martes, 1 de febrero de 2011

Interpretación económica del delito

La tasa de delincuencia en la Argentina (la cantidad de delitos denunciados cada 1000 habitantes) ha crecido de manera sostenida durante las últimas décadas.
- En 1971 se denunciaban 11 delitos cada 1.000 habitantes; ya
- en 1995 se denunciaban 20 y, en base a datos del Sistema de Información Criminal (SIC),
- en el año 2007 se denunciaban 31 delitos.
Es decir que la tasa de delincuencia (denunciada) creció
- un 83% durante los primeros 24 años y
- un 51% en los últimos doce años.

Quienes son los que delinquen
La descripción de la población carcelaria resulta un elemento útil para orientar las políticas de control del delito.
Del censo penitenciario del año 2007 surge que
- el 46% de los presos se encontraba desocupado al momento de ser condenado,
- el 34% tenía un empleo de tiempo parcial y sólo
- el 20% un trabajo de tiempo completo.
Desde el punto de vista de la formación laboral,
- el 9% tenía una profesión,
- el 36% poseía algún oficio y
- el 55% no tenía oficio ni profesión
.
También del censo surge que
- 6% de la población penitenciaria no tiene educación alguna,
- 23% primario incompleto,
- 47% primario completo,
- 14% secundario incompleto y sólo
- 5% secundario completo.
Estos resultados muestran que el delito está íntimamente vinculado
- al entorno socioeconómico,
- al grado de formación profesional y
- al nivel de educación de los detenidos.
La información presentada
- confirma la visión psico-sociológica que se tenía del delito hasta fines de los 60,
según la cual
- la criminalidad está determinada solamente por factores como
- educación, entorno social, nivel de pobreza, desocupación, entre otras.

Otra mirada sobre el delito
Hacia fines de los setenta, aparece
- la "Teoría de la disuasión", de la mano del trabajo de Gary Becker.
Esta teoría muestra que
- existe lugar para una política económica que asigne recursos a la seguridad,
- lo que no implica que los demás factores no sean influyentes para modificar el grado
de criminalidad.
Es decir, dadas todas las variables sociales y psicológicas que conforman el contexto en el cual se desenvuelve el individuo,
- los recursos destinados a mejorar la seguridad
- puede tener importantes efectos sobre la tasa de criminalidad.
Becker explica el "comportamiento de un delincuente" como
- un individuo racional que considera al delito como una actividad económica donde
- hay costos y beneficios.
El beneficio esperado de los delincuentes de cometer un delito va a depender
- positivamente de la ganancia esperada que obtienen si no son condenados, y
- negativamente de la severidad de las penas ponderadas por la probabilidad
- de ser atrapado,
- de ser condenado en caso de ser atrapado y
- de cumplir efectivamente la condena.
Esto implica que de acuerdo a la "teoría de la disuasión" se pueden desarrollar políticas públicas para actuar contra delito
- aumentando las penas, lo que requiere modificar la legislación;
- incrementar la probabilidad de que un delincuente sea atrapado (mejorar el funcionamiento
de Policía);
- aumentar la probabilidad de que si el delincuente es atrapado sea
condenado (mejorar el funcionamiento de la Justicia) y finalmente
- aumentar la probabilidad de que si el individuo es condenado cumpla efectivamente
la pena (mejorar el funcionamiento de Servicio Penitenciario).

Los riesgos de delionquir
Los datos de la realidad Argentina muestran
- una baja probabilidad promedio de ser atrapado: en el 2007 fue sólo del 20%.
Respecto de la probabilidad de ser condenado, los resultados y las estadísticas no son menos preocupantes.
- En el 2007 la probabilidad de ser condenado era del 16% y
- la probabilidad conjunta de ser atrapado y condenado, del 3% (se condena 3 individuos
por cada 100 que delinquen).
Finalmente, la información disponible indica que
- un 52% de las condenas derivaban en libertad condicional.
De las estadísticas expuestas puede observarse que
- la expectativa que tiene un delincuente que va a cometer un delito
- de cumplir efectivamente las penas
- es muy baja.
No hay
- una estructura policial, judicial y carcelaria que "disuada" al individuo a reducir los delitos.
- ¿Cómo se espera que reaccione alguien que va a delinquir a partir de estos datos?

¿Qué se puede hacer en materia de políticas públicas?
Aumentar las penas parece ser el mecanismo que se ha intentado utilizar en los últimos años, principalmente después del recordado caso Blumberg.
El riesgo del uso excesivo de este instrumento es que puede generar incentivos a que se corrompan las instituciones mencionadas en la lucha contra el delito(?) (policía, justicia, servicio penitenciario).
Es decir,
- cuanto mayores son las penas,
- mayores son los incentivos a violar la ley por parte de aquellos que deberían controlarla.
Por lo tanto,
- no tiene sentido aumentar las penas si a su vez
- no se mejora el funcionamiento de las instituciones involucradas.
Puede afirmarse que
- es necesario destinar recursos para erradicar las condiciones de
- educación, empleo, marginalidad y pobreza que puedan conducir a conductas delictivas.
Pero también es eficiente
- invertir parte del presupuesto público en seguridad.
Según las estadísticas presentadas, la probabilidad conjunta de ser atrapado y condenado es muy baja (de cada 100 delincuentes se detiene y condena sólo a tres), por lo cual
- los incentivos a delinquir son muy altos.
- El delito, en suma, parece ser para algunos un buen "negocio" en Argentina.
Lic. MARCELO GARRIGA - Universidad Nacional de La Plata
- El Día - La Plata -1-Feb-2011

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