viernes, 24 de abril de 2009

¿Atacar a los piratas somalíes en tierra firme?

Aumenta presión para una operación terrestre en este devastado país. La batalla en el mar no es suficiente, dicen los expertos.
Pero en Estados Unidos persiste el fantasma del "Black Hawk down". Según analistas, una intervención en tierra podría desembocar en una alianza entre los piratas y los islamistas radicales de Al Shabaab: los primeros aportan dinero y armas, los segundos tropas y poder en tierra.


No son terroristas ni combatientes de guerra. Sin embargo, los audaces piratas somalíes -bandidos que usan el pillaje como vía fácil para salir de la miseria- se han convertido en un objetivo de las potencias occidentales; una amenaza que llega hasta mil kilómetros mar adentro de las costas del Cuerno de África, pero cuyo centro de gravedad remite al caos y la anarquía que desde hace 18 años predomina en este país dividido en un sinfín de clanes y señores de la guerra.
De ahí el interés que despertaron ayer las palabras del Presidente somalí, Shaif Sheij Ahmed, quien durante la Conferencia de Donantes para Somalia -que reunió US$ 250 millones en ayuda- llamó a la comunidad internacional a evitar "soluciones parciales" y resolver el problema de la piratería "desde las raíces".
"Los que perpetran sus acciones en el mar, tienen la tierra como punto de partida", dijo el Mandatario, quien afirmó que tratará de controlar el territorio para salvar su régimen del destino que han corrido una quincena de gobiernos fallidos desde 1991.
El análisis de "la piratería como síntoma de la crisis interna" es archiconocido por el Pentágono, que según medios estadounidenses estaría evaluando operaciones en las bases terrestres de los piratas.
El propio secretario de Defensa, Robert Gates, lo insinuó: "Mientras tengas esta pobreza y los riesgos (de la piratería) sean relativamente pequeños, no existe un modo de controlarla, a menos que hagas algo en tierra que empiece a cambiar la ecuación". Pero no es tan simple para EE.UU., implicado en guerras en Afganistán e Irak.
"Ya aprendimos la dolorosa lección de que Somalia no es un lugar fácil para nuestros militares", afirma Fred Iklé, investigador del Center for Strategic and International Studies (CSIS), quien recuerda dos "embarazosos desastres" en el país: la misión que en 1992 ordenó George Bush padre para distribuir ayuda humanitaria -que incluyó la muerte de 18 soldados en la caída del "Black Hawk", episodio famoso por un filme-, y el apoyo en 2006 a las fuerzas invasoras de Etiopía, un intento de Washington de frenar el islamismo extremista que terminó en otro golpe de Estado.
Peter Lehr, autor de "Violence at Sea: Piracy in the Age of Global Terrorism", destaca que una "solución de largo plazo a la piratería debe incluir un apoyo a los intentos para restablecer la ley y el orden en tierra"; pero advierte que atacar las bases piratas "va a tener daños colaterales, muerte de inocentes, y llevará a los piratas a los brazos de Al Shabaab, un grupo radical aliado de Al Qaeda".
Según Lehr, esta alianza "poco santa" -la sharia castiga a los piratas-, "transformaría a la piratería en algo mucho más peligroso: terrorismo marítimo".
"Si se brinda más seguridad en tierra, habrá más seguridad en el mar".
Ban Ki -Moon - Secretario general de la ONU: Otras cartas para "hundir" la piratería en el Golfo de Adén
1.– No pagar más rescates
En Somalia el crimen paga. De hecho, es de las pocas industrias que lo hacen: casi US$ 100 millones se pagaron en rescates en 2008. El problema es que las compañías de seguros, como Lloyds, y sus firmas de crisis, como Control Risks Group, prefieren desembolsar. "Para los piratas existe poco riesgo de castigo y mucha tentación. Los gobiernos deben prohibir los pagos para eliminar los incentivos", dice Peter Pham, de la James Madison University.
2.– Armar a los tripulantes
Algunos barcos mercantes ya se están equipando con cámaras, vallas eléctricas, redes y sistemas de audio de altos decibeles para enfrentar a los piratas. Pero hay quienes aseguran que deben portar rifles. "El derecho a la autodefensa, un principio de la ley internacional, justifica matar a los piratas si ellos intentar abordar un barco", señala Fred Iklé, analista de la CSIS, quien dice que al menos el capitán y dos oficiales experimentados deberían ir armados.
3.– Seguridad privada
Firmas de contratistas privados como Blackwater (hoy renombrada como "Xe") y Hollowpoint ya vieron una necesidad de mercado, y han ofrecido sus servicios de seguridad a los barcos mercantes. Incluso, una división de Blackwater ha habilitado un barco de 183 pies de largo, el McArthur, equipado con helicópteros, para aquellos clientes que no les gusta tener personas armadas a bordo. "Provee la opción más segura para la industria", afirman.
4.– Formar covoyes
Si funcionó en la II Guerra Mundial con los nazis, ¿por qué no podría funcionar ahora? Si bien este sistema ya está operando a medias con los buques de guerra que han enviado EE.UU., la UE, China y Rusia -entre otros-, el problema radica en que los barcos comerciales son demasiados y casi siempre están contra el tiempo. "Si tienes que esperar que se forme un convoy, pierdes tiempo, y el tiempo es dinero", dijo un capitán a David Axe, blogger de Wire.
5.– Patrullas más dinámicas
Pese a su poderío, el destructor USS Bainbridge -en aguas de Somalia armado con 96 misiles- no es tan apto para enfrentar las rápidas lanchas piratas. La idea no es "volar" a los piratas, sino asustarlos o arrestarlos; como el juego del gato y el ratón, pero en 2,6 millones de kilómetros cuadrados. Para esto, en el Pentágono se contempla el programa Littoral Combat Ship, una flota de 55 naves más chicas, rápidas y baratas. Esto es, varios gatos siguiendo a los ratones.
JEAN PALOU EGOAGUIRRE - "El Mercurio" - Sgo. de Chile -24-Abr-2009

Blackwater Floats Private Navy To Fight Pirates
Controversial military contractor joins the fight in Somalia's waters
In September, Somali pirates captured a Ukrainian ship bound for Kenya that had a cargo of 33 T-72 tanks and other military equipment. Despite the presence of a number of U.S. Naval vessels, the pirates have refused to return the ship until they receive a $35 million ransom.
The brazen assault made headlines around the world, but it was simply the highest-profile attack in the region of late. More than 70 shipping vessels have been attacked off the coast of Somalia in the past year. Eleven of those ships and 200 crew members are still being held for ransom by rogue Somali pirates.
Foreign navies have begun patrolling the Gulf of Aden to rein in the pirate gangs off the coast of northern Somalia, but they have had only limited success. As a result, ship owners have seen insurance premiums for coverage of passage through the Straits of Aden climb from an average of $900 to $9,000.
It's bad news for shippers, but an opportunity for Blackwater Worldwide, the North
Carolina-based private military contractor. Last week, the company announced plans to dispatch the MV MacArthur, a 183-foot vessel with a crew of 14 and a helicopter pad, to the Gulf of Aden to provide escort services for ships in need of security.
"Billions of dollars of goods move through the Gulf of Aden each year," said Bill Matthews, executive vice president of Blackwater Worldwide, in a press release. "We have been contacted by ship owners who say they need our help in making sure those goods get to their destination safely. The McArthur can help us accomplish that."
The mercenary outfit--founded by former Navy SEALs in 1997 and heavily involved in U.S. military efforts in Iraq--has tentative plans to build a small fleet of two or three anti-piracy vessels, each able to carry several dozen armed security personnel, according to reports in Lloyds List Maritime. Although the Blackwater vessels will not be armed, the crew will be. Unlike official military personnel, they may have fewer qualms about using those arms against pirates.
William Pentland - "Forbes" - 23-Oct-2008



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