domingo, 13 de mayo de 2012

La difícil primavera europea


La zona euro ha entrado en una fase de alta ebullición por

- las dificultades de España,
- la crisis política postelectoral que vive Grecia y
- la irrupción de François Hollande abanderando un principio genérico de crecimiento.

La situación es muy volátil, pero hay dos cosas que parecen perfilarse en este presente cargado de incertidumbres:
- la Unión Europea va a continuar mejorando su competitividad
  con reformas y austeridad, y,
- al mismo tiempo, Alemania -el país que representa la actual
  ortodoxia- está mostrando
disposición a ser más flexible, igual que Bruselas, para que no se rompa el euro.
España vive momentos muy delicados, muy graves.
Está por ver si la segunda reforma financiera que presentó el viernes el Gobierno ha convencido de buenas a primeras al mercado, el test real lo veremos en esta y las próximas semanas.
A su vez, el cuadro que presentó Bruselas respecto al grado de cumplimiento de España de los objetivos de déficit público para el 2012 y el 2013 queda muy lejos de la diana.
No obstante, la Comisión reconoce el esfuerzo ímprobo que está haciendo el Gobierno español.
El 30 de mayo, el comisario europeo Olli Rehn puede anunciar a España el posible aplazamiento (condicionado) del cumplimiento del déficit a la vista de que el crecimiento para el 2012, un 1,8% negativo según los técnicos de Bruselas, es incluso superior a las previsiones del equipo de Luis de Guindos.
Los problemas de España no son, sin embargo, únicos.
La victoria electoral en Francia de François Hollande
- despertó grandes expectativas entre los partidarios de
- aplicar estrategias de crecimiento en Europa, en buena

   medida justificadas,
- dado el bajo pulso de la economía europea en su conjunto,
- que sufrirá una suave recesión este año.
Pero, más allá de la coyuntura,
- la zona euro está comprometida en un proyecto de gran aliento,
- el de no perder su posición en un mundo cada vez más competitivo.
Según el experto Josef Joffe, mientras
- EE.UU. ha mantenido su peso del 26% de la economía mundial en
  las dos últimas generaciones,
- la Unión Europea ha caído hasta un 26% desde el 35% que tenía
  en 1970.
- Y sus tasas de crecimiento están cayendo a su vez vertiginosamente.
Una recuperación de su potencial se hace indispensable para dar una base firme al crecimiento.
Por ello, París es consciente de que Hollande tiene
- un margen muy estrecho para cumplir sus promesas.
Después de
- advertir al nuevo inquilino del Elíseo que
- Francia no cumplirá sus promesas de reducir el déficit en el 2013
  al 3%,
el comisario Olli Rehn le indicó:
- "No podemos resolver la crisis acumulando nueva deuda sobre
   la antigua, que
- ya está dañando nuestras perspectivas de crecimiento económico".
A su vez,
- la imposibilidad de formar gobierno en Grecia ha disparado todas
  las alarmas.
La banca griega ha comenzado a
- hacer ensayos para operar de nuevo en dracmas y,
- en Londres, ven a Atenas fuera del euro.
En esta tesitura, Alemania
- se ha mostrado dispuesta a flexibilizar su política de rentas,
  de modo que
- suban los salarios y el poder de compra del país, lo que
- puede ofrecer oportunidades a sus socios europeos de
- incrementar allí sus exportaciones.
Berlín es, asimismo, favorable a
- planes de inversión en Grecia y quizá
- dar juego al Banco Europeo de Inversiones.
Aún falta perspectiva para saber si
- este es un mal momento del euro o
- una crisis peor.
Es el inconveniente del esquema inicial descrito por Jacques Delors,
según el cual
- Europa es "como una bicicleta, en la que
- pedaleas o te caes".
Editorial - La Vanguardia - Barcelona - 13-May-2012

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