martes, 19 de febrero de 2008

¿Habrá llegado el ocaso del dólar?

Si bien el dólar ha perdido protagonismo en las reservas internacionales, aún puede recuperarse, siempre y cuando en Estados Unidos haya un gobierno dispuesto a impulsar medidas impopulares.

El dólar sigue siendo la moneda dominante en el mundo, qué duda cabe, pero poco a poco ha ido perdiendo terreno, y este proceso se ha acelerado ahora último. La evidencia es clara al respecto. Y esto no sólo se refleja en la pérdida de valor de la divisa norteamericana frente a las principales monedas y a las de muchos países emergentes.
Consideremos también que hace unos pocos años, en 2000, más del 70% de las reservas mundiales estaban en dólares. Pero dicha proporción ha caído año a año, llegando a 65% en 2007.
¿Qué moneda ha ocupado el espacio que el dólar deja? Principalmente el euro, que ha pasado de ser poco más del 18% de las reservas mundiales en 2000 a casi el 26% en 2007. También la libra ha mostrado un ligero aumento.
En este sentido, debe considerarse el anuncio que varios países (entre ellos China y algunos árabes) han hecho respecto de diversificar sus reservas para disminuir la proporción de éstas que se mantienen en la moneda estadounidense.
La pregunta que sale al paso es si estamos frente a un punto de inflexión en el sistema monetario internacional.
- ¿Es este declive algo estructural e inexorable?
- ¿Puede el dólar llegar a perder su rol como moneda de reserva?
Esto es perfectamente posible, aunque evitable.Hacia fines de la Segunda Guerra Mundial, en julio de 1944, en un pequeño pueblo de New Hampshire, llamado Bretton Woods, ocurrió un hito de la historia económica. Representantes de 44 países, liderados por John Maynard Keynes (Inglaterra) y Harry Dexter White (EE.UU.), firmaron el acuerdo que estableció las bases del sistema monetario internacional de la posguerra.
El acuerdo de Bretton Woods estipulaba
que los países firmantes debían fijar el valor de sus monedas en relación al dólar norteamericano, y el dólar sería convertible en oro a un precio fijo de 35 dólares la onza.

El acuerdo de Bretton Woods se mantuvo vigente hasta 1971, cuando el Presidente Richard Nixon suspendió la convertibilidad del dólar en oro y cambió unilateralmente su paridad respecto de las demás monedas internacionales.
Durante todo este período el dólar dominó sin contrapeso, pero 1971 marcó un hito de declinación de esa moneda.
- ¿Estamos hoy ante un momento similar al del fin de Bretton Woods?
Desde 1971 hasta 1999 (fecha en que once países adoptaron el euro), el dólar, el yen japonés, el marco alemán, la libra esterlina y las otras monedas europeas operaron en un esquema de "flotación sucia", que permitía a los tipos de cambio moverse de acuerdo a las fuerzas del mercado, aunque el banco central de cada país solía intervenir.
El marco alemán y el franco francés, por ejemplo, flotaron libremente con respecto al dólar, aunque entre ellos se mantuvieron dentro de una banda estrecha la mayor parte del tiempo, en virtud de un acuerdo conocido como el Sistema Monetario Europeo.

En enero de 1999, once países europeos adoptaron el euro, moneda emitida y administrada por el Banco Central Europeo, que se mantiene flotando respecto del dólar. Hoy ya son trece los países que han adoptado el euro y dos más lo harán en 2008.
La principal amenaza para el dólar es, definitivamente, el euro.

Dólar, ¿quo vadis?
El dólar puede perder su rol como moneda de reserva si EE.UU. no enfrenta decididamente su problema de exceso de gasto sobre su ingreso nacional, que se traduce en un déficit masivo en la cuenta corriente de la balanza de pagos, del orden de 6% del PIB, o algo por sobre los US$ 800 mil millones.
Hoy este déficit tiene su causa fundamental en el exceso de gasto (o falta de ahorro) del sector privado, puesto que el déficit fiscal es inferior a 2 puntos del PIB. Este es el problema fundamental de EE.UU.

En el corto plazo, esta debilidad se ve aumentada por la fase actual del ciclo:
- la economía de EE.UU. se ha desacelerado fuertemente y
- probablemente ha entrado en recesión.
Ello fuerza a la Reserva Federal a cortar las tasas de interés, lo que disminuye el atractivo de los activos financieros norteamericanos respecto de otros en el resto del mundo.
Pero los problemas puntuales pasarán. La economía norteamericana se recuperará y las tasas de interés se normalizarán, lo que aumentará el atractivo del dólar.
Para ello, EE.UU. cuenta con un mercado laboral especialmente dinámico y una de las economías más flexibles del mundo. Esto ya se está manifestando en las exportaciones norteamericanas, que crecen a tasas de dos dígitos, contribuyendo a sostener (e incluso paulatinamente a revertir) el déficit de cuenta corriente.
Sin embargo, el problema de fondo (el exceso de gasto) seguirá latente, porque no depende tanto del ciclo. Aquí se requieren reformas que estimulen el ahorro privado y promuevan la austeridad fiscal para afrontar los problemas presentes y también las consecuencias fiscales futuras de la jubilación de los baby-boomers (la numerosa generación de la posguerra que hoy sostiene buena parte del sistema de pensiones).Pero el actual gobierno de EE.UU. enfrenta el síndrome del "pato cojo" (su etapa final), una muy baja popularidad, y una fijación en la guerra en Irak.
Estas condiciones no permiten esperar que se efectúen las reformas necesarias
. Deberá llegar una nueva administración, liderada por Barrack Obama, Hillary Clinton o John McCain, para que puedan esperarse reformas macroeconómicas de fondo como las que hizo Bill Clinton hacia mediados de los 90.

Hay esperanza, porque el problema de EE.UU. es la macro, y la micro funciona muy bien. De hecho, la economía estadounidense figura invariablemente en los rankings serios como una de las dos más competitivas del mundo (Paradoja: justo al revés de Chile, donde los problemas son fundamentalmente de orden microeconómico).
Los desafíos de la nueva administración norteamericana no son menores. Entre ellos,
- rescatar la imagen internacional del país y
- devolver la fuerza al dólar.
La debilidad que hoy enfrenta esta moneda es algo irreversible. Estados Unidos sigue siendo una de las economías más competitivas del mundo y no hay señales de que ello vaya a cambiar. El dólar no va a volver a jugar el rol que tuvo en la posguerra, pero puede fortalecerse considerablemente respecto de sus niveles actuales.
Sin embargo, para que ello ocurra debe haber un gobierno con capital político y claridad de objetivos, dispuesto a jugárselo en políticas que, invariablemente, serán impopulares en el corto plazo. O verá, como Nixon, otro fin de Bretton Woods.
Opinión - "El Mercurio" - Santiago - 19-Feb-2008

La Pesca: Actividad más riesgosa del mundo

Más de cinco horas tardó el "Ferralemes" en hundirse en aguas de las Malvinas, desde que a las 2.45 se detectó la vía de agua y hasta pasadas las ocho de la mañana.
"El barco luchó bien y si llega a hacer mejor tiempo se salvaba", aseguran algunos de los tripulantes gallegos que llegaron la semana pasada a casa.
Ahora, ya más tranquilos tras el tremendo susto vivido en la noche del 1 al 2 de febrero han contado algunos detalles del naufragio y han aportado a FARO imágenes exclusivas de un suceso que a pesar de su espectacularidad se saldó sin víctimas ni heridos.
"Eran sobre las 2.45 horas de la madrugada. Los marineros estaban durmiendo y sobre la cubierta había una gran sacada con unas sesenta o setenta toneladas de pescado.
De repente alguien se dio cuenta de que había agua en la zona de máquinas y aunque intentamos poner remedio ya era demasiado tarde", cuentan algunos tripulantes. El aviso para toda la tripulación se dio a través se una sirena de emergencia y en un primer momento se optó por intentar reconducir la situación.
"Lo que hicimos fue coger una sierra rotoflex y procedimos a cortar el saco del pescado. Abrimos la puerta de popa y comenzamos a lanzarlo al mar", explican. El objetivo no era otro que aligerar el peso del buque e intentar así corregir la escora que amenazaba su estabilidad.
"Todo esto con unas condiciones del mar muy malas, con fuerza 8/9", cuentan. Este primer intento se prolongó alrededor de media hora pero muy pronto la tripulación comprobó que los esfuerzos eran vanos. "La escora del barco ya pasaba de los 30 grados y no había nada que hacer", aseguran. Además, el "Ferralemes" se quedó sin motor y sin luz, lo que provocó nervios y pánico entre una parte de la tripulación, formada por más de 30 personas entre gallegos, peruanos e indonesios.
"Había alguna gente que estaba muy nerviosa y que quería tirarse directamente al mar. Pero logramos realizar una maniobra de salvamento perfecta", relatan.
Lo primero que hicieron los marineros fue colocarse el traje salvavidas y a continuación se lanzaron dos lanchas al mar. "Teníamos cinco, repartidas a babor y a estribor aunque las de estribor no las podíamos lanzar por las condiciones del barco y del mar". Luego se bajaron dos escaleras de gato para facilitar el embarque en las embarcaciones, cada una de ellas con capacidad para 16 personas.
Como medida de seguridad "decidimos amarrar las dos lanchas para no separarnos", cuentan los marineros.
La tripulación fue recogida por el "Loitador" y cuando el tiempo mejoró pasó al "Castelo", otro barco propiedad de la misma empresa que el "Ferralemes" (la sociedad mixta Eurofishing LTD).
Pasadas las 8.00 horas el barco acabó hundiéndose a 200 metros de profundidad, a 80 millas de las Malvinas y a unas 300 de Argentina. Los náufragos llegaron a Port Stanley en la mañana del domingo y allí permanecieron durante una semana.
"Nos acogieron y nos trataron muy bien. Estuvimos repartidos en dos hoteles. De una especie de "casa del mar" nos trajeron ropa y maletas para el viaje", señalan agradecidos los tripulantes del "Ferralemes".
La semana que estuvieron en las Malvinas cada uno de ellos la pasó lo mejor que pudo. "Algunos hablaron con el armador de las Malvinas para saber si tenía algún `trabajillo´ que se pudiese hacer y algunos estuvieron forrándole de madera una casa", relatan.
Llegada a casa
La mayoría de la tripulación gallega es natural de la comarca de O Morrazo y todos llegaron a casa entre el lunes y el martes. Fueron recibidos en el aeropuerto de Peinador entre evidentes signos de emoción por parte de sus familiares.
Precisamente hoy martes se celebrará una misa especial en la iglesia parroquial de Santa María de Cela (Bueu) y en la que se realizará una ofrenda especial. Será a partir de las 19.00 horas.
A pesar de que hace apenas una semana que la tripulación llegó a Galicia, algunos de los marineros del "Ferralames" están ya de nuevo en las Malvinas. Algunos están a bordo del "Castelo" y otros están en camino o saldrán los próximos días.
También hay algunos que han decidido quedarse en casa unos días más descansando y recuperándose del susto pero con intención de volver a embarcar.
Daniel García - "Faro de Vigo" - Vigo - 19-Feb-2008

lunes, 18 de febrero de 2008

Un nuevo orden económico

El sistema neoliberal, responsable de la economía propia de casino en la que hemos vivido a escala mundial, está dando manifiestas señales de agotamiento y de incapacidad, especialmente en Estados Unidos. Basta con leer el discurso sobre el estado de la Unión del presidente Bush para percatarse de ello.
La "incertidumbre económica", que tanto preocupa al americano de a pie, apenas merece una referencia de paso en ese discurso. Bush, obviamente, no sabe bien lo que decir ni, sobre todo, lo que hacer.

Ahora bien, los economistas y políticos que deambulan por el viejo areópago de Davos, tan arrogantemente monetaristas en el pasado, tampoco lo saben. Hablan de cambios, de transparencia, de ética, de más Estado -¡quién iba a imaginárselo!- a causa del problema social y ambiental, al que ha de prestarse, obviamente, la mayor atención; denuncian asimismo la condición obsoleta de instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, pero no se atreven aún a afirmar que el sistema está podrido y que es indispensable -y urgente- cambiarlo profundamente.
En cuanto a la Unión Europea, donde la crisis financiera y económica está menos presente -el euro vuelve a ser la moneda de referencia global, con el dólar en caída libre-, es fundamental reconocer que hasta ahora tampoco se ha atrevido nadie a sacar las conclusiones que se derivan del agotamiento del sistema neoliberal. Por falta de coraje político.
La reciente cumbre promovida por el Reino Unido -con los cuatro "grandes" inicialmente, Brown, Angela Merkel, Sarkozy y Prodi, dimisionario, por cierto; a la que se unió, a última hora, el presidente de la Comisión Europea, Durão Barroso, para intentar evitar las críticas contra el "directorio" de los seudograndes- fue un golpe antieuropeo típicamente británico, en el que la señora Merkel se dejó involucrar y que se saldó, como es habitual, con una maniobra mediática retórica, sin ninguna clase de consecuencias prácticas.
Entretanto, la realidad de las cosas no deja de imponerse.
- Los escándalos financieros;
- los resultados catastróficos de las subprime, con consecuencias muy negativas a ambos lados del Atlántico;
- el visible debilitamiento del crecimiento;
- el desempleo, que va aumentando, y
- las quiebras de grandes empresas y de bancos, involucrados en maniobras bajo sospecha en paraísos fiscales donde habitualmente se lava el "dinero sucio
",
son señales ineludibles de que resultaría de gran importancia abrir paso urgentemente a un nuevo orden económico global.
Pero ¿cómo hacerlo cuando el ambiente político en el que se halla la Unión Europea parece impedir cualquier clase de reacción que tenga con el valor y la amplitud de miras que harían falta?
El caso de Citybank, el mayor banco del mundo, es paradigmático de la situación de incertidumbre financiera y moral en la que se vive hoy en Estados Unidos y en Europa.

El banco está prácticamente en quiebra. ¿Y quiénes son los que se preparan para salvarlo, invirtiendo en él cuanto capital sea necesario? ¡China, Singapur y los Emiratos Árabes! ¡Hasta qué extremos ha llegado Estados Unidos!
En un año de elecciones presidenciales norteamericanas, los nuevos rumbos políticos, lo queramos o no, pasan por ahí. De momento es difícil hacer previsiones. A Estados Unidos -como en 1932, recién salidos de la crisis de 1929- le haría falta un presidente con la visión y la audacia política de un Roosevelt.
¿Tendrá la suerte de encontrarlo en el joven político negro que tuvo la osadía de votar, en el momento preciso, contra la guerra de Irak, un hombre de intenciones claras y con una manifiesta voluntad de cambio?
Ésa sería la manera de sacar a Occidente de una de sus mayores crisis y de poder sentarse en la mesa de negociaciones con los países emergentes -Rusia, China, Brasil, la India-, así como con Sudáfrica, Japón, Indonesia y Egipto, para poner los cimientos, en el marco de la ONU, de un nuevo orden económico global, que tanta falta nos hace a todos.

Mário Soares - ex presidente de Portugal - "El País" - Madrid - 18-Feb-2008

La ideología otorga coherencia a la ignorancia racional

La ideología era el opio del pueblo.

La premodernidad fue un tiempo determinista, de biografías programadas: si nacía usted en un ambiente acomodado, debería ser de derechas o conservador; si le tocaba en una familia modesta, estaba condenado a ser progresista o de izquierdas.
El centro estada reservado a la mezcla indefinida, ni mucho ni poco del modelo fetén. La ideología conformaba una supuesta visión de la trayectoria vital y la representación del mundo deparaba el autoengaño acomodado.

Su efecto electoral más pernicioso era el de autoposicionarse en la fidelidad numantina a una sigla política, perdonando a sus dirigentes corrupciones, autoritarismos, incompetencias, cultos a la autoridad y demás desvaríos del poder oligárquico.
Hoy, cada vez son menos acusadas las polarizaciones ideológicas. En España, por ejemplo, la última encuesta del CIS constata que el 88% de los españoles no se sienten realmente ni de derechas ni de izquierdas.
La gente se percibe compleja y plural, por lo que políticamente se siente cada vez más insatisfecha con la simpleza de las ofertas electorales. Un botón de muestra: a la pregunta de si se está interesado por la política, el 70% responden que poco o nada. Y a la valoración global «¿está usted satisfecho con la labor del Gobierno?», y su correspondiente «¿lo está con la labor de la oposición?», la respuesta mayoritaria es un desganado «regular».
El nuevo escepticismo político está avanzando de forma acelerada desde las generales de 1993. Los sociólogos la definen como una nueva era electoral, caracterizada por una posición de empate técnico potencial entre las principales opciones políticas y en contexto de amplia participación electoral, donde es posible y frecuente la alternancia para unos Gobiernos cada vez más supervisados por la mirada descreída y asombrada del pueblo.
El cambio de mentalidad se plasma en votos cada vez más condicionales y con menor componente ideológica
. Esta posmodernidad es volátil y documentada, con gente más informada, que puede decidir con mayor fundamento, cálculo de las consecuencias y sentido práctico.
Anteriormente la ideología representaba torpemente lo desconocido, otorgaba coherencia a la ignorancia racional, que decía M. Olson; era el espacio resguardado de lo no sabido científicamente, según Althusser; incluso la zona oscura de la caverna de Platón.

La ideología era
- pensamiento tentativo no comprobado,
- una fuerza etérea de la motivación y, al mismo tiempo,
- una pulsión fatal,
- un arma de separación,
- la diferenciación artificial basada en el prejuicio y el odio
.

La ideología derivaba así en
- opio del pueblo,
- en identidad manipulable por los señores de los poderes fácticos sin ideología real
.
Ahora se ha hecho pensamiento débil, solo condicionante, cada vez más un residuo del pasado. Las elecciones se decidirán por posibilismo, por el juicio intuitivo de quien podrá ocasionar menos desperfectos en estos tiempos revueltos.

Pedro Arias - Pedro Arias - "La Voz de Galicia" - Santiago - 18-Feb-2008

¿Alimentos baratos para salarios bajos?

La información dice: "suben los commodities y el precio de los alimentos en el mundo". Esta buena noticia se ha transformado, sin embargo, en un problema para la Argentina. Porque sube el precio de los alimentos internamente y ni el gobierno ni gran parte de la dirigencia saben qué hacer.

Pareciera que la única estrategia es seguir con políticas artificiales de alimentos baratos para salarios bajos a fin de mantener muchas industrias no competitivas. Se sigue con la idea de
- que el sector agropecuario tiene que subsidiar a la industria.
- Que el interior tiene que subsidiar los grandes conglomerados urbanos.
- Que el más pobre tiene que subsidiar a los más ricos.
Con estas ideas no puede haber cambio. Es un nuevo atajo a la solución definitiva de nuestros problemas.
El error es no poner el problema en contexto y no advertir la importancia del Complejo Agroindustrial de la Argentina. Este Complejo es la industria más importante del país, por sus aportes y por la genuina ocupación territorial en la que se desarrolla. Ha consolidado en los últimos años una gran autopista del conocimiento, por donde circula toda la innovación y la tecnología -hacia y desde el campo- por medio de una gran red de emprendedores que le permitió consolidarse como el sector más dinámico de la economía.
El Complejo tiene el mayor conglomerado de PYMES del país, siendo por lo tanto el mayor dador de mano de obra, principalmente en el interior, dando trabajo al 35 por ciento de los argentinos. Representa, además,
- el 60 por ciento de las exportaciones que en 2007 totalizaron 35.000 millones de dólares.
- Aporta el 45 por ciento del PBI y
- solamente por retenciones el fisco recaudará este año 7500 millones de dólares
.

El absurdo es insistir con la antinomia campo versus industria. Hay que discutir industrial competitiva contra industria no competitiva y cuáles deben ser las políticas para el crecimiento y el desarrollo que necesita cada una.
La dirigencia y el gobierno tienen que definir que, si hay necesidad de subsidiar algún sector, es el Estado el que tiene la responsabilidad de hacerlo y no un sector a favor de otro con medidas económicas discriminatorias entre ellos o entre los mismos protagonistas de un mismo sector o cadena.
El complejo agroindustrial ha dado suficiente muestras de lo que es capaz de superar
- la falta de política para el sector,
- la intervención en los mercados y
- la ingerencia del gobierno en las decisiones empresarias
.
Sin políticas de Estado, viene superando igual todos los record de producción y de exportaciones, pero esta situación es difícil que pueda mantenerse.

Una pregunta que nos debemos hacer es la siguiente:
- ¿Cuánto más habríamos crecido y cuánto mejor estaría el conjunto de la sociedad, de haber tenido políticas de Estado con el fin de dar previsibilidad al innovador, al inversor y al trabajador que moviliza cada emprendimiento empresario en el campo argentino?

La política económica no debe estar atada, únicamente, al nivel de precios de los commodities internacionales. Debemos crear fondos anticíclicos consolidados en los años de las vacas gordas como las actuales, para los años de vacas flacas que con seguridad van a volver.
En este período de bonanza hay que tener en cuenta que más gente va a tener trabajo y que habrá mejores salarios, para poder comprar los alimentos necesarios, que siguen siendo y van a seguir siendo, los más baratos del mundo. Por eso es falso seguir con la idea de que si aumentamos las exportaciones aumentará el precio de nuestros alimentos y se comprometerá la calidad de vida de nuestros conciudadanos.

En resumen
- A mayor riqueza por mayores exportaciones hay mayor actividad de toda la economía del país,
- aumenta su PBI generando los recursos genuinos para atender las necesidades y ayudar como corresponde a los más necesitados en forma directa por el Estado.

Pero esta propuesta no es sostenible si no se implementa simultáneamente un Plan Nacional Universal para saber quiénes son y dónde están los necesitados y marginados.
Lo que no es sostenible es seguir con la idea retrógrada de subsidiar a los 40 millones de habitantes y a todos los turistas del mundo que nos viene a visitar para consumir carne y pan baratos, a través de controles de precios y la intervención en los mercados.
El nuevo gobierno tiene una oportunidad única para hacer los cambios en las políticas y los estilos de gestión para que por medio de un dialogo constructivo, entre el sector público y privado, se puedan generar consensos que permitan producir un shock de exportaciones cualitativas y cuantitativas.

Arturo Navarro - "La Capital" - Mar del Plata - 18-Feb-2007

Visita a Fleet Street: Los medios "fabricantes masivos" de distorsión

He leído estos días un interesante debate sobre el papel de los medios de comunicación en la sociedad británica y me he atrevido a resumirlo para esta columna. El debate apareció en las páginas el diario The Guardian, un periódico progresista de calidad acreditada.
La historia comenzó a primeros de este mes cuando Nick Davies, un periodista de reconocido prestigio, abrió fuego con un artículo que el diario resumía así en su título y sumario:

"Nuestros medios de comunicación se han convertido en fabricantes masivos de distorsión. Un sector cuya tarea debería ser filtrar las falsedades se ha convertido en un conducto para la propaganda y las noticias de segunda mano".
Davies sostenía sus acusaciones en una investigación realizada para su libro, Flat Earth News, en el que llegó a la conclusión de que la tendencia a "reciclar la ignorancia es mucho peor que nunca".
Davies había encargado una investigación a especialistas de la Universidad de Cardiff. Examinaron 2.000 informaciones en cuatro diarios de calidad -Times,Telegraph, Guardian, Independent- y Daily Mail.

Las conclusiones eran devastadoras: al rastrear las fuentes de los "hechos", vieron que sólo el 12% de las informaciones contenían material que los propios periodistas hubieran investigado por completo. Con un 8% no podían estar seguros y con el restante 80% descubrieron que eran noticias elaboradas total o parcialmente con material de segunda mano, procedente de agencias de noticias y despachos de relaciones públicas.
"El segundo dato fue que, al buscar pruebas de que se habían verificado exhaustivamente los 'hechos', vieron que sólo había sido así en el 12% de los casos", afirmaba en su artículo.
Que los periodistas se hubieran convertido en procesadores de material facilitado por otras fuentes y no comprobado se debía, en opinión del autor y sus investigadores de la Universidad de Cardiff, a que los periodistas tenían que llenar hoy tres veces más de espacio del que llenaban en 1985.

"En general, no buscan las noticias, ni comprueban su contenido, sencillamente porque no tienen tiempo". Y terminaba su artículo con una conclusión desoladora: "Si a ello se añaden los límites tradicionales con los que se encuentran los periodistas cuando quieren averiguar la verdad, es posible comprender por qué los medios de masas, en general, han dejado de ser una fuente fiable de información".

La respuesta
Casi un contraataque, lo dieron en las mismas páginas de Guardian dos pesos pesados del periodismo británico. Peter Preston, que fue editor de Guardian durante veinte años (1975-1995), y Simon Jenkins, que fue editor del Times en los años noventa y ahora es columnista de Guardian.
Jenkins subrayó el cliché que supone afirmar que los periódicos están tan mal y han caído tanto que no merecen "ninguna defensa contra los bárbaros de Internet que asoman a sus puertas". Recordó que en los periódicos serios las quejas por el descenso de la calidad son una constante, lo que no significa que cualquier tiempo pasado fue mejor.Las hemerotecas son, en ese sentido, testigos implacables.
Jenkins no entraba a discutir los datos de los investigadores de la Universidad de Cardiff, y estaba dispuesto a aceptar que los periódicos son muchas veces chapuceros, llenos de errores y poco dignos, sin que ello empañase el papel que en su conjunto desempeñan como colectivo en la democracia británica. Y citaba a un sociólogo de Oxford, Stein Ringen, que había calificado la prensa de las islas como
- "independiente,
- irreverente,
- entretenida, a menudo divertida y,
- gracias a Dios, entrometida".
Es decir, concluía Jenkins, que "esa diversidad de conjunto es más importante para la democracia que los fallos de las partes".
Por su parte, Paul Preston dio la réplica en una crítica al libro de Davis, Flat Earth News. Y no fue una crítica piadosa. Diseccionó con acidez las contradicciones que encontró en el texto y, en su opinión, los ajustes de cuentas personales del autor con el establishment de Fleet Street.

"Un punto ineludible en relación con el periodismo es que, bajo o elevado, despiadado o idealista, es un lío, y siempre lo ha sido. Lo cual no debe impedir que intentemos limpiarlo poco a poco, problema a problema. No podemos permitirnos el lujo de no ser serios a propósito de nuestro serio oficio".
Traer a estas columnas una polémica de las páginas de Guardian tal vez denote una confesable envidia por la capacidad de discutir y polemizar sin que nadie se sienta personalmente descalificado. Tal vez, porque la libertad de prensa tiene siglos en el Reino Unido.
El periodista más británico de la plantilla de EL PAÍS, John Carlin, definía así la libertad de prensa en un artículo publicado el pasado lunes en la sección Vida & Artes.

"Lo que la libertad de prensa significa es el derecho a dar una visión amplia, sin límites y, dentro de lo posible, equilibrada de los hechos. Esto requiere que los periodistas publiquen los puntos de vista de todas las partes involucradas". Pues eso.
JOSÉ MIGUEL LARRAYA - "El País" - Madrid - 17-Feb-2008

jueves, 14 de febrero de 2008

El orden público como bien democrático

El orden público democrático solo puede ser el resultado de una sociedad justa.

Y por eso hay que considerar sociedades enfermas a aquellas que, poniendo el acento sobre la eficacia policial y el castigo a los delincuentes, solo consiguen un orden aparente que se asienta sobre cárceles atiborradas, juicios trapalleiros y poco garantistas y una extensión de la sospecha sobre todo ciudadano que no asuma la carga de probar su inocencia.
Las pésimas experiencias derivadas de la ley contra la violencia de género, contra los delincuentes sexuales y contra ciertos delitos especiales como la circulación y el narcotráfico, deberían ser suficientes para desprestigiar las reformas a la carta del Código Penal, y para explorar más en serio el orden público preventivo.
Pero, a la vista de los fuertes componentes demagógicos que anidan en los partidos y en ciertas organizaciones cívicas, y de la pérdida de los valores y principios que enmarcan el hecho democrático, todo indica que el PP puede sacar buenas rentas electorales de hacer exactamente lo contrario:
- construir más cárceles,
- rebajar la edad penal a los 12 años,
- ampliar los delitos considerados especiales, y
- fiar la paz social a una Policía Nacional pagada con sueldos de ertzainas
.
En contra de la candidez socialista, que cree que las propuestas del PP se desautorizan a sí mismas por ser propias de la derechona, estoy convencido de que la moda del orden público represor constituye una fuente de votos casi inagotable. Y no solo porque la gente reacciona con pavor irracional ante
- los asaltos a domicilios,
- los secuestros y violaciones o l
- a simple mención de las bandas kosovares,
sino porque el propio PSOE mantiene una posición acomplejada y contradictoria que no sabe si quedarse con la democracia radical de Rubalcaba o con las simplezas de Fernández de la Vega. Porque, aunque es evidente que el PSOE trata de mantenerse en un punto de equilibrio entre el Estado policial y el orden público democrático, también es verdad que la demagógica reconducción de la democracia al Estado de derecho, que inspira la vicepresidenta, acaba dándole toda la razón a las propuestas de Rajoy.
Claro que no tendríamos ningún problema si todas las propuestas de orden público, dentro y fuera de las elecciones, tuviesen como base el sereno estudio de las medidas que se pretenden adoptar. Pero si seguimos sin ese debate, presos de la improvisación y el miedo, y si Rajoy hace demagogia a caño abierto con el Código Penal, pronto empezará Zapatero a competir con él para ver quién es mejor castigador, en una tendencia que en modo alguno debería entusiasmar al país de la Unión Europea que tiene el triste récord de mayor población reclusa.

Xosé Luis Barreiro Rivas - "La Voz de Galicia" - Santiago - 14-Feb-2008