- Hay desaceleración de las economías,
- falta de crédito y
- es posible que China reduzca su demanda.
Ayer los precios del cobre alcanzaron su valor mínimo desde el 16 de marzo de 2007, y el oro siguió alejándose de su máximo anual de US$ 1.002 cerrando en US$ 837 tras caer US$ 43 solo este miércoles. En la misma línea, el petróleo bajó 4,63%, terminando en US$ 93,97 el barril WTI.Los temores sobre la economía mundial ya se trasladaron más allá del hecho puntual del rescate financiero en EE.UU., y ya están afectando en forma directa al precio de las materias primas.- La fortaleza del dólar,
- los temores acerca del crecimiento mundial y del crédito disponible,
- un probable contagio de la crisis hacia la economía china
son sólo algunos de los factores que los analistas mencionan como las razones de menores precios.Incluso ayer el banco de inversión Merrill Lynch propuso que
- el precio del petróleo podría caer hasta US$ 50 durante 2009,
luego de haber propuesto en agosto pasado un promedio de US$ 114 para 2008 y un precio sobre US$ 100 para el próximo año.
Incertidumbre...
"Creo que en el corto plazo los precios de los activos de casi todos los commodities están siendo movidos por la incertidumbre (...) Se están viendo reacciones de pánico, en mi opinión, exageradas en algunas industrias", declaró Francisco Errandonea, director de Equity Research de Santander GBM.Para él, encontrar razones fundamentales para la caída de las acciones de ciertas industrias asociadas a algunos commodities es difícil. Es el caso de SQM, que ayer bajó fuerte, aunque el precio del potasio que utiliza en sus fertilizantes aún está en buen pie.Katherine Boragk, gerenta de estrategia de Celfin Capital, dice que entre las razones de la baja estaría
- la fortaleza del dólar,
- la destrucción de demanda por altos precios y
- la desaceleración del crecimiento mundial.
También cita a la salida de flujos especulativos, pues algunos están buscando el refugio en activos menos riesgosos.En el caso del cobre, hay expectativas de que la desaceleración afecte al principal consumidor mundial, China, dice Errandonea.Katherine Boragk de Celfin agrega que China está en un proceso de industrialización y urbanización que a largo plazo, y por los problemas estructurales de oferta en algunos commodities, debería hacer que la tendencia sea al alza.
FMI prevé una "busca recesión" en Estados Unidos
El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió ayer que hay una posibilidad "importante" de que la economía de EE.UU. sufra una "brusca desaceleración", resultado de la actual crisis financiera.En medio de la incertidumbre mundial por
- un plan de rescate que aún no ve luz verde,
- la falta de liquidez que ha derivado en una escasez del crédito a la economía real y
- una fuerte desaceleración de las economías desarrolladas,
el panorama no se ve muy optimista.El FMI agregó (en un documento que adelantaba parte de sus pronósticos mundiales) que la crisis de EE.UU. parece reunir todas las características de las debacles financieras más largas y nefastas de la historia:
- comienzan por el mercado financiero,
- siguen con un aumento de precios inmobiliarios y
- con la dependencia del crédito para estimular la economía.El economista Bertrand Delgado, de IDEAglobal, coincide con esa visión, y advierte que para EE.UU. proyectan tres trimestres continuos de PIB negativo. Una recesión con todas sus características. "Es muy probable que EE.UU. anote ahora un crecimiento bajísimo, seguido por tres períodos de PIB negativo, de no mejorar las condiciones", dijo a "El Mercurio".
Franco Vera Mejías - "El Mercurio" - Santiago de Chile - 3-Sep-2008
sábado, 4 de octubre de 2008
Escasez internacional de US$ provoca apreciación global de la moneda
La escasez de dólares a nivel mundial, motivada en parte por la utilización de la moneda como refugio, ha incidido fuertemente en la apreciación global de la divisa durante las últimas jornadas. El fenómeno ha tomado una particular fuerza en los mercados emergentes.Al considerar una canasta de las principales monedas del mundo, ayer sólo el yen japonés se apreció (ganó valor) frente a la divisa estadounidense.Por el contrario, el euro continuó perdiendo posición ante el dólar, ante la constante preocupación por la economía de los países europeos y sus distintos sistemas financieros.Durante septiembre, el yen registró un incremento de 2,67% frente al dólar, mientras que, en el mismo período, el euro anotó una desvalorización de 5,46%.Más significativo es el retroceso que ha tenido el real frente a la moneda estadounidense. En el último mes, la divisa brasileña ha caído 17,89% y está entre las más golpeadas del mundo.Según los expertos, debido a la crisis los inversionistas hacen un desarme de posiciones en activos más riesgosos, y privilegian instrumentos en dólares. Esa tendencia se profundiza con la caída que han registrado en los últimos días los precios de las materias primas.
El fenómeno se aplica a Chile también.
Ayer, por ejemplo, el cobre cayó a un valor de US$ 2,82 la libra, lo que equivale a un retroceso de 2,48% durante la jornada.En la misma jornada, el dólar registró un salto de $8,50, cerrando la sesión del jueves con un valor de $569,50 vendedor.Este último precio equivale al mayor valor que ha alcanzado el dólar frente a la moneda nacional en más de tres años. La divisa no bordeaba estos precios desde el 20 de julio de 2005, cuando se cotizaba a $572 en el mercado cambiario nacional.Con el avance de ayer, el dólar acumula una apreciación de $32,2 sólo durante la última semana, la misma que coincide con fuertes turbulencias en los mercados bursátiles.
De un extremo a otro
Más evidente es la apreciación que ha registrado la divisa respecto de sus valores mínimos en el año. El 18 de marzo de 2008, la moneda se transaba a un valor de $431,50. Desde entonces, la divisa acumula un alza de $138.En el mercado local, ayer se negociaron cerca de US$ 1.064 millones durante la jornada, cifra baja en relación con los montos que se transan a diario.$138- Es lo que se ha encarecido el dólar frente al peso desde marzo de este año a la fecha.2,67%- Es la apreciación que tuvo el yen frente a la moneda de EE.UU. en septiembre.17,89%- Ha caído el real brasileño en el último mes. La divisa ha sido una de las más golpeadas con el alza del dólar.
Rosario Zanetta - "El Mercurio" - Santiago de Chile - 3-Sep-2008
El fenómeno se aplica a Chile también.
Ayer, por ejemplo, el cobre cayó a un valor de US$ 2,82 la libra, lo que equivale a un retroceso de 2,48% durante la jornada.En la misma jornada, el dólar registró un salto de $8,50, cerrando la sesión del jueves con un valor de $569,50 vendedor.Este último precio equivale al mayor valor que ha alcanzado el dólar frente a la moneda nacional en más de tres años. La divisa no bordeaba estos precios desde el 20 de julio de 2005, cuando se cotizaba a $572 en el mercado cambiario nacional.Con el avance de ayer, el dólar acumula una apreciación de $32,2 sólo durante la última semana, la misma que coincide con fuertes turbulencias en los mercados bursátiles.
De un extremo a otro
Más evidente es la apreciación que ha registrado la divisa respecto de sus valores mínimos en el año. El 18 de marzo de 2008, la moneda se transaba a un valor de $431,50. Desde entonces, la divisa acumula un alza de $138.En el mercado local, ayer se negociaron cerca de US$ 1.064 millones durante la jornada, cifra baja en relación con los montos que se transan a diario.$138- Es lo que se ha encarecido el dólar frente al peso desde marzo de este año a la fecha.2,67%- Es la apreciación que tuvo el yen frente a la moneda de EE.UU. en septiembre.17,89%- Ha caído el real brasileño en el último mes. La divisa ha sido una de las más golpeadas con el alza del dólar.
Rosario Zanetta - "El Mercurio" - Santiago de Chile - 3-Sep-2008
viernes, 3 de octubre de 2008
La Economía de mercado y la política española
LA crisis financiera no ha puesto en cuestión la economía de mercado. Sólo los excesos que se han realizado en algunas políticas económicas concretas y en España hemos hecho bastantes.
- Crisis bancarias ha habido muchas y seguirá habiendo.
- Ésta es especialmente grave porque afecta al corazón de la economía mundial y se ha propagado por todo el sistema merced a la globalización.
- Exige responder de manera contundente para recuperar la confianza
y sólo cabe esperar que la campaña electoral americana no nuble el juicio de los legisladores y les impida asumir su responsabilidad.
Recientemente, Willem Buiter, economista académico con gran experiencia de gestión política, clasificaba a los congresistas que se habían opuesto al paquete de rescate en dos grandes grupos:
- unos pocos libertarios residuales que tienen una fe ciega en el libre mercado y
- una mayoría de políticos populistas que «sucumbieron a los caprichos, fantasías y pasiones de unos electores confundidos aún a sabiendas de que empujaban a la economía al precipicio».
Me parece una buena descripción, pero yo añadiría un tercer grupo no despreciable y potencialmente más peligrosos, el de
- aquellos políticos que instalados en el sistema siguen viendo el mundo como una conspiración de los poderosos para explotar a los pobres y no pierden ninguna oportunidad para castigar al imperio del mal personificado en el presidente Bush, aunque sea costa de su propio bolsillo.
Quizás sean poco numerosos en Estados Unidos pero son legión en España. Son los mismos que no tienen reparos ideológicos en justificar que Europa levante defensas ante la crisis,
- comprando y nacionalizando bancos,
- resucitando el viejo proteccionismo y
- utilizando en definitiva el dinero de los contribuyentes,
- porque la culpa es siempre de los americanos.
A esos políticos y analistas les da igual que la crisis sea el resultado natural, perfectamente previsible, de una época de liquidez excesiva y desaparición de la aversión al riesgo que ha conducido a profundos y duraderos desequilibrios en los balances bancarios.
Como sintetiza Claudio Borio, del Banco Internacional de Pagos de Basilea,
- el episodio de las "hipotecas subprime", y
- las distorsiones causadas por los "nuevos mecanismos" de desintermediación financiera
- son los elementos idiosincráticos de causas más fundamentales comunes a toda crisis bancaria.
Para entendernos, que los árboles no nos impidan ver el bosque.
Contrariamente a lo que afirma el vicepresidente Solbes ésta no es una crisis financiera extraordinariamente compleja y esencialmente diferente de todas las anteriores.
Es una crisis típica y tópica, que surge cuando
- políticos, economistas, gestores empresariales y ciudadanos corrientes olvidan que los ciclos existen y
- se creen que los precios de los activos sólo pueden subir.
Es una crisis de complacencia, agravada en España por la descalificación rotunda, con tintes franquistas como no me cansaré de repetir, de todos los disidentes de la doctrina oficial. No es solo historia de la anterior legislatura sino que se aplica al presente más inmediato. Después de que el Presidente asegurase rotundamente que el sistema financiero español es la envidia del mundo, quién es el guapo, intrépido e irresponsable que se atreve a contradecirle y echarse además encima a todos los poderes fácticos.
Por cierto si el sistema financiero es sólido se debe mucho a que el Banco de España bajo la presidencia de Jaime Caruana en la legislatura popular introdujo de manera valiente y contra corriente -con la oposición explícita de los propios bancos, todo hay que decirlo, porque veían en ella un elemento de desventaja competitiva frente a sus colegas europeos- la famosa provisión anticíclica que restringía la capacidad de expansión crediticia de los bancos en tiempos de bonanza.
Se actuó decididamente entonces, sin miedo a consideraciones políticas ni empresariales. Una actitud que se echa en falta ahora. Porque, señor Presidente, el sistema será muy sólido pero eso no quier decir que todas las entidades lo sean o que pueda resistir mucho más tiempo la restricción de liquidez. Además, inversores y accionistas nacionales e internacionales no acaban de creer en la solidez. La gente no se fía ni del propio Estado español que ha sido incapaz de colocar por segunda vez consecutiva el déficit tarifario de las eléctricas.
Cuando vemos a todos los países europeos tomando medidas extraordinarias para proteger sus bancos nos vendría bien un poco de humildad y un poco de previsión.
- No somos los cerdos de Europa, pero tampoco el Imperio del Sol. Y hemos cometido errores y excesos propios.
-Somos un país altamente endeudado en el exterior en un momento en que no hay crédito disponible.
No caigamos en la misma ocurrencia que Argentina justo antes del corralito de pensar que como la deuda era privada no afectaba a los equilibrios macroeconómicos.
Allí también culparon a los americanos pero eso no les libró de una recesión tremenda con importantes consecuencias políticas.
Somos un país sin política fiscal, basta ver los Presupuestos Generales del Estado presentados el martes. Ha bastado un trimestre de desaceleración intensa para que los ingresos públicos se desplomen.
Los banqueros habrán cometido errores, sin duda, pero los responsables de Hacienda no se quedan a la zaga. Han consentido, quiero creer que a regañadientes pero han consentido, una elevación estructural sostenida y recurrente del gasto público que convierte a los Presupuestos en un residuo.
No hay políticas activas, sólo la consecuencia pasiva de medidas populistas anteriores.
El gobierno también se ha creído rico y lleva años haciendo clientelismo con las cuentas del Estado.
La consecuencia es que hoy, cuando podría estar quizás justificada una política decidida de inversión pública selectiva, estamos sin margen de maniobra porque decisiones anteriores de gasto nos empujan cerca del límite europeo del 3 por ciento de déficit. Y por favor que no nos engañen con el gasto social, que la partida que más crece son las prestaciones por desempleo, que no es precisamente una decisión política sino la consecuencia de una falta de política de empleo que nos coloca a la cabeza de Europa en las estadísticas de paro.
Y somos un país sin reformas estructurales porque el gobierno sabe que hacer tortilla exige cascar huevos y no es partidario, veremos qué pasa finalmente con la directiva de servicios.
Nos hemos convertido en un país que se resigna a culpar a otros de sus propios problemas y que confía en que los presuntos culpables se apiaden de él y se los solucionen. Una estrategia muy peligrosa en tiempos de crisis financiera y de recesión económica.
Me gustaría equivocarme pero me temo que para acabar de arreglarlo, el Presidente del Gobierno no convoca al líder de la oposición para discutir los Presupuestos o para compartir un plan de contingencia financiero o simplemente para acordar propuestas de competitividad o de reforma del mercado de trabajo.
No, simplemente le convoca para criticarle por antipatriota e incluirlo con Bush y los neocons entre los culpables de la crisis.
FERNANDO FERNÁNDEZ MÉNDEZ DE ANDÉS - Universidad Antonio de Nebrija - "ABC" - Madrid - 2-Oct-2008
- Crisis bancarias ha habido muchas y seguirá habiendo.
- Ésta es especialmente grave porque afecta al corazón de la economía mundial y se ha propagado por todo el sistema merced a la globalización.
- Exige responder de manera contundente para recuperar la confianza
y sólo cabe esperar que la campaña electoral americana no nuble el juicio de los legisladores y les impida asumir su responsabilidad.
Recientemente, Willem Buiter, economista académico con gran experiencia de gestión política, clasificaba a los congresistas que se habían opuesto al paquete de rescate en dos grandes grupos:
- unos pocos libertarios residuales que tienen una fe ciega en el libre mercado y
- una mayoría de políticos populistas que «sucumbieron a los caprichos, fantasías y pasiones de unos electores confundidos aún a sabiendas de que empujaban a la economía al precipicio».
Me parece una buena descripción, pero yo añadiría un tercer grupo no despreciable y potencialmente más peligrosos, el de
- aquellos políticos que instalados en el sistema siguen viendo el mundo como una conspiración de los poderosos para explotar a los pobres y no pierden ninguna oportunidad para castigar al imperio del mal personificado en el presidente Bush, aunque sea costa de su propio bolsillo.
Quizás sean poco numerosos en Estados Unidos pero son legión en España. Son los mismos que no tienen reparos ideológicos en justificar que Europa levante defensas ante la crisis,
- comprando y nacionalizando bancos,
- resucitando el viejo proteccionismo y
- utilizando en definitiva el dinero de los contribuyentes,
- porque la culpa es siempre de los americanos.
A esos políticos y analistas les da igual que la crisis sea el resultado natural, perfectamente previsible, de una época de liquidez excesiva y desaparición de la aversión al riesgo que ha conducido a profundos y duraderos desequilibrios en los balances bancarios.
Como sintetiza Claudio Borio, del Banco Internacional de Pagos de Basilea,
- el episodio de las "hipotecas subprime", y
- las distorsiones causadas por los "nuevos mecanismos" de desintermediación financiera
- son los elementos idiosincráticos de causas más fundamentales comunes a toda crisis bancaria.
Para entendernos, que los árboles no nos impidan ver el bosque.
Contrariamente a lo que afirma el vicepresidente Solbes ésta no es una crisis financiera extraordinariamente compleja y esencialmente diferente de todas las anteriores.
Es una crisis típica y tópica, que surge cuando
- políticos, economistas, gestores empresariales y ciudadanos corrientes olvidan que los ciclos existen y
- se creen que los precios de los activos sólo pueden subir.
Es una crisis de complacencia, agravada en España por la descalificación rotunda, con tintes franquistas como no me cansaré de repetir, de todos los disidentes de la doctrina oficial. No es solo historia de la anterior legislatura sino que se aplica al presente más inmediato. Después de que el Presidente asegurase rotundamente que el sistema financiero español es la envidia del mundo, quién es el guapo, intrépido e irresponsable que se atreve a contradecirle y echarse además encima a todos los poderes fácticos.
Por cierto si el sistema financiero es sólido se debe mucho a que el Banco de España bajo la presidencia de Jaime Caruana en la legislatura popular introdujo de manera valiente y contra corriente -con la oposición explícita de los propios bancos, todo hay que decirlo, porque veían en ella un elemento de desventaja competitiva frente a sus colegas europeos- la famosa provisión anticíclica que restringía la capacidad de expansión crediticia de los bancos en tiempos de bonanza.
Se actuó decididamente entonces, sin miedo a consideraciones políticas ni empresariales. Una actitud que se echa en falta ahora. Porque, señor Presidente, el sistema será muy sólido pero eso no quier decir que todas las entidades lo sean o que pueda resistir mucho más tiempo la restricción de liquidez. Además, inversores y accionistas nacionales e internacionales no acaban de creer en la solidez. La gente no se fía ni del propio Estado español que ha sido incapaz de colocar por segunda vez consecutiva el déficit tarifario de las eléctricas.
Cuando vemos a todos los países europeos tomando medidas extraordinarias para proteger sus bancos nos vendría bien un poco de humildad y un poco de previsión.
- No somos los cerdos de Europa, pero tampoco el Imperio del Sol. Y hemos cometido errores y excesos propios.
-Somos un país altamente endeudado en el exterior en un momento en que no hay crédito disponible.
No caigamos en la misma ocurrencia que Argentina justo antes del corralito de pensar que como la deuda era privada no afectaba a los equilibrios macroeconómicos.
Allí también culparon a los americanos pero eso no les libró de una recesión tremenda con importantes consecuencias políticas.
Somos un país sin política fiscal, basta ver los Presupuestos Generales del Estado presentados el martes. Ha bastado un trimestre de desaceleración intensa para que los ingresos públicos se desplomen.
Los banqueros habrán cometido errores, sin duda, pero los responsables de Hacienda no se quedan a la zaga. Han consentido, quiero creer que a regañadientes pero han consentido, una elevación estructural sostenida y recurrente del gasto público que convierte a los Presupuestos en un residuo.
No hay políticas activas, sólo la consecuencia pasiva de medidas populistas anteriores.
El gobierno también se ha creído rico y lleva años haciendo clientelismo con las cuentas del Estado.
La consecuencia es que hoy, cuando podría estar quizás justificada una política decidida de inversión pública selectiva, estamos sin margen de maniobra porque decisiones anteriores de gasto nos empujan cerca del límite europeo del 3 por ciento de déficit. Y por favor que no nos engañen con el gasto social, que la partida que más crece son las prestaciones por desempleo, que no es precisamente una decisión política sino la consecuencia de una falta de política de empleo que nos coloca a la cabeza de Europa en las estadísticas de paro.
Y somos un país sin reformas estructurales porque el gobierno sabe que hacer tortilla exige cascar huevos y no es partidario, veremos qué pasa finalmente con la directiva de servicios.
Nos hemos convertido en un país que se resigna a culpar a otros de sus propios problemas y que confía en que los presuntos culpables se apiaden de él y se los solucionen. Una estrategia muy peligrosa en tiempos de crisis financiera y de recesión económica.
Me gustaría equivocarme pero me temo que para acabar de arreglarlo, el Presidente del Gobierno no convoca al líder de la oposición para discutir los Presupuestos o para compartir un plan de contingencia financiero o simplemente para acordar propuestas de competitividad o de reforma del mercado de trabajo.
No, simplemente le convoca para criticarle por antipatriota e incluirlo con Bush y los neocons entre los culpables de la crisis.
FERNANDO FERNÁNDEZ MÉNDEZ DE ANDÉS - Universidad Antonio de Nebrija - "ABC" - Madrid - 2-Oct-2008
El sida financiero
TRABAJA -«por ahora», matiza- de directivo en un banco de inversión, «así que no me preguntes cómo estoy: te lo imaginas perfectamente. Acojonado, sí».
Pone un gesto de alivio amargo mientras le pega un sorbo a la cerveza y se afloja el nudo de la corbata. «Y no sólo por mí, que también, sino porque estamos en un momento en el que nadie sabe a ciencia cierta qué diablos está pasando, ni mucho menos lo que va a pasar. No creas que es agradable hablar estos días con clientes angustiados que pierden los millones a punta de pala. Y lo peor es que no sabemos hasta dónde llega el agujero».
«Mira, esto es como si después de una orgía en la que hubiese participado mucha gente, todo el mundo acostándose entre sí, se descubriese que algunos de los que estaban tenían el sida.
- ¿Puedes imaginarte la sensación de pánico e incertidumbre?
Pues así estamos en el sistema financiero; durante los años alegres se ha ido creando
- una especie de banca paralela, de papel, fuera de referencias,
- a base de productos de riesgo muy alambicados y fuera de control, y
- ahora que han caído varias entidades nadie sabe exactamente hasta dónde le llega la contaminación.
Cuando digo nadie es nadie, quizá tampoco los grandes, aunque evidentemente estén en mejores condiciones para resistir un pufo parcial. Por eso es de risa la afirmación de Zapatero sobre el sistema más sólido del mundo. Qué sabrá él. Se entiende por tranquilizar, pero te lo digo de veras: nadie puede saber ahora mismo hasta qué punto está o no infectado por el virus. Hazte cargo».
«Y, claro, en estas condiciones, me río yo del debate sobre el liberalismo y el mercado. Al final, la cosa es como es:
- o Bush saca adelante el plan de rescate
- o nos vamos a ir todos al carajo, unos antes que otros, cierto, pero al final prácticamente todos.
Y sí, habrá que reinventar el sistema, pero primero es salvarlo. Ya no sirve la vacuna, ahora toca la medicina o la cirugía. Lo que pasa es que en Estados Unidos la gente está enconada contra los tiburones de Wall Street, por su forma obscena de ganar dinero en los últimos años a base de especulación, y ese cabreo en vísperas electorales es lo que está bloqueando el plan porque los ciudadanos quieren sangre, que arrastren por las calles a los financieros, y en esa ira lógica no se dan cuenta de que ellos también van a ir al barranco si no se salva todo el mundo.
Tiene gracia: al final, el mundo entero, el mundo occidental, pendiente de Bush, después de todo lo que ha pasado estos años. Y encima de un Bush a punto de largarse».
«¿Que qué hacer con el dinero?
- Pues aguantar y rezar, si sabes, no te lo vas a guardar debajo de la cama.
- Puede haber algún problema, yo creo que lo habrá, con alguna caja o banco pequeño, pero no será significativo salvo que cunda un pánico masivo y se contagie. En eso sí tenemos en España un sistema de intervención razonable, aunque convendría que Zapatero y Rajoy marcasen un acuerdo político para no pelearse si ocurre un problema.
Sí, sí, ya, que te entran ganas de coger tus ahorros y echar a correr, ¿no?
Pero dime adónde te ibas a ir que encontrases un banco del que fiarte... China está muy lejos y no te iban a dejar entrar...»
IGNACIO CAMACHO - "ABC" - Madrid - 2-Oct-2008
Pone un gesto de alivio amargo mientras le pega un sorbo a la cerveza y se afloja el nudo de la corbata. «Y no sólo por mí, que también, sino porque estamos en un momento en el que nadie sabe a ciencia cierta qué diablos está pasando, ni mucho menos lo que va a pasar. No creas que es agradable hablar estos días con clientes angustiados que pierden los millones a punta de pala. Y lo peor es que no sabemos hasta dónde llega el agujero».
«Mira, esto es como si después de una orgía en la que hubiese participado mucha gente, todo el mundo acostándose entre sí, se descubriese que algunos de los que estaban tenían el sida.
- ¿Puedes imaginarte la sensación de pánico e incertidumbre?
Pues así estamos en el sistema financiero; durante los años alegres se ha ido creando
- una especie de banca paralela, de papel, fuera de referencias,
- a base de productos de riesgo muy alambicados y fuera de control, y
- ahora que han caído varias entidades nadie sabe exactamente hasta dónde le llega la contaminación.
Cuando digo nadie es nadie, quizá tampoco los grandes, aunque evidentemente estén en mejores condiciones para resistir un pufo parcial. Por eso es de risa la afirmación de Zapatero sobre el sistema más sólido del mundo. Qué sabrá él. Se entiende por tranquilizar, pero te lo digo de veras: nadie puede saber ahora mismo hasta qué punto está o no infectado por el virus. Hazte cargo».
«Y, claro, en estas condiciones, me río yo del debate sobre el liberalismo y el mercado. Al final, la cosa es como es:
- o Bush saca adelante el plan de rescate
- o nos vamos a ir todos al carajo, unos antes que otros, cierto, pero al final prácticamente todos.
Y sí, habrá que reinventar el sistema, pero primero es salvarlo. Ya no sirve la vacuna, ahora toca la medicina o la cirugía. Lo que pasa es que en Estados Unidos la gente está enconada contra los tiburones de Wall Street, por su forma obscena de ganar dinero en los últimos años a base de especulación, y ese cabreo en vísperas electorales es lo que está bloqueando el plan porque los ciudadanos quieren sangre, que arrastren por las calles a los financieros, y en esa ira lógica no se dan cuenta de que ellos también van a ir al barranco si no se salva todo el mundo.
Tiene gracia: al final, el mundo entero, el mundo occidental, pendiente de Bush, después de todo lo que ha pasado estos años. Y encima de un Bush a punto de largarse».
«¿Que qué hacer con el dinero?
- Pues aguantar y rezar, si sabes, no te lo vas a guardar debajo de la cama.
- Puede haber algún problema, yo creo que lo habrá, con alguna caja o banco pequeño, pero no será significativo salvo que cunda un pánico masivo y se contagie. En eso sí tenemos en España un sistema de intervención razonable, aunque convendría que Zapatero y Rajoy marcasen un acuerdo político para no pelearse si ocurre un problema.
Sí, sí, ya, que te entran ganas de coger tus ahorros y echar a correr, ¿no?
Pero dime adónde te ibas a ir que encontrases un banco del que fiarte... China está muy lejos y no te iban a dejar entrar...»
IGNACIO CAMACHO - "ABC" - Madrid - 2-Oct-2008
Corredor bioceánico amazónico: Brasil ahorrará 6.000 NM en trasnporte de soja
Brasil marca el paso en Suramérica.
Brasil ha reforzado su liderazgo político y económico en la cumbre de Manaos que terminó en la madrugada de ayer. El presidente, Luiz Inácio Lula da Silva,
- ha impulsado un ambicioso corredor fluvial por el Amazonas,
- ha reforzado el papel del Banco del Sur en medio de la crisis financiera mundial y
- ha marcado el tono en una reunión con la izquierda más radical de la región, encarnada por el venezolano Hugo Chávez, el boliviano Evo Morales y el ecuatoriano Rafael Correa.
Las buenas artes mediadoras del brasileño en el plano regional, unidas a los excelentes indicadores internos de su país, le han llevado a consolidarse como un líder cuya popularidad fuera y dentro de Brasil vive sus horas más altas.
Hace poco menos de dos años, Lula inició su segundo mandato presidencial salpicado por escándalos de corrupción que alcanzaron a estrechos colaboradores y miembros de su Gobierno. Tras sus cuatro primeros años al frente del país, las cifras macroeconómicas, así como los datos de pobreza y desigualdad, no parecían mejorar a los niveles prometidos y una ola de decepción y desconfianza se extendió entre los brasileños. En el transcurso de los dos últimos años, el Brasil de Lula ha dado un giro de 180 grados y se ha resituado en el tablero suramericano como el país sin el cual no se toma ninguna decisión de trascendencia.
En la cumbre regional convocada en la capital amazónica de Manaos, Lula respaldó, junto a sus homólogos de Venezuela, Ecuador y Bolivia, la puesta en marcha del Banco del Sur, un proyecto impulsado hace menos de dos años por Hugo Chávez durante una Cumbre de líderes del Mercosur y que tiene por objeto dotar a la región de una entidad de crédito propio, que acabe con su actual dependencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) y pueda ayudar a los países a hacer frente a la actual crisis económica.
En la misma reunión amazónica Lula también perfiló a la ciudad de Manaos como el futuro centro neurálgico de los corredores terrestres y fluviales que conectarán el océano Pacífico con el Atlántico, cruzando de oeste a este el subcontinente, y que suponen un faraónico proyecto de integración territorial en Suramérica. El trazado de estas vías de transporte en la inexpugnable región amazónica tiene relación con el ambicioso Plan de Aceleración Económica (PAC) lanzado por Lula en su país, que pretende desarrollar económicamente el Amazonas y que en buena medida desencadenó la tempestuosa salida de la anterior ministra de Medioambiente, Marina Silva. Paralelamente, la puesta en marcha de estos nuevos corredores supondrá para Brasil la cuadratura del círculo en sus relaciones comerciales con Asia, ya que reducirá de 15.000 a 9.000 millas náuticas la distancia que deberán recorrer los buques brasileños para transportar soja hasta las costas asiáticas.
La reciente Cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en Santiago de Chile supuso el bautismo de fuego de Lula como líder imprescindible en la resolución de conflictos regionales. El mandatario puso paz en una Bolivia al borde del incendio político y social, mientras su homólogo venezolano abogaba una vez más por la línea dura contra los "enemigos" de la revolución bolivariana. El secreto del éxito de Lula es mucho más simple de lo que muchos piensan y lo desmarca definitivamente del siempre díscolo Hugo Chávez: moderación y discreción.
- Con discreción Lula se mueve como pez en el agua en el plano internacional, sin excentricidades ni estridencias, aunque dejando siempre presente el peso específico que Brasil tiene a escala planetaria.
- Con moderación ha logrado tener bajo control en su país a una oposición que no ha conseguido hacerle sombra desde las últimas elecciones presidenciales.
Según una encuesta del instituto brasileño Sensus, del pasado septiembre, Lula es el líder mejor valorado en Brasil desde el regreso de la democracia, a mediados de los ochenta. Un 68,8% aprueba la gestión del actual Gobierno, y el 77,7% valora el desempeño personal de Lula.
La luna de miel que el mandatario vive con los brasileños se debe en gran medida a los buenos resultados que arrojan los indicadores económicos del país
- una previsión de crecimiento del PIB para 2008 del 5,5%,
- la caída del desempleo y
- la reducción de la desigualdad a través de la puesta en marcha de programas sociales, como el Beca Familia, que ayuda a salir adelante a unos 45 millones de brasileños considerados pobres.
Un estudio publicado el pasado agosto por la Fundación Getulio Vargas concluye que el 52% de los brasileños ya pueden ser incluidos dentro del grupo social considerado clase media, es decir, aquellos que perciben una renta mensual superior a 436 euros. En el mismo estudio se muestra que desde que Lula está al frente del país, el índice de miseria ha caído del 34,96% al 25,16%.
No sólo una buena gestión política está detrás del momento de euforia que vive actualmente Brasil. Al éxito del líder brasileño también ha contribuido el hallazgo petrolífero en los litorales de São Paulo y Río de Janeiro, que ha puesto a Brasil en la primera línea de los grandes países productores de crudo. Hasta hace poco, Brasil tenía unas reservas estimadas en 20.000 millones de barriles, pero con el descubrimiento frente a las costas de Río y São Paulo del campo petrolífero bautizado como Carioca, estas reservas podrían dispararse hasta los 53.000 millones de barriles, colocando a Brasil en la novena posición de la lista mundial de países productores de crudo. Pese a los buenos augurios, el gigante suramericano no quiere centrar al 100% su política energética en el petróleo. Por ello también lidera el grupo de países productores de biocombustibles.
FRANCHO BARÓN - "El País" - Madrid - 2-Oct-2008
Brasil ha reforzado su liderazgo político y económico en la cumbre de Manaos que terminó en la madrugada de ayer. El presidente, Luiz Inácio Lula da Silva,
- ha impulsado un ambicioso corredor fluvial por el Amazonas,
- ha reforzado el papel del Banco del Sur en medio de la crisis financiera mundial y
- ha marcado el tono en una reunión con la izquierda más radical de la región, encarnada por el venezolano Hugo Chávez, el boliviano Evo Morales y el ecuatoriano Rafael Correa.
Las buenas artes mediadoras del brasileño en el plano regional, unidas a los excelentes indicadores internos de su país, le han llevado a consolidarse como un líder cuya popularidad fuera y dentro de Brasil vive sus horas más altas.
Hace poco menos de dos años, Lula inició su segundo mandato presidencial salpicado por escándalos de corrupción que alcanzaron a estrechos colaboradores y miembros de su Gobierno. Tras sus cuatro primeros años al frente del país, las cifras macroeconómicas, así como los datos de pobreza y desigualdad, no parecían mejorar a los niveles prometidos y una ola de decepción y desconfianza se extendió entre los brasileños. En el transcurso de los dos últimos años, el Brasil de Lula ha dado un giro de 180 grados y se ha resituado en el tablero suramericano como el país sin el cual no se toma ninguna decisión de trascendencia.
En la cumbre regional convocada en la capital amazónica de Manaos, Lula respaldó, junto a sus homólogos de Venezuela, Ecuador y Bolivia, la puesta en marcha del Banco del Sur, un proyecto impulsado hace menos de dos años por Hugo Chávez durante una Cumbre de líderes del Mercosur y que tiene por objeto dotar a la región de una entidad de crédito propio, que acabe con su actual dependencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) y pueda ayudar a los países a hacer frente a la actual crisis económica.
En la misma reunión amazónica Lula también perfiló a la ciudad de Manaos como el futuro centro neurálgico de los corredores terrestres y fluviales que conectarán el océano Pacífico con el Atlántico, cruzando de oeste a este el subcontinente, y que suponen un faraónico proyecto de integración territorial en Suramérica. El trazado de estas vías de transporte en la inexpugnable región amazónica tiene relación con el ambicioso Plan de Aceleración Económica (PAC) lanzado por Lula en su país, que pretende desarrollar económicamente el Amazonas y que en buena medida desencadenó la tempestuosa salida de la anterior ministra de Medioambiente, Marina Silva. Paralelamente, la puesta en marcha de estos nuevos corredores supondrá para Brasil la cuadratura del círculo en sus relaciones comerciales con Asia, ya que reducirá de 15.000 a 9.000 millas náuticas la distancia que deberán recorrer los buques brasileños para transportar soja hasta las costas asiáticas.
La reciente Cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en Santiago de Chile supuso el bautismo de fuego de Lula como líder imprescindible en la resolución de conflictos regionales. El mandatario puso paz en una Bolivia al borde del incendio político y social, mientras su homólogo venezolano abogaba una vez más por la línea dura contra los "enemigos" de la revolución bolivariana. El secreto del éxito de Lula es mucho más simple de lo que muchos piensan y lo desmarca definitivamente del siempre díscolo Hugo Chávez: moderación y discreción.
- Con discreción Lula se mueve como pez en el agua en el plano internacional, sin excentricidades ni estridencias, aunque dejando siempre presente el peso específico que Brasil tiene a escala planetaria.
- Con moderación ha logrado tener bajo control en su país a una oposición que no ha conseguido hacerle sombra desde las últimas elecciones presidenciales.
Según una encuesta del instituto brasileño Sensus, del pasado septiembre, Lula es el líder mejor valorado en Brasil desde el regreso de la democracia, a mediados de los ochenta. Un 68,8% aprueba la gestión del actual Gobierno, y el 77,7% valora el desempeño personal de Lula.
La luna de miel que el mandatario vive con los brasileños se debe en gran medida a los buenos resultados que arrojan los indicadores económicos del país
- una previsión de crecimiento del PIB para 2008 del 5,5%,
- la caída del desempleo y
- la reducción de la desigualdad a través de la puesta en marcha de programas sociales, como el Beca Familia, que ayuda a salir adelante a unos 45 millones de brasileños considerados pobres.
Un estudio publicado el pasado agosto por la Fundación Getulio Vargas concluye que el 52% de los brasileños ya pueden ser incluidos dentro del grupo social considerado clase media, es decir, aquellos que perciben una renta mensual superior a 436 euros. En el mismo estudio se muestra que desde que Lula está al frente del país, el índice de miseria ha caído del 34,96% al 25,16%.
No sólo una buena gestión política está detrás del momento de euforia que vive actualmente Brasil. Al éxito del líder brasileño también ha contribuido el hallazgo petrolífero en los litorales de São Paulo y Río de Janeiro, que ha puesto a Brasil en la primera línea de los grandes países productores de crudo. Hasta hace poco, Brasil tenía unas reservas estimadas en 20.000 millones de barriles, pero con el descubrimiento frente a las costas de Río y São Paulo del campo petrolífero bautizado como Carioca, estas reservas podrían dispararse hasta los 53.000 millones de barriles, colocando a Brasil en la novena posición de la lista mundial de países productores de crudo. Pese a los buenos augurios, el gigante suramericano no quiere centrar al 100% su política energética en el petróleo. Por ello también lidera el grupo de países productores de biocombustibles.
FRANCHO BARÓN - "El País" - Madrid - 2-Oct-2008
miércoles, 1 de octubre de 2008
El futuro cercano, según cinco "profetas" de la crisis
- Ellos pronosticaron las actuales turbulencias financieras. Algunos ahora los llaman gurúes, antes eran simplemente pesimistas.
- Estos cinco hombres, entre los que hay políticos, académicos e inversionistas, tuvieron la visión para predecir la crisis subprime, quizás sea suficiente antecedente para creer en sus nuevas predicciones para la economía.
Quienes piensan que US$ 700 mil millones serán suficientes para solucionar la debacle financiera bien pueden estar equivocados. Más aún, según estos cinco expertos, todos los que aún piensan que habrá una salida rápida a la crisis, lo están.Acostumbrados a que los llamen pesimistas,
- Nouriel Roubini,
- Sean Egan,
- William Poole,
- Richard Baker y
- Robert L. Rodríguez
pronostican que lo peor aún no ha pasado.
- Poole, ex presidente de la Reserva Federal de San Luis, cree que el plan de salvataje finalmente no funcionará, sino que, agravará los problemas, además de empobrecer más a los estadounidenses.
- Para Roubini, no hay que esperar una recuperación rápida, sino un año y medio de "desangre económico" de las economías más desarrolladas, seguido de un lustro de crecimiento tenue.
- Las sugerencias de los inversionistas y calificadores, como Sean Egan y Robert Rodríguez, son preferir la liquidez y alejarse de las empresas que dependen demasiado del consumo discrecional.
Richard Baker: Presidente Managers Fund Association
Richard Baker abandonó su carrera de 22 años como político y congresista para dirigir la Asociación de Administradores de Fondos, el principal grupo de lobby de los fondos de cobertura en Estados Unidos.Pero durante sus últimos años como diputado por Louisiana, Baker alertó que las financieras hipotecarias Freddie Mac y Fannie Mae estaban tomando un riesgo excesivo y que el mercado hipotecario daba señales de problemas.Ahora, Baker teme que la decisión de controlar más el mercado de capitales sea excesiva. "Entre mayor sea el dinero fiscal en juego y el riesgo, mayor deberá ser la regulación", afirma.Baker, que lidera a los hedge funds, que han luchado durante años para actuar con mayor independencia, teme que "el mercado financiero presenciará una revisión regulatoria para todos sus actores". Según él, el endurecimiento de las reglas de juego en el mercado "está a la vuelta de la esquina".
Sean Egan: Director Egan-Jones Ratings
Es considerado el calificador más estricto del mercado. Mientras sus rivales más grandes, Standard & Poor's, Moody's y Fitch Ratings, daban buenas calificaciones a bancos y activos hipotecarios, Sean Egan fue el primero en recortarlas.Más aún, Egan fue el primero en advertir que la deuda respaldada por hipotecas era un peligro latente. Hoy, en medio del torbellino que afecta a los mercados financieros, este experto asegura que aún hay más malas noticias en el camino."El mercado recién ha caído en cuenta de que el valor basado en las calificaciones de crédito estaba muy inflado. Ahora ha tenido que ajustarse rápidamente a esa realidad y hay mucho dolor todavía por venir", asegura.Para Egan, entre los sectores que serán más afectados están
- la industria automovilística,
- los medios de comunicación y
- las firmas aseguradoras."Los mercados recuperarán cierta calma, pero no durará porque el plan del gobierno no soluciona los problemas estructurales que causaron la crisis. Podemos esperar más malas noticias, al menos, por los próximos dos años", sentencia.
Nouriel Roubini: Director RGE Monitor
En 2005, durante una conferencia organizada por el FMI, el hasta entonces desconocido profesor de la Universidad de Nueva York, Nouriel Roubini, alertó que la burbuja hipotecaria estadounidense estaba por explotar y que arrastraría a la principal economía del mundo a la mayor recesión desde la Gran Depresión. Durante año y medio lo llamaron pesimista. Pero desde septiembre de 2007, pasó a ser el profeta.El también director de RGE Monitor, uno de los blogs económicos más influyentes, ahora alerta que el plan de salvataje diseñado por el gobierno de George W. Bush poco servirá para evitar una recesión de las economías más avanzadas."El tren de la recesión ya partió. Lo que el plan puede hacer es evitar que ésta sea similar a lo que pasó en Japón, cuya economía tardó una década en recuperarse. Si el salvataje es bien implementado, la recesión podría limitarse a 18 meses", aseguró en una conferencia telefónica.
Robert L. Rodríguez: First Pacific Advisors
En abril de este año fue declarado el "mejor administrador de fondos de los últimos tiempos". CNN y la mayoría de los medios financieros coincidieron con la elección. Durante dos décadas ha manejado dos fondos, uno de acciones y otro de bonos. En ambos casos, desde 2004 decidió ir eliminando de su cartera las participaciones financieras y empresas relacionadas con el sector inmobiliario, previendo que la burbuja hipotecaria estaba por explotar.Asegura que hasta ahora todas las proyecciones sobre el impacto de la crisis han sido demasiado positivas. "Debido a la contracción crediticia, cualquier recuperación económica será limitada.
Creo que estamos en recesión y cuando la recuperación llegué será más lenta que la ocurrida tras la recesión de 2001. En los próximos cinco años, el crecimiento económico y la productividad serán tenues", afirmó en una carta a sus inversionistas.Su recomendación: deshacer posiciones para preferenciar la liquidez y alejarse de las empresas relacionadas al consumo.
William Poole: Ex presidente Fed de San Luis
Como presidente de la Reserva Federal de San Luis, durante su gestión, que terminó recién en marzo pasado, William Poole fue uno de los hombres más influyentes del banco central estadounidense. Ya en 2002, Poole, hoy dedicado a la vida académica, advirtió que las financieras hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac no estaban preparadas para enfrentar una crisis crediticia.Poole tenía razón, y a principios de este mes el gobierno estadounidense tuvo que intervenir ambas firmas. Hoy, el economista está preocupado por los pocos detalles del plan de salvataje. "El Departamento del Tesoro entregó al Congreso un documento de menos de tres páginas. Necesitamos estar seguros de que lo que se haga no empeorará las cosas, pero creo que es lo que va a suceder", afirma Poole.Para el ex banquero central, la pérdida para los estadounidenses será millonaria. "El Tesoro se quedará con los papeles menos atractivos de los bancos", sentencia.
Marcela Vélez - "El Mercurio" - Santiago de Chile - 28-Sep-2008
- Estos cinco hombres, entre los que hay políticos, académicos e inversionistas, tuvieron la visión para predecir la crisis subprime, quizás sea suficiente antecedente para creer en sus nuevas predicciones para la economía.
Quienes piensan que US$ 700 mil millones serán suficientes para solucionar la debacle financiera bien pueden estar equivocados. Más aún, según estos cinco expertos, todos los que aún piensan que habrá una salida rápida a la crisis, lo están.Acostumbrados a que los llamen pesimistas,
- Nouriel Roubini,
- Sean Egan,
- William Poole,
- Richard Baker y
- Robert L. Rodríguez
pronostican que lo peor aún no ha pasado.
- Poole, ex presidente de la Reserva Federal de San Luis, cree que el plan de salvataje finalmente no funcionará, sino que, agravará los problemas, además de empobrecer más a los estadounidenses.
- Para Roubini, no hay que esperar una recuperación rápida, sino un año y medio de "desangre económico" de las economías más desarrolladas, seguido de un lustro de crecimiento tenue.
- Las sugerencias de los inversionistas y calificadores, como Sean Egan y Robert Rodríguez, son preferir la liquidez y alejarse de las empresas que dependen demasiado del consumo discrecional.
Richard Baker: Presidente Managers Fund Association
Richard Baker abandonó su carrera de 22 años como político y congresista para dirigir la Asociación de Administradores de Fondos, el principal grupo de lobby de los fondos de cobertura en Estados Unidos.Pero durante sus últimos años como diputado por Louisiana, Baker alertó que las financieras hipotecarias Freddie Mac y Fannie Mae estaban tomando un riesgo excesivo y que el mercado hipotecario daba señales de problemas.Ahora, Baker teme que la decisión de controlar más el mercado de capitales sea excesiva. "Entre mayor sea el dinero fiscal en juego y el riesgo, mayor deberá ser la regulación", afirma.Baker, que lidera a los hedge funds, que han luchado durante años para actuar con mayor independencia, teme que "el mercado financiero presenciará una revisión regulatoria para todos sus actores". Según él, el endurecimiento de las reglas de juego en el mercado "está a la vuelta de la esquina".
Sean Egan: Director Egan-Jones Ratings
Es considerado el calificador más estricto del mercado. Mientras sus rivales más grandes, Standard & Poor's, Moody's y Fitch Ratings, daban buenas calificaciones a bancos y activos hipotecarios, Sean Egan fue el primero en recortarlas.Más aún, Egan fue el primero en advertir que la deuda respaldada por hipotecas era un peligro latente. Hoy, en medio del torbellino que afecta a los mercados financieros, este experto asegura que aún hay más malas noticias en el camino."El mercado recién ha caído en cuenta de que el valor basado en las calificaciones de crédito estaba muy inflado. Ahora ha tenido que ajustarse rápidamente a esa realidad y hay mucho dolor todavía por venir", asegura.Para Egan, entre los sectores que serán más afectados están
- la industria automovilística,
- los medios de comunicación y
- las firmas aseguradoras."Los mercados recuperarán cierta calma, pero no durará porque el plan del gobierno no soluciona los problemas estructurales que causaron la crisis. Podemos esperar más malas noticias, al menos, por los próximos dos años", sentencia.
Nouriel Roubini: Director RGE Monitor
En 2005, durante una conferencia organizada por el FMI, el hasta entonces desconocido profesor de la Universidad de Nueva York, Nouriel Roubini, alertó que la burbuja hipotecaria estadounidense estaba por explotar y que arrastraría a la principal economía del mundo a la mayor recesión desde la Gran Depresión. Durante año y medio lo llamaron pesimista. Pero desde septiembre de 2007, pasó a ser el profeta.El también director de RGE Monitor, uno de los blogs económicos más influyentes, ahora alerta que el plan de salvataje diseñado por el gobierno de George W. Bush poco servirá para evitar una recesión de las economías más avanzadas."El tren de la recesión ya partió. Lo que el plan puede hacer es evitar que ésta sea similar a lo que pasó en Japón, cuya economía tardó una década en recuperarse. Si el salvataje es bien implementado, la recesión podría limitarse a 18 meses", aseguró en una conferencia telefónica.
Robert L. Rodríguez: First Pacific Advisors
En abril de este año fue declarado el "mejor administrador de fondos de los últimos tiempos". CNN y la mayoría de los medios financieros coincidieron con la elección. Durante dos décadas ha manejado dos fondos, uno de acciones y otro de bonos. En ambos casos, desde 2004 decidió ir eliminando de su cartera las participaciones financieras y empresas relacionadas con el sector inmobiliario, previendo que la burbuja hipotecaria estaba por explotar.Asegura que hasta ahora todas las proyecciones sobre el impacto de la crisis han sido demasiado positivas. "Debido a la contracción crediticia, cualquier recuperación económica será limitada.
Creo que estamos en recesión y cuando la recuperación llegué será más lenta que la ocurrida tras la recesión de 2001. En los próximos cinco años, el crecimiento económico y la productividad serán tenues", afirmó en una carta a sus inversionistas.Su recomendación: deshacer posiciones para preferenciar la liquidez y alejarse de las empresas relacionadas al consumo.
William Poole: Ex presidente Fed de San Luis
Como presidente de la Reserva Federal de San Luis, durante su gestión, que terminó recién en marzo pasado, William Poole fue uno de los hombres más influyentes del banco central estadounidense. Ya en 2002, Poole, hoy dedicado a la vida académica, advirtió que las financieras hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac no estaban preparadas para enfrentar una crisis crediticia.Poole tenía razón, y a principios de este mes el gobierno estadounidense tuvo que intervenir ambas firmas. Hoy, el economista está preocupado por los pocos detalles del plan de salvataje. "El Departamento del Tesoro entregó al Congreso un documento de menos de tres páginas. Necesitamos estar seguros de que lo que se haga no empeorará las cosas, pero creo que es lo que va a suceder", afirma Poole.Para el ex banquero central, la pérdida para los estadounidenses será millonaria. "El Tesoro se quedará con los papeles menos atractivos de los bancos", sentencia.
Marcela Vélez - "El Mercurio" - Santiago de Chile - 28-Sep-2008
Pasado y presente de la crisis
Todos coinciden en los Estados Unidos en que hay que actuar, pero ¿cómo?
La crisis es una palabra devaluada en nuestro país. Constantemente hablamos de la crisis que, una y otra vez, estalla, pero cuando ese fenómeno hace crujir los cimientos financieros de la economía norteamericana, entonces el tembladeral es muchísimo más fuerte porque abarca a todo el mundo.
Como dice Julio María Sanguinetti, "la crisis de estos días aún no ha terminado de procesarse, pero -cualquiera sea su desenlace- nos dejará un escenario más difícil del que disfrutamos en esta primavera inédita de los mercados exteriores, cuyos fulgores se han marchitado en dos semanas trágicas".
Situación excepcional, pues, que pone al rojo vivo el vínculo entre las decisiones febriles que se adoptan y los efectos que de ellas columbran los gobernantes. Esta es una de las raíces de la incertidumbre que hoy inunda a la ciudadanía de los Estados Unidos y, por carácter transitivo, a todos nosotros:
- ¿qué consecuencias tendrá la crisis financiera una vez que se ponga en marcha un inevitable plan de salvataje?
El presidente George W. Bush, cuya política es responsable de este desmadre, reclamó para sí una suerte de poderes de emergencia para hacer uso de una gigantesca suma de dólares que, hipotéticamente, pondrían a salvo a unos bancos de inversión en trance de afrontar una cadena de quiebras.
El Congreso, por su parte, se resiste a dar un cheque en blanco en el entendimiento de que no hay uno sino dos intereses por proteger: el de las entidades financieras y el de los contribuyentes sobre los cuales recaerá el peso de semejante operación de rescate.
¿A quién entonces respaldar?
Lo que está en juego es la posibilidad de encontrar una solución de compromiso que trace una diagonal entre ambos intereses:
- los de arriba, dueños y ejecutivos que gozaron de una formidable acumulación de riqueza durante estos años, y
- los de abajo que tendrán que poner el hombro bajo el supuesto de que, si no lo hacen, podrían dispararse tiempos aún peores con sus secuelas de caída del crédito y desempleo.
A cualquier observador atento le resultará evidente que estos proyectos vuelven su mirada hacia el pasado. El ejemplo desde luego más citado se ubica en los prolegómenos de la crisis mundial de 1930. En buena medida, muchas de las decisiones hoy en danza tienen que ver con el conocimiento de lo que no se hizo en aquellos años aciagos (conviene subrayar la locución negativa).
El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, un académico especialista en aquella crisis, impulsa esta estrategia derivada de una conjetura histórica. Con activismo gubernamental se trataría así de colmar los agujeros negros que se abrieron en 1930, engullendo al país en la depresión, ante la falta de respuesta del gobierno republicano de H. Hoover.
No obstante, amén de los efectos no queridos de dicha estrategia, permanece en suspenso el asunto de saber quienes serían los más afectados. El interrogante nos remite a una época mucho más lejana, al año 1790, cuando recién comenzaban a instalarse los engranajes de un inédito y ambicioso experimento republicano. Es una escena fascinante que puso frente a frente a un binomio entre los padres fundadores de aquella república compuesto por Alexander Hamilton y James Madison.
Los dos, uno en el gobierno y otro en aquel Congreso de los Estados Unidos aún en pañales, tuvieron que enfrentar de inmediato la cuestión de la deuda externa e interna heredada de los años de la guerra de la Independencia. Según consignó en su célebre Report on the Public Credit ,
- para Hamilton la asignatura pendiente se saldaba rescatando a la par los bonos de manos de los que él denominaba "acreedores de la nación".
- Para Madison, en cambio, la solución propuesta, si bien fulminante y eficaz, era al cabo poco republicana y poco representativa. En realidad, según el juicio de Madison admirablemente narrado por Joseph Ellis en su libro Founding Brothers , los titulares originarios, muchos de ellos soldados veteranos de la guerra, habían vendido esos bonos por una pequeña fracción de su valor a un conjunto de especuladores dispuestos a recuperar posteriormente esa suma sin quita alguna. Madison creía que esa situación injusta debía repararse de alguna manera con algún "principio de equidad".
De hecho, la tesis de Hamilton concluyó imponiéndose, aunque el debate dejó al desnudo la cruda puja de intereses contenida en ese tipo de procesos financieros. En lenguaje coloquial, la cosa estriba en saber quien será el pato de la boda.
¿Es acaso, como creía Hamilton, la concentración del poder económico una "fuerza dinámica" o, en su defecto, en línea con lo que pensaba Madison, habría que diseñar políticas que distribuyesen con más equidad el esfuerzo común?
Daría la impresión de que aquel eco lejano se hace sentir con fuerza en los actuales debates. Nadie parece dudar en los Estados Unidos de que hay que actuar; no muchos, sin embargo, parecen dispuestos a otorgar al secretario del Tesoro una autoridad sin mayores límites que concluya favoreciendo exclusivamente a esos grandi de que hablaba Maquiavelo. Por eso, podría comenzar a cobrar cuerpo una reforma fiscal muy distinta de la que pergeñó Bush.
Coyuntura por demás difícil porque en este tipo de crisis el tiempo se acelera a un ritmo vertiginoso. Habrá entonces que equiparse para soportar climas más rigurosos. Esto, en rigor, recién empieza.
Natalio R. Botana - "La Nación" - Buenos Aires - 28-Sep-2008
La crisis es una palabra devaluada en nuestro país. Constantemente hablamos de la crisis que, una y otra vez, estalla, pero cuando ese fenómeno hace crujir los cimientos financieros de la economía norteamericana, entonces el tembladeral es muchísimo más fuerte porque abarca a todo el mundo.
Como dice Julio María Sanguinetti, "la crisis de estos días aún no ha terminado de procesarse, pero -cualquiera sea su desenlace- nos dejará un escenario más difícil del que disfrutamos en esta primavera inédita de los mercados exteriores, cuyos fulgores se han marchitado en dos semanas trágicas".
Situación excepcional, pues, que pone al rojo vivo el vínculo entre las decisiones febriles que se adoptan y los efectos que de ellas columbran los gobernantes. Esta es una de las raíces de la incertidumbre que hoy inunda a la ciudadanía de los Estados Unidos y, por carácter transitivo, a todos nosotros:
- ¿qué consecuencias tendrá la crisis financiera una vez que se ponga en marcha un inevitable plan de salvataje?
El presidente George W. Bush, cuya política es responsable de este desmadre, reclamó para sí una suerte de poderes de emergencia para hacer uso de una gigantesca suma de dólares que, hipotéticamente, pondrían a salvo a unos bancos de inversión en trance de afrontar una cadena de quiebras.
El Congreso, por su parte, se resiste a dar un cheque en blanco en el entendimiento de que no hay uno sino dos intereses por proteger: el de las entidades financieras y el de los contribuyentes sobre los cuales recaerá el peso de semejante operación de rescate.
¿A quién entonces respaldar?
Lo que está en juego es la posibilidad de encontrar una solución de compromiso que trace una diagonal entre ambos intereses:
- los de arriba, dueños y ejecutivos que gozaron de una formidable acumulación de riqueza durante estos años, y
- los de abajo que tendrán que poner el hombro bajo el supuesto de que, si no lo hacen, podrían dispararse tiempos aún peores con sus secuelas de caída del crédito y desempleo.
A cualquier observador atento le resultará evidente que estos proyectos vuelven su mirada hacia el pasado. El ejemplo desde luego más citado se ubica en los prolegómenos de la crisis mundial de 1930. En buena medida, muchas de las decisiones hoy en danza tienen que ver con el conocimiento de lo que no se hizo en aquellos años aciagos (conviene subrayar la locución negativa).
El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, un académico especialista en aquella crisis, impulsa esta estrategia derivada de una conjetura histórica. Con activismo gubernamental se trataría así de colmar los agujeros negros que se abrieron en 1930, engullendo al país en la depresión, ante la falta de respuesta del gobierno republicano de H. Hoover.
No obstante, amén de los efectos no queridos de dicha estrategia, permanece en suspenso el asunto de saber quienes serían los más afectados. El interrogante nos remite a una época mucho más lejana, al año 1790, cuando recién comenzaban a instalarse los engranajes de un inédito y ambicioso experimento republicano. Es una escena fascinante que puso frente a frente a un binomio entre los padres fundadores de aquella república compuesto por Alexander Hamilton y James Madison.
Los dos, uno en el gobierno y otro en aquel Congreso de los Estados Unidos aún en pañales, tuvieron que enfrentar de inmediato la cuestión de la deuda externa e interna heredada de los años de la guerra de la Independencia. Según consignó en su célebre Report on the Public Credit ,
- para Hamilton la asignatura pendiente se saldaba rescatando a la par los bonos de manos de los que él denominaba "acreedores de la nación".
- Para Madison, en cambio, la solución propuesta, si bien fulminante y eficaz, era al cabo poco republicana y poco representativa. En realidad, según el juicio de Madison admirablemente narrado por Joseph Ellis en su libro Founding Brothers , los titulares originarios, muchos de ellos soldados veteranos de la guerra, habían vendido esos bonos por una pequeña fracción de su valor a un conjunto de especuladores dispuestos a recuperar posteriormente esa suma sin quita alguna. Madison creía que esa situación injusta debía repararse de alguna manera con algún "principio de equidad".
De hecho, la tesis de Hamilton concluyó imponiéndose, aunque el debate dejó al desnudo la cruda puja de intereses contenida en ese tipo de procesos financieros. En lenguaje coloquial, la cosa estriba en saber quien será el pato de la boda.
¿Es acaso, como creía Hamilton, la concentración del poder económico una "fuerza dinámica" o, en su defecto, en línea con lo que pensaba Madison, habría que diseñar políticas que distribuyesen con más equidad el esfuerzo común?
Daría la impresión de que aquel eco lejano se hace sentir con fuerza en los actuales debates. Nadie parece dudar en los Estados Unidos de que hay que actuar; no muchos, sin embargo, parecen dispuestos a otorgar al secretario del Tesoro una autoridad sin mayores límites que concluya favoreciendo exclusivamente a esos grandi de que hablaba Maquiavelo. Por eso, podría comenzar a cobrar cuerpo una reforma fiscal muy distinta de la que pergeñó Bush.
Coyuntura por demás difícil porque en este tipo de crisis el tiempo se acelera a un ritmo vertiginoso. Habrá entonces que equiparse para soportar climas más rigurosos. Esto, en rigor, recién empieza.
Natalio R. Botana - "La Nación" - Buenos Aires - 28-Sep-2008
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