lunes, 11 de agosto de 2008

Por qué se muere en Georgia

La premisa -seguramente cierta-de que ninguna frontera es natural e indiscutible permite extraer dos conclusiones contrarias:
- que toda frontera se puede estabilizar mediante un acuerdo pacífico que ponga fin a la dialéctica militarista, o

- que cualquier frontera puede ser discutida por medio de un conflicto armado iniciado al abrigo de las circunstancias y de los procesos históricos.
La prueba del nueve de esta teoría es Europa, donde regiones como Alsacia o el Sarre, y ciudades como Metz, Verdún, Lieja o Amiens están cimentadas sobre millones de muertos que discutieron unas fronteras que sus nietos no sabrían delimitar.
Con la experiencia de las dos guerras mundiales que arrasaron Europa, se llegó a la conclusión de que
- no tiene sentido morir por las esencias, y
- que es mucho más inteligente borrar las fronteras
, como trata de hacer la UE, que matar y morir por ellas.
La idea es tan sencilla y tan vieja que ya estaba implícita en el tratado de Westfalia. Pero fue a mediados del siglo XX cuando la ONU logró relacionar la paz y la estabilidad internacional con la estabilidad de unas fronteras que los grandes debían observar y hacer respetar a toda costa.
Gracias a ese modelo -que solo podríamos matizar utilizando todas las páginas del periódico- fue posible desmontar la URSS sin más conflictos que el de Chechenia. Y en contra de ese principio, que cada vez parece más roto y desfigurado, se montó la carnicería balcánica, que Europa intenta olvidar a base de juzgar chivos expiatorios.
Pero la quiebra del Derecho Internacional se produjo cuando Bush decidió aprovechar la «guerra contra el terror» para reordenar el mundo a su medida, y, aprovechando que Rusia estaba débil y China entretenida en crecer al 10%, empezó a atacar donde mejor le parecía y a diferenciar los derechos de los pueblos en función de sus alianzas.
- Si se habla de Serbia, se defiende con las armas el derecho de secesión de Kosovo, pero
- si se habla de Osetia se apoya la integridad territorial de Georgia.
- Si las armas atómicas las tiene Pakistán, son instrumentos de disuasión, pero
- si el que le da a la centrifugadora de uranio es Irán, los tambores de guerra no paran de sonar.
La lógica que avanza es la de la guerra, y solo un enamorado como Sarkozy puede creer que él, y la UE que preside, tienen credibilidad y legitimidad para pedirle a Rusia que no haga lo que Europa y EE.UU. esperan hacer a la menor de cambio.
La circunstancia actual es la de una guerra general difusa e interminable, cuyo control podemos perder en el momento menos pensado. Porque si el árbitro trata de imponer la ley con patadas en las canillas, todo el estadio -que es el mundo- se convierte en una gran mêlèe .

Xosé Luis Barreiro Rivas - "La Voz de Galicia" - Santiago de Compostela - 11-Ago-2008

No hay comentarios: