viernes, 5 de agosto de 2011

EE.UU.: ¿Tiempo de una "doble caída"?

Análisis del difícil momento de la principal potencia mundial
- Un pésimo acuerdo sobre la deuda,
- aumento de temores sobre una recesión y
- el peligro de un estancamiento de largo plazo:
- la economía estadounidense luce desoladora.

Ésta debería haber sido una buena semana para los Estados Unidos.
Los líderes del país al final lograron una medicina ridículamente irresponsable llena de bravuconadas fiscales,
- removiendo la amenaza de un Armagedón financiero global al acordar elevar el techo de

la deuda fiscal.
- Lejos de haber producido un alivio,
- los inversionistas están nerviosos.
- Los mercados accionarios alrededor del mundo se han desplomado.
El 2 de agosto, el día que el acuerdo de la deuda fue firmado, el índice S&P 500 vio su mayor caída diaria en un año, y los rendimientos en los Bonos del Tesoro a 10 años cayeron a 2,6%, su menor nivel en nueve meses, a medida que los inversionistas buscaban refugio.
No todo tiene que ver con Estados Unidos:
- la Eurozona es un lío y
- las manufacturas parecen estar desacelerándose por doquier.
Pero
- las perspectivas para Estados Unidos súbitamente se han oscurecido.
Las revisiones estadísticas
y nuevas cifras negativas han revelado
- un debilitamiento más frágil del que se había asumido.
Una vez que entra en caída,
- una economía fácilmente puede regresar a la recesión,
- particularmente si es golpeada por un nuevo shock ,
- como probablemente ocurrirá con Estados Unidos,
que gracias a
- una fuerte dosis de ajuste fiscal producto del acuerdo de la deuda
- empeorará las cosas.
Las probabilidades de una nueva recesión el año que viene
- son desagradablemente altas,
- quizás tan elevadas como 50%.
La recuperación de Estados Unidos tras una recesión que golpeó los balances siempre se consideró que debería ser lenta y frágil.
Y sus males
- no cayeron sobre la economía mundial
- gracias a la fortaleza de los mercados emergentes.
Pero
- el sinsentido del acuerdo de la deuda,
-especialmente por su incapacidad de hacer frente a cualquiera de las verdaderas fuentes

de los problemas fiscales del país, como los gastos en privilegios-
- plantea una preocupación mayor.
- ¿Se podrá confiar que los políticos del país,
- tan polarizados y tan deseosos de jugar con la economía,
- no conviertan lo que siempre fue un período de inevitable dureza en
- un estancamiento de largo plazo?

Las cifras empeoran
Comencemos por el estado de la recuperación.
El 29 de julio el gobierno publicó estadísticas revisadas del PIB de los últimos años. Éstas mostraron que
- la recesión en 2008 fue más profunda de lo que se había pensado, y
- la subsecuente recuperación fue plana.
- La producción aún no recupera su peak previo a la recesión.
- Y la frágil recuperación está decayendo.
El año pasado la producción creció apenas 1,6%, muy por debajo de lo que la mayoría de los economistas consideran
- debería ser la tasa de crecimiento subyacente de la economía, y
- a un ritmo que en el pasado casi siempre ha sido seguido de una recesión.
En los últimos seis meses Estados Unidos ha logrado un crecimiento anualizado de apenas 0,8%.
Factores temporales
han jugado algún rol en esto.
- El aumento en el precio del petróleo afectó el gasto de los consumidores.
- El terremoto de Japón interrumpió la cadena de suministro.
Pero la economía en general
- está ahora tan débil que
- tomará mucho tiempo recuperar el crecimiento a una tasa razonable
.
Y hay señales de que

- los shocks temporales pueden haber dejado daños más permanentes
- en la psiquis de las empresas y los consumidores.
Es por eso que las nuevas cifras son tan desconcertantes.
- El gasto de los consumidores cayó en junio;
- la confianza de los consumidores se hundió en julio, como también
- las órdenes de manufacturas.
Por supuesto, éstas son fotografías muy incompletas e iniciales, pero
- la probabilidad de una nueva recesión el próximo año,
que hace sólo un mes se veía relativamente pequeña,
- se ha incrementado de manera alarmante.
- Si esto ocurre, entonces
- los políticos estadounidenses tendrán que cargar con buena parte de la responsabilidad.
- Su receta para una economía debilitada es
- una larga dosis de austeridad.
Gracias al término
en diciembre de
- créditos tributarios para los salarios y la extensión de beneficios de desempleo,
- Estados Unidos está en curso de una contracción fiscal de alrededor de 2% del PIB en 2012,
- la mayor entre las grandes economías, y
- suficiente para arrastrar a una economía debilitada hacia una recesión.

La Fed: la única que puede evitar el daño
El acuerdo de la deuda, que implica sólo modestos nuevos recortes en el corto plazo, no es directamente responsable por esto.

Pero
- el Congreso podría, y debería,
- detener esta trayectoria potencialmente ruinosa.
Hay un acuerdo que habría que alcanzar:
- mantener el gasto en el corto plazo, con énfasis en
- inversiones de infraestructura que se necesitan mucho, como también
- extender los recortes temporales de impuestos, a cambio de
- grandes reducciones del déficit en el mediano plazo,
- centrado en los privilegios y reformas tributarias.
Pero

- el Congreso hizo precisamente lo opuesto.
¿Tiene que ser todo así? No necesariamente.
Barack Obama o alguno de sus oponentes republicanos aún podría
- tener el coraje de decir la verdad sobre la economía estadounidense

- en la elección presidencial del próximo año.
Pero dada
- la actual inutilidad de los políticos,
- la única institución con el poder de evitar el daño es la FED.
Con
- las tasas de interés tan bajas, eso significa
- más facilidades cuantitativas (o QE, por sus siglas en inglés).
- Imprimir más dinero es justificado en las actuales circunstancias, pero
- aún es una herramienta que ofrece retornos muy bajos.
- Una ayuda fiscal habría sido mucho mejor.
The Economist - El Mercurio - Sgo. de Chile - 5-Ago-2011

jueves, 4 de agosto de 2011

Brasil se vuelca a la innovación y sale a la caza de cerebros

Rousseff lanzó un ambicioso programa que pretende atraer científicos extranjeros

Con la fortaleza de una economía creciendo a toda máquina, que ya ocupa el séptimo puesto a nivel mundial, Brasil busca ahora
- desarrollar todo su potencial para convertirse en un polo de innovación científica y

tecnológica.
Para eso, el gobierno de Dilma Rousseff acaba de lanzar
- un programa que pretende importar a miles de científicos extranjeros, al tiempo que
- capacitará a legiones de sus estudiantes en el exterior.
"Hoy es un momento raro en la historia económica:
- Brasil crece, tiene estabilidad, invierte, y
- estamos asistiendo a una recesión, una crisis, inestabilidad en los países desarrollados.

Nosotros tuvimos una diáspora de cerebros en el pasado, pero ahora
- queremos atraer inteligencia para Brasil.
- Vamos a dar un salto cuantitativo",
explicó el ministro de Ciencia y Tecnología, Aloizio Mercadante.
La iniciativa, bautizada "Brasil sin Fronteras", aprovechará que,
- debido a la difícil situación económica que atraviesan Estados Unidos y Europa,
- muchos investigadores perdieron sus puestos ante la falta de financiamiento.
Tan sólo en la NASA, se calcula que unos 4000 científicos perdieron su trabajo.
Por estas latitudes, en cambio,
- hay grandes perspectivas de crecimiento para los próximos años;
- las arcas estatales están llenas gracias a los altos precios de las commodities y a la creciente

recaudación, y, encima,
- el real se ha fortalecido ante el dólar y el euro,
- con lo cual Brasil tiene la capacidad de ofrecer becas tentadoras y sueldos competitivos.
A través de un concurso internacional, que será divulgado antes de fin de año,
- se otorgarán 1200 becas para jóvenes investigadores extranjeros, que
- recibirán alrededor de 5000 dólares mensuales para trabajar en universidades y centros

de investigación del país.
Además,
- hasta 2014 se ofrecerán unos 400 empleos para investigadores líderes, a los que
- se les pagará unos 10.000 dólares mensuales, además de gastos de hospedaje y transporte.
La idea
es que
- estos "cerebros" importados se concentren en diversas áreas de investigación científica que
- Rousseff declaró estratégicas para el futuro de Brasil.
Por otra parte, el programa proyecta conceder
- 75.000 becas públicas y
- 25.000 público-privadas para que
- los estudiantes brasileños recientemente graduados vayan a perfeccionarse a las mejores

casas de estudio del mundo.
Se están terminando de firmar convenios con

- 328 casas de estudio extranjeras, entre ellas
- las norteamericanas Harvard, Stanford, Princeton, Columbia y el MIT, así como
- las británicas Cambridge, Oxford y el Imperial College.
- "No se puede desarrollar un proyecto de punta en tecnología y ciencia sin colaboración

internacional", afirmó Mercadante.
Los beneficiados
- serán elegidos de acuerdo con el mérito universitario, su participación en competencias

científicas y sus habilidades con otros idiomas.
El valor promedio de estas becas será de
- 800 dólares mensuales, más su alojamiento, con una inversión total estimada en
- 1900 millones de dólares en los próximos cuatro años.
- "No pretendemos formar 75.000 científicos individuales o 75.000 «Einsteins»,
- sino la base del pensamiento del país.
- Que estos estudiantes vuelvan y transformen con su capacidad y con su formación
- el conocimiento y la innovación del país", destacó Rousseff.

Oportunidad
Hasta ahora, Brasil invertía cerca
- del 1,11% de su producto bruto interno en investigación y desarrollo científico, pero

espera llegar a cerca
- del 2% para 2014, como hacen muchos países desarrollados.
- "Hay una correlación directa entre la inversión en ciencia, tecnología e innovación y
- los avances de un país.
- Brasil se enfrenta a grandes desafíos. Necesita ingenieros, científicos, laboratorios y

tecnología de punta.
Tenemos que aprovechar esta ventana de oportunidad que nos abre el crecimiento económico para
- pasar a otro nivel de desarrollo",
señaló a LA NACION Jacob Palis, presidente de la Academia Brasileña de Ciencias.
Por medio del programa Brasil sin Fronteras, se espera
- aumentar la competitividad industrial por medio de la expansión de la movilidad

internacional;
- incrementar la presencia de estudiantes e investigadores brasileños en instituciones

de excelencia en el exterior;
- promover una mayor internacionalización de las universidades brasileñas;
- aumentar el conocimiento innovador del personal de las industrias brasileñas, y
- atraer a jóvenes talentos.
Alberto Armendariz - La Nación - Buenos Aires - 31-Jul-2011

El optimismo excesivo y otros prejuicios económicos de nuestros líder

Necesitamos de manera urgente
- nuevas formas de pensar el comportamiento del mercado
- de parte de nuestros pensadores económicos y líderes políticos.

Es lamentable
que siga siendo muy difícil que

- quienes han dominado el pensamiento económico y la vida política en las últimas décadas
- piensen de formas completamente nuevas.
Mi propia profesión, la economía, no se ha distinguido en las últimas décadas.
Monetaristas clásicos han perdido su equilibrio,
- en tanto la definición del dinero se volvió escurridiza a raíz de
- la cambiante estructura de los mercados financieros.
Los keynesianos
no alcanzaron sus objetivos ya que
- las respuestas de política fiscal quedaron rezagadas ante las necesidades económicas.
El mayor fracaso
ha sido
- la moderación fiscal a tiempo para prevenir excesos económicos y financieros.
Las "expectativas racionales"
constituyen otra teoría económica con aceptación en el mundo académico.

Fue descripta recientemente por Roman Frydman y Michael Goldberg en su libro
"Más allá de los mercados mecánicos" como que parte de una premisa de que
- el mundo está "conformado por reglas mecánicas totalmente especificadas que

- se supone que
- capturen la toma de decisiones individual y los resultados del mercado en todo momento".
Las expectativas racionales
alentaron
- los modelos matemáticos del comportamiento económico y financiero, y
- llevaron a la comunidad académica a minimizar la importancia de
- los cambios estructurales en el comportamiento económico y financiero.

Académicos y economistas del sector privado por igual
- están muy influenciados por los sesgos de comportamiento.
En conjunto, tales sesgos desalientan a los analistas y participantes del mercado a
- aceptar la probabilidad de pánicos, crisis y otros contratiempos financieros.
Consideremos, por ejemplo,
- la muy humana propensión a
- minimizar el riesgo y
- evitar el aislamiento.
- Es reconfortante correr con la multitud.
- Hacerlo reduce la probabilidad de ser el único equivocado.
Cuando se trata de mirar hacia delante,
- es inevitable que miremos al pasado como referencia.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que
- la historia nunca se repite de manera "exacta", sino que más bien

"rima" (como se dice que dijo Mark Twain).
El verdadero reto es
- identificar lo que es diferente en la actualidad en relación al pasado.
- Las ecuaciones matemáticas basadas en los datos históricos
- no son capaces de hacer tales juicios.
Otro importante sesgo cognitivo es que
- a la mayoría le resulta muy difícil cambiar de parecer.
Es poco probable que un economista que ha ganado reconocimiento a través de los años escribiendo y desarrollando una teoría económica y financiera
- cambie sus conclusiones a la luz de la evidencia contraria.

También hay un claro sesgo contra las predicciones negativas.
Hasta donde yo sé, ningún
- presidente estadounidense,
- presidente del Consejo de Asesores Económicos,
- secretario del Tesoro de EE.UU. o
- titular de la Reserva Federal
- ha pronosticado alguna vez una recesión económica.
Además, las grandes empresas e instituciones financieras
- evitan hablar de las dificultades a corto plazo.

La última crisis financiera no fue la excepción.
Pocos meses antes de que la crisis reciente alcanzara su punto más profundo en 2008, muchos funcionarios señalaron que los problemas en el mercado inmobiliario estaban bien contenidos.
Hay muchas razones para este sesgo, en particular el hecho de que
- las proyecciones económicas y financieras negativas traen consecuencias negativas.
Tales pronósticos
pueden
- acortar las carreras de líderes políticos,
- interferir con las aspiraciones de líderes de negocios y finanzas, y
- poner en peligro el historial de desempeño de los administradores financieros.
- ¡E incluso cuando dan en el blanco!
Los economistas y analistas de negocios
, en especial
- aquellos empleados por instituciones que aconsejan a inversionistas —
aquellas involucradas en actividades como corretaje y banca de inversión—
- se enfrentan a la difícil tarea de mantener la objetividad.
Sólo la denominación de asesores de inversionistas sugiere que sus análisis deberían
- ayudar a promover una operación de corretaje o la distribución de nuevos valores.
Para reducir al mínimo la posibilidad de un sesgo, los jefes de investigación de instituciones financieras involucradas en una amplia variedad de actividades
- deberían ser miembros de la alta gerencia y no reportar —como ocurre en la actualidad—
- a quien está al frente de una unidad operativa, como transacciones, ventas o banca

de inversión.
A pesar de todos los avanzados modelos econométricos y otras técnicas nuevas a disposición de los economistas de hoy, simplemente
- no observan el mundo de forma tan confiable y predecible como
- los expertos en ciencias físicas, y
- no pueden ejecutar el mismo tipo de experiencias controladas.
- La suya es una ciencia humana moldeada a menudo por acciones humanas impredecibles.

Por desgracia, todavía
- no veo ninguna nueva conciencia o iluminación en el campo económico y financiero.
En medio de los intentos por dejar atrás las secuelas de las conmociones recientes, todavía enfrentamos fuertes vientos en contra.
Aún son demasiados

- los activos financieros que no aparecen con precios razonables en los libros.
Tanto en EE.UU. como en Europa,
- una supervisión gubernamental efectiva sigue siendo dudosa.
Por un lado,
- hay economistas que instan a continuar la fuerte estimulación de la política fiscal.
Se supone que eso
- aumentará el gasto y la solicitud de financiamiento por parte del sector privado.
Pero difícilmente eso logre que
- la deuda de los hogares y el crecimiento total de la deuda se alineen de forma sustentable.
Otros economistas impulsan
- un endurecimiento de la política monetaria y la desaceleración de la expansión de

la política fiscal.
Eso bien puede
- poner en riesgo de estancamiento a una economía ya en estado anémico.
El problema intratable es
- una deuda excesiva.
- ¿Cómo podemos lidiar efectivamente con eso?
- Las respuestas de ayer ya no parecen relevantes.
Es casi seguro que
- los nuevos paradigmas surgirán,
- no de la mente de los funcionarios actuales,
- sino más bien de las filas de los líderes del mañana.
Henry Kaufman - The Wall Street Journal - NYC - 2-Ago-2011

¿Está acabado Obama?

Estúpida. Patética. Ridícula. Frustrante. Infantil. Vergonzosa.
Estos son algunos de los términos más usados por los estadounidenses cuando el Pew Center les pidió sus impresiones respecto a la negociación sobre el techo de la deuda de EE UU.

No importaba la clase social, el origen geográfico, la edad o la filiación política.

Desde simpatizantes del Tea Party en Kansas hasta profesores izquierdistas de Berkeley y desde banqueros de Wall Street a desempleados en Detroit, todos coinciden:
- el espectáculo fue lamentable y todos los protagonistas han salido perdiendo.
Algunos más que otros. Pero de eso hablaremos después.
Un 75% de quienes se identificaron como republicanos en la encuesta del Pew Center expresan
- una pésima opinión del proceso y de su resultado.
Lo mismo piensan

- el 72% de los demócratas y
- el 72% de los independientes sondeados. Sorprendentemente,
- los más críticos (el 83%) son quienes se identifican como simpatizantes del Tea Party.
Eso es sorprendente porque es obvio que el acuerdo final refleja

- mucho más las posiciones iniciales del Tea Party que
- aquellas de los demócratas, la Casa Blanca o los republicanos moderados.
Este resultado confirma que,
- fuera de una victoria absoluta, nada habría satisfecho por completo a los miembros del

Tea Party.
El hecho de que no estén satisfechos confirma que los miembros del Tea Party

- no se habrían conformado con nada que no fuera una victoria absoluta.
Michelle Bachmann
, una de sus dirigentes más visibles, ha dicho claramente que

- el acuerdo alcanzado en el último minuto no es satisfactorio, y que
- la amenaza de la suspensión de pagos de la mayor economía del mundo no la llevaría
a cambiar de opinión.
- El Tea Party practica la extorsión política en su forma más consumada.
Sus líderes
y congresistas

- tienen una bomba, "su veto" y
- están listos para hacerla estallar si sus exigencias no son aceptadas.
No son muchos
, pero
- su estridente radicalismo, su disciplina y

- su disposición a arrojarse a la hoguera para lograr sus propósitos les da
- un poder mayor que el que justifican sus números.
El acuerdo alcanzado
- no estimulará el crecimiento,
- ni estabilizará la economía,
- ni corregirá la creciente disparidad en la distribución del ingreso que ha caracterizado

la economía estadounidense en años recientes,
- ni creará las inversiones públicas que la superpotencia tanto necesita para modernizar

y expandir sus infraestructuras.
Los recortes de gasto público acordados
- no han sido diseñados por neurocirujanos,
- sino por carniceros.
Los recortes
- no son estratégicos,
- ni están enfocados de forma inteligente,
- ni son parte de una visión más amplia sobre el futuro del país.
Son
simplemente
- un burdo instrumento para reducir al Gobierno a su mínima expresión o incluso,

para muchos, esto sería el nirvana, hacerlo desaparecer en algunas áreas.
Este enfoque

- no es nuevo ni accidental: casual:
- muchos de los extremistas del Tea Party pertenecen a la facción

"matar de hambre a la bestia",
- un grupo que cree que la única manera de limitar el papel del Gobierno, "la bestia",
- es secarle todos los ingresos.
Los analistas se han apresurado a culpar a Barack Obama de todo esto.
Indeciso. Débil. Lento de reacciones. Contemporizador. Temeroso del Tea Party. Naif. Perdedor.
Estos son algunos de los adjetivos con los que se ha descrito al presidente por parte de sus rivales e incluso por demócratas y otros en la izquierda que se han sentido traicionados por un líder que hace unos pocos años les inspiró como ningún otro en décadas.
- Muchos ya dan por hecho que Obama no será reelegido.
Esto es lo que Clive Crook, el influyente columnista del Financial Times, piensa sobre la posición de Obama ante la reelección:
- "Entre mala y desesperada".
- No estoy de acuerdo.
En política
, el periodo hasta el 6 de noviembre de 2012, día de las próximas elecciones presidenciales,
- es una eternidad.
- Puede pasar cualquier cosa.
Por ello es imprudente anticipar ahora el resultado. Pero algunas cosas están claras.
Para entonces, los dolorosos efectos de los recortes que el Tea Party ha logrado arrancar al Congreso y la Casa Blanca se estarán sintiendo ampliamente, incluso
- entre la clase media que ahora simpatiza con los ultraconservadores.
- El extremismo y la irracionalidad de las ideas que alimentaron el movimiento
- serán patentes y más difíciles de defender.
Esta tendencia
, aunque incipiente, es ya visible:
- el 42% de los estadounidenses entrevistados por el Pew Center dicen tener
- una impresión menos favorable de los republicanos en el Congreso.
- Un 30% dice lo mismo respecto a los demócratas. Y
- Un 37% tiene una peor impresión del Tea Party.
Otro hecho claro es que

- el Tea Party usará de nuevo la política de la extorsión para influir en la elección del
candidato republicano que competirá con Obama en 2012.
Para que les resulte aceptable, un candidato tendrá que decir cosas como esta:
- "A Estados Unidos le falta muy poco para dejar de ser una economía de libre mercado".
Esto dijo Mitt Romney al anunciar sus aspiraciones presidenciales.

Y puede que ni siquiera eso sea suficiente.
Y el Tea Party pedirá pronunciamientos aún más extremos de su candidato, sin importar que
- sean tan falsos como la afirmación de Romney.
- Salir reelegido no será fácil para Barack Obama.
- La gran paradoja, sin embargo, es que

- el Tea Party le ayudará mucho.
MOISÉS NAÍM - El País - Madrid - 3-Ago-2011

martes, 2 de agosto de 2011

Son los ancianos, tonto

Si el liderazgo es
- la capacidad de llevar a la gente donde necesita ir -ya sea
- si ésta se da o no cuenta o
- si desea o no hacerlo-
entonces, prácticamente,
- no ha habido liderazgo en estas semanas de frustrante y exasperante debate sobre
- el presupuesto y el techo de la deuda en Estados Unidos.
Ha habido
- un consenso tácito entre
- el presidente Obama,
- los congresistas demócratas y los republicanos sobre
- no debatir el asunto esencial que subyace en este impasse.
Hemos oído hablar mucho sobre
- "compromisos" o la ausencia de ellos.
Hemos tenido presupuestos contrapuestos, con diferentes combinaciones de recortes de gastos y subida de impuestos.
Pero, prácticamente,
- no hemos oído nada sobre
- "el factor" que hace que el problema del presupuesto sea
- INSOLUBLE.

Son los ancianos, tonto.
En este momento, es obvio que
- necesitamos volver a escribir el contrato social que,
- en el curso del pasado medio siglo, transformó la principal tarea del

Gobierno Federal de los EE UU en
- una transferencia de ingresos de los trabajadores a los jubilados.
En 1960
, la defensa nacional constituía
- la principal tarea del gobierno norteamericano;
- representaba el 52% de los gastos federales.
En 2011
-incluso con dos guerras- esa cifra es de
- el 20% y va disminuyendo.
Mientras
tanto,
- el Seguro Social, Medicare, Medicaid y otros programas para jubilados
- constituyen aproximadamente el 50% de los gastos federales que no son intereses.
Estas transferencias
- se han vuelto tan enormes que, a menos que se las controle,
- sabotearán el futuro de Estados Unidos.
Los hechos son conocidos:
Para 2035,
- la población de 65 y más años será casi el doble;
- los gastos de la asistencia médica seguirán desenfrenados;
- esa combinación automáticamente expande los gastos federales (como porción de

la economía) en alrededor de un tercio de los niveles de 2005.
Este maremoto de gastos acarreará una o todas las siguientes consecuencias
:
(a)- impuestos mucho más elevados;
(b)- la reducción de otros servicios gubernamentales,
- desde el Servicio Meteorológico
- hasta las investigaciones médicas;
(c)- un desarme parcial y peligroso;
(d)- déficits grandes e inestables.

Cifras y preguntas
Los ancianos norteamericanos no tienen la intención de arruinar a los Estados Unidos
, pero
- como grupo, eso es lo que están haciendo.
Como promedio,
- el gobierno federal apoya a cada norteamericano de 65 o más años con
- 26.000 dólares anuales,
- 14.000 mediante el Seguro Social y
- 12.000 mediante Medicare.
A los 65, el norteamericano promedio vivirá casi otros 20 años.
- ¿Deberían, estos considerables subsidios anuales
- comenzar más tarde y
- ser menores para algunos?
Es difícil
- hablar del presupuesto en forma realista, si
- se ignora la mayor parte de lo que hace ese presupuesto.
Ése ha sido nuestro camino
.
Obama se hace pasar por un tipo valiente por incluso mencionar una "reforma de beneficios" a sus correligionarios demócratas.
Lo que no ha hecho es
- preguntar -con palabras claras y comprensibles para gente común y corriente- si
- muchos ancianos saludables y en buena posición económica

- merecen todos los subsidios que reciben.
Eso sería liderazgo
.

Obama no está haciendo nada de eso.
Pero
- la evasión del tema es bipartidaria.
- Los defensores del tea party deploran los gastos del gobierno sin reconocer que
- la mayor parte de ellos están constituidos por el Seguro Social
y Medicare.
He escrito acerca de este tema durante años.

Pero los hechos
- no se comparan con el egoísmo de unos 50 millones de beneficiarios del Seguro

Social y Medicare, y
- una simpatía natural por

- los viejos y la gente que espera la jubilación con ansiedad.
La opinión pública se vuelve contradictoria
.
Mientras en una encuesta de Pew
- el 70% de los encuestados consideró que el deficit presupuestario es un "grave problema",
- el 64% rechazó primas más elevadas de Medicare y
- el 58% se opuso a incrementos graduales para la edad requerida para el Seguro Social.

Mito y dogma
Lo que sostiene estas contradicciones es una mitología según la cual

- una vez que una persona llega a los 65 años,
- se vuelve pobre.
Eso justifica el dogma político entre los demócratas que
- se resisten a recortes del Seguro Social de hasta un dólar.
Pero
- la premisa es incorrecta.
Es cierto,
- algunos ancianos viven al día; pero
- muchos más tienen una situación acomodada y
- algunos son
ricos.
La Kaiser Family Foundation
informa lo siguiente para beneficiarios de Medicare durante 2010:
- el 25% tenía ahorros y cuentas de jubilación de un promedio de 207.000 dólares o más;
- entre los propietarios de viviendas, 80% de los de 65 y más años,
- 75% de ellos tenían invertido en sus casas un valor de 132.000 dólares;
- el 25% tenía ingresos de más de 47.000 dólares (para individuos, para parejas serían
más elevados).
La pregunta esencial del presupuesto es
- en qué medida permitimos que "los gastos de los ancianos" desplacen

otras prioridades nacionales.
Todo el resto
- está subordinado.
Aún así, nuestros "líderes" no debaten la cuestión con franqueza e inteligencia.
Tenemos
- una generación de políticos acobardada.
Debemos preguntarnos
- en qué medida los programas actuales constituyen
- una "red de seguridad" genuina para proteger a los vulnerables (lo que es bueno) y
- en qué medida simplemente,

- subsidian los placeres privados de los jubilados.
Nuestros políticos hacen superficiales reverencias a la reforma de los beneficios y consideran que han cumplido su tarea, incluso si no ocurre nada.
Debemos reconocer que
- los programas federales para los jubilados a menudo representan
- un programa de beneficios sociales para la clase media.
- Los impuestos del pasado nunca se "ahorraron" para
- pagar los beneficios del futuro.
Debemos formular las preguntas difíciles:
- ¿Quién se merece ayuda y quién no?
Como el Seguro Social y Medicare están tan entretejidos en nuestra urdimbre social,
- modificarlos nunca será fácil.
Pero el hecho de que
- hayamos evadido las decisiones durante tanto tiempo
- es la causa de que el actual impasse del presupuesto sea tan tortuoso y
- de que se produzcan otros,
- si seguimos evitando encarar problemas.
ROBERT SAMUELSON - El Día - La Plata - 2-Aug-2011

El límite de deuda de EE.UU.: Parte tragedia, parte farsa

Fue divertido —peculiarmente divertido, no para reír a carcajadas— ver
- cuán diferentemente consideraron los estadounidenses y los europeos
el drama
- del límite de endeudamiento de Estados Unidos durante las últimas semanas.
Los estadounidenses
se mantuvieron en general apesadumbrados, esperando lo peor de
sus políticos.
Como de costumbre, pensaron que las posturas políticas para lidiar con el hecho de que el gobierno estaba alcanzando los límites establecidos para endeudarse conducirían a
- un estancamiento y por lo tanto llevarían a una cesación de pagos.
- Lo vieron como una suerte de tragedia de Eurípides
.
Los europeos la vieron como una farsa de Feydeau, en el que
- la ignorancia deliberada de personajes ridículos lleva una situación insignificante

hasta
- un potencial enorme desastre sólo para que todo se resuelva amablemente a último

momento.
Está bien, ni el presidente Barack Obama, ni el presidente de la cámara baja, John Boehner, republicano por Ohio, estuvieron escondiéndose en los armarios mientras los menospreciados contribuyentes asaltaban la Oficina Oval, pero
- lo mismo hubo una sensación de ridículo.
-¿Crear un desastre de la deuda al estilo griego en tu propio país a propósito?
- Demasiado para creerlo.
Por esa razón, desde este lado del Atlántico siempre pareció como que
- el acuerdo sería sellado a último momento y luego
- sería aclamado como una excelente pieza de negociación. Gran cosa.
Por supuesto, existe alivio de que no haya prevalecido de cierta forma esa idiotez catastrófica, pero no sucede a menudo. No realmente.
Ningún político quería decir a sus constituyentes, ni el presidente Obama, ni el liderazgo del Senado o de la Cámara de Representantes, que
- empeoraron a propósito la ya deslucida economía de Estados Unidos
- al insistir en una cesación de pagos.
Pero el acuerdo, cualquiera sean los detalles que finalmente se resuelvan,
- no debería ocultar verdades esenciales sobre el estado de la economía

estadounidense.
Durante un cuarto de siglo, hasta que la crisis de las hipotecas del sector hipotecario de alto riesgo se transformó en un problema financiero en el 2008,
- los propietarios estadounidenses dependieron de un endeudamiento cada vez mayor para
- mantener el crecimiento en sus estándares de vida al que estaban acostumbrados.
Con la crisis,
- los mercados se cerraron al tipo de préstamos de los que dependían cada vez más

los propietarios.
Con esa fuente de demanda restringida,
- el gobierno federal se dedicó a mantener la demanda a través de su propio

endeudamiento.
Existe un gran debate sobre
- si el gobierno estadounidense hizo lo suficiente.
Los Keynesianos como Paul Krugman
, economista de Princeton, argumentan que
- el gobierno puso en marcha escasos estímulos fiscales del tipo de los que son necesarios

para sacar a la economía de la inactividad.
Otros
tienen la creencia de que
- si el gobierno hubiera hecho mucho más,
- habría iniciado el tipo de descalabro del mercado de bonos que
- azotó a las economías periféricas de la zona del euro.
Lo que parece claro
con la estructura general del acuerdo sobre la deuda es que, por ahora,
- el experimento con estímulos está terminado.
La pregunta es:
- ¿Cuál será el grado y la velocidad del programa de reducción de la deuda del gobierno?
- ¿Será de una austeridad liviana, o no tan liviana?.
Estas restricciones adicionales
- posiblemente incrementen los problemas de la economía.
Finalmente, los estadounidenses tendrán que
- reconciliarse con estándares de vida más bajo al que estaban cada vez más acostumbrados,
aunque no necesariamente mucho menores.
- La crisis financiera,
- la recesión,
- la lenta recuperación, y
- los problemas por el límite de endeudamiento
- son todos pasos para descubrir exactamente
- hasta dónde bajarán los estándares de vida y
- cómo se distribuirán a lo largo de la economía.
Posiblemente haya otros pasos que andar en el largo camino por

delante.
Alen Mattich - The Wall Street Journal - NYC - 1-Jul-2011

lunes, 1 de agosto de 2011

La japonización de Europa y EE.UU

La deuda de los políticos con su sistema económico
La ausencia de liderazgo en Occidente es aterradora, y también suena a algo familiar.

La credibilidad de un gobierno está basada en
- el compromiso de honor con sus deudas.
Como resultado del drama de las últimas semanas, ese compromiso crucial
- está siendo erosionado en Occidente.
- La lucha en Europa
para mantener a Grecia dentro de la Eurozona y
- las bravuconadas en EE.UU. respecto del techo de la deuda
- han colocado a los inversionistas en una incómoda decisión:
- ¿Deberían comprar la moneda que podría caer en default ,
- o aquella que podría desintegrase?
Al inicio
de la crisis económica, los líderes de Occidente hicieron un trabajo razonable para resolver un lío que sólo en parte fue de su responsabilidad.
Ahora
- los políticos se han convertido en el problema.
- Tanto en EE.UU. como en Europa,

están mostrando
- el tipo de comportamiento que podría llevar a una "estanflación".
Los líderes occidentales
- no quieren tomar decisiones complicadas,

y todos -los mercados, los líderes del mundo emergente, los bancos, incluso los votantes-
- lo saben.
Es una muestra de cómo las bajas expectativas han hundido el rescate parcial de Grecia que fue recibido con alivio.
Justo cuando The Economist se fue a imprenta aún no estaba claro

- en qué términos el límite de la deuda de EE.UU. será incrementado, y por cuánto tiempo.
Incluso
- si la crisis actual amaina o es evitada,
- el peligro real persiste: que
- el sistema político occidental no pueda tomar las decisiones difíciles que se necesitan para
- recuperarse de una crisis y prosperar en los años que siguen.
El mundo ha visto esto antes. Dos décadas atrás,

- la burbuja de la economía japonesa estalló;
- desde entonces sus líderes no han reaccionado.
- Los años de parálisis política han hecho más daño a Japón que
- los excesos económicos de los 80.
Su economía apenas ha crecido y su influencia regional se ha debilitado.
Como proporción del PIB,
- su deuda pública bruta es la más alta del mundo,

- el doble que la de EE.UU. y casi dos veces la de Italia.
Si algo similar

- pudiera ocurrir a sus camaradas de EE.UU. y Europa,
- las consecuencias serían mucho más profundas.
Aunque se trata de deuda, los argumentos en Europa y EE.UU. tienen orígenes diferentes.
La crisis del euro
- ha desatado, entre los inversionistas, genuinas dudas sobre
- la solvencia de varios países de la zona euro.
Por el contrario,
- el asunto en Washington es una creación política.
Incrementar el sobregiro de EE.UU. más allá de US$ 14,3 billones (millones de millones) debería haber sido relativamente simple. Pero
- los congresistas republicanos han usado esto de manera imprudente,
- como herramienta política para "avergonzar" a Barack Obama.
Las semejanzas
entre los dramas de EE.UU. y Europa yacen en
- la negativa de los protagonistas para enfrentar la realidad.
Los políticos europeos, liderados por Angela Merkel, han llegado al absurdo de

- evitar admitir dos verdades:
- que Grecia está "reventada", y
- que los europeos del norte
(en particular los ahorrativos alemanes de Merkel)

terminarán pagando buena parte de la cuenta, ya sea
- transfiriendo dinero al sur o
- rescatando a sus propios bancos.
Ellos han fracasado
en asumir una reestructuración seria: el actual paquete de rescate
- reduce la deuda griega, pero no al punto necesario para
- dar una verdadera posibilidad de recuperación.
Así, Grecia y quizás otros países de la periferia europea necesitarán, tarde o temprano,

- otro rescate. Tal como en Japón,
- los políticos han fallado en hacer la labor estructural y
- las reformas de productividad esenciales para impulsar el crecimiento.
Si este acuerdo
- genera una unión fiscal dentro de Europa no será debido a que

- Merkel y sus pares tomaron una decisión audaz, estratégica y transparente para crearla,
- sino porque huyeron de formas de pánico más inmediatas.
El debate de la deuda de EE.UU
. cada vez más toma una forma kabuki.
Su problema fiscal no es ahora
-debería gastar más para impulsar la economía- sino que en el mediano plazo.
Su sistema tributario absurdamente complicado recauda muy poco y el envejecimiento de sus baby-boomers impulsará sus generosos programas de bienestar a la bancarrota.
Obama estableció una comisión para examinar este problema, pero ignoró sus conclusiones más sensatas.
El Presidente también se aferró demasiado tiempo a la ficción de que el déficit podría ser tapado aplicando impuestos a los más ricos: incluso gastó parte de la cadena nacional que dio la semana pasada atacando a los más acaudalados, a pesar de que los demócratas ya han retirado propuestas para tales incrementos.
Sin embargo, Obama y su partido aparecen como modelos de estadistas comparados con sus oponentes republicanos.
Alguna vez
- la derecha de EE.UU. guió al mundo cuando logró reformular el gobierno;
- ahora es un pigmeo intelectual.
El deseo de aplastar al Leviatán es admirable, pero
- los tea-parties viven en un mundo de fantasía,
- en donde los déficits pueden ser reducidos sin incrementos de impuestos.
Incluso los intentos de Obama por remover resquicios de la normativa tributaria provocan que los fanáticos entren en un paroxismo de rabia.
Nuestra visión de lo que Occidente debería hacer será dolorosamente familiar para nuestros lectores.

Los políticos europeos necesitan
- implementar no sólo una seria reestructuración en la deuda de sus países periféricos
- sino también profundas reformas en sus economías, para extinguir el amiguismo, la corrupción
y todas las ineficiencias que afectan su crecimiento.
Los demócratas de EE.UU. necesitan
- aceptar los recortes de beneficios y
los republicanos,
- los mayores impuestos.
Los políticos japoneses
- han tenido incontables oportunidades para cambiar el curso de

las cosas, y
- mientras más se demoren en hacerlo, más difícil será.
Sus pares en Occidente deberían prestar atención a este ejemplo
.
The Economist - El Mercurio - Sgo. de Chile - 1-Ago-2011