viernes, 7 de diciembre de 2007

El fin del alimento barato

Los precios cada vez más altos son una amenaza para muchos, pero igualmente le ofrecen al mundo una enorme oportunidad.
Como muchos podrán hacer memoria, los alimentos se han ido poniendo más baratos y la agricultura ha ido en declinación.


Los precios de los alimentos en el período 1974-2005 en los mercados mundiales bajaron en tres cuartas partes en términos reales. Actualmente, los alimentos son tan baratos, que Occidente está combatiendo la glotonería, al mismo tiempo que está tratando de conseguir hasta el último recurso.
Ésa es la razón de por qué el alza de precios de este año ha sido tan extraordinaria. Desde el segundo trimestre, los precios del trigo se han duplicado y casi cada cosecha bajo el sol -maíz, leche, semillas oleaginosas, la que nombre- está en un nivel máximo, o cerca, en términos nominales.
El índice de precios de alimentos de The Economist es más alto hoy que en cualquier época desde que se creó, en 1845. Incluso, en términos reales, los precios han subido 75% desde 2005. Sin duda, los agricultores harán frente a los precios más altos con inversión y más producción, pero es probable que los alimentos más caros persistan por años.

Esto se debe a que la "agflación" se ve reforzada por los cambios a largo plazo en la dieta que acompañan la creciente riqueza de las economías emergentes.
El consumidor chino que comía 20 kilos de carne en 1985 comerá ávidamente 50 kilos del producto este año. Eso a su vez implica una mayor demanda de grano: se necesitan 8 kilos de grano para producir uno de carne. Sin embargo, el alza en los precios también es el resultado autoinfligido de los subsidios imprudentes del etanol de Estados Unidos.
Este año, los biocombustibles tomarán un tercio de la cosecha de maíz (récord) de Estados Unidos. Eso afecta los mercados alimentarios directamente: llene el tanque de combustible de un todo-terreno con etanol y habrá utilizado el maíz suficiente para alimentar a una persona durante un año. Y los afecta indirectamente, cuando los agricultores cambian otros cultivos por maíz.
Los 30 millones de toneladas de maíz extras que van a parar al etanol este año equivalen a una caída del 50% en las reservas de grano totales del mundo. Los alimentos más caros tienen la capacidad de hacer un enorme bien, como asimismo un enorme daño.
Perjudicarán a los consumidores urbanos, especialmente en los países pobres, al aumentar el precio de lo que es ya el ítem más caro en sus presupuestos familiares.
Beneficiarán a los agricultores y comunidades agrícolas al aumentar la retribución de su trabajo; en muchas áreas rurales pobres aumentará la fuente más importante de empleos y crecimiento. Aunque el costo de los alimentos está determinado por patrones fundamentales de oferta y demanda, el equilibrio entre bien y mal también depende en parte de los gobiernos.
Si los políticos no hacen nada, o hacen lo incorrecto, el mundo enfrenta más miseria, especialmente entre los pobres de las urbes.
Si aplican las políticas correctas, pueden contribuir a aumentar la riqueza de las naciones más subdesarrolladas.

Lecciones para aprender
Ésa, al menos, es la lección de medio siglo de política alimentaria. Sea cual fuere la supuesta amenaza -la falta de seguridad alimentaria, la pobreza rural, el manejo ambiental-, el mundo parece tener sólo una solución: la intervención del gobierno.
Gran parte de los subsidios y barreras comerciales se han producido a un costo enorme. Los billones de dólares que se han gastado en apoyar a los agricultores en los países ricos han conducido a
- impuestos más altos,
- peores alimentos,
- monocultivos labrados en forma intensiva,
- producción excesiva
y
- precios mundiales que arruinan la vida de los agricultores pobres en los mercados emergentes.


¿Y para qué?
A pesar de la ayuda, muchos agricultores occidentales han sido acosados por la pobreza. El aumento de la productividad significa que necesita menos agricultores, lo que ahuyenta firmemente de la tierra al menos eficiente. Incluso, un gran subsidio no puede revertir esa situación.

Con la "agflación", la política ha llegado a un nuevo nivel de autoparodia. Tome, por ejemplo, los subsidios del etanol supuestamente inocentes de Estados Unidos. No se trata sólo de que éstos están apoyando una versión relativamente sucia de etanol (muchísimo mejor importar el licor en base a azúcar de Brasil); ellos también están contrapesando los subsidios más antiguos del grano, que bajaron los precios al estimular la producción excesiva.
El alimento más caro es una oportunidad para romper este ciclo vertiginoso. Los precios más altos del mercado permiten reducir los subsidios sin perjudicar los ingresos. En estos momentos hay un proyecto de ley agrícola en el Congreso de Estados Unidos.
La Unión Europea prometió una revisión total (sin embargo, no una reforma) de su plan de apoyo agrícola. Las reformas de las últimas décadas han tratado, en realidad, de abordar los programas agrícolas del mundo industrializado, pero sólo en forma tímida.
Ahora corresponde a los políticos demostrar seriedad cuando declaran que quieren arreglar la agricultura. Reducir los subsidios y las barreras comerciales del mundo industrializado
- ayudaría a los contribuyentes;
- podría reactivar la estancada ronda de Doha de conversaciones sobre comercio mundial, dándole un impulso a la economía mundial, y,
- más importante, ayudaría directamente a mucha gente pobre del mundo.
Desde el punto de vista de política económica, es difícil pensar en un bien mayor. En contra de la pobreza tres cuartas partes de la gente pobre del mundo vive en áreas rurales. Los precios mundiales bajos creados por las políticas agrícolas durante las últimas décadas han tenido un efecto devastador.
Ha habido una caída a largo plazo en la inversión en agricultura y las cosas que la sostienen, tal como la irrigación. La parte del gasto público que se destina a agricultura en los países en vías de desarrollo ha caído 50% desde 1980.
Los países pobres que solían exportar alimentos ahora lo importan. El reducir los subsidios en Occidente contribuiría a dar vuelta esto. El Banco Mundial estima que si se libera el comercio agrícola, los precios de los productos en los que se especializan los países pobres (como el algodón) subirían y los países en vías de desarrollo capturarían las ganancias al aumentar las exportaciones. Y debido a que la agricultura responde por dos tercios de los empleos en los países más pobres, ésta es la contribuyente más importante a las primeras etapas del crecimiento económico.
Según el Banco Mundial, los realmente pobres consiguen tres veces más ingresos extras de un alza en la productividad agrícola que de las mismas ganancias en la industria o servicios. No obstante, hay una dificultad obvia, y una que justifica la ayuda del gobierno. Los precios altos tienen un impacto mixto en la pobreza:
- perjudican a alguien que pierde más de los alimentos caros que lo que gana de un ingreso más alto.
- Y eso significa más de mil millones de consumidores urbanos (y algunos sin tierra), muchos de ellos políticamente influyentes en los países pobres.

En vista de la velocidad de las alzas de los precios de los alimentos, los gobiernos en los mercados emergentes no tienen otra alternativa más que tratar de suavizar el golpe.
The Economist - "El Mercurio" - Santiago de Chile - 7-Dic-2007

Agflación
El aumento del precio de los alimentos, motivado por un incremento de la demanda del consumo humano -sobre todo en algunos países emergentes como China e India- y por su uso como alternativa en materia de recursos energéticos

Diccionario Investopedia - Forbes

Agflation
An increase in the price of food that occurs as a result of increased demand from human consumption and use as an alternative energy resource. While the competitive nature of retail supermarkets allows some of the effects of agflation to be absorbed, the price increases that agflation causes are largely passed on to the end consumer. The term is derived from a combination of the words "agriculture" and "inflation".
Interest in alternative energies contributes to agflation. In order to produce biofuel (such as biodiesel and ethanol), manufacturers need to use food products such soybeans and corn. This creates more demand for these products, which causes their prices to increase.Unfortunately, these price increases spread to other non-fuel related grains (such as rice and wheat) as consumers switch to less expensive substitutes for consumption. Furthermore, agflation will also affect non-vegetative foods (eggs, meat and dairy) as the price increases for grain will make livestock feed more expensive as well.

Investopedia - Diccionary - A Forbes Media Company

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