lunes, 20 de julio de 2009
La crisis de las izquierdas
- Casi a la vez son los valores en que se fundamentan los principios.
- Después son las ideas que, engarzadas entre sí, conforman la ideología.
- Y ya, por fin, la táctica y la estrategia.
El ejercicio de la política debería estructurarse en base a estos conceptos, sin embargo, se percibe cada vez con mayor evidencia que los principios y los valores ya no son condición obligatoria para adscribirse a una u otra formación política y que la ideología se supedita constantemente a las tácticas y estrategias, siempre cortoplacistas, porque el objetivo es tan poco ambicioso como la mera consecución del poder a cualquier precio para que no lo ostente otro, aunque se tenga pensado hacer lo mismo que ese otro. La cúspide de esta pirámide de reflexión es la ideología, es decir, el tratado de las ideas,
- el conjunto de ellas predestinado a lograr una sociedad mejor,
- apoyada en valores y principios de significado y alcance universales.
¿Está nuestro mundo dirigido por las ideas o lo está por los intereses?
Resulta sobrecogedor que actualmente hayan sucumbido, víctimas de su propio capricho, la mayoría de las formaciones tradicionales de la izquierda. Ya no hay otro sistema vigente que el capitalismo, aunque a lo largo del tiempo haya mostrado carencias insalvables que han desembocado en una sociedad desequilibrada, con una elite escasa en número de opulentos, una clase media muy amplia pero difícil de definir y una clase baja demasiado numerosa que vive de la generosidad de las políticas que desarrollan las instituciones.
El socialismo ha decaído tras su reclusión en el ámbito capitalista, en cuyo seno se ha convertido en una actitud ética mucho más que en un agente de cambio social.
La socialdemocracia se viene comportando como una especie de cuerpo de bomberos que acude siempre que es necesario para apagar los fuegos provocados por el capitalismo voraz.
La economía de mercado, que es ya una doctrina aceptada por todos, tiene la prioridad de preservar el mercado mucho más que preservar la economía haciéndola servicial para todos los ciudadanos.
Las últimas elecciones europeas han sido esclarecedoras. Los resultados claramente favorables a la derecha pero, sobre todo, infructuosos para la izquierda, son la muestra indeleble de
- el ocaso de las ideologías,
- la inanidad de las ideas frente a los intereses y las estrategias.
- ¿Cómo ha sido posible el triunfo de la derecha en una Europa atribulada por la crisis financiera que han provocado los poderes económicos y financieros adscritos a la derecha?
- ¿Cómo ha sido posible la victoria de los defensores de la economía de mercado cuando ha sido el mercado atroz, infectado de avaricia y desmesura, el que ha provocado por ejemplo que las hipotecas lejos de ser instrumentos de ayuda para los ciudadanos se hayan convertido en sus más brutales aprietos?
Haríamos mal las izquierdas si no hiciéramos un diagnóstico atinado y certero, desprovisto de autocomplacencias sobre lo que ha acontecido. Es curioso que todas las valoraciones hechas desde la izquierda europea se hayan quedado en alertar del riesgo de la aparición de la ultraderecha en el Parlamento Europeo con cierta virulencia, o que haya irrumpido con fuerza la formación de Daniel Cohn-Bendit, con un partido que se llama Ecología Europea, como alternativa al socialismo francés, otrora potente, que vive hoy en una descomposición galopante. En realidad está calando en los ciudadanos, incluidos los más humildes, la peregrina idea de que
- se vive mejor en un sistema desequilibrado que ofrece migajas a los desheredados que
- en un sistema que canalice las ambiciones desmedidas de los avaros hacia una sociología igualitaria y justa.
¡He ahí el riesgo, la tristeza y la miseria! Urge por tanto poner en marcha un proceso de reflexión que apuntale los valores y los principios de la izquierda. Serán obviedades algunas afirmaciones, pero es evidente que
- la igualdad es mejor que la desigualdad y
- lo justo es igualmente mejor y más útil que lo injusto.
Pero la ideología ha de ser actualizada y, abandonando las quimeras de las lucha por el poder en el seno de las formaciones nacionales, articular las políticas necesarias para responder a los retos que actualmente están planteados, sin olvidar el irrenunciable empeño inherente a la izquierda que es la lucha contra la desigualdad y la pobreza. No es ninguna boutade la afirmación de que
- la razón (y consecuencia a la vez) de que haya pobres es que hay gente demasiado rica.
Por tanto, la lucha contra la pobreza que aqueja a los pobres implica necesariamente la lucha contra la riqueza que disfrutan los demasiado ricos. Ello me lleva a
- rebatir con fuerza a quienes consideran que la riqueza ha de ser generada antes de ser repartida o redistribuida,
- porque considero que generar riqueza y distribuirla son dos cosas que pueden compaginarse,
- pero sobre todo porque estoy convencido de que en la economía de mercado el tiempo de generar riqueza nunca cede su lugar al tiempo de su redistribución,
- porque la avaricia y la codicia están en el principio de la generación de riqueza y se muestran inexpugnables a la solidaridad y la generosidad que tienen que abrirse paso en el tiempo de la redistribución.
La complejidad del proceso reflexivo impide acuerdos solventes basados en la solidaridad que, por cierto, no serán posibles mientras la derecha sea mayoritaria. Por eso la izquierda tiene que reaccionar con rapidez. Ya han surgido voces desde la socialdemocracia que llaman a cortar el paso a los euroescépticos -entre los que incluyen tanto a los grupos fascistas como a otros grupos de extrema izquierda u algunos grupos verdes- como la encomienda más urgente.
Sin embargo, creo que la redefinición de Europa es uno de los asuntos pendientes del socialismo. En Europa se produjeron todos los procesos evolutivos o regresivos que llevaron al socialismo a diferentes posiciones a lo largo de su Historia. Incluso, en su seno se produjo la evolución hacia la Economía de Estado que dividió Europa.
También la posterior Perestroika que ha permitido borrar de forma casi definitiva algunas fronteras que parecían infranqueables.
Lo urgente, para la izquierda europea, es
- recuperar su espacio de forma constructiva,
- es decir, educando y formando a los europeos en principios y valores
- para fortalecer la ideología y
- facilitar a las tácticas y estrategias el logro de los instrumentos del poder.
Uno de los problemas más acuciantes en nuestra Europa huérfana es
- "el exceso de visiones de las derechas", en buena medida
- como "consecuencia de las crisis de las izquierdas".
Josu Montalbán - Diputado PSE - PSOE por Bizkaia - DEIA - Bilba0 - 20-Jul-2009
"La pesca industrial es como una guerra contra los peces"
Y apunta contra la pasividad de los gobiernos.
"La sostenibilidad es no pescar todo lo que hay", aconseja.
"La pesca industrial se debe a las subvenciones, pero eso no va a durar", aseveró el doctor Daniel Pauly en una entrevista concedida recientemente a la revista del diario El País, de España, en la que también
- relativizó las bondades para la salud del consumo de pescado y
- alertó que los próximos 10 años decidirán el futuro de la civilización.
El experto en pesca, mares y conservación oceanográfica, estuvo en la Madre Patria como presidente del jurado del Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Ecología y Biología de la Conservación, oportunidad en la que concedió la entrevista que, en esta sección se reproduce parcialmente.
"Puedo decir que mi actitud sobre la conservación del medio ambiente es intelectual, no emocional. Las cosas tienen que cambiar. Y para hacer espacio a las nuevas ideas, las cosas viejas tienen que destruirse, hay que ser iconoclasta", dijo.
Su especialidad son los recursos pesqueros y el deterioro de los ecosistemas marinos.
"En estos momentos
- El 30% de las capturas pesqueras en todo el mundo son ilegales.
- Desde 1950, el consumo de pescado se ha quintuplicado en el mundo, pero
- Sólo un 0,7% de los océanos están protegidos, frente al 10% de los bosques.
- Las flotas pesqueras superan el 40% de su capacidad en relación con los recursos, y
- el 88% de las reservas pesqueras sufren sobrepesca",
enumera antes de denunciar "la permisividad de los Gobiernos al permitir ciertas prácticas" y asegurar que, "si no se crean enseguida nuevas áreas marinas protegidas, pronto no podremos pescar más que medusas". Eso, sin contar las consecuencias que esta presión ejerce sobre los ecosistemas marinos y, en buena lógica, sobre el cambio climático.
"No acepto que soy pesimista y menos extremista, no quiero aceptarlo, los que dicen eso tienen muchas veces una visión local de la pesca y no ven la situación global.
Yo digo que la pesca como la practicamos ahora,
- la pesca industrial, es como una guerra contra los peces, y
- ganar esta guerra significa que los peces van a desaparecer.
- La sostenibilidad es no pescar todo lo que hay.
Antes no se podían pescar todos los peces porque estaban demasiado profundos o entre rocas, pero ahora, con los sistemas electrónicos y los grandes barcos podemos atacar cada pez, no pueden escapar. Esta capacidad tecnológica implica una necesidad de áreas prohibidas que no es diferente a lo que teníamos antes cuando no podíamos llegar a todos los sitios.
No podemos utilizar toda la tecnología que tenemos para pescar. Es lo mismo que cazar conejos con tanques, es una tontería. Se trata de establecer un equilibro entre los cazadores y lo que se caza.
- Una pesquería artesanal podría exportar los recursos pesqueros de la plataforma continental sin la destrucción y
- los enormes costes que implica una pesquería industrial".
En el artículo el experto explica que la razón por la que ahora tenemos una pesca industrial son las subvenciones y el precio bajo del combustible. "Hay una patología, la de la energía barata, que hace posible pescar como pescamos, pero no va a durar, y el aumento del precio del combustible supondrá que será imposible pescar con estos barcos enormes.
No es mi opinión, es una reestructuración que ya ha empezado. Los políticos pueden hacer dos cosas.
- Una, luchar para mantener la situación actual, lo que significará más subvenciones para destruir más empleo y recursos, que es lo que ocurre ahora. Por ejemplo, en España, los pescadores tradicionales pierden sus empleos porque no pueden competir con las grandes flotas. No son los ecologistas los que destruyen empleos en la pesca, son las grandes empresas.
- Y lo otro que se puede hacer es utilizar las sumas de las subvenciones para facilitar una reconversión que es inevitable, como pasó con la minería".
Más adelante recuerda que "el 0,7% actual de zonas protegidas es una zona pequeñísima de los mares, los espacios que teníamos hace 20 ó 30 años libres de pesca eran mucho mayores. Si nos negamos ahora a adoptar soluciones fáciles, eso implica que luego serán mucho más duras.
Pasa igual con la salud, si una enfermedad la coges al principio es más fácil tratarla que cuando está avanzada. Discutir con los negacionistas pesqueros, como ha pasado con el cambio climático, es completamente inútil. Decir que la pesca no tiene efecto sobre los ecosistemas y que todo está bien es una tontería.
Pero se pueden identificar los intereses económicos que tienen algunos científicos, y cuando una persona tiene un interés directo para mantener una situación, automáticamente queda descalificada. No se puede ser juez y parte".
Zonificación de los océanos
En cuanto a la creación de reservas, considera que "no podemos decir: vamos a crear nuevas reservas y hacer en el resto, en el mar libre, todo tipo de desmanes, no tiene sentido. Hay que zonificar los océanos y en cada zona tener una gestión adecuada.
Ahora todos los técnicos comprenden que esta zonificación es necesaria. Parece que nos resulta más fácil entender esa situación en la tierra, quizá porque podemos ver lo que pasa, su enorme deterioro, pero en los mares no. Voy a decir algo que puede parecer exagerado: si no atacamos el problema del calentamiento global vamos a entrar en problemas para nuestra propia civilización. Y los próximos 10 años decidirán lo que va a pasar con nuestra civilización.
No son las pesquerías, es el clima. Y tenemos que decidir desarrollar reglas como parte del ajuste para nuestra supervivencia sobre el planeta Tierra".
Para Pauly la pesca contribuye a los gases de efecto invernadero con un 1%, "no es mucho, pero también es una cantidad que debe reducirse porque más de la mitad de esas emisiones son inútiles. Otros efectos son que cambia los ecosistemas al provocar el crecimiento de algas, algunas muy peligrosas y dañinas, y también alienta el crecimiento de zonas donde no hay oxígeno, zonas muertas que están especialmente vinculadas a las actividades pesqueras.
La gente puede pensar que se debe a sustancias fertilizantes que vienen de la tierra, es así, pero también está causado por la actividad pesquera, que cambia la vida del sistema ecológico y contribuye a efectos del calentamiento climático.
En realidad, el calentamiento global representa una oportunidad para rehabilitar el planeta y parar la destrucción. Lo que hemos hecho hasta hoy con las zonas pesqueras es destruir los recursos, y tenemos que aprender a coexistir con la naturaleza".
Modas culinarias
Las modas culinarias, como la actual del sushi y los pescados en general son "peligrosas en parte", dice Pauly. "El consumo de mucho sushi es un problema, por ejemplo, el atún y otros pescados acumulan mercurio y otros elementos que no son buenos para el hombre.
Otra cosa es el mito de que los pescados son buenos para la salud a partir de su omega 3, y esto es una moda. Nosotros hemos hecho en Toronto, con otros científicos, un estudio que se ha publicado en Medical Journal of Canadian Asociation, y parece que la evidencia de consumir determinados pescados para una buena salud no está tan clara, sino que es otra moda. Si una persona tiene una alimentación equilibrada, este aumento de omega 3 no hace un efecto especial".
Entrevista - "La Capital" - Mar del Plata - 20-Jul-2009
domingo, 19 de julio de 2009
14 mitos caídos tras dos años de crisis
- Los banqueros han cobrado millones y no han sido juzgados.
La crisis cumple ahora su segundo aniversario sin mostrar el final del túnel. Una travesía mucho más oscura desde que, en septiembre pasado, EE UU dejó caer una entidad tan interconectada con todo el mundo como Lehman Brothers, un error monumental en opinión de la mayoría de los economistas consultados.
La crisis ha sacudido al capitalismo, que necesita reformas urgentes que tardan en llegar. Incluso existe el riesgo de que el poderoso lobby financiero atenace a las autoridades para que sólo hagan cambios cosméticos, ante la tímida recuperación de las cuentas.
Los expertos creen que la confianza sólo regresará cuando los supervisores y reguladores consigan entidades más transparentes. Evitar el espejismo de
- la liquidez ilimitada y que
- la banca pueda transferir riesgo al sistema, como hizo con las subprime,
apunta José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, son otras lecciones de la debacle.
De todas formas, como dicen los economistas Xavier Sala i Martí y Jaques Attali, las nuevas normas no evitarán la siguiente crisis, sólo cambiará su naturaleza. "Las nuevas crisis financieras mundiales utilizarán todos los recursos de las nuevas tecnologías de la comunicación", dice Attali.
Esta crisis se ha llevado por delante un puñado de mitos:
- Más mercado y menos Estado.
Antes de la crisis, en plena vorágine de crecimiento alocado, se pedía que dejaran manos libres al mercado, al que se consideraba justo repartidor de riquezas. "En sectores que son sistémicos, no sólo la banca, es absurdo que el Estado se retire del todo. Si por volumen de empleo o el peso en la economía, una empresa no puede caer, el Estado debe tener controles y supervisión", comenta Alfonso García, socio de Analistas Financieros Internacionales (AFI). En esta crisis los Estados han sido los paganos, con una factura de más de 3 billones de euros.
- La supervisión escasa impulsa al mercado libre.
En el mundo financiero anglosajón, la normativa se tomaba como una pesada carga que frenaba la creación de riqueza. A la vez, persistía la creencia de que la autoridad supervisora británica, la Financial Services Authority, y la norteamericana, la Securities Exchange Commission, eran implacables con los que se saltaban la ley.
La crisis ha demostrado que las entidades van por delante de los reguladores.
- Crearon una banca en la sombra sin ningún control y
- Organizaron un mercado de hipotecas subprime sin asumirlas en sus balances.
Pese a los anuncios de mayor control al sector, Estados Unidos ha renunciado a dar más poder a los supervisores como se planteó en un principio. En el mercado existe el convencimiento de que es un problema
- de cantidad, escaso número de funcionarios y
- de calidad, tienen menor preparación que los ejecutivos.
Luis Garicano, profesor de la Universidad de Chicago e impulsor de un nuevo departamento en la London School of Economics, opina que: "La clave es regular sin estrangular al mercado".
- Los banqueros son profesionales de prestigio y deben tener salarios elevados.
Ha quedado demostrado que los ejecutivos y los consejeros aprobaban productos de los que desconocían su riesgo real, como ha dicho Juan Ramón Quintas, presidente de la CECA. Es decir, no hicieron bien su trabajo. Sin embargo, cobraban unos sueldos estratosféricos que les hace responsables de lo ocurrido, aunque al final la factura la han pagado los ciudadanos y los accionistas.
La UE ha decidido atacar los sueldos que fomenten el riesgo al fomentar la subida de beneficios a corto plazo. En Reino Unido, el Gobierno ha pedido conocer los salarios para que no se relacionen con operaciones de riesgo. En EE UU sigue abierto el debate. "Ni siquiera alguien con la capacidad de siete personas se merecería esos salarios", apunta Pablo Fernández, del IESE, "los bonus por beneficios fuerzan a mentir a la gente para cobrar más".
- El que la hace, la paga.
Este axioma ha mutado en "al que la hace, le pagan", porque los pocos altos ejecutivos que han perdido su puesto se han ido a casa con muchos millones. Hasta ahora, la lista de bajas de presidentes o consejeros delegados es esta: Fred Goodwin, del Royal Bank of Scotland; Charles Prince, de Citigroup; Stanley O'Nelly, de Merrill Lynch; Marcel Ospel, de UBS; Martin Sullivan, de AIG; Ferry Killinger, de Washington Mutual... y pocos más.
Luis de Guindos, responsable financiero de PriceWaterhouseCoopers cree que si los culpables (y sus entidades) no asumen las responsabilidades, se trasladará la idea de que cuando hay beneficios son para las empresas, y si hay pérdidas, las paga el Estado.
- La banca comercial es aburrida.
El dinero está en la banca de inversión. Hace sólo unos años, las entidades dedicadas a la banca comercial, la que obtiene resultados céntimo a céntimo eran consideradas atrasadas financieramente, menos rentables y ausentes de glamour.
Algunos Gobiernos y supervisores alentaron el crecimiento de la banca de inversión, que protagonizaba grandes operaciones internacionales y movía el tejido empresarial. La crisis ha demostrado que detrás de todo esto había más ingeniería financiera y burbujas de liquidez que otra cosa.
"Hay que volver a la banca aburrida, la más próxima al cliente, para recomponer el sistema" ha dicho Paul Krugman, premio Nobel de Economía de 2008. Las autoridades quieren que, en el futuro, las grandes entidades combinen el negocio comercial con el de inversión. "Lo que se ha llevado esta crisis es el modelo de banca que ganaba un 25% más cada año por el fuerte endeudamiento. Cuando el mercado va mal, estas entidades son las que peor lo pasan", apunta De Guindos, ex secretario de Estado de Economía. Garicano añade: "Nada es gratis. Retornos excepcionales casi siempre proceden de asumir riesgos excepcionales".
- Los grandes mercados están supervisados y regulados.
Las hipotecas basura y los CDS (seguros de impago) movían miles de millones pero no estaban regulados ni supervisados. Además, las entidades los tenían fuera de sus balances. "Este tipo de productos ha demostrado ser vulnerables a la incertidumbre. Sus mercados se cerraron hasta el punto de que no hubo ni una transacción", comenta García, de AFI. Para evitarlo, la UE quiere que, a partir de 2011, la banca que trabaje con productos fuera de balance tenga más capital.
- El mercado es eficiente y pone precio a los activos.
Este largo ciclo de crecimiento alentó la creencia de que el mercado siempre da precio a los activos. En mitad de esa carrera alcista, los bancos norteamericanos insistieron en la utilización del mark to market, es decir, que los activos se valoren a precio de mercado, recogido en las Normas Internacionales de Contabilidad (NIC). El resultado fue que los activos se hincharon en paralelo a la burbuja. Esta filosofía también está en la reforma internacional de Basilea II. Ambas están en profunda revisión.
Ahora, la banca norteamericana y británica ha conseguido que el supervisor elimine la valoración de mercado para no castigar sus cuentas, en un movimiento que algunos consideran "maquillaje" y que puede favorecer otra burbuja futura. Sin embargo, la UE ha suavizado la normativa, pero la mantiene. Los expertos piden utilizar otros modelos, pero con transparencia. "Sobre Basilea II hemos aprendido que los propios bancos no pueden decidir el riesgo crediticio y por lo tanto las reservas usando sus propios modelos", dice Garicano.
- No hay que preocuparse de la liquidez, casi es ilimitada.
"La idea de que siempre había liquidez acabó con el principio del medir el riesgo real. Parecía que había dinero para todo", apunta Robert Tornabell, catedrático y profesor del Departamento de Dirección Financiera de ESADE. Lo cierto es que se ha pasado de golpe, de la inundación a la sequía.
- No hay ciclos en la economía.
En mitad de la borrachera de crecimiento, algunos economistas sostuvieron que los ciclos habían desaparecido. Tras superar, sin graves problemas, la crisis de las divisas latinoamericanas y de las empresas puntocom de principios del 2001, algunos apuntaron que la experiencia pasada, junto a la interconexión entre las autoridades internacionales, podía mitigar la virulencia de ciclos pasados. Lejos de eso, la globalización ha demostrado que hace
- sobrereaccionar a los mercados,
- amplifica las noticias negativas y la desconfianza.
Emilio Ruiz, economista, especializado en la Gran Depresión del 29, dijo en diciembre de 2004: "El uso generalizado de las comunicaciones, ¿nos hace suponer la desaparición o, por lo menos, admitir que los ciclos se desenvolverán dentro de una mayor estabilidad? Si admitimos la existencia de grandes ciclos en la dinámica de la economía capitalista, la duración de cierta estabilidad llegaría hasta 2020".
En mayo de 2006, Juan José Toribio, director del IESE de Madrid, comentó: "Creo que al vivir en una economía más globalizada, las recesiones de una zona vienen compensadas por las aceleraciones de otra".
- Los bancos, cuanto más grandes, más seguros.
Nadie osaría hacer este comentario en presencia de los presidentes de Citigroup, Bank of America, Royal Bank of Scotland o del ex presidente del difunto Lehman Brothers... Precisamente las víctimas de esta crisis están, en parte, en la lista de los gigantes del sector, con la excepción de los españoles.
El Banco de Inglaterra y el BIS han dicho que si las entidades son demasiado grandes para quebrar, son demasiado grandes para existir. El BCE pide que sean controlados por colegios de supervisores, no sólo por el de su país.
- Con la globalización, no importa donde esté la sede social.
Parte del negocio ruinoso de Citigroup o de Lehman estaba en Asia o Europa. El Royal Bank tuvo pérdidas en Nueva York... pero al final han sido los Gobierno norteamericano y británico los que han pagado la factura del rescate. Cuando una entidad cae, el lugar donde está la sede social es clave para las ayudas. Por eso, los políticos quieren "campeones nacionales" y ha resurgido el nacionalismo económico.
- Estamos a salvo con las nuevas normas: las NIC y Basilea II.
Poco ha durado el prestigio de ambas normativas. Están en revisión completa para reforzar cuatro aspectos: las provisiones, que deberán hacerse en momentos de bonanza aunque no haya morosidad (el modelo español); el capital, que deberá aumentar, sobre todo si hay operaciones de riesgo; el principio de consolidación dentro del balance de todos los productos (para evitar la venta de subprime a terceros) y vigilancia de la liquidez, que apenas se tenía en cuenta.
- Las agencias de 'rating' y los auditores vigilan.
El oligopolio de las tres grandes agencias de calificación financiera, Moody's, Standard&Poo's y Fitich ha fracasado y se prepara una profunda revisión.
Han demostrado no tener sistemas fiables para medir los créditos basados en activos basura. Los auditores también han sido criticados por mezclar sus servicios con los de consultoría. "No aprendieron de la crisis de Enron", dicen en AFI. Tornabell, de Esade, cree que no pueden cobrar de los clientes a los que tienen que juzgar. Fernández, del IESE, cree que hay empresas que consideran que los auditores no te pueden criticar porque les estás pagando.
- Los 'hedge funds' y los productos sofisticados dinamizan la economía.
La titulización de activos, que es una forma de empaquetar y revender productos, los derivados y los hedge funds fueron los protagonistas de la época dorada.
Ahora se les considera responsables de buena parte de la burbuja y del sobreendeudamiento. Warren Buffet advirtió de que "los derivados son verdaderas armas de destrucción masiva". De Guindos opone que "el origen de la burbuja de liquidez no son tanto los derivados como el mantenimiento de los tipos de la FED en niveles muy bajos durante mucho tiempo".
ÍÑIGO DE BARRÓN - "El País" - Madrid - 19-Jul-2009
El mundo después de la crisis
O dicho de manera algo más técnica, según el Banco Central de China, para finales del segundo trimestre de este año sus reservas internacionales sobrepasaron la cota de los 2 billones de dólares (1,4 billones de euros).
Además, en ese trimestre, la economía China creció un 8%. Lo mismo está pasando en India, donde este año también habrá un crecimiento cercano al 8%. En estos mismos días se supo que la economía rusa se achicó en más de 10% en lo que va de año.
Pero no sólo a los chinos les va bien. Para Goldman Sachs y JPMorgan, los dos gigantes de la banca estadounidense, la crisis es lo que sucede a otros. Ambas compañías acaban de anunciar que en el segundo trimestre de 2009 obtuvieron ganancias espectaculares. Adicionalmente, Goldman Sachs ha indicado que pagará a sus ejecutivos 11.400 millones de dólares en bonificaciones especiales. No está mal para un año en que la economía mundial está postrada y el desempleo sigue aumentando casi en todas partes.
En estas noticias puede haber ciertos indicios del mundo que nos viene. A pesar de que comienza a amainar, la tormenta económica mundial sigue causando estragos y cambiando muchas cosas. Las sorpresas no han terminado. Instituciones que creíamos fuertes y permanentes resultaron frágiles y transitorias, General Motors, AIG, y personas de las que nunca habíamos oído hablar ahora se han transformado en símbolos de nuestro tiempo, Bernard Madoff.
Si bien es imposible describir con precisión cómo será el panorama mundial que veremos después de que pase esta crisis,
- el desempeño de China y India,
- el de los superbancos estadounidenses o
- la catástrofe económica rusa
- arrojan ciertas luces acerca de adónde vamos.
China y India no son invulnerables, y las probabilidades de que sufran accidentes (políticos, medioambientales, militares, financieros) que retarden su desarrollo no se puede desdeñar. Pero lo que es indiscutible es que hasta ahora han tenido un desempeño estelar.
El ingreso promedio de un habitante de China es hoy más de 10 veces mayor a lo que era en 1980, y en India es más del triple. En ese periodo ningún otro país del mundo ha tenido estos resultados.
Hay muchas razones para este éxito, pero el hecho de que ambos países se hayan abierto e integrado más en la economía mundial sin duda les ha ayudado. Hace una década, por ejemplo, el comercio con el resto del mundo sólo significaba un tercio de la economía de China y un cuarto en la India. Hoy el comercio internacional genera más de la mitad de la actividad económica de esos países, y en el caso de China alcanzó casi el 70% antes de que estallara la crisis en 2007.
Después de la crisis, ambos países parecen haber tenido éxito en reemplazar la demanda de los mercados externos que menguaron con la recesión por el consumo interno. A medida que otros países se reanimen, India y China podrán recuperar esos mercados extranjeros con el añadido de que ahora también gozan de la mayor demanda de sus muy estimulados consumidores domésticos.
La señal que mandan estas estadísticas es que los dos gigantes asiáticos venían muy bien y que la crisis no les ha causado el daño que le produjo a otros importantes actores mundiales como Rusia, por ejemplo. Y que de seguir como van, lo que suceda en China y India nos afectará a todos cada vez más.
Los resultados de Goldman Sachs y JPMorgan contienen señales acerca del mundo por venir. Confirman que la competencia es una de las víctimas que quedó muerta en el camino a raíz del rescate del sector financiero.
Reavivar el crédito e impedir el colapso del sistema eran las prioridades correctas de quienes se encargaron de resucitar el moribundo sector financiero. En el proceso, el número de competidores decreció y la concentración del poder económico y financiero aumentó.
La buena noticia es que todavía hay tiempo para impedir que el monopolio y la cartelización financiera sean rasgos fundamentales de la nueva economía mundial.
Ojalá que, además de tiempo, también haya la voluntad de hacerlo.
MOISÉS NAÍM - "El País" - Madrid - 19-Jul-2009
Democracia o el respeto al Estado de Derecho
Las elecciones son condición necesaria, pero no suficiente, de la democracia. No basta elegir a los gobiernos. Es requisito que los distintos poderes del Estado puedan mantener su autonomía sin ser sometidos por el gobernante, y que los ciudadanos sean respetados en sus libertades y garantías.
Sólo hay democracia donde se respetan siempre la Constitución y el Estado de Derecho.
Este es el tema central en la discusión sobre el reciente golpe en Honduras, y también para catalogar al Presidente venezolano, Hugo Chávez. Se puede tener legitimidad de origen -si se llega al poder por la vía legal-, pero convertirse en ilegítimo de ejercicio al no respetar la Constitución
Eso es lo que está ocurriendo en algunos países latinoamericanos. De modo sutil a veces, como en el caso de los Kirchner, quienes fueron concentrando el poder en Argentina, o en forma abierta como en la Venezuela de Chávez, en muchas de nuestras repúblicas, aunque se vota, no se ejerce cabalmente el espíritu democrático.
Con la excepción de Cuba, en todos los países de la región los gobiernos han surgido de elecciones. Pero en demasiados casos las autoridades confunden el poder con un botín para sí mismos, y alteran las leyes para perpetuarse en él. Como resultado, hay instituciones débiles e inestabilidad.
En el caso de Honduras se dan algunos de estos vicios. Hubo un golpe militar, condenable e inaceptable. Pero su origen es muy atípico, porque se basa en el Parlamento y el Poder Judicial, que pidieron deponer al Presidente Zelaya, quien se había deslegitimado y pretendía mantenerse en el poder con ayuda del venezolano Chávez. Ni un solo diputado, ni siquiera de su partido, levantó la mano para defender al Mandatario.
A pesar de los abusos de poder de Zelaya, es inaceptable que se llamara al ejército para derrocarlo, en un acto de suma inmadurez política. Debió recurrirse a la propia institucionalidad hondureña para resolver. La solución ahora es convocar cuanto antes a elecciones y restaurar la normalidad institucional.
El caso de Honduras refleja la necesidad de reflexionar sobre el doble estándar con que se ha venido evaluando a los gobiernos en la región. Se condena rápido -y correctamente- un golpe, pero nada se dice respecto de los abusos que el Presidente depuesto estaba cometiendo.
Tampoco puede aceptarse más el silencio frente a gobiernos como el venezolano, democrático en su origen, pero abusivo en su ejercicio.
En la Carta Democrática de 2001, los países del continente asumieron el compromiso de denunciar las violaciones del Estado de Derecho.
América Latina requiere que todas las malas prácticas sean condenadas por igual, incluidos los arbitrios de gobernantes que usan la democracia para abusar impunemente de la sociedad que los eligió.
KARIN EBENSPERGER - "El Mercurio" - Sgo. de Chile - 19-Jul-2009
sábado, 18 de julio de 2009
España S.A.
- ¿Se imaginan una empresa que tuviera que decidir cada 3 años y medio
- la política de +D,
- la financiera,
- la de RRHH,
- la industrial,
- la de marketing,
- la energética,
- la de formación,
- la logística o
- las inversiones y adquisiciones?
Una empresa así sería muy difícil de gestionar, porque las decisiones de I+D, industriales o financieras tienen periodos de maduración superiores a los, ya citados, "cuatro años".
Una empresa como la del ejemplo, sólo sería viable con muy escasa competencia, en régimen de monopolio o oligopolio,
- con altísimos márgenes netos, o bien
- con una tecnología revolucionaria que permitiera una ventaja sostenible y competitiva en el tiempo.
Pero de un hecho íbamos a estar seguros:
- El "enemigo" de dicha empresa estaría en su propio modelo de gestión.
Se desperdiciaría talento y experiencia y no se daría tiempo suficiente para comprobar la bondad de los planes establecidos. Nadie se responsabilizaría de los fracasos y todos los equipos directivos se apuntarían los éxitos.
Algo así podría ocurrir a un Estado, y de hecho ya ocurre, cuando no hay un modelo de "gestión" compartido y consensuado.
Un Estado sin un plan de acción a largo plazo está a merced
- de la demagogia,
- de los grupos mediáticos "afines" o "contrarios",
- de las encuestas de opinión,
- de los diferentes avatares y vicisitudes y... sobre todo
- de la improvisación. Una contracción del PIB del 4% y un déficit público cercano al 10% como el que va a tener nuestro Estado durante el año 2009, es todo un ejemplo de lo que no debería ser.
El Consejo de Administración de una empresa así gestionada "haría dimitir" a la Dirección General, sin dudarlo, y la Junta de accionistas sería de lo más tensa. Pero por supuesto, el dinero de todos, no es de nadie... y las cuestiones de la administración del Estado parecen "anónimas", tan alejadas del ciudadano como no deberían serlo por derecho.
Nuestros representantes políticos deciden el futuro inmediato en los próximos presupuestos del Estado (nuestro único e insuficiente plan a "largo plazo"). El dilema está servido:
-¿Aumentar los impuestos para reducir el abultado déficit, o
- Aumentar la deuda pública para no perjudicar la posible y esperada recuperación del año 2010 o siguientes? 1.Con el aumento de los impuestos la economía oficial se contraerá aún más y aumentará la economía sumergida desde el actual 20% del PIB. No parece una buena política fiscal aquella que incrementa la tasa impositiva de los trabajadores, o de las empresas, esperando que con ello aumente el consumo, la inversión y la generación de empleo. 2. Por el contrario, si no aumentan los impuestos y se reduce el gasto público se garantiza la no interferencia de "las cuentas del Estado" en la recuperación "natural" de la crisis. Crisis que a medio plazo acabará siendo superada si controlamos la inflación y el gasto público... para no generar más deuda. Además, este escarmiento colectivo nos "obliga" a invertir más en educación, infraestructuras y en I+D sino queremos repetir la mala experiencia el año... ¿2016? 3. El peor escenario sería aquel en el que aumentara la presión impositiva, así como el gasto público y se emitiera mucha más deuda. Este escenario es generador de una inflación por exceso de liquidez tan pronto como empiece la deseada recuperación. Es decir, tan pronto como el dinero "empiece a moverse de su reposo".La inflación llegará tarde o pronto (en mi opinión más temprano de lo que creemos) y el aumento de tipos de interés será necesario para "poder colocar", entre los ahorradores, la ingente deuda pública de los Estados occidentales. Un escenario de millones de desocupados, inflación por encima del 5% y elevada deuda sobre el PIB es el escenario previsible cuando las cosas "comiencen a mejorar".Podríamos llegar a ver algo que los ortodoxos de la economía (y yo mismo) niegan ahora por imposible. Esto sería, que la deuda privada de las solventes y saneadas empresas multinacionales españolas tuviera una prima muy cercana a aquella emitida por el mismo Estado, o incluso en algún momento puntual, menor a éste.Nos queda un pequeño consuelo, la previsible inflación hará aumentar la recaudación impositiva y reducirá el valor real de la ingente deuda emitida por el Estado.
"Por favor" señores de lo público: "Planifiquemos y cumplamos..." que
- la economía no es (aún) la caótica meteorología.
- Hay demasiado en juego para reducirlo a "dimes y diretes" parlamentarios.
- Trabajemos, -de nuevo les digo "por favor"-, en un proyecto común de Estado por un soleado mañana de esperanza para nuestros hijos.
Josep Martí Font - "La Vanguardia" - Barcelona - 18-Jul-2009
"La vuelta al crecimiento económico pasa por la refundación del sistema"
Opina el Secretario del Tesoro de EE UU, Timothy Geithner.¿Qué es lo que más teme en los próximos meses?
En realidad, soy más optimista que hace tres meses y creo que en algunos aspectos estamos mejor de lo que habríamos podido imaginar a principios de 2009. La confianza en la política que ha seguido Estados Unidos, y más en general el mundo, da resultados.
La vuelta al crecimiento pasa por la refundación del sistema. La misión de todos nosotros consiste en ir en esta dirección. Perseverando, estoy seguro de que conseguiremos reparar los daños. Pero eso va a llevar tiempo, porque atravesamos una recesión muy profunda.
La mayoría de los pronósticos prevén una mejora de los indicadores en Estados Unidos a partir del cuarto trimestre. En otros lugares del mundo la situación es diferente, aunque se ven signos de estabilización. Una vez más debemos estas mejoras a la confianza que infundió el G-20 de Londres en abril. Hay una gran diferencia con la forma en que el mundo afrontó la Gran Depresión. Hemos sabido adoptar muy rápidamente una estrategia común. Y esto es algo muy valioso para restaurar la confianza.
Creo que uno de nuestros principales cometidos consiste en poner en marcha reformas que hagan que el sistema sea más estable y menos vulnerable. El presidente Obama tomó la decisión estratégica de intervenir rápidamente, en el momento en que la crisis estaba en su fase crítica. Si hubiéramos esperado, habría costado más alcanzar un consenso político. Sabe, es difícil hacer que la gente cambie.
Debemos intentar hacerles comprender que esto es necesario con el fin de conseguir una mayor estabilidad. El sistema financiero estadounidense, sobre todo con los préstamos hipotecarios, ha pervertido el concepto de innovación. Queremos poner en marcha un sistema más estable antes de que el mundo olvide sus errores recientes.
No lo creo. Este déficit es tan importante debido a las políticas que se han seguido en los últimos años y a la recesión. Como en otros países, incluida Francia, hemos adoptado una estrategia que consiste en sostener la demanda para reparar el sistema financiero y restablecer el crecimiento.
¿Está amenazada la estabilidad del dólar?
El dólar desempeña un papel muy importante en el sistema financiero internacional y creo que va a seguir siendo la principal moneda de reserva. Pero reconozco que EE UU debe asumir sus responsabilidades. No podemos limitarnos a arreglar la crisis y volver a poner a punto el sistema financiero, sino que debemos asegurarnos de que seguimos teniendo capacidad para estabilizar el sistema monetario y financiero internacional.
Es importante para Estados Unidos y para el mundo y confío en que lo conseguiremos.
¿Cuáles son los objetivos para el próximo G-20?
Para empezar debemos velar porque las políticas que hemos puesto en marcha permitan la reanudación del crecimiento.
En segundo lugar, debemos asegurarnos de que progresamos en la reforma del sistema financiero.
En tercer lugar, debemos provocar cambios más profundos en las instituciones financieras, y garantizar una vigilancia más estricta y una capacidad financiera más fuerte.
Ahora que nos disponemos a salir de la crisis, no queremos reproducir los desequilibrios que la originaron.
Nuestro modelo de crecimiento tiene que ser más equilibrado y estable.
Los estadounidenses deben ahorrar más y los demás países del mundo deben orientarse hacia un desarrollo impulsado por su demanda interna. Eso sería sano. Vemos ya una fuerte progresión de la tasa de ahorro en EE UU. Es bueno para nosotros y a largo plazo.
¿Es esta propensión a ahorrar más un cambio estructural o sólo consecuencia de la recesión?
Es difícil saberlo. Me inclino a pensar que para las familias se trata de un cambio de comportamiento duradero. Pero no sabemos cuánto tiempo va a durar.
Algunos consideran que los europeos no hacen lo suficiente en materia de reactivación. ¿Comparte usted esta opinión?
Nunca he dicho que los europeos no hagan lo suficiente. Nos enfrentamos a desafíos, estructuras políticas y escalas diferentes. Lo importante es que actuemos juntos y, en este ámbito, cada país desempeña su papel.
Personalidades como el premio Nobel de Economía de 2008, Paul Krugman, creen que se necesitaría un segundo plan de reactivación en Estados Unidos.
Aún no ha llegado el momento de tomar decisiones de este tipo.
- El plan actual es para dos años.
- Las medidas fiscales ya han dado frutos.
- En cuanto a las grandes inversiones en infraestructuras, que tendrán consecuencias sobre el empleo, se van a concentrar en el segundo semestre.
ALAIN FRACHON / STÉPHANE LAUER - "Le Monde" - "El País" - Madrid - 18-Jul-2009
Timothy Franz Geithner - Wikipedia
Nació en Brooklyn, Nueva York, 18 de agosto de 1961, hijo de Deborah y Peter F. Geithner de Larchmont, Nueva York. Terminó la escuela secundaria en la Escuela Internacional de Bangkok, Tailandia; asistió a Dartmouth College, graduándose con un BA ( Bach. of Arts) sobre Gobierno y Estudios de Asia en 1983.
Obtuvo un MA (Master of Arts ) en Economía Internacional y Estudios de Asia Oriental de la Universidad Johns Hopkins de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados en 1985. Él ha estudiado japonés y chino y ha vivido en la actual Zimbabwe, India, Tailandia y China.
Se casó con su compañera de clase Carole Sonnenfeld en 1985 en su casa de verano en Orleans, Massachusetts con sus padres y el Rev Keehn Thomas ministro de la Iglesia Unida de Cristo, ofició la boda. Ellos tienen dos hijos, Benjamin y Elise. En su tiempo libre Geithner es amante del tenis y la navegación.
Después de completar sus estudios, trabajó para Kissinger Associates en Washington, DC, durante tres años y luego se unió a la División de Asuntos Internacionales de los EE.UU. Departamento del Tesoro en 1988.
Fue subsecretario adjunto para la política monetaria y financiera (1995-1996), altos subsecretario adjunto para Asuntos Internacionales (1996-1997), secretario adjunto para Asuntos Internacionales (1997-1998).
Fue Secretario Adjunto del Tesoro para Asuntos Internacionales (1998-2001) en virtud de los secretarios del Tesoro Robert Rubin y Lawrence Summers. Summers fue su mentor.
En 2002 dejó el Tesoro para participar en el Consejo de Relaciones Exteriores como Senior Fellow en el Departamento de Economía Internacional.
En el Fondo Monetario Internacional fue director de la Elaboración y Examen de Políticas del Departamento (2001-2003).
En octubre de 2003, fue nombrado presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York. Una vez allí, se convirtió en Vice Presidente de la República Federal de Mercado Abierto Comité de la Fed. En 2006, también se convirtió en un miembro de la sede en Washington órgano de asesoramiento financiero del Grupo de los Treinta.
En marzo de 2008, organizó el rescate y la venta de Bear Stearns. Como un oficial del Tesoro, él ayudó a gestionar múltiples crisis internacional del decenio de 1990 en Brasil, México, Indonesia, Corea del Sur y Tailandia.
El 24 de noviembre de 2008, el Presidente electo Barack Obama designó a Geithner como Secretario del Tesoro. Geithner considera, junto con Hank Paulson, que el Departamento del Tesoro debe dar con nueva autoridad respuesta a la crisis financiera de 2008.