La crisis de los '30 sigue siendo por lejos la más dura que el mundo ha sufrido en dos siglos.
El presidente del Banco Central de Chile señaló recientemente que enfrentamos la peor crisis financiera desde la Gran Depresión. Con ello se unió a voces como las del Premio Nobel Joseph Stiglitz, aunque Edmond Phelps, otro Nobel, es bastante menos pesimista. No hay duda de que
- el problema es serio;
- la tensión en los mercados financieros persiste, en especial en EE.UU.,
- los bancos han seguido anunciando fuertes pérdidas y
- varios países de Europa se encuentran virtualmente en recesión.
Pero,
- ¿cuán complicada es la situación en EE.UU.?
- ¿Es tan grave como para compararla con la Gran Depresión?
- ¿Y cuáles serán sus efectos en el mundo emergente y Chile?
Lo que más nos debiera preocupar de una crisis son
- sus costos en el producto,
- el consumo, la inversión, y
- el aumento en el desempleo,
más allá de
- la volatilidad de los mercados,
- las pérdidas de capital de los dueños de bancos, o
- los cambios de propiedad de vetustas instituciones.
Un simple vistazo a las cifras muestra que en términos de estos costos es virtualmente imposible sostener que la crisis actual se parece a la Gran Depresión. Esta última es, sin duda, la peor crisis económica sufrida por EE.UU y el mundo en casi 2 siglos (para encontrar algo medianamente comparable hay que llegar a la gran contracción de 1839-43).
Entre 1929 y 1933
- el PIB de EE.UU. cayó casi 30%,
- el desempleo rozó el 25% de la fuerza laboral y
- el mercado accionario se desplomó más de 80%.
La recesión de 1973-75, que le sigue en intensidad, trajo
- una caída de 3,1% del PIB y
- un aumento en el desempleo a casi 9%.
La recesión de 2001 implicó
- una caída cercana sólo al 0,4% del PIB.Según las últimas cifras para EE.UU., pese a que hubo una ligera contracción de 0,2% durante el último trimestre de 2007, la economía creció
- 0,9% el primer y
- 3,3% el segundo trimestre de este año.
Y la tasa de desempleo creció a 6,1% en agosto desde 4,7% el mismo mes de 2007.
Las cosas se deteriorarán en la segunda mitad del año, con mayor desocupación y crecimientos mucho más febles; es posible que EE.UU. ya esté en recesión, pero resulta evidente que no está ni cerca de una situación de la gravedad de la Gran Depresión.
¿Política "inepta"?
La historia económica muestra que los ciclos son cada vez más benignos, con expansiones más largas y recesiones más cortas. Parte importante de este logro se debe a que se ha aprendido bastante de los gruesos errores de manejo macroeconómico durante la Gran Depresión.
Milton Friedman y Anna Schwartz en su clásica Historia Monetaria de los EE.UU. documentan cuidadosamente que ello se debió en buena parte a la fuerte reducción de la oferta de dinero en momentos en que se requería precisamente inyectarle liquidez a la economía.
La política monetaria fue incapaz de contrarrestar la ola de quiebras bancarias a comienzos de los treinta, con lo que una baja normal en el ciclo económico se transformó en el cataclismo que ya conocemos.
La frase con que Friedman y Schwartz titulan la última parte de su capítulo de la Gran Contracción lo resume todo: "¿Por qué fue tan inepta la política monetaria?".
A diferencia de ese episodio, la Fed y el Tesoro han reaccionado a la crisis actual con energía. La política monetaria ha sido fuertemente expansiva:
- se ha reducido la tasa de fondos federales en 3,25 puntos porcentuales desde septiembre de 2007 y
- se ha proveído de abundante liquidez al sistema financiero, con lo que ha evitado una desaceleración mayor.
Los recortes de tasas de interés se han detenido, y sólo se revertirán cuando la economía dé muestras de recuperación, lo que probablemente ocurrirá ya entrado 2009.
A su vez, las autoridades han intentado dar confianza a los mercados y evitar el pánico, rescatando a importantes instituciones financieras como Bear Stearns, Fannie Mae y Freddie Mac.
Estas intervenciones tienen costos directos y de reputación, pero han sido preferibles a la alternativa. Justamente por esos costos, rescatar a Lehman habría sido ir demasiado lejos.
¿Y el resto del mundo?
EE.UU. sigue siendo la principal economía mundial, pero su peso relativo ha caído a la mitad desde los 50 y hoy representa cerca de un cuarto del PIB mundial. Los países cada vez han diversificado más sus lazos comerciales y financieros internacionales.
Sólo un 11% de las exportaciones chilenas, por ejemplo, van hoy a EE.UU.; China (con 14%) es nuestro principal socio comercial. Hace 10 años EE.UU. absorbía el 17% de nuestras ventas externas y China no aparecía entre los 10 principales mercados.
Pese a los problemas de las economías desarrolladas, el mundo emergente continuará liderando el crecimiento económico mundial, aunque se desacelerará algo, según el FMI, crecerá
- 6,7% en 2008 y
- 6,6% en 2009,
- luego de un 7,8% en 2006-07
China ya creció
- 10,4% en el primer semestre de este año y se expandirá cerca de
- 10% en 2008 y 2009;
para apoyar la economía, el Banco Central chino recién redujo la tasa de interés en 27 puntos base, a 7,2%.
Las economías latinoamericanas
- más vulnerables a los ciclos de precios de las materias primas
- sufrirán también desaceleraciones y fuertes fluctuaciones financieras.
Pero afortunadamente, y a diferencia de episodios anteriores, se encuentran en general con un entorno macroeconómico más sólido, con lo que el impacto debiera ser limitado.
Chile, en particular, debería resistir mejor que otros estos embates, sin que se necesiten grandes genialidades en las políticas públicas para ello.
Con
- un stock de recursos externos que, sumando reservas y fondos, se acercará a US$ 50.000 millones a fin de año,
- un sistema financiero sano, que ha evitado excesos,
- cuentas fiscales largamente en azul y
- una dependencia cada vez mayor en los mercados asiáticos,
la crisis financiera externa debería tener un efecto acotado en nuestro país.
Por supuesto, hay un escenario más pesimista, en que también se derrumba Asia y el mundo emergente, algo poco probable.
Editorial - "El Mercurio" - Santiago de Chile - 16-Sep-2008
martes, 16 de septiembre de 2008
Lula toma las riendas de la crisis boliviana
Brasil no quiere injerencias externas en el conflicto ni insultos a EE UU.
La cumbre extraordinaria que los presidentes de nueve países de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) celebran en Santiago de Chile para buscar una salida a la crisis de Bolivia marca un hito en el creciente peso que el jefe de Estado brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, está adquiriendo en la región.
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet país que ejerce la presidencia de turno de Unasur, convocó la reunión, pero fue Lula quien le dio trascendencia al confirmar su asistencia y lograr que las partes en conflicto en Bolivia le entregaran su confianza.
Lula puso unas condiciones para viajar a Santiago y las consiguió.
- Pidió una tregua previa entre Morales y la oposición y se ha producido.
- Reclamó la aceptación expresa de La Paz para que él intercediese en la crisis, y la obtuvo.
- Es más, los rivales de Morales han celebrado la mediación brasileña a pesar de que Lula les echó un rapapolvo por utilizar la violencia para desafiar al Gobierno.
Brasilia también pretende que la cumbre acabe con
- un mensaje claro en contra de toda injerencia externa en Bolivia y
- que no haya comentarios fuera de tono contra Estados Unidos.
Al parecer, esto también fue acatado por la mayoría.
El palacio de la Moneda está vigilado por 400 carabineros, con un amplio dispositivo de seguridad montado para la reunión, en la que en total participan nueve presidentes suramericanos de los 12 países de Unasur: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay, Uruguay, Venezuela y Chile. El único de los grandes que falta por razones de agenda es el peruano Alan García, que ha enviado a su ministro de Exteriores, José García Belaúnde.
La cancillería chilena se ha empeñado en lograr un texto de consenso de la cumbre entre las posturas diferentes ante el conflicto de Bolivia, que ya ha costado 30 muertos y decenas de heridos. Las distancias se han ahondado entre Chávez, que se convirtió en actor del conflicto al expulsar de su país en solidaridad con Morales al embajador de Estados Unidos, y que llegó a Santiago con un discurso antiimperialista, y Lula, cuyo país requiere del gas boliviano y que en los días previos se transformó en estandarte de la no intervención en los asuntos internos del país.
Horas antes de la reunión, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno José Miguel Insulza, ha señalado que se requiere de un acuerdo "inmediato" para poner fin a los enfrentamientos y evitar que la situación se pueda volver irreversible.
El liderazgo de Brasil
Ha sido Lula, que disfruta de una alta popularidad en su segundo periodo presidencial, quien ha hecho viable la reunión después de su escepticismo inicial por la falta de acuerdos en Bolivia. Sólo el sábado por la noche, y después de una llamada telefónica de Bachelet, Lula accedió a viajar, deponiendo su reticencia, porque de otra forma la nueva Unión Suramericana podría haber aparecido fracturada desde su origen, en la primera crisis que enfrenta una democracia desde la creación de este organismo hace cuatro meses en Brasilia.
Para Lula, la reunión suramericana requería previamente que el presidente boliviano accediera a ella y acatara sus resultados. Quería así evitar los riesgos paralelos de que la cumbre se interpretara como una injerencia, o se quedara sin contenidos, si Morales rechazaba la ayuda.
La oposición boliviana, que terminó el bloqueo de carreteras bajando la tensión en vísperas de la reunión en Santiago, acogió con satisfacción la decisión de Lula de asistir. "Brasil es una garantía de solución para el conflicto. Esperamos que el presidente Lula pueda mediar", dijo el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, mientras en el Comité Cívico de esta ciudad, también opositor de Morales, pedían a Brasil que ejerciera un liderazgo regional.
Sin la presencia de Estados Unidos en Unasur una de las razones que explica la existencia de este foro, Brasil, la mayor potencia económica de Suramérica, está comenzando a ejercer en esta crisis un papel más preponderante.
Además de los vínculos energéticos, y que sea para Bolivia su mayor socio comercial, Brasil comparte una frontera de 3.400 kilómetros con el país andino, cuya importancia estratégica a pesar de carecer de océano comprendió prematuramente el Che Guevara en los años sesenta. La crisis en Bolivia puede tener efectos en el conjunto de la región.
En la víspera de partir a Santiago, Lula advirtió su preocupación por la crisis en Bolivia, en mensajes que parecían escritos en Brasilia para destinatarios en Washington y Venezuela. Afirmó que una salida en Bolivia requiere de la consolidación del proceso democrático y del respeto a la Constitución, recordando que Morales triunfó en el reciente plebiscito. Y advirtió a los opositores que pueden manifestarse, "pero no es posible aceptar prácticas violentas".
MANUEL DÉLANO - "El País" - Madrid - 16-Sep-2008
La cumbre extraordinaria que los presidentes de nueve países de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) celebran en Santiago de Chile para buscar una salida a la crisis de Bolivia marca un hito en el creciente peso que el jefe de Estado brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, está adquiriendo en la región.
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet país que ejerce la presidencia de turno de Unasur, convocó la reunión, pero fue Lula quien le dio trascendencia al confirmar su asistencia y lograr que las partes en conflicto en Bolivia le entregaran su confianza.
Lula puso unas condiciones para viajar a Santiago y las consiguió.
- Pidió una tregua previa entre Morales y la oposición y se ha producido.
- Reclamó la aceptación expresa de La Paz para que él intercediese en la crisis, y la obtuvo.
- Es más, los rivales de Morales han celebrado la mediación brasileña a pesar de que Lula les echó un rapapolvo por utilizar la violencia para desafiar al Gobierno.
Brasilia también pretende que la cumbre acabe con
- un mensaje claro en contra de toda injerencia externa en Bolivia y
- que no haya comentarios fuera de tono contra Estados Unidos.
Al parecer, esto también fue acatado por la mayoría.
El palacio de la Moneda está vigilado por 400 carabineros, con un amplio dispositivo de seguridad montado para la reunión, en la que en total participan nueve presidentes suramericanos de los 12 países de Unasur: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay, Uruguay, Venezuela y Chile. El único de los grandes que falta por razones de agenda es el peruano Alan García, que ha enviado a su ministro de Exteriores, José García Belaúnde.
La cancillería chilena se ha empeñado en lograr un texto de consenso de la cumbre entre las posturas diferentes ante el conflicto de Bolivia, que ya ha costado 30 muertos y decenas de heridos. Las distancias se han ahondado entre Chávez, que se convirtió en actor del conflicto al expulsar de su país en solidaridad con Morales al embajador de Estados Unidos, y que llegó a Santiago con un discurso antiimperialista, y Lula, cuyo país requiere del gas boliviano y que en los días previos se transformó en estandarte de la no intervención en los asuntos internos del país.
Horas antes de la reunión, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno José Miguel Insulza, ha señalado que se requiere de un acuerdo "inmediato" para poner fin a los enfrentamientos y evitar que la situación se pueda volver irreversible.
El liderazgo de Brasil
Ha sido Lula, que disfruta de una alta popularidad en su segundo periodo presidencial, quien ha hecho viable la reunión después de su escepticismo inicial por la falta de acuerdos en Bolivia. Sólo el sábado por la noche, y después de una llamada telefónica de Bachelet, Lula accedió a viajar, deponiendo su reticencia, porque de otra forma la nueva Unión Suramericana podría haber aparecido fracturada desde su origen, en la primera crisis que enfrenta una democracia desde la creación de este organismo hace cuatro meses en Brasilia.
Para Lula, la reunión suramericana requería previamente que el presidente boliviano accediera a ella y acatara sus resultados. Quería así evitar los riesgos paralelos de que la cumbre se interpretara como una injerencia, o se quedara sin contenidos, si Morales rechazaba la ayuda.
La oposición boliviana, que terminó el bloqueo de carreteras bajando la tensión en vísperas de la reunión en Santiago, acogió con satisfacción la decisión de Lula de asistir. "Brasil es una garantía de solución para el conflicto. Esperamos que el presidente Lula pueda mediar", dijo el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, mientras en el Comité Cívico de esta ciudad, también opositor de Morales, pedían a Brasil que ejerciera un liderazgo regional.
Sin la presencia de Estados Unidos en Unasur una de las razones que explica la existencia de este foro, Brasil, la mayor potencia económica de Suramérica, está comenzando a ejercer en esta crisis un papel más preponderante.
Además de los vínculos energéticos, y que sea para Bolivia su mayor socio comercial, Brasil comparte una frontera de 3.400 kilómetros con el país andino, cuya importancia estratégica a pesar de carecer de océano comprendió prematuramente el Che Guevara en los años sesenta. La crisis en Bolivia puede tener efectos en el conjunto de la región.
En la víspera de partir a Santiago, Lula advirtió su preocupación por la crisis en Bolivia, en mensajes que parecían escritos en Brasilia para destinatarios en Washington y Venezuela. Afirmó que una salida en Bolivia requiere de la consolidación del proceso democrático y del respeto a la Constitución, recordando que Morales triunfó en el reciente plebiscito. Y advirtió a los opositores que pueden manifestarse, "pero no es posible aceptar prácticas violentas".
MANUEL DÉLANO - "El País" - Madrid - 16-Sep-2008
Crisis financiera: NO, crisis de FE
También los milagros entran en crisis.
Un día antes de que el Ibex, el Dow-Jones, el Nikkei y demás termómetros financieros constatasen la fiebre que tiene en ascuas a la economía mundial, los gallegos ya habíamos recibido una mucho más significativa alerta con la caída del índice de recaudación en la romería de los Milagros de Amil, allá por Moraña. Cuentan en efecto las crónicas que el manto de la Virgen iba algo menos cargado de billetes que en anteriores ocasiones: y ello a pesar de que la asistencia fue tan multitudinaria como de costumbre. "Se nota la crisis", resumió con buen ojo teológico y mercantil el párroco a cargo de la ermita. Es costumbre famosa en Amil que los feligreses traten de sobornar a la Virgen prendiendo billetes en su túnica con la esperanza de recibir a cambio los favores de las alturas en cuestión de negocios y -sobre todo- de salud. El hecho de que haya descendido la inversión en este mercado celestial de futuros dice mucho más que el derrumbe de las Bolsas sobre el angustioso alcance de la crisis. No se trata de que los fieles hayan perdido la fe, naturalmente. Más que una merma en la tradicional devoción a la Virgen, lo que hay es un quebranto general de las cuentas corrientes. Y lo peor es que esto no ha hecho más que empezar. Cuando la marea de la recesión alcance -Dios no lo quiera- los cuatro millones de parados y los bancos deban recurrir a los servicios del cobrador del frac, mucho es de temer que incluso la Bolsa de los Milagros se desplome. Sería una pésima noticia en la medida que el mercado de los prodigios ha sido tradicionalmente el último en sufrir los efectos de una crisis. Bien al contrario, lo habitual es que la gente se encomiende a la divinidad o a los dioses de la fortuna cuando las cosas de comer se ponen feas. Unos fían su destino a la Primitiva y otros a algún santo con el que mantengan trato de especial confianza, con lo que aumenta imparcialmente la recaudación del Organismo Nacional de Loterías y Apuestas del Estado y la de los cepillos de ánimas. Ignora uno si han disminuido o no los ingresos de la lotería, pero ese dato no será difícil de averiguar en una España donde el garito de los juegos de azar lo gestiona el Estado en régimen de monopolio. Si la tendencia a la baja fuese la misma que se detecta en la atípica -pero muy significativa- Bolsa de los Milagros, esto ya sería el acabóse.Dada su propensión a no rendirse ni ante la evidencia, el Gobierno atribuirá tal vez la baja en las inversiones ultraterrenas de Amil al avance del laicismo y a la creciente pérdida de religiosidad de los españoles. Algo de eso podría haber, en efecto, dada la merma de feligresía que detectan las encuestas y las dificultades que la Iglesia tiene para formar suficiente personal cualificado con el que atender a todas sus parroquias. Mal haría la autoridad competente, sin embargo, en ignorar los claros signos de alarma que le llegan así desde las Bolsas terrenales como del más intangible pero no por ello menos revelador mercado de los prodigios que tan apropiada representación tiene en la romería de los Milagros de Amil. Súbditos del milagreiro Apóstol, los gallegos sabemos mejor que nadie hasta qué punto el dinero es una cuestión de fe universal que trasciende el ámbito de las creencias particulares de cada uno. Quienes duden de ese carácter místico y vagamente portentoso de los "cuartos" (dinero) no tienen más que traducir la leyenda "In God We Trust" (Confiamos en Dios) que luce en el frontispicio de las estampitas de San Dólar. De ahí que la actual crisis económica sea, esencialmente, una crisis de fe.
- Hemos perdido la confianza en los bancos, que son las catedrales de nuestro tiempo; y con ella
- la certeza de la santidad del dólar, el euro, el yen y demás corte celestial de las finanzas.
La caída de la recaudación en los Milagros del Amil no es más que una señal del infierno que espera a nuestros pecadores bolsillos.
Anxel Vence - "Faro de Vigo" - Vigo -16-Sep-2008
Un día antes de que el Ibex, el Dow-Jones, el Nikkei y demás termómetros financieros constatasen la fiebre que tiene en ascuas a la economía mundial, los gallegos ya habíamos recibido una mucho más significativa alerta con la caída del índice de recaudación en la romería de los Milagros de Amil, allá por Moraña. Cuentan en efecto las crónicas que el manto de la Virgen iba algo menos cargado de billetes que en anteriores ocasiones: y ello a pesar de que la asistencia fue tan multitudinaria como de costumbre. "Se nota la crisis", resumió con buen ojo teológico y mercantil el párroco a cargo de la ermita. Es costumbre famosa en Amil que los feligreses traten de sobornar a la Virgen prendiendo billetes en su túnica con la esperanza de recibir a cambio los favores de las alturas en cuestión de negocios y -sobre todo- de salud. El hecho de que haya descendido la inversión en este mercado celestial de futuros dice mucho más que el derrumbe de las Bolsas sobre el angustioso alcance de la crisis. No se trata de que los fieles hayan perdido la fe, naturalmente. Más que una merma en la tradicional devoción a la Virgen, lo que hay es un quebranto general de las cuentas corrientes. Y lo peor es que esto no ha hecho más que empezar. Cuando la marea de la recesión alcance -Dios no lo quiera- los cuatro millones de parados y los bancos deban recurrir a los servicios del cobrador del frac, mucho es de temer que incluso la Bolsa de los Milagros se desplome. Sería una pésima noticia en la medida que el mercado de los prodigios ha sido tradicionalmente el último en sufrir los efectos de una crisis. Bien al contrario, lo habitual es que la gente se encomiende a la divinidad o a los dioses de la fortuna cuando las cosas de comer se ponen feas. Unos fían su destino a la Primitiva y otros a algún santo con el que mantengan trato de especial confianza, con lo que aumenta imparcialmente la recaudación del Organismo Nacional de Loterías y Apuestas del Estado y la de los cepillos de ánimas. Ignora uno si han disminuido o no los ingresos de la lotería, pero ese dato no será difícil de averiguar en una España donde el garito de los juegos de azar lo gestiona el Estado en régimen de monopolio. Si la tendencia a la baja fuese la misma que se detecta en la atípica -pero muy significativa- Bolsa de los Milagros, esto ya sería el acabóse.Dada su propensión a no rendirse ni ante la evidencia, el Gobierno atribuirá tal vez la baja en las inversiones ultraterrenas de Amil al avance del laicismo y a la creciente pérdida de religiosidad de los españoles. Algo de eso podría haber, en efecto, dada la merma de feligresía que detectan las encuestas y las dificultades que la Iglesia tiene para formar suficiente personal cualificado con el que atender a todas sus parroquias. Mal haría la autoridad competente, sin embargo, en ignorar los claros signos de alarma que le llegan así desde las Bolsas terrenales como del más intangible pero no por ello menos revelador mercado de los prodigios que tan apropiada representación tiene en la romería de los Milagros de Amil. Súbditos del milagreiro Apóstol, los gallegos sabemos mejor que nadie hasta qué punto el dinero es una cuestión de fe universal que trasciende el ámbito de las creencias particulares de cada uno. Quienes duden de ese carácter místico y vagamente portentoso de los "cuartos" (dinero) no tienen más que traducir la leyenda "In God We Trust" (Confiamos en Dios) que luce en el frontispicio de las estampitas de San Dólar. De ahí que la actual crisis económica sea, esencialmente, una crisis de fe.
- Hemos perdido la confianza en los bancos, que son las catedrales de nuestro tiempo; y con ella
- la certeza de la santidad del dólar, el euro, el yen y demás corte celestial de las finanzas.
La caída de la recaudación en los Milagros del Amil no es más que una señal del infierno que espera a nuestros pecadores bolsillos.
Anxel Vence - "Faro de Vigo" - Vigo -16-Sep-2008
Autoritarismos y populismos
La historia no llegó a su fin tras la caída del muro de Berlín. La tesis de Fukuyama ha sido un estrepitoso error, como también lo ha sido en menor medida el choque de civilizaciones de Huntington. Ni la una ni la otra.
El mundo y la diplomacia vuelven de nuevo al realismo, del que probablemente nunca han salido del todo.
Solo los necios se dejan engañar. Los falsos sueños se han evaporado. Se libran en el escenario internacional dos grandes batallas,
- una real y
- otra entre mediática y coreográfica.
No, contrariamente a lo que tanto se resalta en las últimas semanas, no hay ni puede haber una vuelta a la guerra fría.
- Ni las condiciones,
- ni los momentos,
- ni tampoco las circunstancias
son siquiera próximas.
La gran amenaza son
- los autoritarismos,
- los despotismos,
- los sistemas dictatoriales-feudales
que todavía campan entre histriónicos personajes de toda índole y todo escrúpulo amoral. Y quizás es Europa la que más siente esa amenaza.
Pero no, Rusia no es hoy aquella amenaza. Lo saben realmente quienes quieren saberlo y especulan el resto. Todo forma parte de esa coreografía necesaria por parte de unos líderes que pretenden trazar de nuevo sus sueños seudoimperiales y revisar el mundo postsoviético tras el derrumbe de un sistema tan nefasto como inhumano.
El circo mediático orquestado a raíz de la agresión a Georgia ha dejado a las claras
- la desunión,
- la ceguera y
- la falta de liderazgo
de la Unión Europea.
Rusia grita, necesita hacerlo, necesita mostrar a los suyos que vuelven por derroteros que nunca llegarán. Es la estrategia del distraimiento interno, de una sociedad que no cree en sus posibilidades y donde la democracia es vulnerada y vituperada.
Estados Unidos sabe que su amenaza
- no es Moscú sino que todavía está en Oriente Medio y
- que luego vendrá por Asia, sobre todo China, no solo en lo económico, también en lo militar y tecnológico.
- La India espera también su momento.
La retórica entre belicista y alarmista, imprudente en todo caso, a que estamos asistiendo por parte de los dos candidatos presidenciales y sus números dos, no es más que eso, demagogia.
Rusia sabe hasta dónde puede llegar,
- trata de controlar sus intereses estratégicos y
- aplastar la vitalidad de países antaño bajo su bota,
- pero medirá el ir más allá, entre otras cosas porque el bienestar y el nivel de vida de los propios rusos es muy deficitario.
Y en medio de este fragor disoluto y espasmódico irrumpe el dictador venezolano. Los rusos se prestan rápido al juego y preparan para el espectáculo dos cazabombarderos nucleares que aterrizan con luz y taquígrafos en el Caribe venezolano.
Un juego que ya hicieron en Cuba hace decenios y ahora vuelven a repetir en un cálculo medido y desairado.
Estados Unidos aguanta y por el momento no mueve ficha. Es el envés de Osetia y Abjasia, el patio trasero que ahora se exterioriza en América Latina, tan lejana de los ecos de Monroe y su doctrina como próxima al estallido social.
Las venas desangradas de América no son más que el autoritarismo. Baste una objetiva mirada para ver la situación de
- Cuba,
- Nicaragua,
- Venezuela,
- Bolivia,
- Ecuador y a mucha distancia en lo social y político
- una Argentina que sigue padeciendo los males de una calamitosa clase política, y que coquetea con devaneos populistas.
El populismo es hoy
- una nueva forma de autoritarismo
- disfrazada de una falsa progresía de izquierdas
- que nada aporta ni soluciona a la ciudadanía, al contrario,
- estimula las tensiones sociales y
- ahonda las gravísimas diferencias entre unos y otros.
Abel B. Veiga Copo - "La Voz de Galicia" - Santiago de Compostela - 16-Sep-2008
El mundo y la diplomacia vuelven de nuevo al realismo, del que probablemente nunca han salido del todo.
Solo los necios se dejan engañar. Los falsos sueños se han evaporado. Se libran en el escenario internacional dos grandes batallas,
- una real y
- otra entre mediática y coreográfica.
No, contrariamente a lo que tanto se resalta en las últimas semanas, no hay ni puede haber una vuelta a la guerra fría.
- Ni las condiciones,
- ni los momentos,
- ni tampoco las circunstancias
son siquiera próximas.
La gran amenaza son
- los autoritarismos,
- los despotismos,
- los sistemas dictatoriales-feudales
que todavía campan entre histriónicos personajes de toda índole y todo escrúpulo amoral. Y quizás es Europa la que más siente esa amenaza.
Pero no, Rusia no es hoy aquella amenaza. Lo saben realmente quienes quieren saberlo y especulan el resto. Todo forma parte de esa coreografía necesaria por parte de unos líderes que pretenden trazar de nuevo sus sueños seudoimperiales y revisar el mundo postsoviético tras el derrumbe de un sistema tan nefasto como inhumano.
El circo mediático orquestado a raíz de la agresión a Georgia ha dejado a las claras
- la desunión,
- la ceguera y
- la falta de liderazgo
de la Unión Europea.
Rusia grita, necesita hacerlo, necesita mostrar a los suyos que vuelven por derroteros que nunca llegarán. Es la estrategia del distraimiento interno, de una sociedad que no cree en sus posibilidades y donde la democracia es vulnerada y vituperada.
Estados Unidos sabe que su amenaza
- no es Moscú sino que todavía está en Oriente Medio y
- que luego vendrá por Asia, sobre todo China, no solo en lo económico, también en lo militar y tecnológico.
- La India espera también su momento.
La retórica entre belicista y alarmista, imprudente en todo caso, a que estamos asistiendo por parte de los dos candidatos presidenciales y sus números dos, no es más que eso, demagogia.
Rusia sabe hasta dónde puede llegar,
- trata de controlar sus intereses estratégicos y
- aplastar la vitalidad de países antaño bajo su bota,
- pero medirá el ir más allá, entre otras cosas porque el bienestar y el nivel de vida de los propios rusos es muy deficitario.
Y en medio de este fragor disoluto y espasmódico irrumpe el dictador venezolano. Los rusos se prestan rápido al juego y preparan para el espectáculo dos cazabombarderos nucleares que aterrizan con luz y taquígrafos en el Caribe venezolano.
Un juego que ya hicieron en Cuba hace decenios y ahora vuelven a repetir en un cálculo medido y desairado.
Estados Unidos aguanta y por el momento no mueve ficha. Es el envés de Osetia y Abjasia, el patio trasero que ahora se exterioriza en América Latina, tan lejana de los ecos de Monroe y su doctrina como próxima al estallido social.
Las venas desangradas de América no son más que el autoritarismo. Baste una objetiva mirada para ver la situación de
- Cuba,
- Nicaragua,
- Venezuela,
- Bolivia,
- Ecuador y a mucha distancia en lo social y político
- una Argentina que sigue padeciendo los males de una calamitosa clase política, y que coquetea con devaneos populistas.
El populismo es hoy
- una nueva forma de autoritarismo
- disfrazada de una falsa progresía de izquierdas
- que nada aporta ni soluciona a la ciudadanía, al contrario,
- estimula las tensiones sociales y
- ahonda las gravísimas diferencias entre unos y otros.
Abel B. Veiga Copo - "La Voz de Galicia" - Santiago de Compostela - 16-Sep-2008
lunes, 15 de septiembre de 2008
"Campeonato Primavera 2008" - YCA
Con el pequeño pero valiente HSS "Bicho" hemos competido en el Campeonato Primavera organizado por el YCA en la fórmula ORC Club.Obtuvimos el 2do. puntaje luego de 2 regatas crucero, una de marcas fijas y dos "barlo-sota" en los cuales logramos la primera posición en la serie C con viento del SSW entre 20 y 27 nudos.
Encontramos lo que buscábamos, mucha adrenalina y estamos satisfechos y orgullosos con el barco, con nosotros mismo y con el equipo.
Hemos pasado por distintas circunstancias que pusieron a prueba las virtudes de la tripulación, las cuales nos permitieron tomar y llevar a término decisiones correctas en situaciones adversas.
Surgieron
- la sabiduría para elegir una vela o hechar un borde ,
- el valor para trasluchar con 24 nudos o establecer un spi con 27 nudos de viento,
- el autocontrol para no ofender al compañero que merecía una puteada,
- la equidad al momento de repartir las feas como plegar el spi en los barlo-sota,
- la esperanza que vendrá el viento en la "calma chicha",
- la prudencia de salir de la boya con el G3, trabuchar e izar el spi 1,5,
- la fortaleza que nos permitió no ser temerosos pero tampoco temerarios para no lastimar a nadie, cuidando el material y finalizar adelante, y
- la templanza que nos permitió dominar nuestros instintos con nuestras voluntades, cuando a 5 millas de Colonia permanecimos 12 horas hasta que llegó el NE. La palabra "abandono" no está en el diccionario del HSS "Bicho".
Todas ellas surgidas del "espíritu de barco" que este deporte desarrolla y no de la individualidad de quienes lo tripulamos.
El haber pasado estas pruebas enorgullece tanto como ganar.
Queridos chicos, ,Manu, Ídolo, Grace, Alain, Diego y Nachito les agradezco lo vivido y lo aprendido, amén de haberme divertido y dolerme todo el cuerpo, siento haber sanado mi alma.
Run Pozzi - Pto. de Olivos - 15-Sep-2008
Las lecciones de Irak
El declive de la economía ha sustituido a la guerra de Irak como la cuestión más importante en la campaña electoral americana. En parte es así porque los estadounidenses han empezado a pensar que la situación en aquel país ha cambiado: se supone que el "refuerzo" de tropas ha intimidado a los insurgentes y ha permitido que disminuya la violencia. La conclusión implícita es evidente: una demostración de fuerza permite ganar la batalla.
Precisamente ese tipo de razonamiento arrogante es el que llevó a EE UU a la guerra en Irak. Esa guerra pretendía ser una exhibición del poderío militar norteamericano. Sin embargo, lo que evidenció fueron sus limitaciones. La guerra, además, mermó la verdadera fuente de poder de EE UU: su autoridad moral.
Algunos hechos recientes han intensificado los peligros de la estrategia de Bush. Siempre estuvo claro que el momento de la retirada americana de Irak podría no ser decisión suya, a no ser que quisiera volver a violar las leyes internacionales. Ahora, el Gobierno de Irak exige que las tropas de combate estadounidenses se vayan en un plazo de 12 meses y que, para 2011, todos los soldados estén fuera.
Desde luego, la disminución de la violencia es de agradecer, y el refuerzo de las tropas puede haber tenido algo que ver. Pero el nivel de violencia que sigue habiendo en Irak, si se produjera en cualquier otro lugar del mundo, ocuparía los titulares. Irak es el único lugar en el que nos hemos acostumbrado tanto a la violencia que un día bueno es aquel en el que sólo matan a 25 civiles.
Y la influencia del "refuerzo" de tropas en la disminución de la violencia no está clara. Seguramente ha habido otros factores mucho más importantes, como:
- los pagos a insurgentes suníes para que luchen con EE UU contra Al Qaeda. Ahora bien, ésa es una estrategia peligrosa.
- EE UU debe trabajar para crear un gobierno fuerte y unido, no fortalecer a las milicias sectarias.
Ahora el Gobierno iraquí ha comprendido los peligros y ha empezado a detener a algunos líderes que contaban con el apoyo estadounidense.
Las perspectivas de un futuro estable son cada vez menos halagüeñas.
Ése es el elemento fundamental: se suponía que el "refuerzo" debía proporcionar el margen necesario para llegar a un acuerdo político que creara las bases de la estabilidad a largo plazo. Pero ese acuerdo político no se ha producido. Por tanto, igual que ocurrió con los argumentos utilizados para justificar la guerra y los criterios para medir su éxito, los motivos para el "refuerzo" también cambian sin cesar.
Mientras tanto, los costes militares y económicos de esta desgraciada aventura son cada vez más evidentes. Aunque EE UU hubiera conseguido la estabilidad en Irak, eso no habría garantizado la victoria en la "guerra contra el terrorismo", ni mucho menos el éxito en la búsqueda de objetivos estratégicos más amplios. Las cosas no han ido bien en Afganistán y Pakistán parece cada vez más inestable.
Además, casi todos los analistas coinciden en que una de las razones para la invasión rusa de Georgia fue su confianza en que, con las fuerzas armadas estadounidenses ocupadas en dos guerras que van mal, EE UU podía hacer poco para responder. Los cálculos de Rusia eran acertados.
Hasta el país más grande y rico del mundo tiene recursos limitados. La guerra de Irak se ha financiado por completo a base de créditos; y, en parte por eso, la deuda nacional estadounidense ha aumentado dos tercios en sólo ocho años.
Pero la cosa es aún peor: está previsto que el déficit estadounidense para 2009 ascienda a más de medio billón de dólares, excluyendo los costes de los rescates financieros y el segundo paquete de estímulos que casi todos los economistas consideran ya urgentemente necesario. La guerra y la forma en la que se ha gestionado han reducido el margen de maniobra de EE UU y casi con seguridad intensificarán y prolongarán la crisis económica.
Creer que el "refuerzo" ha tenido éxito es especialmente peligroso por lo mal que va la guerra en Afganistán. Los aliados europeos de EE UU están cansándose de los combates interminables y las crecientes bajas. Los dirigentes europeos, en general, no son tan duchos en el arte del engaño como el Gobierno de Bush; les cuesta más ocultar las cifras a sus ciudadanos. Los británicos, por ejemplo, son conscientes de los problemas que tuvieron en Afganistán durante su era imperial.
Como es natural, EE UU va a seguir presionando a sus aliados, pero la democracia limita la eficacia de esas presiones. La oposición popular a la guerra de Irak impidió que México y Chile cedieran a las presiones estadounidenses en la ONU para que apoyaran la invasión; luego se demostró que los ciudadanos de ambos países tenían razón.
Pero, volviendo a EE UU, la idea de que el "refuerzo" ha "funcionado" está haciendo que muchos sostengan que se necesitan más tropas en Afganistán. Es verdad que la guerra de Irak distrajo a EE UU de Afganistán. No obstante, los fracasos en Irak son un problema de estrategia, no de volumen de tropas.
Ya es hora de que EE UU y Europa aprendan la lección de Irak o, mejor dicho, vuelvan a aprender de la experiencia de prácticamente cualquier país que es ocupado por un extraño que pretende decidir su futuro.
JOSEPG E. STIGLITZ - Premio Nobel de Economía 2001 - "El País" - Madrid - 15-9-2008
Precisamente ese tipo de razonamiento arrogante es el que llevó a EE UU a la guerra en Irak. Esa guerra pretendía ser una exhibición del poderío militar norteamericano. Sin embargo, lo que evidenció fueron sus limitaciones. La guerra, además, mermó la verdadera fuente de poder de EE UU: su autoridad moral.
Algunos hechos recientes han intensificado los peligros de la estrategia de Bush. Siempre estuvo claro que el momento de la retirada americana de Irak podría no ser decisión suya, a no ser que quisiera volver a violar las leyes internacionales. Ahora, el Gobierno de Irak exige que las tropas de combate estadounidenses se vayan en un plazo de 12 meses y que, para 2011, todos los soldados estén fuera.
Desde luego, la disminución de la violencia es de agradecer, y el refuerzo de las tropas puede haber tenido algo que ver. Pero el nivel de violencia que sigue habiendo en Irak, si se produjera en cualquier otro lugar del mundo, ocuparía los titulares. Irak es el único lugar en el que nos hemos acostumbrado tanto a la violencia que un día bueno es aquel en el que sólo matan a 25 civiles.
Y la influencia del "refuerzo" de tropas en la disminución de la violencia no está clara. Seguramente ha habido otros factores mucho más importantes, como:
- los pagos a insurgentes suníes para que luchen con EE UU contra Al Qaeda. Ahora bien, ésa es una estrategia peligrosa.
- EE UU debe trabajar para crear un gobierno fuerte y unido, no fortalecer a las milicias sectarias.
Ahora el Gobierno iraquí ha comprendido los peligros y ha empezado a detener a algunos líderes que contaban con el apoyo estadounidense.
Las perspectivas de un futuro estable son cada vez menos halagüeñas.
Ése es el elemento fundamental: se suponía que el "refuerzo" debía proporcionar el margen necesario para llegar a un acuerdo político que creara las bases de la estabilidad a largo plazo. Pero ese acuerdo político no se ha producido. Por tanto, igual que ocurrió con los argumentos utilizados para justificar la guerra y los criterios para medir su éxito, los motivos para el "refuerzo" también cambian sin cesar.
Mientras tanto, los costes militares y económicos de esta desgraciada aventura son cada vez más evidentes. Aunque EE UU hubiera conseguido la estabilidad en Irak, eso no habría garantizado la victoria en la "guerra contra el terrorismo", ni mucho menos el éxito en la búsqueda de objetivos estratégicos más amplios. Las cosas no han ido bien en Afganistán y Pakistán parece cada vez más inestable.
Además, casi todos los analistas coinciden en que una de las razones para la invasión rusa de Georgia fue su confianza en que, con las fuerzas armadas estadounidenses ocupadas en dos guerras que van mal, EE UU podía hacer poco para responder. Los cálculos de Rusia eran acertados.
Hasta el país más grande y rico del mundo tiene recursos limitados. La guerra de Irak se ha financiado por completo a base de créditos; y, en parte por eso, la deuda nacional estadounidense ha aumentado dos tercios en sólo ocho años.
Pero la cosa es aún peor: está previsto que el déficit estadounidense para 2009 ascienda a más de medio billón de dólares, excluyendo los costes de los rescates financieros y el segundo paquete de estímulos que casi todos los economistas consideran ya urgentemente necesario. La guerra y la forma en la que se ha gestionado han reducido el margen de maniobra de EE UU y casi con seguridad intensificarán y prolongarán la crisis económica.
Creer que el "refuerzo" ha tenido éxito es especialmente peligroso por lo mal que va la guerra en Afganistán. Los aliados europeos de EE UU están cansándose de los combates interminables y las crecientes bajas. Los dirigentes europeos, en general, no son tan duchos en el arte del engaño como el Gobierno de Bush; les cuesta más ocultar las cifras a sus ciudadanos. Los británicos, por ejemplo, son conscientes de los problemas que tuvieron en Afganistán durante su era imperial.
Como es natural, EE UU va a seguir presionando a sus aliados, pero la democracia limita la eficacia de esas presiones. La oposición popular a la guerra de Irak impidió que México y Chile cedieran a las presiones estadounidenses en la ONU para que apoyaran la invasión; luego se demostró que los ciudadanos de ambos países tenían razón.
Pero, volviendo a EE UU, la idea de que el "refuerzo" ha "funcionado" está haciendo que muchos sostengan que se necesitan más tropas en Afganistán. Es verdad que la guerra de Irak distrajo a EE UU de Afganistán. No obstante, los fracasos en Irak son un problema de estrategia, no de volumen de tropas.
Ya es hora de que EE UU y Europa aprendan la lección de Irak o, mejor dicho, vuelvan a aprender de la experiencia de prácticamente cualquier país que es ocupado por un extraño que pretende decidir su futuro.
JOSEPG E. STIGLITZ - Premio Nobel de Economía 2001 - "El País" - Madrid - 15-9-2008
La Maldición del petróleo
Urge acabar con la dependencia del petróleo. Pero urge, sobre todo, por el bien, la seguridad y la salud de los países productores.
Porque no hay mayor maldición en nuestros días que la abundancia de crudo en suelo propio. Irak, Irán, Arabia Saudí y Venezuela son elocuentes ejemplos.
El dinero fácil del petróleo impide que estos países acometan las reformas económicas, sociales y políticas que necesitan para su futura supervivencia. Los funestos chorros de hidrocarburos
- alientan el pensamiento mágico,
- estimulan las más irracionales mitologías políticas,
- sostienen en el poder a impresentables populistas,
- tienden a confundir el arte de la economía con una tómbola de barrio y,
- por si tenían poco con lo de casa, actúan como un imán para la codicia ajena.
Los galeones cargados de oro que desembarcaron su fortuna fácil en la España de los siglos XVI y XVII fueron una maldición para nuestro país, que se dio a un providencialismo mágico y se embarcó en proyectos tan grandiosos como descabellados, en vez de aprender las virtudes del trabajo, de la empresa y del prosaico capitalismo, como hacían nuestros vecinos.
Aunque peor es el oro negro de nuestros días, que carece de la mística de El Dorado. Es maldición en estado puro.
Y si a la condena del crudo le añadimos la circunstancia de contar con un imponente vecino a quien endilgarle todas las responsabilidades de nuestros males, el infortunio es completo. Es el caso de Venezuela, donde Chávez despilfarra los chorros de dinero fácil en peleas de gallos, amistades con dictadores y líderes carismáticos que le salen por un ojo de la cara, en aventuras sin pies ni cabeza y en arbitristas programas sociales más inspirados en el reparto de la pobreza que en la distribución de la riqueza. Sin el funesto petróleo, Chávez no habría pasado de ser un leve accidente de la historia.
Pero la maldición de Venezuela es que cada día le toca el gordo de la lotería y cada día se las ingenia para despilfarrar su fortuna.
La maldición del petróleo hunde a Venezuela, Irán y Arabia Saudí en políticas reaccionarias, arbitristas, escleróticas y refractarias a la más humilde reforma.
ALBERTO SOTILLO - "ABC" - Madrid - 15-9-2008
Porque no hay mayor maldición en nuestros días que la abundancia de crudo en suelo propio. Irak, Irán, Arabia Saudí y Venezuela son elocuentes ejemplos.
El dinero fácil del petróleo impide que estos países acometan las reformas económicas, sociales y políticas que necesitan para su futura supervivencia. Los funestos chorros de hidrocarburos
- alientan el pensamiento mágico,
- estimulan las más irracionales mitologías políticas,
- sostienen en el poder a impresentables populistas,
- tienden a confundir el arte de la economía con una tómbola de barrio y,
- por si tenían poco con lo de casa, actúan como un imán para la codicia ajena.
Los galeones cargados de oro que desembarcaron su fortuna fácil en la España de los siglos XVI y XVII fueron una maldición para nuestro país, que se dio a un providencialismo mágico y se embarcó en proyectos tan grandiosos como descabellados, en vez de aprender las virtudes del trabajo, de la empresa y del prosaico capitalismo, como hacían nuestros vecinos.
Aunque peor es el oro negro de nuestros días, que carece de la mística de El Dorado. Es maldición en estado puro.
Y si a la condena del crudo le añadimos la circunstancia de contar con un imponente vecino a quien endilgarle todas las responsabilidades de nuestros males, el infortunio es completo. Es el caso de Venezuela, donde Chávez despilfarra los chorros de dinero fácil en peleas de gallos, amistades con dictadores y líderes carismáticos que le salen por un ojo de la cara, en aventuras sin pies ni cabeza y en arbitristas programas sociales más inspirados en el reparto de la pobreza que en la distribución de la riqueza. Sin el funesto petróleo, Chávez no habría pasado de ser un leve accidente de la historia.
Pero la maldición de Venezuela es que cada día le toca el gordo de la lotería y cada día se las ingenia para despilfarrar su fortuna.
La maldición del petróleo hunde a Venezuela, Irán y Arabia Saudí en políticas reaccionarias, arbitristas, escleróticas y refractarias a la más humilde reforma.
ALBERTO SOTILLO - "ABC" - Madrid - 15-9-2008
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