jueves, 20 de junio de 2013

¿Por qué Brasil y ahora?


Está generando perplejidad, dentro y fuera del país, la crisis creada repentinamente en Brasil por el surgir de las protestas callejeras, primero en las ricas urbes de São Paulo y Río, y ahora extendiéndose a todo el país e incluso a los brasileños en el exterior.
Por el momento son más las preguntas para entender lo que está aconteciendo que las respuestas a las mismas. Existe solo un cierto consenso en que Brasil, envidiado hasta ahora internacionalmente,
- vive una especie de esquizofrenia o paradoja que aún debe ser analizada 
  y explicada.
 Empecemos por algunas de las preguntas:
- ¿Por qué surge ahora un movimiento de protesta como los que ya están casi de vuelta
  en otros países del mundo, cuando durante diez años Brasil vivió como anestesiado por
  su éxito compartido y aplaudido mundialmente?
- ¿Brasil está peor hoy que hace diez años?
   - No, está mejor.
    - Por lo menos es más rico, tiene menos pobres y crecen los millonarios.
   - Es más democrático y menos desigual.
- ¿Cómo se explica, entonces, que la presidenta Dilma Rousseff, con un consenso 
   popular de un 75%, un récord que llegó a superar al del popular Lula da Silva-, 
   pueda ser abucheada repetidamente en la inauguración de la Copa de las Confederaciones, en Brasilia, por casi 80.000 aficionados de clase
   media que pudieron darse el lujo de pagar hasta 400 dólares por una entrada?
- ¿Por qué salen a la calle a protestar por la subida de precios de los transportes
  públicos jóvenes que normalmente no usan esos medios porque ya tienen coche, 
  algo impensable hace diez años?
- ¿Por qué protestan estudiantes de familias que hasta hace poco no hubiesen soñado
  con ver a sus hijos pisar una universidad?
- ¿Por qué aplaude a los manifestantes la clase media C, llegada de la pobreza y 
   que por vez primera en su vida han podido comprar una nevera, una lavadora, 
   una televisión y hasta una moto o un coche de segunda mano?
- ¿Por qué Brasil, siempre orgulloso de su fútbol, parece estar ahora contra el Mundial,
   llegando a empañar la inauguración de la Copa de las Confederaciones con una 
   manifestación que produjo heridos, detenciones y miedo en los aficionados que acudían
  al estadio?
- ¿Por qué esas protestas, incluso violentas, en un país envidiado hasta por Europa 
   y Estados Unidos por su casi nulo desempleo?
- ¿Por qué se protesta en las favelas donde sus habitantes han visto duplicada su renta 
   y recobrada la paz que les había robado el narcotráfico?
- ¿Por qué, de repente, se han levantado en pie de guerra los indígenas que poseen ya 
   el 13% del territorio nacional y tienen al Supremo siempre al lado de sus
   reivindicaciones?
- ¿Es que los brasileños son desagradecidos a quiénes les han hecho mejorar?
Las respuestas a todas esas preguntas que producen en tantos, empezando por los políticos, una especie de perplejidad y asombro, podrían resumirse en pocas cuestiones.
En primer lugar se podría decir que, paradójicamente, 
- la culpa es de quien les dio a los pobres un mínimo de dignidad: una renta no miserable, 
- la posibilidad de tener una cuenta en el banco y acceso al crédito para poder adquirir 
  lo que fue siempre un sueño para ellos (electrodomésticos, una moto o un coche).
Quizás la paradoja se deba a eso: a 
- el haber colocado a los hijos de los pobres en la escuela, de la que no gozaron 
  sus padres y abuelos; 
- el haber permitido a los jóvenes, a todos, blancos, negros, indígenas, pobres o no,
   ingresar en la universidad; 
- el haber dado para todos accesos gratuito a la sanidad; 
- el haber librado a los brasileños del complejo antaño de culpa de “perros callejeros”; 
- el haber conseguido todo aquello que convirtió a Brasil en solo 20 años en un país 
  casi del primer mundo.
Los pobres llegados a la nueva clase media han tomado conciencia de haber dado un salto cualitativo en la esfera del consumo y ahora quieren más. 
Quieren, por ejemplo, 
-  unos servicios públicos de primer mundo, que no lo son; 
- una escuela que además de acogerles les enseñe con calidad, que no existe; 
- una universidad no politizada, ideologizada o burocrática. La quieren moderna, viva, 
  que les prepare para el trabajo futuro.
- hospitales con dignidad, sin meses de espera, sin colas inhumanas, donde sean tratados
  como personas. 
- que no mueran 25 recién nacidos en 15 días en un hospital de Belem, en el Estado 
  de Pará.
Y Quieren sobre todo lo que aún les falta políticamente: 
- una democracia más madura, en la que la policía no siga actuando como en la dictadura; 
- partidos que no sean, en expresión de Lula, un “negocio” para enriquecerse; 
- una democracia donde exista una oposición capaz de vigilar al poder.
- políticos con menor carga de corrupción; 
- menos despilfarro en obras que consideran inútiles cuando aún faltan viviendas 
  para  8 millones de familias; 
- una justicia con menor impunidad; 
- una sociedad menos abismal en sus diferencias sociales. 
- ver en la cárcel a los políticos corruptos.
¿Quieren lo imposible? No. 
Al revés de los movimientos del 68, que querían cambiar el mundo, los brasileños insatisfechos con lo ya alcanzado quieren que los servicios públicos sean como los del primer mundo. 
Quieren un Brasil mejor. Nada más.
Quieren en definitiva 
lo que se les ha enseñado a desear 
para ser más felices o 
menos infelices de lo que lo fueron en el pasado.
He escuchado a algunos decir: “¿Pero qué más quiere esta gente?" 
La pregunta me recuerda la de algunas familias en las que después de dar todo a los hijos, según ellos, estos se rebelan igualmente.
Se olvidan a veces los padres de que 
- a ese todo le faltó algo que para el joven es esencial: 
- atención, preocupación por lo que él desea y no por lo que a veces se le ofrece. Necesitan no solo ser ayudados y protegidos, llevados de la mano, 
- quieren aprender a ser ellos protagonistas.
Y a los jóvenes brasileños, que han crecido y tomado conciencia no solo de lo que tienen ya, sino de lo que aún pueden alcanzar, 
- les está faltando justamente que 
- les dejen ser más protagonistas de su propia historia, 
- más aún cuando demuestran ser tremendamente creativos.
Que lo hagan, eso sí, sin violencia añadida, que violencia ya le sobra a este maravilloso país que siempre prefirió la paz a la guerra. 
Y que no se dejen coptar por políticos que intentarán montarse sobre su caballo de protesta, para vaciarla de contenido

En una pancarta se leía ayer: “País mudo es un país que no muda”. Y también, dirigido a la policía: “No disparéis contra mis sueños”. 
¿Alguien puede negar a un joven el derecho a soñar?.
Juan Arias - El País - Madrid - 20-Jun-2013

Brasil: Segunda transición
Muchos han olvidado ya que, hace tan solo veinte años, Brasil era un país azotado por la hiperinflación.
Durante la primera mitad de los años noventa experimentó tasas de inflación de hasta el 6.000%.
A mitad de esa década, un fuerte plan de estabilización recondujo la actividad a un entorno más estable, y desde inicios del presente siglo ha sido una de las economías de éxito a nivel mundial.
- Su pertenencia al grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica),
- el éxito de la transición política del Gobierno de Lula y
- unas tasas de crecimiento elevadas en un contexto de estabilidad macroeconómica
- hicieron de Brasil uno de los destinos favoritos de los inversores.
Pero, como todo, el éxito trae consigo sus peligros.
Por un lado,
- el éxito económico, generado por una acumulación de eventos difíciles de repetir:
- el boom de los precios de las materias primas,
- amplificado por el descubrimiento de nuevos yacimientos petrolíferos;
- la caída permanente de los tipos de interés a medida que
- el riesgo de inflación y el riesgo de crisis cambiarias  desaparecían, y
- la consolidación de una clase media con acceso al crédito, que
- fomentó un aumento del consumo.
Por otro lado,
- el éxito político de la transición de Lula —
- recuerden el miedo que había a la llegada al poder de la izquierda en Brasil—, que
- generó una mejora de la confianza pero creó
- un sistema de clientelismo basado en el reparto de las riquezas generadas,
- difícil de sostener en el medio plazo.
La combinación de estos factores llevó a una fuerte apreciación de la moneda.
Desde el año 2002, como resultado de los flujos de capital extranjero que querían participar de la bonanza económica,
- el real se apreció un 160% en 10 años.
- El resultado fue una moneda sobrevaluada que, según las autoridades brasileñas,
- ponía en peligro las exportaciones.
En este contexto, Brasil fue uno de los primeros países en acuñar el concepto de la guerra de divisas, el proceso por el cual, según su versión,
- las naciones que estaban poniendo en práctica estrategias de política monetaria
- de expansión cuantitativa —como EE UU—
- estaban escondiendo un objetivo real de depreciación competitiva
- como estrategia de salida de la crisis, con el consiguiente perjuicio para el resto del mundo.
Este victimismo sirvió de justificación para la aplicación de medidas de control de capitales, parcialmente justificadas por el G-7 y el FMI, como medidas de última instancia en casos de excesivos influjos de capital que puedan generar distorsiones económicas.
Es cierto que en algunos casos los flujos pueden resultar excesivos y crear problemas —si la apreciación de la moneda es de carácter especulativo, y por tanto susceptible de ser transitoria, puede generar una pérdida de cuota de mercado exportador muy difícil de recuperar una vez que la apreciación se corrija—, y por tanto ciertas medidas correctoras podrían quizás estar justificadas. Pero esto solo
- debería aplicarse como recurso de última instancia y
- no como instrumento para enmascarar un conjunto de políticas económicas desequilibradas.
Porque
- esto último es lo que ha sucedido en Brasil, y
- ahora está generando preocupación.
Tras la crisis de 2008, Brasil, como el resto del G-20,
- adoptó una estrategia de política fiscal expansiva para sostener la demanda.
Esta estrategia fue exitosa. La recuperación económica en 2010 fue muy fuerte, en forma de V, apoyada por la fuerte expansión en China.
Sin embargo, la política fiscal se mantuvo expansiva, ya que en 2011 el crecimiento económico se desaceleró fuertemente. Y aquí es donde
- el problema de análisis comienza a surgir,
- fruto de los vicios adquiridos durante el periodo de bonanza.
Tras una década de fuerte crecimiento
- basado en el impulso de la demanda,
las autoridades brasileñas se negaron a aceptar que, quizás,
- había un cambio de régimen,
- el crecimiento potencial de la economía era menor de lo que se habían imaginado y 
- hacía falta considerar una nueva táctica basada en
- las reformas estructurales y no en la expansión fiscal.
La estrategia de controles de capital había permitido enmascarar este dilema:
- la apreciación de la moneda se debía a una economía fuertemente recalentada que
- estaba generando alta inflación y que, por tanto, necesitaba altos tipos de interés.
La solución era
- un ajuste fiscal que permitiera unos tipos de interés más bajos y
- una moneda más depreciada.
Pero eso chocaba con
- el concepto de impulsar la demanda y
- la necesidad de sostener un entramado político basado en persistentes subsidios.
El resultado es
- una economía con un crecimiento actual muy débil, por debajo del 2%, y
- unas tasas de inflación en torno al 6%, 
- limitada por una serie de medidas de contención de los precios administrados,
- ya que la inflación de mercado, de los precios no controlados, está cercana al 8%.
Es decir, una economía altamente recalentada, lo cual se refleja también en un déficit por cuenta corriente que ha aumentado de manera continua hasta el 3% del PIB y cuya financiación se ha deteriorado, ya que no está plenamente financiado por la inversión directa sino que ahora precisa de flujos de cartera, siempre más volátiles.
Quizás no sea una casualidad que la Bolsa brasileña sea la que acumula más pérdidas en lo que va de año en todo el mundo.
Hasta hace poco el Gobierno estaba tranquilo: con elecciones el año que viene, la estrategia era
- mantener el desempleo bajo y
- los votantes y grupos de presión contentos con subsidios.
Pero hace un par de meses la situación comenzó a cambiar:
- la tolerancia del Banco Central con la elevada inflación,
- interpretada como falta de independencia,
- se empezó a volver contra el Gobierno,
- las expectativas de inflación se elevaron,
- frente a un objetivo de inflación del 4,5%,
- las expectativas a medio plazo se sitúan en el 5,5%-6% y
- los mercados empezaron a darse cuenta del complejo cuadro macroeconómico brasileño.
La consiguiente depreciación del real, que no se ha frenado a pesar de la eliminación de los controles de capital, no ha hecho más que aumentar los temores inflacionistas.
Las protestas callejeras contra el Gobierno de Dilma Roussef, iniciadas como protesta ante el aumento de los precios del autobús, pero rápidamente generalizadas,
- son tan solo la manifestación del descontento de la población con
- este inestable cuadro macroeconómico.
Los largos periodos de bonanza, especialmente causados por eventos positivos pero no repetibles, generan malos hábitos, tanto económicos como políticos. Lo hemos visto en España y en otros países europeos, y lo estamos empezando a ver en algunos países emergentes.
Brasil tiene que aceptar que tiene que cambiar la hoja de ruta, que el modelo económico del pasado basado en la expansión de la demanda ya no sirve, que hay que acometer un ajuste fiscal y estructural que seguramente tendrá consecuencias políticas, ya que habrá ganadores y perdedores. La primera transición hace un par de décadas, tanto económica como política, fue un éxito. Ahora toca consolidarla, algo mucho más difícil.
Ángel Ubide - El País - Madrid - 23-Jun-2013

Dilema de Brasil: Calmar protestas o bajar inflación y déficit
 La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, prometió un nuevo esfuerzo nacional para mejorar el transporte y los servicios de salud, demandas clave de las masas de manifestantes que salieron a las calles este mes.
 
El problema es que
- un mayor gasto es justo lo opuesto a la receta que muchos economistas afirman que
- es esencial aplicar para controlar el aumento de la inflación y los déficits del país.
El movimiento de protesta tomó forma hace unas semanas debido a alzas en las tarifas de autobús en São Paulo y creció hasta convertirse en
- un amplio repudio a los servicios gubernamentales y la corrupción en general.
Ahora, la situación puso en aprietos a las autoridades brasileñas. Antes de que comenzaran las protestas, las conversaciones en Brasilia se centraban en cómo
- recortar el gasto en momentos en que el real cayó a su nivel más bajo desde 2009.
"El problema que tienen es que
- necesitan calmar a dos pares interesadas muy nerviosas,
  - el mercado y
  - la población, y
- están pidiendo cosas distintas",
indicó Pedro Barbosa, socio del fondo de cobertura STK Capital, con sede en Rio de Janeiro.
Rousseff llamó a la calma en un discurso a última hora del viernes, un día después de que manifestantes en Brasilia ingresaran por la fuerza al Ministerio de Relaciones Exteriores y causaran destrozos en su lobby.
Rousseff, una ex guerrillera marxista y la primera mujer presidenta del país, buscó identificarse con los pedidos de los manifestantes.
Llamó a un pacto nacional con los gobernadores para mejorar los servicios. Asimismo, prometió
- gastar en educación todos los ingresos del país previstos
- por nuevos descubrimientos petroleros en alta mar.
"Si sacamos ventaja de esta nueva fuerza política, podemos hacer muchas cosas que Brasil aún no ha podido hacer", afirmó.
Las protestas, sin embargo, no terminaron luego del discurso de Rousseff. Manifestantes en São Pablo bloquearon el aeropuerto internacional de la ciudad, obligando a los pasajeros a bajarse de los autos y caminar por la autopista con su equipaje para poder tomar sus vuelos.
Las autoridades de Rio de Janeiro reportaron saqueos.
El sábado, más de 60.000 personas marcharon por las calles de la ciudad sureña de Belo Horizonte y se enfrentaron con la policía cerca de donde se jugaba un partido de la Copa Confederaciones.
En otras partes del país, los manifestantes regresaron a las calles en menores cantidades y con menos intensidad, lo que les dio esperanza a las autoridades.
En São Paulo, por ejemplo, una multitud de 30.000 personas marchó contra la corrupción, incluidas muchas familias con niños. Algunos de los que regresaron a las calles indicaron que
- tenían poca confianza en que Rousseff pudiera cumplir las promesas que hizo en su discurso.
-"Decir que vas a mejorar la educación, la salud y el transporte es fácil, pero
- lo que hace falta realmente es terminar con toda esta corrupción que
- sólo termina robando las inversiones",
sostuvo Celso Capela, un vendedor ambulante en el estado de Salvador, en el noreste de país.
Pero incluso si Rousseff puede poner en marcha su visión de mejores servicios gubernamentales, la sabiduría tradicional indica que
- la única forma de financiarlos será con más deuda.
- "No hay espacio para recortar costos",
indicó el diputado federal José Guimarães, quien lidera el izquierdista Partido de los Trabajadores de Rousseff en la cámara baja del Congreso.
En una entrevista, Guimarães dijo que impulsaría la votación de un proyecto de ley para aprobar una de las ideas centrales de la presidenta,
- destinar a la educación las regalías de grandes nuevos descubrimientos petroleros.
La propuesta enfrenta la oposición de legisladores que quieren que
- el dinero sea transferido a los estados, pero
- el clima político cargado podría inclinar la balanza.
Rousseff también quiere importar unos 6.000 médicos de Cuba y Europa, afectada por la recesión, para apuntalar los servicios de salud públicos.
 
Los problemas financieros no se registran solamente a nivel federal.
Las ciudades de São Paulo y Rio de Janeiro ya prometieron anular los aumentos de tarifas de autobús que desataron las protestas.
El alcalde de Rio de Janeiro, Eduardo Paes, sostuvo la semana pasada que la medida le costaría a la ciudad unos US$100 millones al año y significaría menos gastos en otras áreas.
Paulo Petrassi, gestor de fondos de Leme Investimentos en Florianópolis, Brasil, indicó que
- antes de que comenzaran las protestas,
- los inversionistas estaban preocupados principalmente
- por el aumento de la inflación y los crecientes déficits presupuestarios.
Los inversionistas esperaban
- una ronda de recortes fiscales para cumplir con los límites de gasto
- delineados en las leyes brasileñas dirigidas a mantener la estabilidad económica.
El ministro de Hacienda, Guido Mantega, dijo la semana pasada que el gobierno estaba preparado para "realizar ajustes adicionales en el gasto, como sea necesario".
 
No obstante, muchas cosas cambiaron desde entonces en el país.
- La caída de los mercados muestra que
- los inversionistas creen que la prioridad de Rousseff será en última instancia
- aumentar el gasto para cumplir con las demandas populares,
- no ajustarse el cinturón.
La semana pasada, el mercado bursátil tocó su mínimo desde la recesión global de 2009.
El marcado aumento de los rendimientos de los bonos reflejó la opinión de los inversionistas de que el Banco Central de Brasil deberá elevar las tasas de interés más de lo previsto para combatir la inflación.
Sin embargo, aunque
- las demandas de los manifestantes y los inversionistas parecen contradictorias,
- comparten una causa importante. "El punto en común que ambos piden es
  - más eficiencia,
  - menos corrupción y
  - más transparencia",
dijo Brabosa. "Mi esperanza es que el gobierno tome el mensaje correcto y empiece a abordar estos asuntos".
P.Trevisani - P. Kiernan - The Wall Street Journal - NYC - 23-Jun-2013 

martes, 18 de junio de 2013

Deja Vu... una tragedia que no fue accidente

Los maquinistas están libres, pero uno quedó imputado por el choque
La formación doble piso del ferrocarril Sarmiento encaró la curva a velocidad crucero, 600 metros antes del cruce de Zapiola, a la Altura de Castelar.
Seis cuadras más adelante, otro tren aguardaba la autorización para el ingreso al taller; sobre la misma vía.
Eran las 7:06 de la mañana del jueves 13 y por alguna razón que habrá que determinar el convoy no frenó.
- Otra vez hierros retorcidos,
- otra vez muertos,
- otra vez heridos,
- otra vez corrupción,
- otra vez una tragedia que podría haberse evitado
si el ministerio de Transporte hubiera gestionado correctamente la instalación del Sistema de Protección Automática de Trenes (ATP, por su sigla en inglés); un mecanismo que frena automáticamente el tren en caso de que el conductor no respete alguna señal de peligro o esté excediendo la velocidad máxima permitida en un tramo.
Pero lo cierto es que el sistema no se instaló, como
- tampoco se hicieron las inversiones de infraestructura necesarias, que
- un reciente informe de la Fundación Pensar estima en 4.500 millones de dólares.
Poco importa si las pericias eventualmente demuestran que se trató de un error humano,
- porque la incapacidad en materia de gestión hace que
- todo el sistema de transporte esté completamente colapsado,
como puede comprobar cualquiera que necesita más de una hora para entrar o salir de la Ciudad de Buenos Aires un día de semana (por la Autopista La Plata–Buenos Aires, por ejemplo), rezando para que los cientos de autos que transitan por la banquina, devenida en tercer carril, no terminen ocasionando un choque mortal.
 
Consecuencia Lógica
- No es un accidente, es la consecuencia lógica de
- un proceso de crecimiento económico descontrolado,
- combinado con una absoluta falta de planificación.
No se necesita ser economista para darse cuenta de que si se patentan 857.983 nuevos autos cada año, habrá congestión en las rutas y autopistas a menos que se invierta dinero y exista un plan de adecuación de la infraestructura.
En los últimos 35 años, la cantidad de personas transportadas en el AMBA pasó
- de 17.400.000 
- a 26.300.000 de pasajeros,
pero mientras que en 1972,
- el 15,4% de esos viajes eran efectuados en automóviles particulares,
para 2007
- ese porcentaje había subido 41,9% y proyectando la tendencia,
este año 
- el 50% los viajes se harán en ese medio de transporte.
El colectivo, de representar
- el 54,3% de los viajes en los ’70, pasó a significar tan sólo
- el 31,3 en el 2007.
La consecuencia del uso excesivo de autos, en un contexto de baja inversión en rutas, es la enorme cantidad de accidentes que durante 2012 ocasionaron la muerte de 7.485 personas, de acuerdo a las estadísticas de la ONG Luchemos por la Vida.
Se trata de un drama no tan visible mediáticamente como el choque de un tren o la caída de un avión, pero que ocasiona muchas más víctimas fatales.
- La prueba de la improvisación es
- la elección de las personas responsables de resolver el problema del transporte.
Cuenta Eduardo Levy Yeyati en su último libro “Vamos por Todo”, que “en 1989, cuando Néstor Kirchner lanzó su campaña para la gobernación,
- el agrimensor cordobés Ricardo Jaime
fue uno de los militantes que apoyó su postulación recorriendo el norte santacruceño en busca de votos.
Cuando Kirchner asume en diciembre de 1991, lo designa como Secretario General de la Gobernación (hasta 1996) y, ya en el segundo mandato, Director del Consejo Provincial de Educación, a cargo del traspaso de las escuelas nacionales a la provincia y de la implementación del Tercer Ciclo de la EGB.
A fines de 1999, Jaime vuelve a Córdoba como viceministro de Educación de De la Sota, hasta que, en mayo de 2003, Kirchner lo nombra secretario de Transporte de la Nación…Jaime sería reemplazado por
- Juan Pablo Schiavi, ing. agrónomo, militante de la Juventud Peronista y amigo de De Vido,
que renunciaría tras la tragedia de Once, el 7 de marzo de 2012, alegando “estrictas razones de salud” luego de una intervención cardiovascular…Schiavi sería a su vez reemplazado por un funcionario sin experiencia previa en el rubro:
- Alejandro Ramos, intendente de Granadero Baigorria en la provincia de Santa Fe.
Un político incondicional, un “hombre del proyecto”.
Simplemente
- ninguno de los funcionarios,
- hasta llegar al actual ministro de Interior y Transporte
- es experto en transporte ni tiene experiencia en el asunto.
Si la Presidenta nombrara un nuevo encargado del área con conocimientos en el tema, éste le explicaría que
- el modelo de gestión basado en los subsidios a la oferta, genera
  - ineficiencia,
  - falta de control y
  - resultados nefastos en materia de prestaciones.
Como demuestra un reciente trabajo de Santiago Urbiztondo, de FIEL,
- las tarifas sólo cubren el 25% de los costos del servicio de ferrocarriles y
de acuerdo a una investigación de José Barbero, del CIPPEC,
- “si no se realizan inversiones en una magnitud sustancialmente mayor a la actual,
- el sistema se va a seguir degradando, porque se invierte solo alrededor de
- el 10% de lo imprescindible para, simplemente, conservar
- el estado actual de la red de ferrocarriles metropolitanos”.
Ni hablar de mejorar su calidad para que compitan con el auto.
Se invierte poco, porque al 
- elegir aislarse del sistema financiero internacional,
- el Gobierno cerró todas las posibilidades de conseguir financiamiento barato para las obras.
Se invierte mal, porque
- el gobierno prioriza la lógica política por encima de la idoneidad
- a la hora de nombrar a los responsables de las áreas clave.
Y lo peor de todo, es
- que no es un accidente.
- Si no se cambia el rumbo, es perfectamente probable que

- la tragedia vuelva, otra vez.
Martín Tetaz - El Día - La Plata - 16-Jun-2013

La teoría de Cameron

Archivo:Rock of Gibraltar 1810.jpg
La reflexión sobre el derecho a decidir de Escocia se puede aplicar a Cataluña, o a las Malvinas.

- Las teorías deben servir para todos los casos.
- Si es teoría de uno, ya no es teoría sino casuística.
La tradición imperial británica tiene
 - su casuística y su teoría, guiadas ambas por el pragmatismo y los intereses.
Recordemos que
- lo único permanente en la política exterior del Reino Unido son sus intereses,
según frase proverbial atribuida a lord Palmerston.
Las teorías británicas se adaptan así a
- el sentido práctico de las cosas,
- su capacidad para resolver las situaciones difíciles y, por supuesto,
- los intereses.
La teoría de Cameron, expuesta ante la prensa española el pasado miércoles, es muy sencilla, y
- se aplica a Escocia, naturalmente, pero sirve para Gibraltar o las Malvinas.
- Primero, mirar de frente a los problemas: “No creo que sea bueno ignorar las cuestiones
  de nacionalidad, de independencia o de identidad”.
- Segundo, saber cómo tratarlos: “Pienso que es mejor explicar tus argumentos...”.
- Y tercero y lo más importante, resolver: “Hay que dejar que el pueblo decida”.
El primer ministro británico se ha cuidado muy mucho de aclarar que no quiere dar consejos a Rajoy ante las demandas catalanas de independencia.
Pero todos sabemos que se trata de una cláusula diplomática: “Es lo que creo que se ha de hacer en Reino Unido, pero nunca me atrevería a decir a los españoles cómo deben enfrentarse a estos retos, pues es una cuestión que han de decidir el Gobierno español y su presidente”.
La teoría es buena, incluso muy buena, porque sirve para los tres casos en los que el Reino Unido se enfrenta a cuestiones de este tipo y en los tres casos todo gira en favor de sus intereses.
- En dos de ellos, Gibraltar y Malvinas,
- la consulta es la garantía de la permanencia del vínculo británico, y
- en el tercero también, porque todo se dirige a que el independentismo escocés la pierda,
- gracias precisamente a la claridad, rapidez y rotundidad con que Cameron ha aceptado
  el envite del premier escocés.
La teoría no se aplicó en Hong Kong, cuando la mentora política de Cameron, Margaret Thatcher, cedió el territorio colonial a China en 1984 por dos razones, ambas pragmáticas:
- el vínculo británico era insostenible a largo plazo y
- era obligatorio para mantenerlo que los habitantes de la ciudad recibieran
  la nacionalidad británica.
- El caso se resolvió sin dársela y sin consultarles.
Cuando Cameron dice que
- es el pueblo quien debe decidir, se refiere a la gente,
- no al pueblo étnico de raíz alemana ni al pueblo republicano enfrentado al poder de
  la corona de raíz francesa.
- La democracia es el gobierno con el consentimiento de los gobernados.
- La base de la teoría es la gente en un territorio bien dibujado:
- el gobierno y el futuro los deben decidir quienes viven en él,
- no los gobiernos ni la gente que viven en otros lugares.
- Vale para los casos británicos, pero también vale para Ceuta y Melilla, y

- debiera valer para cualquier otro caso.
Lluís Bassets - El País - Madrid - 16-Jun-2013

martes, 11 de junio de 2013

Historia del dinero en 5 minutos


El historiador griego Herodoto (que vivió en el año 480 A.C.) atribuye la invención del dinero a los habitantes de Lydia, un pueblo del Asia Menor ubicado en las costas del Mar Egeo, entre Grecia y Turquía. 
Allí, en el Siglo VIII A. C., comenzaron a circular monedas hechas de oro y plata que llevaban la imagen de un león, que era el símbolo del pueblo.Por aquella época, en la antigua Roma sus ciudadanos comenzaron a acuñar la primera moneda de plata llamada "denarium" en latín, que es de donde deriva la palabra dinero.
Pero...¿de qué hablamos cuando nos referimos al "dinero"? Si bien se asocia con billetes y monedas, en verdad dinero es cualquier cosa que las personas estén dispuestas a aceptar como pago.
Si hilamos fino, podemos concluir que el concepto no tuvo un único origen, dado que se desarrolló de manera independiente en muchas áreas no relacionas del mundo, remotas entre sí y en distintas épocas.
Es interesante notar incluso que el dinero surgió además por razones que no fueron sólo económicas y comerciales, sino políticas, religiosas y sociales (pagar tributos que los gobernantes exigían, presentar ofrendas a los dioses, comprar una esposa, pagar la dote al novio o indemnizar a víctimas de delitos).
En el contexto del mundo occidental, el "dinero papel" tuvo su origen en la actividad desarrollada por los orfebres y comerciantes de la Edad Media, quienes disponían de cajas de seguridad en las que guardaban sus existencias que luego fueron ofreciendo al público en general, en un servicio de custodia de metales preciosos y demás objetos de valor. El servicio se basaba en la confianza que merecía el orfebre o comerciante, que simplemente extendía un recibo prometiendo devolver al depositante sus pertenencias al requerimiento de éste.

DIENTES DE PERRO O HACHAS AZTECAS

Se han descubierto aproximadamente 50.000 tipos de dinero primitivo en todo el mundo. En Papúa-Nueva Guinea se solían utilizar dientes de perro como dinero, mientras que en el Tíbet la moneda de valor equivalía a discos metálicos.
Los aztecas, en cambio, utilizaban las hachas, no solamente como instrumento de caza sino también como dinero para comprar y vender alimentos y otras mercancías.
También se tienen registros de caracoles marinos, caparazones de tortuga, pájaros, cabelleras, brazaletes, piedras, cacao, sal, colmillos de marfil y cientos de otros objetos heterogéneos.
Con el tiempo y para que la moneda fuera reconocida por la mayoría, se comienza con el grabado de algo común que la identificara. Los antiguos griegos ponían las cabezas de sus dioses en sus monedas y los romanos los bustos o cabezas de sus "césares".
De este modo las monedas eran fácilmente identificadas y la gente sabía que habían sido puestas en circulación por la más alta autoridad. En algunas monedas griegas se veían espigas de trigo, y las monedas romanas más antiguas llevaban estampadas dibujos de cabezas de ganado.

Estas formas habían sido por siglos los símbolos del dinero en la época del trueque, y al ponerlas en una moneda, sus acuñadores no hacían sino unir una vez más las monedas con la idea familiar para todos de lo que era el valor de una cosa. Esto hizo que la gente aceptara y comprendiera más fácilmente el nuevo sistema monetario.

DESDE PAPEL MONEDA HASTA LOS BITCOINS

En nuestra historia económica moderna, es recién en el año 1690 cuando la Massachusetts Bay Colony imprime por primera vez papel moneda en Norteamérica. Luego, 28 años más tarde, en 1718, se emiten en Inglaterra los primeros billetes de banco (bank notes).
Al poco tiempo, en 1729 Benjamín Franklin publica su ensayo sobre la necesidad del papel moneda. Sus ideas triunfan años después con la Guerra de Independencia de las 13 Colonias y el nacimiento de Estados Unidos (A Franklin se le llama "el padre del papel moneda"). Pero tuvieron que pasar varias décadas más hasta que en el año 1785 se introduce el dólar en Estados Unidos.
La palabra dólar viene del tálero (thaler), principal unidad monetaria entre las usadas hasta entonces en Europa.
Con el comienzo de la Primera Guerra Mundial, en 1914 el Banco de Inglaterra (la institución bancaria más sólida del mundo hasta esa fecha) es autorizado a emitir dinero más allá de los límites estatutarios, hasta entonces inviolables.
En 1950, Diners Club lanza la primera tarjeta de crédito, de material acartonado, que en 1955 cambió a plástico. Poco antes, con el auge del automóvil para viajes largos en Estados Unidos., las empresas gasolineras habían empezado a emitir sus propias tarjetas de crédito, ya que las personas comenzaron a trasladarse a lugares en los que no tenían vínculos personales con los comerciantes locales, y ello hacia que no siempre llevaran efectivo para la nafta, el aceite y las frecuentes reparaciones.
En 1971, Richard Nixon, por aquel entonces presidente de los EE.UU., anunció oficialmente el fin del sistema de patrón oro en la política monetaria internacional, acordado en la conferencia de Bretton Woods (New Hampshire, EE.UU.).
Apenas un año después, en 1972 el Banco de la Reserva Federal de San Francisco, EE.UU., experimenta con pagos electrónicos entre su oficina principal y su sucursal de Los Ángeles. Para 1978, todos los bancos de la Reserva Federal ya usan el sistema, paso decisivo para la creación del dinero electrónico.
En 1984, la Corte Federal de Apelaciones de Estados Unidos legaliza nacionalmente el uso de cajeros automáticos (ATM, Automated Teller Machine), a los que se les habían querido imponer complejas restricciones legales.
En 1998 nace PayPal, primera plataforma que permite el envío de dinero entre particulares sin ningún tipo de limitaciones geográficas a través de Internet.
Desde aquel entonces, quizá el hito más importante tiene que ver con el nacimiento del Bitcoin,primera moneda virtual que se emite por fuera del control de los bancos centrales y comerciales y que circula únicamente a través de Internet, sin tener correlato físico alguno.

CONCLUSIÓN

Dólar blue, peso devaluado, reservas del Banco Central, dólar tarjeta y dentro de muy poco Cedin: estos son solo algunos de los ejemplos de temas que suelen estar muy presentes. Se evidencia la importancia (queramos admitirlo o no) del dinero en nuestras vidas.
De este repaso histórico se puede deducir que el dinero, tal como lo conocemos, está pronto a dejar existir, por lo menos en cuanto a su propiedad física: aun antes de la aparición de las nuevas monedas virtuales, el dinero ya había mutado hacia una nueva forma electrónica. 
Trillones de dólares se mueven hoy día a día entre los distintos países de manera virtual, siendo justamente la solución de moda ante las recientes crisis económicas la inyección de más toneladas de dinero para calmar a los mercados y estimular el consumo.
Nicolás Litvinoff - La Nación - Buenos Aires - 10-Jun-2013