.
Porque el progre sólo se siente a sus anchas entre iguales, aquellos que comparten ciertas referencias culturales mínimas de alta relevancia:
- el respeto por las minorías sobre todo si tienen buen apellido,
- la lectura del columnista puntudo,
- el amigo millonario de pasado revolucionario y
- el emporio La Rosa.
El progre te recomienda libros en inglés, porque el castellano le queda chico. Un idioma de inmigrantes ilegales y de países sin industrialización no es idioma. Por más que estruje el silabario no encuentra la traducción precisa para el enjambre de palabras necesarias para mantener una conversación que valga la pena: empowerment, deprivation, social accountability, gay friendly y un montón de jerga de paper (no puede decir "ensayo").
Todo un paisaje intelectual que sólo se obtiene con el PHD en universidad gringa o inglesa, que es donde usualmente el joven derechoso de familia agraria revienta la burbuja, arroja la burka y (oops!) se vuelve progre en una versión neocon, pero igual de buena onda.
Puede que de vuelta le pida explicaciones a la familia, que se vaya a vivir más abajo de la rotonda Pérez Zujovic o se vaya de parranda con aquellos que antes eran los enemigos. Su misión en adelante será
- la de tender puentes y darle una nueva dimensión al apellido familiar, teñirlo de un dejo bohemio.
Algo más a tono con la nueva conciencia social, que es menos odiosa que la de décadas pasadas, más acogedora, casi-casi una parroquia de buenas intenciones en el marco del concepto poor-people friendly cercano al gay-friendly, aunque sin problemas con El Vaticano.
El progre siente que en esa apertura a lo desconocido que significa empatizar con la desgracia ajena hay una lección moral que lo engrandece a él más que a la comunidad que habita.
Y de aquí se desprende una realidad dolorosa y feroz:
- Un progre de verdad nunca puede ser pobre, o más bien un pobre nunca puede ser progre.
Como bien reza el eslogan "Firme junto al pueblo", el progre PUEDE
- sentarse al lado del necesitado,
- chinchosear en el boliche de mala muerte o
- engrifarse por el abuso al desposeído
,
pero el progre NO PUEDE
- ser desposeído, un detalle trascendental si tomamos en cuenta que
- hay ricos de izquierda y
- pobres de derecha.
El progresismo local
- no tiene vocación ni sentido más allá del segundo quintil de ingreso.
- Pierde consistencia,
- pierde tono y
- se vuelve poco más que el guión entre dos palabras.

Óscar Contardo - "El Mercurio" - Sgo. de Chile - 18-Ene-2010

domingo, 17 de enero de 2010

Independencias

El término
"América Latina" lo utilizó la élite criolla para alejarse de España;
tampoco ha sido la solución.

Históricamente, desde la llegada de Pizarro, las relaciones entre América Latina y España han conocido grandes altibajos.
La primera imagen de España en América Latina fue la del conquistador cruel.
Era inevitable después de la victoria de Pizarro, quien, con 168 hombres y los gérmenes desconocidos por los lugareños, machacó a 80.000 incas.
Y cuando la batalla por la independencia, que empezó hace dos siglos, la imagen de la metrópoli tampoco fue positiva. Ahora veremos cómo logra escapar el antiguo imperio español del bicentenario.
Javier Noya, autor de "La nueva imagen de España en América Latina" (Tecnos, 2009), afirma que España era vista hace doscientos años como un país atrasado con respecto a las potencias europeas, entre ellas la Francia de la Ilustración. Pero con la independencia tampoco mejoró la imagen de España.
- La guerra hispano-americana de 1898, en la que Cuba cerró el proceso de emancipación,

- y la llegada de inmigrantes españoles a la región fueron, para los latinoamericanos, dos pruebas más de la pobreza de España.
El posterior exilio republicano significó, sin embargo, un punto de inflexión. Los exiliados no encajaban en la imagen del atraso cultural que se le endilgaba a España. Y a estas imágenes contradictorias le ha seguido la de la España democrática que, a finales del siglo XX, emergió cuando América Latina padecía dictaduras militares y subdesarrollo, valga la redundancia.

El factor económico
- ha modificado en los últimos años las relaciones, aunque también
- ha desenterrado los desencuentros.
El crecimiento económico español a partir de la década de 1980 dio pie a una generación de empresarios dispuestos a entrar en el juego de las grandes corporaciones. Y América Latina fue la pieza clave de la estrategia.
España se ha convertido, así, en un destino para la inmigración latinoamericana, al tiempo que las inversiones españolas, recibidas como necesarias, han demostrado tener un doble filo.
A finales de la década de 1990, dos periodistas argentinos, Cecchini y Zicolillo, publicaron con éxito "Los nuevos conquistadores".


Las inversiones españolas son bien recibidas.
- ¿A qué se deben entonces las críticas a la presencia española en sectores económicos cruciales?
- ¿A su carácter español que les remite a los tiempos de los conquistadores?
- ¿A la arrogancia de los inversores?
- ¿Al populismo de determinados líderes latinoamericanos que tratan de ganarse el apoyo de los sectores descontentos?
- ¿Al auge del indigenismo?
El populismo es un factor importante
, ya que exige la existencia de un adversario exterior.

Y el auge del indigenismo será clave para toda diplomacia que pretenda mantener buenas relaciones en el futuro con los latinoamericanos.
Pero el populismo, como sucede ahora con la decisión del presidente venezolano, Hugo Chávez, de devaluar el bolívar, es motivo de preocupación para los inversores españoles.

Los índices económicos latinoamericanos señalaban hasta ahora que la región podía eludir la crisis internacional, pero
- la inestabilidad argentina, donde la presidenta Cristina Fernández de Kirchner insiste en utilizar el dinero público para financiar su populismo, y
- la devaluación del bolívar, que también daña a las empresas extranjeras,
- ha resucitado en España el espectro de la inseguridad jurídica.
La "volatilidad latinoamericana" tiene algunas causas exteriores.
El subcontinente es rico en materias primas, por lo que es vulnerable a las fluctuaciones del precio en los mercados internacionales.

Pero la volatilidad que históricamente ha afectado a los inversores extranjeros tampoco es ajena a la inestabilidad interna, cuyas causas son profundas,
- desde la desigualdad social de la región, que es la mayor del mundo,
- hasta la corrupción autóctona y el carácter depredador de las élites criollas.

En el siglo XX, los latinoamericanos intentaron casi todo para dar con la fórmula que redistribuya la riqueza,
-
desde la revolución mexicana y las reformas de Lázaro Cárdenas
- hasta la revolución sandinista en Nicaragua,
- pasando por Getúlio Vargas en Brasil,
- el peronismo en Argentina,
- la revolución boliviana de 1952,
- el castrismo en Cuba,
- los militares reformistas peruanos de 1968 y
- el triunfo de Allende en Chile.
Pero muchos de estos intentos acabaron como "el rosario de la aurora".

¿El resultado?
Brasil es ahora, 200 años después, la potencia en un continente de populismo
.
Octavio Paz resumió así el mal latinoamericano después de dos siglos de experimentos:
- "Los norteamericanos nacieron con la Reforma y la Ilustración, es decir, con el mundo moderno;
- nosotros, con la Contrarreforma y la neoescolástica, es decir, contra el mundo moderno".
El término América Latina
es utilizado desde el siglo XVIII por las élites criollas para distanciarse de España, pero tampoco ha dado con la solución.

Xavier Batalla - "La Vanguardia" - Barcelona - 17-Ene-2010

viernes, 15 de enero de 2010

La muerte de los parias

"La diferencia no está en la naturaleza, sino en la oscura naturaleza del dinero, que divide el mundo..."

Nadie puede predecir las tragedias naturales, pero
- Uno puede vivir en un rascacielos de Japón y sólo sufrir un rasguño.
- O puede vivir en cualquier rincón de Haití y morir como otros miles.
- La diferencia no está en la naturaleza, sino en la oscura naturaleza del dinero y del poder, que divide el mundo
- entre aquellos que tienen una vida y
- aquellos que luchan por tener un simulacro.
- Unos viven,
- otros sobreviven,
y si siempre ha sido así, desde que el ser humano se arrastra por este sufrido planeta, ello es especialmente clamoroso desde que la ciencia y la tecnología intentaron hacer posible el sueño de Miguel Ángel.
Ese hombre arrogante que acercaba su dedo a Dios, y culminaba, con su osadía, la maravilla de la Capilla Sixtina, era un hombre que se civilizaba y en el proceso individual civilizaba el entorno. Siglos después de esos sueños, ya sabemos que no nos hemos acercado a Dios, sino más bien a nuestros delirios de grandeza, y lo hemos hecho con la misma torpeza con que iniciamos nuestros pasos en la Tierra.
Estamos en el siglo XXI,
- gozamos de un gran desarrollo tecnológico,
- nos hemos rodeado de comodidades,
- hemos avanzado en la lucha contra las enfermedades,
- pero no hemos avanzado en el dominio de nuestras miserias.
Si en pleno siglo XXI existen países como Haití, abandonados a su suerte, con millones de personas que no importan a nadie, que viven y mueren miserablemente, si ello pasa,
- no es porque el mundo es complicado, que lo es,
- sino porque es bien simple nuestra indiferencia,
- nuestra prepotencia y
- nuestra ambición.
- No nos importa nada
.
Es cierto que podemos conmocionarnos con las imágenes del telediario y que muchos países (los democráticos, porque los tiránicos no llegan ni a eso) movilizan recursos. Durante unos días, Haití existirá en la retina del mundo.
Pero pasará el tiempo, las noticias serán menos noticiables, Haití habrá dejado de ser un punto de interés y nos olvidaremos de que tenemos, abandonadas en una isla destruida, a millones de personas.
Al fin y al cabo, ¿por qué habríamos de modificar nuestra indiferencia, si siempre la hemos cultivado con afán?
Por supuesto, ello no vale para todos, y ahí están gentes comprometidas como Médicos sin Fronteras u organizaciones religiosas o voluntarios de diversa índole, que intentan llevar un poco de calma a los rincones del infierno.
Pero no hablo de
solidaridad, sino de compromiso colectivo, estructural.
Si el mundo rico y poderoso quisiera, Haití daría la vuelta a su desgracia. Como tantos otros países.
Tenemos la capacidad económica y tecnológica. ¿Por qué no lo hacemos?
Porque
- la muerte paria,
- la muerte de los que no tienen nada,
- no nos interesa.

- No hemos avanzado para conseguir la justicia universal.
- Hemos avanzado para garantizar que el bienestar de unos no lo ponga en peligro la miseria de muchos.
- Y sobre esa miseria se sustenta.

Pilar Rahola - "La Vanguradia" - Barcelona - 15-1-2010

El gran seísmo
Lo peor que le ha sucedido a Haití no es el devastador terremoto del martes. Lo peor lleva tiempo sucediendo.

El suelo que pisan los haitianos hace mucho que está resquebrajado. La sociedad de ese pedazo de isla está quebrada desde hace tanto que se diría que ya es imposible recomponerla.
- Misiones de la ONU con cascos azules, en las que por cierto participa la Guardia Civil,
- el mismísimo Bill Clinton actuando como enviado especial de Obama,
- un ejército de oenegés y
- fondos transferidos desde los países ricos
no han impedido que Haití sea el espejo caribeño del fracaso africano de Somalia.
Porque lo de Haití, por más que seamos incapaces de contener la furia de la tierra que de un manotazo puede matar a cien mil personas, no es una catástrofe natural. Es un desastre humano sobre el que el terremoto juega con ventaja.
- ¿Habrá todavía quien se pregunte por qué los pobres se empeñan en vivir
- en lugares de suelos inestables,
- en riberas de ríos que se desbordan,
- en casuchas con las que los vientos juegan a la peonza?
El temblor no ha respetado ni al palacio presidencial, pero entre los muertos hay miles que no tenían un techo que caérsele encima.
Los contrastes de un mundo tremendamente injusto y desigual son todavía más hirientes en lugares como Puerto Príncipe, a los que hemos abandonado a su mala suerte. La de ser saqueados por personajes como los Duvalier, por ejemplo.
El terremoto de Haití es una de esas tragedias que, aunque sea por unos segundos, nos acongoja. Como el tsunami de hace cinco años. Después del maremoto del 2004 se habló durante algún tiempo de las penosas condiciones de vida en muchos países del Índico.
Con todos los turistas a salvo, la preocupación por aquellas personas que ya tenían poco antes de la gran ola cesó pronto.
El drama es que el desastre continuo que padecen 1.000 millones de personas en el mundo no nos sacuda cada día como el seísmo.

Carlos Agulló - "La Voz de Galicia" - Sgo. de Compostela - 15-1-2010