lunes, 27 de octubre de 2008

En plena tempestad

Cómo el mundo emergente se las arregla con la tempestad que afectará la economía y la política mundial por largo tiempo.

Durante gran parte del año pasado, las economías de rápido crecimiento en el mundo emergente observaron el huracán financiero occidental desde lejos. Ya no más. A medida que
- el capital externo se ha escapado,
- la confianza se ha evaporado,
- las bolsas del mundo emergente se han hundido y
- las monedas se han desplomado
.

Al igual que sus contrapartes del mundo rico, los gobiernos están luchando por limitar el daño. Esto es más fácil para aquellos con grandes reservas de divisas.
Rusia está gastando US$ 220 mil millones para apuntalar su industria de servicios financieros.
Corea del Sur ha garantizado US$ 100 mil millones de la deuda de sus bancos.
Los países menos dotados están pidiendo ayuda.
Hungría obtuvo un salvavidas de US$ 6.600 millones del Banco Central Europeo y está negociando un préstamo del FMI, como también lo está Ucrania.
Casi una docena de países están conversando con el Fondo sobre ayuda financiera.Aquellos con problemas de largos años se están viendo impulsados a tomar medidas desesperadas.
Argentina está nacionalizando sus fondos de pensiones privados, aparentemente para evitar un incumplimiento de la deuda.


Echar aire frío al crédito
Las economías emergentes están en distintos estados de preparación y cómo les vaya determinará si la economía mundial enfrentará una recesión suave o algo más desagradable.Pero su destino económico también tendrá consecuencias políticas.
En muchos lugares -Europa Oriental es un ejemplo-, la agitación financiera está afectando a los gobiernos débiles. Por ejemplo, algunos expertos creen que China necesita un crecimiento del 7 % anual para contener la intranquilidad social.
A diferencia de diversas crisis de mercados emergentes anteriores, la confusión actual se esparció desde el mundo rico, en gran medida gracias a los mercados de capital cada vez más integrados. Si las economías emergentes se derrumban -ya sea en una crisis monetaria o una aguda recesión-, habrá incluso más cuestionamientos a la conveniencia de las finanzas globalizadas.
Afortunadamente, el cuadro no es terrible a nivel universal. Muchas economías están enfrentando el peligro actual en mejor forma que nunca antes, equipadas con
- grandes reservas,
- monedas flexibles y
- presupuestos firmes.
Una buena política aún puede evitar una catástrofe
.

Una razón para tener esperanzas es que las nefastas consecuencias económicas directas del desastre del mundo industrializado son manejables.
La demanda decreciente en Estados Unidos y Europa perjudica las exportaciones.
Los precios de los productos básicos bajaron: el petróleo cayó casi un 60% desde su nivel máximo y muchos productos agrícolas y metales han tenido peor suerte.

Eso tiene un efecto mixto.
- Aunque perjudica a los exportadores de productos básicos desde Rusia hasta Sudamérica,
- ayuda a los importadores de ésos en Asia y
- reduce los temores inflacionarios en todas partes
.

Así, el impacto más peligroso es financiero. La riqueza se está comprimiendo a medida que declinan los precios de los activos. Esto disminuirá la confianza interna, aun cuando los consumidores estén mucho menos endeudados que en el mundo rico.
En otras partes, la escasez repentina de préstamos de los bancos extranjeros y la huida de los fondos de cobertura y otros inversionistas de los mercados de valores de renta fija han aplicado a fondo los frenos al crecimiento del crédito.
Igual como el auge crediticio una vez apuntaló el gasto interno, el crédito más apretado significará un crecimiento más lento.Nuevamente el impacto diferirá según el país. Gracias al enorme superávit de cuenta corriente en China y en los exportadores de petróleo del Golfo, las economías emergentes como grupo todavía envían capital al mundo rico.
Pero más de 80 tienen déficits de más del 5% del PIB. Una inquietud en especial es Europa Oriental, donde muchos países tienen déficits de dos dígitos. Además, incluso algunas naciones con superávit, como Rusia, tienen bancos que se han acostumbrado al préstamo extranjero fácil debido a la integración de las finanzas globales.
Los salvavidas bancarios del mundo rico tal vez limiten el apretón, pero el flujo de capital hacia el mundo emergente aflojará el paso.

Un ala y una oración
Esta crisis crediticia será siniestra, pero una mayoría de mercados emergentes puede evitar una catástrofe. Los más grandes están en una forma relativamente buena. Los más vulnerables pueden (y deberían) recibir ayuda.
- Entre los gigantes, China está en una liga propia, con un caudal de reservas que ascienden a US$ 2 billones, superávit de cuenta corriente, poca conexión con bancos extranjeros y un superávit presupuestario que ofrece mucho espacio para fomentar el gasto.
Puesto que los líderes del país han dejado en claro que harán lo que se necesite para permitir el crecimiento, es probable que la economía de China se desacelere -quizás al 8%- pero que no colapse.

Aunque eso no es suficiente para salvar la economía mundial, tal crecimiento en China pondría un piso bajo los precios de los productos básicos y ayudaría a otros países del mundo emergente.
Las otras economías grandes se verán afectadas en forma más dura, pero deberían ser capaces de resistir la tormenta.
- India tiene un gran déficit presupuestario y
- varias empresas brasileñas tienen un gran riesgo en moneda extranjera.

Pero la economía brasileña está diversificada y ambos países cuentan con abundantes reservas para suavizar el cambio a un crecimiento más lento. Al menos en el corto plazo, las naciones más vulnerables son las más pequeñas.
Será doloroso cuando la restricción del crédito obligue a hacer ajustes. Pero la asistencia internacional inteligente, veloz constituiría una gran diferencia.
Un camino seguramente es el FMI, el que tiene gran experiencia y alrededor de US$ 250 mil millones para prestar. Desafortunadamente, pedir un préstamo al Fondo implica un estigma. Eso tiene que cambiar.

El FMI debería desarrollar instrumentos financieros más rápidos, más flexibles y minimizar las condiciones que adjunta a los préstamos.
Durante el mes pasado, la creación de políticas hábiles alejó la desgracia en el mundo rico. Ahora es el momento para que se haga algo similar en el mundo emergente.
Opinión - "El Mercurio" - Santiago de Chile - 27-Oct-2008

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