Paulson y Bernanke revelan la magnitud del 'crash' en sus reuniones con congresistas.
Los congresistas de Estados Unidos han entendido bien lo que supone el plan de rescate del sistema financiero. "Les das un buen dinero y a cambio ellos te devuelven lo peor de lo peor", concluía ayer el senador republicano Brad Sherman. El precio de estabilizar los mercados es de 700.000 millones de dólares, casi medio billón de euros.
Pero la llave para salir del caos está ahora en los despachos del Capitolio.
Reuniones maratonianas, carreras por los pasillos, conferencias telefónicas con las dos figuras clave -Ben Bernanke, presidente del Banco Central, y Hank Paulson, secretario del Tesoro- y la seguridad de que en las manos de los congresistas está que el thriller financiero no acabe convirtiéndose en drama. Una bomba de relojería en manos de políticos que se juegan su futuro dentro de mes y medio escaso en las elecciones presidenciales.
La crisis dura ya más de 13 meses, pero las secuencias finales dejan un crescendo espectacular. Paulson y Bernanke iniciaron la rueda de contactos con los representantes políticos de ambos partidos a las tres de la tarde del jueves. Minutos después, Wall Street inició una de esas montañas rusas que mezclan euforia y espectáculo:
- la noticia de que el Gobierno iba a intervenir la economía con la compra de los activos dañados de la banca corrió como la pólvora y el índice registró en 60 minutos su mayor subida en seis años.
El viernes, lo mismo. Los mercados parecían ignorar que queda lo más difícil: poner de acuerdo a demócratas y republicanos.
Para ello, nada más efectivo que un golpe de efecto. Con un Bernanke más comedido, Paulson transmitió a los congresistas un par de mensajes que han trascendido.
- "Si el plan no se aprueba, que el cielo nos asista"; y
- "si no lo hacemos, habrá un desastre en los mercados", según informaban ayer The New York Times y The Wall Street Journal.
Con George W. Bush hizo exactamente lo mismo. La respuesta del presidente fue el visto bueno al plan de rescate. La reacción de los congresistas fue menos ejecutiva, pero tal vez más representativa de la magnitud de los problemas.
- "Quedamos sumidos en un silencio extraño, de cinco o 10 segundos, faltaba el oxígeno, la gente estaba impactada por lo que escuchaba", relató el presidente de la comisión bancaria del Senado, Chris Dodd.
El Capitolio evaluará a lo largo de todo el fin de semana la posibilidad de poner en marcha una acción rápida para dar manos libres al Tesoro y la Reserva Federal y salir al rescate así del sistema financiero.
Pero los demócratas piden contrapartidas:
- ampliar las ayudas al conjunto de la ciudadanía y
- un plan de inversiones en infraestructuras,
que los portavoces republicanos tachaban ayer de electoralistas.
El candidato demócrata a las elecciones del 4 de noviembre, Barack Obama, respaldó el rescate pero pidió también un esfuerzo para que llegue también al "ciudadano de a pie". El acuerdo no es fácil.
El intervencionismo de la Administración de Bush ha generado muchas críticas, algunas de ellas procedentes incluso de sus propias filas republicanas.
- "El libre mercado ha muerto en Estados Unidos", señaló en un duro comunicado el senador republicano Jim Bunning, quien aseguró que las medidas de intervención que ha bosquejado el Tesoro suponen "eliminar el libre mercado e instituir el socialismo en Estados Unidos".
Wall Street espera en candilejas un pacto que en realidad ya se da por descontado, pero que la cercanía de las elecciones dificulta en las formas, en el tempo.
Los teléfonos seguirán echando humo todo el fin de semana, para dar aún más lustre a un guión con el más puro estilo de Hollywood.
- "¿Sabe lo que me están pidiendo?", espetó ayer ante otros colegas el senador demócrata Harry Reid.
- "Sólo acordar con los republicanos que tiren de la cadena del retrete me lleva 48 horas", concluyó.
Editorial - "El País" - Madrid - 21-Sep-2008
domingo, 21 de septiembre de 2008
El fin del juego de la crisis
El domingo, el secretario del Tesoro, Henry Paulson, intentó trazar una línea en la arena contra rescates adicionales de entidades financieras en crisis; cuatro días después, frente a una crisis financiera fuera de control, muchos en Washington parecen haber decidido que el Gobierno no es el problema, es la solución. Lo impensable -una asunción estatal de mucha de la deuda contaminada del sector privado- se ha convertido en lo inevitable.
Así es la historia hasta aquí: el auténtico shock tras el fracaso de la Fed en el rescate de Lehman no fue el desplome del Dow Jones, fue la reacción de los mercados crediticios.
Básicamente, los prestamistas se pusieron en huelga: los inversores agotaron las existencias de deuda pública de Estados Unidos, que todavía se percibe como la más segura de todas las inversiones
-¿si el Gobierno se va a la quiebra, cuánto puede valer cualquier otra cosa?-, y eso a pesar de que prácticamente no daba rentabilidad alguna, mientras que los prestatarios privados se quedaban ahogados.
Los bancos son normalmente capaces de prestarse dinero entre sí a tipo de interés sólo ligeramente por encima de las letras del Tesoro. Pero el jueves por la mañana, el tipo de interés interbancario medio era del 3,2%, mientras que el tipo de interés de los títulos del Tesoro a ese plazo era del 0,05%. No, no es un error de imprenta.
Esta huida hacia lo seguro ha cortado el crédito de muchos negocios, incluyendo el de los principales actores de la industria financiera, y eso, a su vez, nos conduce a nuevas grandes quiebras y más pánico. También está deprimiendo el gasto de las empresas, un mal asunto cuando las señales apuntan que la contracción económica se está agudizando.
Y la Reserva Federal, que normalmente asume el liderazgo en la lucha contra las recesiones, no puede hacer mucho esta vez, porque las herramientas tradicionales de política monetaria han perdido su eficacia.
Normalmente, la Fed responde a la debilidad económica comprando letras del Tesoro, con el fin de hacer caer los tipos de interés. Pero a efectos prácticos, el tipo de interés de esos títulos es cero;
- ¿qué más puede hacer la Fed?
Bueno, puede prestar dinero al sector privado -y ha estado haciéndolo a una escala impresionante-, pero estos préstamos no han evitado que la situación se deteriore.
Hay sólo un destello de luz en el panorama: los tipos de interés hipotecarios han caído bruscamente desde que el Gobierno federal tomó el control de Fannie Mae y Freddie Mac y garantizó su deuda.
Y hay una lección para aquellos preparados para escucharla: las tomas de control estatal pueden ser la única vía para hacer funcionar de nuevo al sistema financiero.
Algunos han estado elaborando esa tesis desde hace tiempo. Más recientemente, el antiguo presidente de la Fed Paul Volcker y otros dos veteranos de crisis financieras pasadas publicaron una carta abierta en The Wall Street Journal señalando que la única manera de evitar "la madre de todas las contracciones crediticias" es crear una nueva agencia estatal que "compre todo el papel problemático", es decir, que los contribuyentes asuman los activos dañados generados por el estallido de las burbujas inmobiliaria y crediticia. Viniendo de Volcker, esa propuesta tiene alta credibilidad.
Miembros influyentes del Congreso, incluyendo la senadora Hillary Clinton y el demócrata Barney Frank, presidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, han estado manejando argumentos similares. Y el jueves, el senador Charles Schumer, presidente del Comité de Finanzas del Senado (y partidario de crear una nueva agencia para resolver la crisis) dijo a los periodistas que "la Reserva Federal y el Tesoro se están dando cuenta de que necesitamos una solución más integral".
El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y Paulson se reunieron el jueves por la noche con los líderes del Congreso para debatir una "aproximación integral" al problema.
No sabemos todavía en qué consistirá esa "aproximación integral". Ha habido esperanzadoras comparaciones con el rescate financiero ejecutado por el Gobierno sueco a principios de los noventa, un rescate que supuso la toma de control pública temporal de una gran parte del sistema financiero del país. No está claro, sin embargo, si las autoridades de Washington están preparadas para ejercer un grado semejante de control.
Y si no lo están, éste podría convertirse en la clase equivocada de rescate, un salvamento de los accionistas y del mercado, librando a la industria financiera de los efectos de su propia avaricia.
Más aún, incluso un rescate bien diseñado costaría un montón de dinero. El Gobierno sueco dedicó el 4% de su producto interior bruto, lo que en nuestro caso serían unos 600.000 millones de dólares, si bien la carga final para los contribuyentes suecos fue mucho menor, porque el Gobierno fue ocasionalmente capaz de vender los activos que había adquirido, a veces con un agradable beneficio.
Pero no merece la pena lloriquear (disculpe, senador Gramm) sobre las perspectivas de un plan de rescate financiero. El sistema político de hoy en día en Estados Unidos no va a seguir el infame consejo que Andrew Mellon [secretario del Tesoro de Estados Unidos de 1921 a 1932, durante el crash de 1929 que condujo a la gran depresión] le dio a Herbert Hoover [presidente de Estados Unidos de 1929 a 1933]: "Liquida la mano de obra, liquida las acciones, liquida a los granjeros, liquida los bienes raíces".
El gran rescate se acerca; la única duda es si se hará bien.
PAUL KRUGMAN - Universidad de Princeton - "El País" - Madrid - 21-Sep-2001
Así es la historia hasta aquí: el auténtico shock tras el fracaso de la Fed en el rescate de Lehman no fue el desplome del Dow Jones, fue la reacción de los mercados crediticios.
Básicamente, los prestamistas se pusieron en huelga: los inversores agotaron las existencias de deuda pública de Estados Unidos, que todavía se percibe como la más segura de todas las inversiones
-¿si el Gobierno se va a la quiebra, cuánto puede valer cualquier otra cosa?-, y eso a pesar de que prácticamente no daba rentabilidad alguna, mientras que los prestatarios privados se quedaban ahogados.
Los bancos son normalmente capaces de prestarse dinero entre sí a tipo de interés sólo ligeramente por encima de las letras del Tesoro. Pero el jueves por la mañana, el tipo de interés interbancario medio era del 3,2%, mientras que el tipo de interés de los títulos del Tesoro a ese plazo era del 0,05%. No, no es un error de imprenta.
Esta huida hacia lo seguro ha cortado el crédito de muchos negocios, incluyendo el de los principales actores de la industria financiera, y eso, a su vez, nos conduce a nuevas grandes quiebras y más pánico. También está deprimiendo el gasto de las empresas, un mal asunto cuando las señales apuntan que la contracción económica se está agudizando.
Y la Reserva Federal, que normalmente asume el liderazgo en la lucha contra las recesiones, no puede hacer mucho esta vez, porque las herramientas tradicionales de política monetaria han perdido su eficacia.
Normalmente, la Fed responde a la debilidad económica comprando letras del Tesoro, con el fin de hacer caer los tipos de interés. Pero a efectos prácticos, el tipo de interés de esos títulos es cero;
- ¿qué más puede hacer la Fed?
Bueno, puede prestar dinero al sector privado -y ha estado haciéndolo a una escala impresionante-, pero estos préstamos no han evitado que la situación se deteriore.
Hay sólo un destello de luz en el panorama: los tipos de interés hipotecarios han caído bruscamente desde que el Gobierno federal tomó el control de Fannie Mae y Freddie Mac y garantizó su deuda.
Y hay una lección para aquellos preparados para escucharla: las tomas de control estatal pueden ser la única vía para hacer funcionar de nuevo al sistema financiero.
Algunos han estado elaborando esa tesis desde hace tiempo. Más recientemente, el antiguo presidente de la Fed Paul Volcker y otros dos veteranos de crisis financieras pasadas publicaron una carta abierta en The Wall Street Journal señalando que la única manera de evitar "la madre de todas las contracciones crediticias" es crear una nueva agencia estatal que "compre todo el papel problemático", es decir, que los contribuyentes asuman los activos dañados generados por el estallido de las burbujas inmobiliaria y crediticia. Viniendo de Volcker, esa propuesta tiene alta credibilidad.
Miembros influyentes del Congreso, incluyendo la senadora Hillary Clinton y el demócrata Barney Frank, presidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, han estado manejando argumentos similares. Y el jueves, el senador Charles Schumer, presidente del Comité de Finanzas del Senado (y partidario de crear una nueva agencia para resolver la crisis) dijo a los periodistas que "la Reserva Federal y el Tesoro se están dando cuenta de que necesitamos una solución más integral".
El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y Paulson se reunieron el jueves por la noche con los líderes del Congreso para debatir una "aproximación integral" al problema.
No sabemos todavía en qué consistirá esa "aproximación integral". Ha habido esperanzadoras comparaciones con el rescate financiero ejecutado por el Gobierno sueco a principios de los noventa, un rescate que supuso la toma de control pública temporal de una gran parte del sistema financiero del país. No está claro, sin embargo, si las autoridades de Washington están preparadas para ejercer un grado semejante de control.
Y si no lo están, éste podría convertirse en la clase equivocada de rescate, un salvamento de los accionistas y del mercado, librando a la industria financiera de los efectos de su propia avaricia.
Más aún, incluso un rescate bien diseñado costaría un montón de dinero. El Gobierno sueco dedicó el 4% de su producto interior bruto, lo que en nuestro caso serían unos 600.000 millones de dólares, si bien la carga final para los contribuyentes suecos fue mucho menor, porque el Gobierno fue ocasionalmente capaz de vender los activos que había adquirido, a veces con un agradable beneficio.
Pero no merece la pena lloriquear (disculpe, senador Gramm) sobre las perspectivas de un plan de rescate financiero. El sistema político de hoy en día en Estados Unidos no va a seguir el infame consejo que Andrew Mellon [secretario del Tesoro de Estados Unidos de 1921 a 1932, durante el crash de 1929 que condujo a la gran depresión] le dio a Herbert Hoover [presidente de Estados Unidos de 1929 a 1933]: "Liquida la mano de obra, liquida las acciones, liquida a los granjeros, liquida los bienes raíces".
El gran rescate se acerca; la única duda es si se hará bien.
PAUL KRUGMAN - Universidad de Princeton - "El País" - Madrid - 21-Sep-2001
Desconcertados por la crisis
Llama la atención que algunos de los que negaron la crisis hasta hace poco se hayan apuntado ahora a que lo peor está por llegar. Demuestra muy probablemente lo que saben o entienden de ella. Quizá porque esta crisis tiene una personalidad propia que sorprende cada día.
Sin embargo, si uno echa mano de las hemerotecas se encuentra con muchos expertos y personas de sentido común que advirtieron del peligro a tiempo y que no fueron escuchados.
La pregunta es: ¿por qué no fueron escuchados?
El estallido de la burbuja inmobiliaria fue anunciado con más de tres años de antelación, y quizá fue ese retraso el que llevó a muchos a creer que nunca llegaría. Pero llegó. Como llegó la consiguiente crisis, también anunciada.
- ¿Qué impedía escuchar y actuar en consecuencia? Se lo he preguntado a un economista amigo y me ha dicho:
«No podían pararse a escuchar porque cabalgaban a lomos de tigre y los resultados favorables los cegaban. Entonces creían que quienes les llevaban la contraria eran solo unos agoreros amargados porque la realidad no les daba la razón».
¿Qué dicen ahora esos listos?
La realidad es que la crisis llegó y que quizá ya nos hallamos en su epicentro. Sin embargo, las voces de los que antes la negaban ahora claman que aún falta lo peor.
- ¿Saben de qué hablan?
- ¿Tienen ahora mejores datos?
- ¿Han aprendido a escuchar?
- ¿O solo se han apuntado a una nueva moda en la que parecer inteligente es mostrarse catastrofista?
Porque la crisis, con toda su gravedad, tampoco les da la razón en sus desconcertadas exageraciones.
La crisis ha llegado, rápida y profunda, pero también previsible e incluso esperada, por pura lógica. Repasen las hemerotecas. Sobraron avisos.
- ¿De qué se sorprenden ahora nuestros guías?
- ¿Quizá de no haber hecho nada para que nos cogiese prevenidos?
Es la crisis y toca afrontarla. Y por increíble que parezca, todavía podemos hacerlo con éxito.
Carlos Reigosa - "La Voz de Galicia" - Santiago de Compostela - 21-Sep-2008
Sin embargo, si uno echa mano de las hemerotecas se encuentra con muchos expertos y personas de sentido común que advirtieron del peligro a tiempo y que no fueron escuchados.
La pregunta es: ¿por qué no fueron escuchados?
El estallido de la burbuja inmobiliaria fue anunciado con más de tres años de antelación, y quizá fue ese retraso el que llevó a muchos a creer que nunca llegaría. Pero llegó. Como llegó la consiguiente crisis, también anunciada.
- ¿Qué impedía escuchar y actuar en consecuencia? Se lo he preguntado a un economista amigo y me ha dicho:
«No podían pararse a escuchar porque cabalgaban a lomos de tigre y los resultados favorables los cegaban. Entonces creían que quienes les llevaban la contraria eran solo unos agoreros amargados porque la realidad no les daba la razón».
¿Qué dicen ahora esos listos?
La realidad es que la crisis llegó y que quizá ya nos hallamos en su epicentro. Sin embargo, las voces de los que antes la negaban ahora claman que aún falta lo peor.
- ¿Saben de qué hablan?
- ¿Tienen ahora mejores datos?
- ¿Han aprendido a escuchar?
- ¿O solo se han apuntado a una nueva moda en la que parecer inteligente es mostrarse catastrofista?
Porque la crisis, con toda su gravedad, tampoco les da la razón en sus desconcertadas exageraciones.
La crisis ha llegado, rápida y profunda, pero también previsible e incluso esperada, por pura lógica. Repasen las hemerotecas. Sobraron avisos.
- ¿De qué se sorprenden ahora nuestros guías?
- ¿Quizá de no haber hecho nada para que nos cogiese prevenidos?
Es la crisis y toca afrontarla. Y por increíble que parezca, todavía podemos hacerlo con éxito.
Carlos Reigosa - "La Voz de Galicia" - Santiago de Compostela - 21-Sep-2008
¿Dónde invertir en época de crisis?
Con el mercado de renta variable sumido en la locura, los expertos recomiendan las apuestas sin riesgo, con el capital garantizado:
- deuda pública o
- depósitos bancarios
No corren buenos tiempos para los inversores españoles, que contemplan cómo los que han sido durante los últimos años refugios tradicionales de su dinero han perdido fuelle de modo más que alarmante.
- Ni el ladrillo
- ni la bolsa, por no hablar de
- los populares fondos de inversión,
son actualmente -en plena vorágine de la crisis económica global- opciones que tener en cuenta, sino de las que huir.
Pero ¿a dónde?
Para quienes la hipoteca no supone ya un quebradero de cabeza, la pregunta del millón es en qué invertir sin que ello suponga perder el sueño.
Los expertos coinciden:
- la deuda pública,
- los depósitos bancarios y
- la renta fija a corto plazo
son las mejores opciones -las más seguras-, mientras el sistema financiero recupera el pulso y la cordura.
Pero para quienes no teman al riesgo,
- la inversión selectiva en bolsa -el truco está en saber elegir los valores- puede arrojar suculentos beneficios.
1- La seguridad como objetivo: deuda pública. «En esta época en la que el sistema financiero está tocado, al menos en EE.UU., lo ideal es invertir en todos los productos financieros que tiene el Estado, porque es difícil, por no decir imposible, que quiebre», afirma Rubén Gimeno, director del Servicio de Estudios del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF).
La deuda pública, en cualquiera de sus formas -letras, bonos u obligaciones-, es una de las mejores alternativas para quienes, desde una estrategia conservadora, quieran «poner a producir» su dinero. El director del Instituto de Estudios Económicos, Juan Iranzo, apunta en la misma dirección, y califica de «muy atractiva» la inversión en deuda pública.
2- La nutrida oferta de los depósitos bancarios. Otra de las alternativas «seguras» para los ahorros es la de los depósitos bancarios. Si hace un año las entidades financieras competían por captar hipotecas, hoy el combate se libra por el pasivo. «Tanto para banca minorista como para nuestra banca personal (Servicio Premier) hemos optado por dejar a un lado todos los productos que podíamos tener de riesgo.
Todo los productos con los que estamos trabajando garantizan el 100% del capital invertido, ya que lo que ahora quiere nuestro cliente es seguridad en sus ahorros, es decir, aprovechar la oportunidad de inversión pero sin perder dinero», resume Paz Comesaña, directora de la Banca Premier de Caixa Galicia, estrategia extensible al resto de las entidades financieras.
- Desde el depósito tradicional (la libreta a plazo fijo y multiplazo) hasta depósitos con pago de intereses anticipados o
- aquellos cuya rentabilidad apueste por oportunidades de inversión en el mercado,
el cliente tiene una amplia oferta de productos entre los que elegir, con rentabilidades nada desdeñables.
El corto plazo es la elección de los especialistas en este momento para la renta fija.
3- Diversificar productos y entidades. Otra de las recomendaciones es la de diversificar. «Acabamos de ver en EE.UU. que cualquier entidad financiera puede fracasar, dada la fragilidad que está demostrando el sistema. Es cierto que España funciona mejor que otros países en ese aspecto, por el tipo de supervisión que realiza el Banco de España. Pero no está de más diversificar con productos en diferentes entidades: tanto bancos como cajas», apunta Gimeno, del REAF. Es la vieja teoría de no colocar todos los huevos en la misma cesta.
4- Renta variable: los cantos de sirena de la bolsa. La atracción que el mercado de renta variable ejerce sobre los inversores es inversamente proporcional a su temor al riesgo. Por eso, con el escenario actual de volatilidad extrema, de auténtica locura bursátil, hay quienes sostienen que es el mejor momento para «invertir selectivamente». Así lo entiende Iranzo, que, pese a recomendar que «nadie entre en bolsa con dinero que necesite recuperar en un determinado plazo», afirma que es «buen momento de invertir, por ejemplo, en determinados bancos, en energía, telefonía...», ya que muchos valores del Ibex son «atractivos ahora».
Desde el REAF se muestran más cautos. «La bolsa, mejor esperar a que se estabilice un poco», apunta Gimeno para añadir que, «aunque hay valores que subirán, es difícil saber cuáles serán. Las constructoras no, los bancos fluctúan... Me inclino por esperar un poco más».
Manuel Arroyo, director de inversiones de JP Morgan Asset Management para España y Portugal, en la misma línea de cautela, comenta que «siempre surgen oportunidades, pero es fácil equivocarse. Como el mercado se está comportando de una manera muy irracional, es muy fácil perder dinero».
5- Estrategia defensiva en los mercados bursátiles.Pese al atractivo de la renta variable, analistas como Capital Bolsa creen que, aunque pueda haber rebotes -un ejemplo fueron las subidas históricas de la banca en el parqué español el pasado viernes- no esperan que vuelva a haber «un mercado alcista hasta mediados del próximo año».
Manuel Arroyo es de la misma opinión: «Nosotros ahora mismo mantenemos una posición defensiva en carteras. Vamos a esperar a que haya algo más de claridad, tanto en la situación macroeconómica, como con respecto a los beneficios empresariales. Hasta que no haya más previsibilidad, no adoptaremos una posición más agresiva, porque va a haber mucha volatilidad, básicamente en los mercados de renta variable, de renta fija, en divisas...».
Arroyo explica que «hoy lo que mueve el mercado son rumores, noticias puntuales sobre compañías, y hay mucho riesgo. Aunque el viernes hubo un rebote en el mercado bajista, pensamos que la tendencia va a ser, si no bajista, al menos plana, con muchísima volatilidad».
Natalia Bore - "La Voz de Galicia" - Santiago de Compostela - 21-Sep-2008
- deuda pública o
- depósitos bancarios
No corren buenos tiempos para los inversores españoles, que contemplan cómo los que han sido durante los últimos años refugios tradicionales de su dinero han perdido fuelle de modo más que alarmante.
- Ni el ladrillo
- ni la bolsa, por no hablar de
- los populares fondos de inversión,
son actualmente -en plena vorágine de la crisis económica global- opciones que tener en cuenta, sino de las que huir.
Pero ¿a dónde?
Para quienes la hipoteca no supone ya un quebradero de cabeza, la pregunta del millón es en qué invertir sin que ello suponga perder el sueño.
Los expertos coinciden:
- la deuda pública,
- los depósitos bancarios y
- la renta fija a corto plazo
son las mejores opciones -las más seguras-, mientras el sistema financiero recupera el pulso y la cordura.
Pero para quienes no teman al riesgo,
- la inversión selectiva en bolsa -el truco está en saber elegir los valores- puede arrojar suculentos beneficios.
1- La seguridad como objetivo: deuda pública. «En esta época en la que el sistema financiero está tocado, al menos en EE.UU., lo ideal es invertir en todos los productos financieros que tiene el Estado, porque es difícil, por no decir imposible, que quiebre», afirma Rubén Gimeno, director del Servicio de Estudios del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF).
La deuda pública, en cualquiera de sus formas -letras, bonos u obligaciones-, es una de las mejores alternativas para quienes, desde una estrategia conservadora, quieran «poner a producir» su dinero. El director del Instituto de Estudios Económicos, Juan Iranzo, apunta en la misma dirección, y califica de «muy atractiva» la inversión en deuda pública.
2- La nutrida oferta de los depósitos bancarios. Otra de las alternativas «seguras» para los ahorros es la de los depósitos bancarios. Si hace un año las entidades financieras competían por captar hipotecas, hoy el combate se libra por el pasivo. «Tanto para banca minorista como para nuestra banca personal (Servicio Premier) hemos optado por dejar a un lado todos los productos que podíamos tener de riesgo.
Todo los productos con los que estamos trabajando garantizan el 100% del capital invertido, ya que lo que ahora quiere nuestro cliente es seguridad en sus ahorros, es decir, aprovechar la oportunidad de inversión pero sin perder dinero», resume Paz Comesaña, directora de la Banca Premier de Caixa Galicia, estrategia extensible al resto de las entidades financieras.
- Desde el depósito tradicional (la libreta a plazo fijo y multiplazo) hasta depósitos con pago de intereses anticipados o
- aquellos cuya rentabilidad apueste por oportunidades de inversión en el mercado,
el cliente tiene una amplia oferta de productos entre los que elegir, con rentabilidades nada desdeñables.
El corto plazo es la elección de los especialistas en este momento para la renta fija.
3- Diversificar productos y entidades. Otra de las recomendaciones es la de diversificar. «Acabamos de ver en EE.UU. que cualquier entidad financiera puede fracasar, dada la fragilidad que está demostrando el sistema. Es cierto que España funciona mejor que otros países en ese aspecto, por el tipo de supervisión que realiza el Banco de España. Pero no está de más diversificar con productos en diferentes entidades: tanto bancos como cajas», apunta Gimeno, del REAF. Es la vieja teoría de no colocar todos los huevos en la misma cesta.
4- Renta variable: los cantos de sirena de la bolsa. La atracción que el mercado de renta variable ejerce sobre los inversores es inversamente proporcional a su temor al riesgo. Por eso, con el escenario actual de volatilidad extrema, de auténtica locura bursátil, hay quienes sostienen que es el mejor momento para «invertir selectivamente». Así lo entiende Iranzo, que, pese a recomendar que «nadie entre en bolsa con dinero que necesite recuperar en un determinado plazo», afirma que es «buen momento de invertir, por ejemplo, en determinados bancos, en energía, telefonía...», ya que muchos valores del Ibex son «atractivos ahora».
Desde el REAF se muestran más cautos. «La bolsa, mejor esperar a que se estabilice un poco», apunta Gimeno para añadir que, «aunque hay valores que subirán, es difícil saber cuáles serán. Las constructoras no, los bancos fluctúan... Me inclino por esperar un poco más».
Manuel Arroyo, director de inversiones de JP Morgan Asset Management para España y Portugal, en la misma línea de cautela, comenta que «siempre surgen oportunidades, pero es fácil equivocarse. Como el mercado se está comportando de una manera muy irracional, es muy fácil perder dinero».
5- Estrategia defensiva en los mercados bursátiles.Pese al atractivo de la renta variable, analistas como Capital Bolsa creen que, aunque pueda haber rebotes -un ejemplo fueron las subidas históricas de la banca en el parqué español el pasado viernes- no esperan que vuelva a haber «un mercado alcista hasta mediados del próximo año».
Manuel Arroyo es de la misma opinión: «Nosotros ahora mismo mantenemos una posición defensiva en carteras. Vamos a esperar a que haya algo más de claridad, tanto en la situación macroeconómica, como con respecto a los beneficios empresariales. Hasta que no haya más previsibilidad, no adoptaremos una posición más agresiva, porque va a haber mucha volatilidad, básicamente en los mercados de renta variable, de renta fija, en divisas...».
Arroyo explica que «hoy lo que mueve el mercado son rumores, noticias puntuales sobre compañías, y hay mucho riesgo. Aunque el viernes hubo un rebote en el mercado bajista, pensamos que la tendencia va a ser, si no bajista, al menos plana, con muchísima volatilidad».
Natalia Bore - "La Voz de Galicia" - Santiago de Compostela - 21-Sep-2008
Stiglizt: "Esto sólo es el principio de la crisis"
Joseph Stiglizt, Premio Nobel de Economía: ´Esto sólo es el principio de la crisis"
La intervención ni es suficiente ni se ha hecho de la forma correcta", advierte.
Stiglitz cree que la crisis es una consecuencia de la "mala gestión" de la administración republicana y de la Reserva Federal, que no supervisó debidamente el sistema financiero y emborrachó a Wall Street con liquidez antes de la crisis. También la vincula con Irak, que es "La guerra de los tres billones de dólares", según reza el título de su último libro, en el que da una estimativa "conservadora", según él, del costo del conflicto para Estados Unidos. Stiglitz, quien recibió el Nobel en 2001, habla desde el bando demócrata.
-¿Qué opina del programa de intervención en los mercados financieros anunciado por el Gobierno de EE UU?
-Creo que
- ni es suficiente,
- ni se ha hecho de forma correcta,
- ni aborda el problema fundamental,
que es la gran cantidad de ejecuciones de hipotecas.
El sistema se está desangrando por el peso de la deuda y parte de esa deuda se debe a la guerra en Irak.
-¿Usted ve un vínculo directo entre ese conflicto y la crisis financiera?
-La guerra ha contribuido al debilitamiento de la economía. En el 2008-2009 está previsto que tengamos el mayor déficit presupuestario de nuestra historia. La guerra también ha contribuido al alto precio del petróleo. Hemos drenado nuestra economía para comprar petróleo. Eso fue el motivo de la amplia liquidez (suministrada por la Reserva Federal antes de la crisis): aminorar los efectos de un gasto tan alto en Irak, pero por supuesto, con eso se creaba un problema en el futuro.
-Es sorprendente que la economía estadounidense siga creciendo, aunque lentamente, pese a la crisis financiera. ¿Cómo ve usted sus perspectivas?
-El desempleo ha subido, al 6,1%, y probablemente se eleve sustancialmente más. Esa es una de las razones por las que esto es sólo el principio de la crisis. Nos dirigimos lentamente hacia un descarrilamiento económico que exacerbará los problemas financieros. A medida que los ingresos caigan, los precios de la vivienda bajarán más y habrá más desahucios, así que estamos dentro de una espiral y nadie hace nada para pararla. Hay una probabilidad significativa de una recesión en los próximos trimestres.
-¿Cómo evalúa la situación actual de los mercados?
-La situación es mucho peor de lo que usted imagina, como demuestra que el mercado monetario casi se colapsara el jueves. Incluso gigantes industriales pueden afrontar problemas de liquidez ahora. Los problemas son muy graves. Es lógico que tras ocho años de mala gestión económica (el mandato de George W. Bush) haya esta falta de confianza.
-¿Qué debería hacer el Gobierno para frenar la crisis?
-Podemos fomentar la renegociación de las hipotecas para que menos personas tengan que declarar la bancarrota. No le ayuda a nadie que la gente se vean obligadas a salir de sus casas.
-¿Cree que una regulación deficiente ha jugado un papel en la crisis?
-No hay duda. El problema no es sólo la falta de regulación, sino la falta de aplicación de las normas. Hemos aprendido que
- no se puede dejar a los bancos de inversión regularse a sí mismos.
- No se puede dejar a la Reserva Federal, que está aliada estrechamente con los banqueros, a cargo de toda la regulación del sistema financiero.
Se suponía que la Reserva se llevaba el ponche cuando la fiesta se vuelve escandalosa, pero en su lugar echó más alcohol.
César Múñoz Acebes - "Faro de Vigo" - Vigo - 21-Sep-2008
La intervención ni es suficiente ni se ha hecho de la forma correcta", advierte.
Stiglitz cree que la crisis es una consecuencia de la "mala gestión" de la administración republicana y de la Reserva Federal, que no supervisó debidamente el sistema financiero y emborrachó a Wall Street con liquidez antes de la crisis. También la vincula con Irak, que es "La guerra de los tres billones de dólares", según reza el título de su último libro, en el que da una estimativa "conservadora", según él, del costo del conflicto para Estados Unidos. Stiglitz, quien recibió el Nobel en 2001, habla desde el bando demócrata.
-¿Qué opina del programa de intervención en los mercados financieros anunciado por el Gobierno de EE UU?
-Creo que
- ni es suficiente,
- ni se ha hecho de forma correcta,
- ni aborda el problema fundamental,
que es la gran cantidad de ejecuciones de hipotecas.
El sistema se está desangrando por el peso de la deuda y parte de esa deuda se debe a la guerra en Irak.
-¿Usted ve un vínculo directo entre ese conflicto y la crisis financiera?
-La guerra ha contribuido al debilitamiento de la economía. En el 2008-2009 está previsto que tengamos el mayor déficit presupuestario de nuestra historia. La guerra también ha contribuido al alto precio del petróleo. Hemos drenado nuestra economía para comprar petróleo. Eso fue el motivo de la amplia liquidez (suministrada por la Reserva Federal antes de la crisis): aminorar los efectos de un gasto tan alto en Irak, pero por supuesto, con eso se creaba un problema en el futuro.
-Es sorprendente que la economía estadounidense siga creciendo, aunque lentamente, pese a la crisis financiera. ¿Cómo ve usted sus perspectivas?
-El desempleo ha subido, al 6,1%, y probablemente se eleve sustancialmente más. Esa es una de las razones por las que esto es sólo el principio de la crisis. Nos dirigimos lentamente hacia un descarrilamiento económico que exacerbará los problemas financieros. A medida que los ingresos caigan, los precios de la vivienda bajarán más y habrá más desahucios, así que estamos dentro de una espiral y nadie hace nada para pararla. Hay una probabilidad significativa de una recesión en los próximos trimestres.
-¿Cómo evalúa la situación actual de los mercados?
-La situación es mucho peor de lo que usted imagina, como demuestra que el mercado monetario casi se colapsara el jueves. Incluso gigantes industriales pueden afrontar problemas de liquidez ahora. Los problemas son muy graves. Es lógico que tras ocho años de mala gestión económica (el mandato de George W. Bush) haya esta falta de confianza.
-¿Qué debería hacer el Gobierno para frenar la crisis?
-Podemos fomentar la renegociación de las hipotecas para que menos personas tengan que declarar la bancarrota. No le ayuda a nadie que la gente se vean obligadas a salir de sus casas.
-¿Cree que una regulación deficiente ha jugado un papel en la crisis?
-No hay duda. El problema no es sólo la falta de regulación, sino la falta de aplicación de las normas. Hemos aprendido que
- no se puede dejar a los bancos de inversión regularse a sí mismos.
- No se puede dejar a la Reserva Federal, que está aliada estrechamente con los banqueros, a cargo de toda la regulación del sistema financiero.
Se suponía que la Reserva se llevaba el ponche cuando la fiesta se vuelve escandalosa, pero en su lugar echó más alcohol.
César Múñoz Acebes - "Faro de Vigo" - Vigo - 21-Sep-2008
sábado, 20 de septiembre de 2008
Diques contra la crisis
La Reserva Federal recurre a la intervención estatal para recuperar la confianza inversora.
La decisión de las autoridades económicas estadounidenses de crear una agencia que adquiera los activos bancarios dañados por la crisis de las hipotecas basura implica un cambio de reglas en el sistema financiero norteamericano que bien puede calificarse de histórico.
Es evidente que esta operación de rescate instrumentada con dinero público es una intervención estatal y, como tal, desmiente la tesis fundamentalista de que el mercado es capaz de solucionar siempre todas sus crisis, sea cual sea su naturaleza.
El secretario del Tesoro, Henry Paulson, y la Reserva Federal han entendido que sin una decisión de salvamento de este calibre el sistema financiero corría un riesgo de colapso total, con consecuencias catastróficas para toda la economía mundial.
No es el único signo de cambio. El saneamiento público de pérdidas privadas empuja en la dirección de más y mejor supervisión de los agentes financieros, en principio, para contabilizar los costes enormes de este rescate titánico y, en consecuencia, para evitar que se produzcan nuevas conductas privadas que desprecien el riesgo para inversores y depositantes.
Paulson y la Fed actúan con el criterio de que la principal tarea de la autoridad monetaria es
- recuperar la confianza de los inversores y
- restablecer la credibilidad en los productos estructurados
de forma que la liquidez fluya de nuevo.
De momento, el plan de salvación ha conseguido resucitar las bolsas. Ayer registraron subidas eufóricas -casi el 9%, el Ibex y Londres, más del 3%, Wall Street a media sesión- que confirman la extrema dependencia bursátil de la confianza en las instituciones financieras mundiales.
Ése debería ser también el criterio del Gobierno español. Resulta paradójico que mientras se declara la limpieza y solvencia del sistema financiero, bancos y cajas sufran los rigores de una restricción de liquidez sin parangón en la democracia. El país con la supervisión más rigurosa de Europa corre el riesgo de caer en un periodo largo de recesión debido a esta asfixia monetaria.
El equipo económico tiene que tomar la iniciativa para atajar la palpable desconfianza de las instituciones financieras internacionales en las finanzas españolas. Por el momento prefiere la inacción, tal vez por un diagnóstico inicial autocomplaciente de esta crisis. Debería reaccionar, porque ya ha tenido tiempo de hacer el diagnóstico económico y político correcto.
Editorial - "El País" - Madrid - 20-Sep-2008
La decisión de las autoridades económicas estadounidenses de crear una agencia que adquiera los activos bancarios dañados por la crisis de las hipotecas basura implica un cambio de reglas en el sistema financiero norteamericano que bien puede calificarse de histórico.
Es evidente que esta operación de rescate instrumentada con dinero público es una intervención estatal y, como tal, desmiente la tesis fundamentalista de que el mercado es capaz de solucionar siempre todas sus crisis, sea cual sea su naturaleza.
El secretario del Tesoro, Henry Paulson, y la Reserva Federal han entendido que sin una decisión de salvamento de este calibre el sistema financiero corría un riesgo de colapso total, con consecuencias catastróficas para toda la economía mundial.
No es el único signo de cambio. El saneamiento público de pérdidas privadas empuja en la dirección de más y mejor supervisión de los agentes financieros, en principio, para contabilizar los costes enormes de este rescate titánico y, en consecuencia, para evitar que se produzcan nuevas conductas privadas que desprecien el riesgo para inversores y depositantes.
Paulson y la Fed actúan con el criterio de que la principal tarea de la autoridad monetaria es
- recuperar la confianza de los inversores y
- restablecer la credibilidad en los productos estructurados
de forma que la liquidez fluya de nuevo.
De momento, el plan de salvación ha conseguido resucitar las bolsas. Ayer registraron subidas eufóricas -casi el 9%, el Ibex y Londres, más del 3%, Wall Street a media sesión- que confirman la extrema dependencia bursátil de la confianza en las instituciones financieras mundiales.
Ése debería ser también el criterio del Gobierno español. Resulta paradójico que mientras se declara la limpieza y solvencia del sistema financiero, bancos y cajas sufran los rigores de una restricción de liquidez sin parangón en la democracia. El país con la supervisión más rigurosa de Europa corre el riesgo de caer en un periodo largo de recesión debido a esta asfixia monetaria.
El equipo económico tiene que tomar la iniciativa para atajar la palpable desconfianza de las instituciones financieras internacionales en las finanzas españolas. Por el momento prefiere la inacción, tal vez por un diagnóstico inicial autocomplaciente de esta crisis. Debería reaccionar, porque ya ha tenido tiempo de hacer el diagnóstico económico y político correcto.
Editorial - "El País" - Madrid - 20-Sep-2008
UE: "Dependencia energética de Rusia amenazará su libertad"
"La dependencia energética de Rusia amenazará la libertad de Europa", dijo Mirek Topolanek, Primer ministro de la República Checa.
La República Checa, uno de los socios más díscolos del club europeo, presidirá la Unión Europea en el primer semestre de 2009. Su primer ministro, Mirek Topolanek, de 52 años, acaba de pasar por España para explicar sus prioridades:
- libre circulación de trabajadores,
- reequilibrio entre las políticas europeas hacia el Mediterráneo y la Europa central y del este,
- reforzar la cooperación euroatlántica,
- por supuesto no hay nada de que hablar con Cuba y
- sobre todo firmeza ante Rusia.
Que nadie espere tampoco mucho esfuerzo por parte de Praga para que se ratifique bajo su presidencia el Tratado de Lisboa. El documento todavía no ha sido aprobado en la República Checa. Para Topolanek, que advierte que no tolerará presiones de nadie, ése es un problema que debe resolver primero Irlanda.
El euroescepticismo checo combina el interés porque la UE funcione con cierto desprecio sobre cómo lo haga y los tratados que la estructuran. Es más una actitud de rebeldía contra la "corrección política" de Bruselas y su "debilidad" frente a Moscú, contra lo que The Economist ha llamado "la racionalización de la impotencia" frente a Rusia.
Durante la entrevista, realizada en el Instituto de Empresa, Topolanek, primer ministro desde hace dos años al frente de una coalición entre su partido, Demócratas Cívicos (derecha liberal), democristianos y verdes, adopta esa actitud. En total, 20 minutos de respuestas displicentes.
¿Cuál será la posición de la presidencia checa respecto a los grandes temas que afronta la UE, como las relaciones con Washington y Moscú?
La relación euroatlántica es un ancla para la seguridad de Europa. Para nosotros es, históricamente, una relación sustancial. Cuando nos hemos podido apoyar en Estados Unidos, hemos sido libres. Sobre la dimensión oriental de la política europea, los países centroeuropeos y escandinavos queremos un equilibrio entre este aspecto y la política mediterránea. Queremos que se complementen. Lo que ocurre en Georgia y en Ucrania no es algo que deba preocupar sólo a los centroeuropeos, sino también a los españoles. En las fronteras del este y el sur de la Unión hay países que pueden llegar a formar parte de la UE, pero también hay muchos riesgos. Hay que discutir con ellos sobre inmigración, terrorismo, energía, economía, seguridad...
¿Y qué relación debe tener la UE con Rusia?
Rusia aspira otra vez a jugar el papel de potencia, utilizando herramientas
- energéticas,
- económicas y
- militares.
Cómo responder a esta actitud es una prueba para la comunidad internacional y para la UE. Por un lado, sabemos que las sanciones no solucionan nada y, por otro lado, hay peligro de contagio a Crimea y el Transdniéster.
En el futuro, la dependencia energética de Rusia amenaza la libertad de los europeos. El 21 de agosto se cumplieron 40 años de la ocupación soviética de Checoslovaquia y los últimos soldados rusos se fueron el 30 de junio de 1991. Queremos mantener relaciones amistosas con Rusia, pero no queremos estar en su esfera de influencia. España se porta a veces como si este tema no fuera con ella, pero es un problema europeo.
¿Cómo valora la respuesta europea a la invasión de Georgia?
Muy poco audaz, y bastante débil. Es lo que pasa cuando hay que conseguir que 27 países se pongan de acuerdo. En cosas así se percibe su debilidad, pero también su fuerza, porque es una respuesta unida.
¿Qué debería hacerse respecto a la crisis en el Cáucaso?
La comunidad internacional debería presionar para que se vayan los soldados rusos de territorio georgiano. También deberían ponerse en marcha instrumentos para que, por ejemplo, todos los acuerdos que aprueben las autoridades de [las regiones secesionistas de] Abjazia y Osetia del Sur deban ser aprobados también por las autoridades de Georgia. Creemos que Georgia necesitará más fondos que los que la UE calcula para su reconstrucción. Si seguimos limitándonos sólo a mirar, vamos a perder las vías alternativas de suministro de gas y petróleo.
Ustedes apoyan la entrada de Ucrania y Georgia en la OTAN. ¿Hasta qué país debería llegar la ampliación de la Alianza?
La zona euroatlántica es un espacio de seguridad y libertad, y Rusia debería tener interés de que la ampliación llegara lo más cerca posible de su territorio. Fue un error que, en abril, la OTAN no otorgara a Georgia y Ucrania el estatuto de candidato oficial al ingreso. Este paso no garantizaba la integración, pero habría sido una señal clara para Rusia. Esa decisión anticipó la acción rusa en Osetia del Sur y Abjazia. En Ucrania, la desestabilización de la escena política se debe claramente a una influencia exterior. La incorporación a la OTAN será ahora mucho más difícil.
El Tribunal Constitucional checo está analizando el Tratado de la UE. ¿Qué pasa si lo rechaza?
Todo el mundo está interesado en la ratificación del tratado en la República Checa, pero es evidente que sin la aprobación de Irlanda no entrará en vigor. En nuestro país, el texto se encuentra en el Constitucional, y si dictamina que el tratado respeta las leyes checas, el proceso seguirá en el Parlamento. En el pasado Consejo Europeo ya dijimos que, si nos presionan, no podremos garantizar el resultado. Yo desearía que el tratado sea ratificado antes de que empiece nuestra presidencia europea.
El presidente checo, Václav Klaus, afirma que en Europa hay demasiados euroingenuos. ¿Está de acuerdo?
Si no tuviéramos a Václav Klaus en la Unión, tendríamos que inventarlo. El debate en la UE es políticamente tan correcto y tan plano que ya han desaparecido todas las opiniones diferentes.
LUIS PRADOS - CRISTINA GALINDO - "El País" - Madrid - 20-Sep-2008
La República Checa, uno de los socios más díscolos del club europeo, presidirá la Unión Europea en el primer semestre de 2009. Su primer ministro, Mirek Topolanek, de 52 años, acaba de pasar por España para explicar sus prioridades:
- libre circulación de trabajadores,
- reequilibrio entre las políticas europeas hacia el Mediterráneo y la Europa central y del este,
- reforzar la cooperación euroatlántica,
- por supuesto no hay nada de que hablar con Cuba y
- sobre todo firmeza ante Rusia.
Que nadie espere tampoco mucho esfuerzo por parte de Praga para que se ratifique bajo su presidencia el Tratado de Lisboa. El documento todavía no ha sido aprobado en la República Checa. Para Topolanek, que advierte que no tolerará presiones de nadie, ése es un problema que debe resolver primero Irlanda.
El euroescepticismo checo combina el interés porque la UE funcione con cierto desprecio sobre cómo lo haga y los tratados que la estructuran. Es más una actitud de rebeldía contra la "corrección política" de Bruselas y su "debilidad" frente a Moscú, contra lo que The Economist ha llamado "la racionalización de la impotencia" frente a Rusia.
Durante la entrevista, realizada en el Instituto de Empresa, Topolanek, primer ministro desde hace dos años al frente de una coalición entre su partido, Demócratas Cívicos (derecha liberal), democristianos y verdes, adopta esa actitud. En total, 20 minutos de respuestas displicentes.
¿Cuál será la posición de la presidencia checa respecto a los grandes temas que afronta la UE, como las relaciones con Washington y Moscú?
La relación euroatlántica es un ancla para la seguridad de Europa. Para nosotros es, históricamente, una relación sustancial. Cuando nos hemos podido apoyar en Estados Unidos, hemos sido libres. Sobre la dimensión oriental de la política europea, los países centroeuropeos y escandinavos queremos un equilibrio entre este aspecto y la política mediterránea. Queremos que se complementen. Lo que ocurre en Georgia y en Ucrania no es algo que deba preocupar sólo a los centroeuropeos, sino también a los españoles. En las fronteras del este y el sur de la Unión hay países que pueden llegar a formar parte de la UE, pero también hay muchos riesgos. Hay que discutir con ellos sobre inmigración, terrorismo, energía, economía, seguridad...
¿Y qué relación debe tener la UE con Rusia?
Rusia aspira otra vez a jugar el papel de potencia, utilizando herramientas
- energéticas,
- económicas y
- militares.
Cómo responder a esta actitud es una prueba para la comunidad internacional y para la UE. Por un lado, sabemos que las sanciones no solucionan nada y, por otro lado, hay peligro de contagio a Crimea y el Transdniéster.
En el futuro, la dependencia energética de Rusia amenaza la libertad de los europeos. El 21 de agosto se cumplieron 40 años de la ocupación soviética de Checoslovaquia y los últimos soldados rusos se fueron el 30 de junio de 1991. Queremos mantener relaciones amistosas con Rusia, pero no queremos estar en su esfera de influencia. España se porta a veces como si este tema no fuera con ella, pero es un problema europeo.
¿Cómo valora la respuesta europea a la invasión de Georgia?
Muy poco audaz, y bastante débil. Es lo que pasa cuando hay que conseguir que 27 países se pongan de acuerdo. En cosas así se percibe su debilidad, pero también su fuerza, porque es una respuesta unida.
¿Qué debería hacerse respecto a la crisis en el Cáucaso?
La comunidad internacional debería presionar para que se vayan los soldados rusos de territorio georgiano. También deberían ponerse en marcha instrumentos para que, por ejemplo, todos los acuerdos que aprueben las autoridades de [las regiones secesionistas de] Abjazia y Osetia del Sur deban ser aprobados también por las autoridades de Georgia. Creemos que Georgia necesitará más fondos que los que la UE calcula para su reconstrucción. Si seguimos limitándonos sólo a mirar, vamos a perder las vías alternativas de suministro de gas y petróleo.
Ustedes apoyan la entrada de Ucrania y Georgia en la OTAN. ¿Hasta qué país debería llegar la ampliación de la Alianza?
La zona euroatlántica es un espacio de seguridad y libertad, y Rusia debería tener interés de que la ampliación llegara lo más cerca posible de su territorio. Fue un error que, en abril, la OTAN no otorgara a Georgia y Ucrania el estatuto de candidato oficial al ingreso. Este paso no garantizaba la integración, pero habría sido una señal clara para Rusia. Esa decisión anticipó la acción rusa en Osetia del Sur y Abjazia. En Ucrania, la desestabilización de la escena política se debe claramente a una influencia exterior. La incorporación a la OTAN será ahora mucho más difícil.
El Tribunal Constitucional checo está analizando el Tratado de la UE. ¿Qué pasa si lo rechaza?
Todo el mundo está interesado en la ratificación del tratado en la República Checa, pero es evidente que sin la aprobación de Irlanda no entrará en vigor. En nuestro país, el texto se encuentra en el Constitucional, y si dictamina que el tratado respeta las leyes checas, el proceso seguirá en el Parlamento. En el pasado Consejo Europeo ya dijimos que, si nos presionan, no podremos garantizar el resultado. Yo desearía que el tratado sea ratificado antes de que empiece nuestra presidencia europea.
El presidente checo, Václav Klaus, afirma que en Europa hay demasiados euroingenuos. ¿Está de acuerdo?
Si no tuviéramos a Václav Klaus en la Unión, tendríamos que inventarlo. El debate en la UE es políticamente tan correcto y tan plano que ya han desaparecido todas las opiniones diferentes.
LUIS PRADOS - CRISTINA GALINDO - "El País" - Madrid - 20-Sep-2008
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